jueves, 23 de septiembre de 2010

La munición de caza con plomo, una amenaza para la salud

El extendido uso de munición de plomo entre los cazadores europeos supone un serio riesgo para la salud.

Científicos del CSIC han pedido que se adopten las medidas necesarias para promover el uso de balas fabricadas con materiales no tóxicos, ante la "seria amenaza" que para humanos y fauna salvaje supone el plomo.

Según los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sólo en Europa los cazadores disparan cada año más de 40.000 toneladas de munición, en su gran mayoría fabricada con este material tóxico.

José Antonio Donázar y Fernando Hiraldo, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), y Sergio Lambertucci, de la Universidad Nacional de Comahue, en Bariloche (Argentina), han publicado un artículo en la revista 'Enviromental Science and Technology' con las conclusiones de su estudio.

A los tres les llama la atención que, mientras muchos países han prohibido el uso del plomo en pinturas o combustibles, entre otros productos, esa prohibición no se extienda a la munición cinegética.

Especies salvajes en peligro

"Este metal -destacan- sigue poniendo en peligro a especies salvajes, algunas ya seriamente amenazadas, que ingieren los perdigones utilizados por los cazadores. La contaminación puede afectar también, a través del consumo de carne de caza, a la salud humana".

Esta fuente de contaminación, el plomo, se expande a regiones geográficamente muy alejadas, "ya que la carne de caza -advierten- tiene una alta demanda en los mercados de exportación".

Y ponen el ejemplo de los más de dos millones de liebres cazadas en la Patagonia argentina con perdigones de plomo que anualmente son exportadas a los mercados europeos, sobre todo a Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Francia y Suiza.

Algo parecido ocurre con la caza mayor, sobre todo de especies como el ciervo o el jabalí, cazados también con proyectiles de plomo y "cuya carne es objeto de un mercado importante", destacan.

Municiones alternativas

"El consumo de carne de caza aumenta los niveles de plomo en sangre, especialmente en los niños", insisten los tres científicos en su artículo, en el que piden que la Unión Europea ponga en marcha normativas, regulaciones precisas, que aseguren que no se comercializa carne de caza "susceptible de estar contaminada".

Además muestran su asombro por el hecho de que existan "fuertes regulaciones" para impedir la presencia de sustancias tóxicas en la ganadería en general, y que no ocurra lo mismo con la caza.

Ello es "consecuencia, en parte, de una convención cultural", apuntan. De ahí, concluyen, la necesidad de utilizar munición alternativa, fabricada con materiales no tóxicos.

Fuente: elmundo.es

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Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina