martes, 27 de octubre de 2009

Plantas medicinales: Diente de león


Protege al riñón y combate las impurezas de la piel. Es una planta originaria de Europa, pero se ha extendido por todo el mundo encontrándola de manera silvestre a la orilla de los caminos, en prados, pastizales y márgenes de bosques. Son múltiples sus propiedades terapeúticas como diurética, depurativa, desintoxicante, digestiva, colerética, ligeramente laxante o antiinflamatoria, merced a su particular composición química.

Descripción: Se le conoce también con los nombres de argón, corona de fraile, achicoria amarga o taraxacón, entre otros. Se aprovechan las raíces, las hojas y las flores. Florece casi todo el año, a partir del otoño, y sus flores amarillas resultan muy familiares con la llegada de la primavera. Al madurar, forman un globito blanco, y basta un soplo para que se dejen llevar por el aire.

Propiedades: Son múltiples las propiedades terapéuticas (diurética, depurativa, desintoxicante, digestiva, colerética, ligeramente laxante, antiinflamatoria) merced a su particular composición química.


Las hojas contienen asparagina, saponina, alcaloides como la taraxicina y principios amargos como la cumarina, ambos últimos, responsables de su particular sabor amargo. La composición química de la raíz es tan compleja como variable, según la estación del año. Como producto de reserva se acumula en ella inulina, la cual alcanza sus valores máximos a fines de verano o en otoño. En análisis químicos llevados a cabo en laboratorio han hallado hasta un 40 % de inulina; pero en primavera, cuando la planta ha echado hojas nuevas, aquella cantidad puede descender a menos del 2 %. En su lugar se encuentran sacarosa, glucosa y otros azúcares.


Son los principios amargos los que tienen la capacidad de actuar en el hígado y en la vesícula, evitando la formación de piedras, e incluso ayudando a disolverlas. Incide ante todo sobre el riñón, facilitando la eliminación de toxinas a través de la orina. En uso externo se muestra muy eficaz para depurar también las impurezas de la piel, debido a su riqueza en beta-caroteno (en mayor proporción que en la zanahoria), que el organismo transforma en vitamina A, vitamina aliada de la piel.

Es una de las plantas que más estimula la producción de orina. De ahí que su uso es muy adecuado en aquellos casos en que resulte interesante eliminar tanto agua, como en aquellos en los que resulta fundamental eliminar toxinas de la sangre y favorecer la expulsión de las piedras del riñón.

Indicaciones: Disfunciones hepáticas y de la vesícula biliar, trastornos renales y urinarios, infección de la vejiga y de la uretra, piedras en el riñón, estreñimiento, edemas, retención de líquidos, hipertensión arterial, gota, irritaciones cutáneas, eccemas, forúnculos, herpes, acné, psoriasis.

Precauciones: Puede provocar molestias intestinales y acidez.

Plantas con las que combina: Para el cuidado de la piel (caléndula, cola de caballo, hamamelis, zarzaparrilla). Contra las disfunciones hepáticas y de la vesícula (cardo mariano, alcachofera, achicoria) . Digestivas (hinojo, regaliza, manzanilla, melisa, paciencia, jengibre). Depurativas (cola de caballo,bardana, romero, perejil).

Formas de presentación: En las tiendas de herbodietética es fácil encontrar diversas presentaciones y elegir aquella que más se ajuste a las necesidades particulares: jugo fresco de raíz, infusión, decocción, tintura, extracto seco y fluido.

Consejos para su empleo: Dado que sus usos son variados, se requiere prácticamente a toda la planta.

Cocimiento contra granos y forúnculos: Vertemos 10 gramos de diente de león y 5 de bardana en 3/4 de litro de agua, y lo mantenemos a fuego lento durante 8 minutos. Se cuela y se deja reposar diez minutos más. Se recomiendan tres dosis diarias.

Infusión depurativa: Para impulsar la expulsión de toxinas, como protector del hígado y la vesícula. Hervimos 10 gramos de hojas de diente de león por taza de agua, colamos y tomamos tres dosis al día, después de las comidas.

Infusión colerética: Ideal para contribuir a la disolución de las piedras de la vesícula. Mezclamos 20 gramos de raíz de diente de león, con la misma cantidad de raíz de perejil y pequeña cantidad de melisa, juntamiente con la mitad de la raíz de jengibre. Hervimos una cucharada sopera de la mezcla por taza y lo tomamos cada dos o tres horas a pequeños sorbos.

Las raíces del diente de león, tostadas y molidas sirven como sustituto del café, por su contenido en ácido cafeico que sustituye a la cafeina, sin los inconvenientes de la última.

Por otra parte, el diente de león puede tomarse como una verdura fresca más en ensaladas, aportando, a parte de sus vitaminas, todas las propiedades vistas anteriormente. Además suministra a las ensaladas un toque de sabor amargo muy interesante. También se pueden cocer todas ellas en forma de caldo de gran valor depurativo.

Recolección y conservación: La primavera es la mejor estación para recolectar las hojas que deben secarse y guardarse en un saquito de tela. Las raíces deben recogerse en el otoño o finales de verano. Deberán secarse y guardarse en un recipiente seco y hermético. (Proyectogeo)

Fuente: laangosturadigital.com.ar

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