lunes, 7 de noviembre de 2011

Breve historia de Alemania

De los primeros asentamientos a la Edad Media
Los primeros asentamientos conocidos son de tribus teutonas que se instalan durante la era del Imperio Romano en las orillas del Havel. Se han encontrado restos prehistóricos en el distrito de Pankow y Steglitz, y algunas herramientas de la era del Bronce y otros restos de asentamientos humanos en Neukölln.
 
La mayor repoblación del área de Berlín se inicia hacia el año 600, durante la baja Edad Media, cuando tribus eslavas procedentes del Este se instalan en las orillas del Spree y del Havel, donde poblaciones germanas había emigrado a otros asentamientos. Los eslavos se instalaron en Spandau y en Neukölln y permanecieron hasta el 928, cuando el Rey Enrique I capturó el castillo eslavo de Brandeburgo. En el 948 su sucesor, el rey Otto el Grande, funda la diócesis de Havelberg y Brandeburgo. 
 
La fundación de Berlín
Pero la categoría de ciudad no vendría hasta las migraciones ascanias, del centro de Alemania; de la zona del Rin, e incluso, de Franconia. Alrededor de 1230 los Margraves Johann y Otto III le conceden el título de ciudad. Desde entonces un núcleo de población en torno a Mühlendamm, el verdadero centro de las ciudades de Cölln y Berlín, daría origen a la ciudad actual. No obstante los historiadores consideran más probable el año de 1237 como en de su fundación.
 
La primera población se fundamenta sobre la existencia de una fortaleza militar para la protección de las fronteras y las disputas sobre su comandancia son constantes. Finalmente estas disputas terminan cuando es nombrado Gobernador Federico VI de las casa de Hohenzollen, y Burgrave de Nuremberg por el Kaiser Segismundo. Federico VI restituyendo parte del territorio y otras posesiones robadas por los nobles Johann y Dietrich Quitzow. Como premio en el Concilio de Costanza de 1415 es nombrado Elector de Brandeburgo y el parlamento de Brandeburgo le nombra como el Elector Federico I.
 
La decadencia de Berlín
Su sucesor, Federico II desagravió a sus súbditos al iniciar la construcción del castillo de Cölln y cuando les privó de ciertos privilegios, incluida la unidad de las dos ciudades, Cölln y Berlín. En 1447 y 1448 las poblaciones de Cölln y Berlín se alzaron contra el monarca pero este sofocó la rebelión popular y este es el primer hecho histórico en que se restringen los poderes populares y el autogobierno conseguidos por la nueva burguesía de comerciantes y artesanos de estas dos ciudades.
 
Tras la brutal represión de ambas poblaciones, la ciudad se redefine para ser residencia permanente del príncipe y en 1470 el castillo de Cölln se convierte en residencia permanente de la nobleza. Pero este hecho no solo no influye en la prosperidad de la ciudad, sino que la perjudica, iniciando un constante declinar económico y comercial que alcanza su punto más bajo durante el reinado del Elector Joaquín II, que se convierte al protestantismo dando origen a la destructiva guerra de los Treinta Años. Hacia el 1600, por todos estos sucesos más los efectos de la peste, Berlín solo tiene 12.000 habitantes. 
 
"El Gran Elector"
La recuperación de la ciudad comenzaría hacia 1640, con la elección del nuevo elector Federico Guillermo. Realizó importantes obras publicas de mejora en la ciudad, como el Canal Oder-Spree. Construyó el palacio de Köpenick, el Luftgarten, activando el comercio entre las ciudades de Hamburgo y Breslau. También permitió que otros grupos de población con diferentes religiones pudieran instalase en Berlín, como la comunidad judía. Promulgó el Edicto de Postdam que otorgaba derechos de asentamiento a otras comunidades con diferentes confesiones religiosas, como los Hugonotes, perseguidos por razones religiosas en Francia, permitiéndoles que construyeran sus propias iglesias y escuelas. Por todas esta razones Federico Guillermo ha pasado a la historia alemana como "El Gran Elector". Su hijo, Federico III, continuó la tradición de tolerancia y fomento de la cultura con la creación de la Academia de las Artes fundada en 1696 y Gottfried Wilheilm Leibnitz fundó en 1700 la Academia de las Ciencias.
Los primeros reyes de Prusia
Tanto esplendor y desarrollo tendría forzosamente que llevar a nuevas aspiraciones por parte de los Electores. En 1701 un Elector amante del Barroco, de sus ostentosa parafernalia y muy cercano a los gustos imperiales de su época, se coronó primer Rey de la joven nación de Prusia en Königsberg. Sus extravagancias barrocas y gusto afrancesado le llevó a tener cientos de franceses en su corte y hasta 6000 franceses entre los 56.000 habitantes de aquella época. Durante su reinado se construyeron palacios como el de Charlottemburgo, el Arsenal, el hospital "Charité" (Nombre francés para un rey afrancesado) y se creaba el primer gran núcleo urbano reuniendo las en otro tiempo pequeñas localidades de Cölln, Friedrichswerder, Dorotheenstadt y Friedrichstadt. Su sucesor, Federico Guillermo I "El Rey Soldado" salvó al estado de la quiebra, al imponer durante su reinado entre 1713 y 1740 una forma de vida mucho más austera y recortar drásticamente los gastos públicos en general. Este rey además impuso en parte el tradicional carácter "espartano" y austero por el que que conocida en todo el estado prusiano. 
 
Federico II "El Viejo Fritz"
Las economías de su predecesor, su imposición de autoridad y laboriosidad en la sociedad prusiana permitieron a su sucesor, Federico II, apodado "El Grande" y "El viejo Fritz" hacer de Berlín una de las ciudades más importantes de la Europa de su tiempo, la tercera después de París y Londres, con una población de 200.000 habitantes. 
 
En muchos sentidos Berlín era el centro de importantes corrientes sociales y culturales de su época, como el Movimiento Romántico unido a nombres como Tieck, Schlegel, Chamisso o E.T.A. Hoffman. Durante esta tumultuosa época, los franceses al mando de Napoleón ocuparon la ciudad el 27 de octubre de 1806, pero la ocupación apenas tuvo influencia en la ciudad. Con la derrota de Napoleón en Jena, Berlín empieza una de las épocas más brillantes de su historia hasta convertirse a finales del siglo XIX en una de las metrópolis de mayor renombre internacional. 
 
En 1816 navega por el Spree el "Princesa Carlota", el primer barco de este tipo construido en Alemania. En 1826 se inaugura la iluminación a gas. En 1838 se inaugura el primer ferrocarril que une Berlín con Potsdam. Un año después circula el primer transporte público urbano arrastrado por caballos entre Alexanderplatz y la Potsdamerplatz. Se construyen numerosos edificios de gran prestigio internacional, muchos de ellos diseñados por el gran arquitecto berlinés Karl Friedrich Schinkel, y se ponen los cimientos para la rápida industrialización de la ciudad, en parte debido a los crecientes problemas de la masiva emigración de las zonas rurales en busca de nuevas oportunidades en esta nueva gran ciudad.
 
La Revolución de Marzo
Tantos cambios y la masiva migración de campesinos a Berlín, unido a las malas condiciones laborales de los nuevos trabajadores industriales, terminaría en una inevitable explosión social. El descontentó popular no se limitaría a reivindicar mejoras en su situación laboral, sino que se extendería, de acuerdo al pensamiento progresista de la época, a reivindicar libertad de prensa, libertad de asociación política y para la elaboración de una nueva Constitución para un nuevo sistema democrático y popular basado en la República y donde la vieja monarquía prusiana ya no tenía ningún lugar. 
 
El primer parlamento democrático prusiano se reúne por primera vez en 1847. Pero tiene una corta vida, ya que el 18 de marzo de ese mismo año, el príncipe Guillermo (más tarde rey Guillermo I) ordena que se abra fuego contra las multitudes que se manifestaban frente a su palacio. En aquella trágica jornada 250 berlineses perdieron la vida, a este sangrienta represión le siguió  la formación de barricadas por toda la ciudad y la consiguiente nueva represión. El 19 de marzo el Rey se vio obligado a permitir la libertad de prensa, de asociación y a permitir la creación de partidos políticos, así como el derecho al voto, pero el Ejército seguía siendo el encargado de mantener el orden social. 
 
El 21 de Marzo, Federico IV, un rey que añoraba el esplendor romántico del viejo estado prusiano, intenta la restauración del "viejo orden" haciéndose proclamar jefe del Estado, pero el 3 de Abril de 1849 declina la oferta del Parlamento de Francfort de ser coronado emperador de Alemania. Su sucesor, el rey Guillermo I, nombraría por primera vez un primer ministro en la persona del influyente político conservador Otto von Bismarck. En 1866,  y como consecuencia de la revolución de Marzo, Berlín se convierte en la capital de la Federación del Norte de Alemania y sede del Reichstag (Parlamento imperial)
 
Berlín, ciudad imperial
El 18 de Enero de 1871 Berlín se convierte en la capital de un recién proclamado Imperio Alemán, siguiendo la tendencia europea de su tiempo. Por entonces tiene ya 823.000 habitantes y su nuevo "Káiser" (Emperador)  el rey Guillermo I le dará un nuevo impulso en su desarrollo que terminará violentamente con el estallido de la I Guerra Mundial. 
 
Durante esta época cabe resaltar las importantes innovaciones técnicas que sufre la ciudad, como la introducción de la primera lámpara eléctrica en 1879; el primer tren eléctrico que se pone en funcionamiento coincidiendo con la feria internacional de Moabit de 1881 o el servicio telefónico ese mismo año. En 1902 se abre la primera linea de metro entre el Zoo y la  Warschauer Tor. En 1905 los transportes públicos arrastrados por caballos son reemplazados por vehículos a motor. Ha principio del siglo XX Berlín ya tiene 1.900.000 habitantes. Pero tantas y tan rápidas innovaciones no iban acompañadas de mejoras en las condiciones de vida de la clases trabajadoras, lo que hizo que en Berlín se creasen las organizaciones laborales más numerosas y poderosas de toda Alemania. 
 
En 1918, tras el fin de la primera Gran Guerra europea, Phillip Schneidemann, del partido social demócrata, proclama en el Reichtagsgebäude (Edificio del parlamento) la República, tratando de evitar lo que parecía inevitable por el rápido ascenso del Partido Comunista. Pero ese mismo día, desde el balcón del Castillo, el comunista Karl Liebknecht proclama, a su vez, la República Socialista. El 10 de noviembre de ese mismo año el káiser Guillermo II marcha al exilio en Holanda. El conflicto entre ambas repúblicas se resuelve con el levantamiento de Junio de 1919. Se suceden escaramuzas y tiroteos por las calles de Berlín entre ambas fracciones. El 15 de enero los principales líderes de la sublevación comunistas, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht son ejecutados por soldados del cuerpo de voluntarios leales a la República. Después de la derrota de los extremista de izquierda, la derecha reaccionaria intentaría un nuevo golpe para la restauración de la monarquía. Tropas voluntarias ocupan Berlín en 1920, pero una huelga general termina con el llamado "Golpe de Kapp".
 
La República de Weimar y los felices años 20
Superados los primeros dramáticos momentos de la llamada "República de Weimar" una época de impresionante desarrollo tanto económico como cultura hace que Berlín se convierta en la capital indiscutible de la cultura europea, especialmente en el nuevo arte del cinematógrafo y en una renovadoras propuestas escénicas lideradas por realizadores como Fritz Lang, y directores y escritores como Bertok Brecht. Nombres como Erwin Piscator, Max Reinhart, Elisabeth Bergner, Josephine Baker o Kurt Tucholsky hicieron de Berlín la ciudad más vibrante y creativa de Europa en los dorados años 20".
 
Pero la cultura y el arte en general no podía superar las históricas diferencias políticas surgidas tras la proclamación de la República y las consecuencias directas sobre las economía de la ciudad del hundimiento de la Bolsa de Nueva York en 1928 que terminaron con el ascenso del fascismo. El 30 de enero de 1933 Hitler se convierte en el nuevo canciller de Alemania. Desde entonces la historia de Berlín se vería inevitablemente unida a los trágicos acontecimientos que suceden casi inmediatamente después y que tienen su trágico final en el suicido de Hitler en su búnker de Potsdamer Platz el 30 de Abril de 1945. Sobre los tejados del búnker queda una ciudad destruida en sus dos tercios y una población que antes de la guerra era de 4,300.000 personas diezmada. De los 82.000 judíos que residían en Berlín antes de la guerra solo 7247 sobrevivieron a la llamada "Solución final". 
 
La cifras de destrucción son elocuentes: 

Después de la guerra en las calles de Berlín había 75 millones de m3 de escombros. De los 245 edificios que había entes de la guerra, 52 quedado irrecuperables. El 75% del centro de la ciudad era una auténtico montón de escombros.
 
La división de Berlín
Tras la Guerra, las potencias aliadas ocuparon Berlín en cuatro sectores con sus respectivas administraciones locales. Para tratar de unificar en los posible los sectores divididos, en 1946 se celebraron las primera elecciones municipales que ganó el SPD por un claro margen. Los aliados promovieron la creación de una nueva constitución para Berlín, pero el sector pro soviético lo interpretó como una maniobra para limitar su influencia. Tres meses más tardes el mando soviético ordenó el famoso "Bloqueo de Berlín" que los aliados evitaron con la puesta en marcha del mayor puente aéreo de la historia que duró hasta el 12 de Mayo de 1949. Todos estos acontecimientos y la introducción del Marco como moneda en la zona aliada, provocaron el distanciamiento de ambas zonas, ya claramente enfrentadas. El 23 de Mayo de 1949 se promulga los fundamentos de la nueva República Federal de Alemania. La replica en Este no se hizo esperar y se proclamó la República Democrática Alemana (DDR). Todos estos enfrentamientos y la tendencia de los berlineses de la zona Este a emigrar hacia las zona Oeste donde empezaba a haber mayores oportunidades de empleo, culminó en uno de los acontecimientos que más ha marcado esta ciudad en sus historia moderna: la construcción del Muro de Berlín
 
El Muro de Berlín
Las importantes diferencias entre la forma de organizar la vida política y la economía del lado Este y del Oeste terminaron por zanjar estas diferencia con la construcción de un muro que evitara todo contacto entre una y otra zona. El 13 de Agosto de 1961 los berlineses se levantaron con la sorpresa de que unas alambradas impedía que los vecinos de un lado de una calle pudieran reunirse con los del lado de enfrente. Familias enteras quedaron así dramáticamente divididas. Los trabajadores del Este no podía ocupar sus puestos de trabajo en el Oeste. A la incredulidad de lo que estaban viendo le siguieron pruebas obvias de la seriedad de la situación con las primeras víctimas al intentar cruzar las alambradas. Unos meses después los alambres de espinos eran sustituidos por una sólida estructura de hormigón que ni siquiera permitía la visión de ambos lados de la ciudad dividida.
 
La caída del muro y la capitalidad de Berlín
En 1963 se conceden los primeros permisos para que los berlineses puedan reunirse temporalmente con sus familias. En 1971 se restablecen las comunicaciones telefónica entre ambos sectores. El 3 de Septiembre de ese mismo año se firma un acuerdo que establece el status quo de la ciudad y se firma un pacto de no-agresión, al mismo tiempo que la Unión Soviética asegura el tráfico entre la capital y el resto de Alemania. A partir de 1972 los berlinés tiene más facilidades para viajar por el Este de berlín y por el resto de la DDR. En 1984 el S-Bahn, que estaba bajo administración del Este, pasa a ser administrado por la BVG.
 
A finales de los 80 los berlineses habían alcanzado muchos niveles de entendimiento e intercambiado gran número de acuerdos para la circulación entre ambos sectores. Sólo faltaba una excusa para la reunificación que debería llegar por la mejora en las  relaciones entre las dos principales potencias de la Guerra Fría. Esta excusa vino por el intento de Mikail Gorbachov de "revisar" el sistema socialista y hacerlo más transparente. No obstante, la reunificación de Berlín se precipitó por la decisión del Primer Ministro húngaro de permitir el tránsito de los alemanes del Este al Oeste a través de Hungría. El flujo de alemanes del Este fue tan grande que el propio presidente de la DDR, y sin previo aviso, ordenó el 9 de Noviembre de 1989 que se abriera el muro y se permitiera el libre acceso al lado Oeste de Berlín. El 14 de Noviembre, considerado el día de la Reunificación, se abrieron  otros nuevos puntos de acceso. 
 
La caída definitiva el 22 de Diciembre del muro de Berlín, que había divido familias enteras durante 28 años, se convertiría en otro hito más de la intensa y apasionante historia de esta peculiar ciudad centro europea.

Fuente: mundolatinotv.de

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