jueves, 18 de agosto de 2011

Dulce para el invierno


Durante marzo hacen su aparición los membrillos, frutos aptos para conservas y dulces que se pueden guardar y disfrutar durante todo el año.

Algunas variedades de membrillos pueden comerse crudas, pero en general como su carne es áspera, suelen consumirse cocidos o en confitura o almíbar.

De su nombre en portugués "marmelo" deriva la palabra mermelada y desde lejanas épocas estos frutos participaron en la preparación de jaleas, mermeladas y dulces, dado el alto contenido de pectina, una sustancia mucilagenosa contenida en sus semillas y piel, que actúa como gelatinizante de tales conservas.

Dentro de los dulces, el más codiciado es el llamado dulce de membrillo en pan que puede comerse después de las comidas a modo de postre acompañado con queso mantecoso y galletas.

Su preparación casera es bastante sencilla. Sólo hay que conocer algunos trucos para darle el punto justo y el color deseado.

Para la receta básica se necesita: membrillos, agua y azúcar.

Lavar los membrillos para quitarles la pelusa y cocinarlos sin pelar hasta que que estén tiernos. Dejarlos enfriar, pelarlos, quitarles el corazón y procesarlos.
Pesar esta pasta y, según su peso, agregarle la misma cantidad de azúcar.
Colocar en una cacerola de teflón y llevar a fuego fuerte. Revolver con una cuchara de madera y cocinar hasta que comienza a tomar un brillo transparente y a pegarse en las paredes de la cacerola.
Esto indica que está a punto.
Retirar y colocar en moldes descartables o en platitos de vidrio.
Espolvorear con azúcar y dejar reposar por dos día.
Pasado este tiempo dar vuelta los pancitos, volverles a espolvorear azúcar y dejar reposar por dos días más.
Luego desmoldarlos y colocarlos en una rejilla y en un ambiente seco y fresco para que se oreen. Mantenerlos así por tres días.
Retirarlos y envolverlos en papel celofán o manteca y guardarlos en un ambiente seco.

Durante la preparación de esta receta básica se pueden poner en práctica algunos trucos para darle al dulce de membrillo en pan diferentes tonos, sabores y calorías.

-La cáscara de estas frutas contiene sustancias que otorgan color al agua de la cocción. Mientras más tiempo se dejen los membrillos en ella obtendrán un mayor tono oscuro.

-Para que el dulce tenga un color rubio se debe retirar los membrillos del agua de la cocción inmediatamente después de haber retirado la olla del fuego. Luego pelarlos y procesarlos.

-Para que adquiera un color intermedio, dejarlos en el agua de la cocción hasta que la misma esté tibia. Luego retirarlos, pelarlos y procesarlos.

-Para que tome un tono bien oscuro, dejar los membrillos en el agua de la cocción hasta que la misma se haya enfriado por completo. Retirarlos, pelarlos y procesarlos.

-Para obtener un dulce en pan fino y sin asperezas, pasar la pasta por un sedazo antes de llevarla al fuego. Si se quiere uno un tanto rústico y con ciertos grumitos, obviar este paso.

-Mientras se procesan los membrillos se pueden agregar distintos ingredientes para darle al dulce en pan un sabor diferente: gotitas de esencia de vainilla; granos de pimienta negra; canela en polvo; trocitos de chocolate; manzana rallada, entre otros.

-Para un dulce de membrillo en pan con menos calorías agregar por cada kilo de pasta, medio kilo de azúcar negro (es menos calórico que el blanco) y 25 g de gelatina sin sabor.

-El dulce nunca se debe cocinar en cacerolas enlozadas, de aluminio o acero inoxidable, ya que estos materiales hacen que el azúcar se cristalice y no se disuelva por completo. Una paila de cobre, una olla de hierro o una de teflón son ideales para la cocción del dulce de membrillo en pan.

Fuente. José Martín, chef

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