domingo, 4 de julio de 2010

Un consumo elevado de cafeína en el embarazo aumenta el riesgo de aborto

MADRID.- Varios estudios previos ya lo habían insinuado y el runrún rodea a las embarazadas durante los nueve meses, pero ningún equipo hasta ahora había mostrado una relación tan evidente entre la cafeína y el riesgo de abortos espontáneos como la que han conseguido investigadores de la Fundación Kaiser Permanente. Su trabajo señala que las mujeres que toman 200 miligramos o más de cafeína en la gestación -el equivalente a dos tazas de café- duplican el riesgo de sufrir un aborto.

La investigación que ha llegado a estas conclusiones, publicada en la revista 'American Journal of Obstetrics & Ginecology', se realizó con 1.063 embarazadas de San Francisco (EEUU) desde 1996 y 1998. Todas las participantes indicaron cuántas bebidas consumían al día, tanto con cafeína como sin ella, desde su último periodo menstrual y también si habían cambiado sus patrones de consumo desde que se quedaron embarazadas. Entre las bebidas con cafeína se incluyeron el café (también el descafeinado), el té, algunas bebidas carbonatadas y el chocolate caliente.

El 25% de las mujeres (264) reconoció no consumir nada de cafeína durante el embarazo, mientras que el 60% (630) tomaba menos de 200 miligramos al día y el 15% (164) bebía más de esta cantidad. La mayor ingesta de esta sustancia se dio en mujeres blancas con un alto nivel de ingresos económicos.

Al dejar al margen otros factores de riesgo como la edad, el tabaco y las náuseas y vómitos mañaneros, los investigadores afirman sin dudar que la cafeína, por sí sola, incrementa las posibilidades de tener un aborto.

Así, "hemos visto que en aquellas mujeres que toman más de 200 miligramos, el riesgo es dos veces mayor, mientras que las que consumen algo menos tienen un 40% más probabilidades de perder al niño que aquellas que son capaces de dejar la cafeína durante nueve meses", explica a elmundo.es el doctor De-Kun Li, uno de los investigadores de la Fundación Kaiser Permanente.

Los autores indican que la única culpable de este aumento del riesgo es la cafeína y no otros componentes del café, "porque el efecto se observó en la misma medida con las bebidas carbonatadas, el té y el chocolate caliente".

Las medidas utilizadas para hacer la estimación de cafeína ingerida fue la siguiente: por cada 150 mililitros de bebida, se estimó que se tomaban 100 miligramos de cafeína en el caso de los cafés, 39 miligramos si se trata de té, 15 miligramos para las bebidas carbonatadas y 2 miligramos con el chocolate caliente.

Una sustancia que llega al feto

En total, 172 mujeres del estudio sufrieron un aborto (16,8%). La relación entre la cafeína y el aborto fue más evidente en aquellas mujeres que no contaban con otros factores de riesgo.

De-Kun Li señala a elmundo.es que a la vista de los resultados "el mensaje claro para las embarazadas es que deberían interrumpir por completo la ingesta de cafeína durante la gestación. Si realmente necesitan tomarla, deberían limitar el consumo a una simple taza de café al día".

La causa por la que la cafeína puede derivar en abortos espontáneos es que esta sustancia atraviesa rápidamente la placenta y llega al feto, pero para él es muy difícil metabolizarla porque su sistema metabólico aún no está muy desarrollado.

Además, este investigador explica que "la cafeína también puede tener efectos negativos sobre otros aspectos del embarazo, ya que puede influir en el desarrollo celular del niño y disminuir el flujo sanguíneo que le llega al bebé, aumentar el riesgo de que nazca prematuro y con bajo peso e influir en el desarrollo neurológico del feto".

Fuente: elmundo.es

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