miércoles, 21 de mayo de 2014

Los siete pecados capitales del vino en restaurantes

En el momento que llega la carta de vinos a nuestras mesas, en muchas ocasiones nos encontramos con poca variedad de productos, poco conocimiento por parte del mozo para recomendarnos, o simplemente, temperatura inadecuada. Aquí, re contamos cuáles son los errores más comunes. 

1- Temperatura inadecuada: o muy fríos o muy calientes

Existe profesionales que afirman que el vino tinto se debe tomar a «temperatura ambiente». Si es la temperatura de una bodega subterránea, podría ser, pero si estamos en noviembre y en nuestra casa, no es la temperatura ambiente que queremos.

En el otro extremo, hay quien sirve los vinos muy fríos, no solo los tintos, sino también los blancos, rosados y espumosos, con lo que cuesta mucho que el vino exprese sus cualidades. Aunque cada experto puede afinar en dos o tres grados, en general, ningún tinto debe tomarse a más de 18º centígrados. Los blancos jóvenes y rosados se disfrutan bien entre los 8 y los 10 grados centígrados, igual que los espumosos.

2- En su copa reglamentaria, por favor

Uno de los elementos en los que más fallan los bares a la hora de servir los vinos es el de la vajilla, cuestión que se cuida mucho más en los restaurantes. El vino de calidad debe tomarse en una copa adecuada. Vasos no, por favor. Las copas deben ser incoloras, transparentes. Deben tener unos 20 centilitros de  capacidad y solo se ha de llenar un tercio de lamisma.

3- Botellas abiertas varios días

Cuando pedimos y pagamos un vino en un establecimiento que lo vende por copas, normalmente bar, debemos exigir que la botella lleve poco tiempo abierta, a no ser que disponga de bombas de vacío o de otros utensilios que impidan que el vino se oxide.

4- Añadas pasadas, sobre todo de vinos jóvenes

Los vinos jóvenes (sobre todo blancos y rosados, los tintos aguantan un año más) deben consumirse lo más pronto posible. Los espumosos también deben disfrutarse más pronto que tarde. Los blancos y tintos con crianza resisten perfectamente tres o cuatro años en botella y algunos incluso más. El plazo medio de vida para los reservas suele estar entre 8 y 10 años, y el de los grandes reservas en 15 o más años. Pero también dependerá mucho de las condiciones de conservación en las que han estado las botellas.

5- Poco surtido: un par de blancos, pocos tintos y casi ningún rosado

Este es un defecto cada vez más en restaurantes que obliga a tener pocos stocks. Últimamente, ocurre mucho eso de pedir vinos de la carta y recibir una excusa del camarero porque «está agotado». Cada vez hay menos blancos para elegir y los rosados casi ni existen.

6- Precios abusivos

Con la inestabilidad económica, muchos restaurantes pecan trasladando aumentos a añadas que tienen hace tiempo, triplicando o más el precio de las botellas de vino . Con precios más razonables, estoy seguro de que se vendería más.

7- Poca cultura del mozo

El séptimo pecado es el más grave porque favorece los otros seis, siempre y cuando no exista mala fe. Como se ha apuntado, algunos profesionales mantienen en pie muchos falsos mitos o siguen mirando si ha caído corcho al vino cuando les dices que tiene aroma a corcho. También los clientes tienen que aprender, para exigir que les traten bien y para agradecer el trabajo a los camareros cuando han sido bien servidos y bien tratados.

Fuente: http://blogs.heraldo.es/
Link: http://thebigwinetheory.com/2014/05/19/los-siete-pecados-capitales-del-vino-en-restaurantes/

Fuente: Area del Vino

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