jueves, 29 de noviembre de 2012

Argentina a la OMC por uso de Reserva y Gran Reserva

Se dio por terminada la negociación con España, que impide el ingreso de vinos argentinos con esos términos. En diciembre hará una presentación formal en Ginebra.

La instancia negociadora llegó a su fin. Argentina se pinta la cara para presentarle batalla desde fin de mes a España ante la OMC (Organización Mundial de Comercio), en la disputa, que ya lleva algún tiempo, por el uso de las denominaciones Reserva y Gran Reserva, a fin de que sus vinos puedan ingresar a la Unión Europea sin restricciones.

Para hacerlo, los representantes de la vitivinicultura argentina debían esperar el consenso definitivo del acuerdo por reconocimiento mutuo de etiquetado, durante la última reunión del Grupo Mundial de Comercio del Vino realizado días atrás en Auckland, Australia. Con el sí de los 7 países miembros (el anfitrión, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Chile y Nueva Zelanda), y México como observador, Argentina informó que iniciará un reclamo formal al Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio que sesiona en Ginebra, luego de 3 años de discusiones que no llevaron a ningún puerto.

La comitiva liderada por el vicepresidente de la Coviar, Pablo Asens, cosechó un eventual apoyo de Estados Unidos, también afectado por la prohibición europea que no rige para otros países del Viejo Continente, como Italia.

"Lo de Italia es un antecedente a emplear. Lo concreto es que España defiende la utilización de Reserva y Gran Reserva, pero Argentina, además de la calidad, cumple y supera los requisitos. Vamos a avanzar en esto, porque la negociación se agotó", señaló Asens respecto a la gestión con aval del subdirector de Negociaciones Económicas Multilaterales de la Cancillería, Eduardo Michel.

Por su parte, el subgerente técnico de Coviar, Carlos Fiochetta, quien también participó de la misión junto a Luis Romito (Bodegas de Argentina) y Georgina Losada (INV), observó: "España no puede decidir cómo hacer un vino".

La legislación española define "Reserva" a vinos tintos "con un período mínimo de envejecimiento de 36 meses, al menos 12 en barricas de madera de roble de capacidad máxima de 330 litros y el resto en botella". Y 24 y 6, respectivamente, para blancos y rosados. Gran Reserva: 60 meses de añejamiento, incluidos 18 meses en barrica; para el resto, 48 y 6.

Argentina maneja una lista taxativa de variedades de uva, y una relación de rendimiento uva-vino de 135 kilos cada 100 litros. Y fija una crianza de 1 año en tintos y 6 meses para el resto "a partir de que se encuentren enológicamente estables" para considerarlos Reserva. Un Gran Reserva requiere ser añejado el doble de tiempo.

Además, los representantes de la industria sacaron del equipaje una noción: que el aumento de exportaciones a granel son un fenómeno argentino. Pero se fueron de Auckland con otra idea, ya que, más allá de que el tema se retomará en Bruselas, también Australia mostró lo suyo.

Entre el 8 y 9 de noviembre pasados, junto a la disminución de sobre stocks que venían arrastrándose desde 2008, los dueños de casa se remitieron al caso concreto de China como destino, y los problemas que, más allá de la pérdida de valor agregado, implican el riesgo de falsificación de vinos en ese mega mercado.

Otro paso del Grupo Mundial de Comercio del Vino es el Acuerdo de Entendimiento sobre Requisitos de Certificación, por el cual los países se comprometen a limitar exigencias sobre certificaciones rutinarias de composición del vino, libre venta, o informes analíticos. En otras palabras, remarcó Fiochetta, "ningún país debería pedir certificaciones adicionales a los que ya emite el órgano de control del país de origen".

Fuente: Diario Los Andes

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