viernes, 20 de junio de 2014

No sólo burbujas: Freixenet pone por primera vez un pie en la alta gama con un red blend

En la Argentina, el nombre Freixenet está íntimamente asociado con el mundo del espumante, más precisamente con el cava español. De hecho, la compañía europea puso un pie hace unos 20 años en el país para importar este producto emblema.

Sin embargo, en 2003, la empresa arrancó con un proyecto de bodega propia en la Argentina, que incluyó además la compra de una finca en Gualtallary para la elaboración de espumantes y vinos tranquilos, de las cuales están plantadas en la actualidad unas 60 hectáreas.

En el país, la bodega produce unos 350.000 litros. De ese total, unos 250.000 litros corresponde a vinos tranquilos. Sin embargo, pese a este interesante volumen y a que en el mercado está presente desde hace varios años con dos líneas en las gamas de precios baja y media -Viento Sur y Finca Eñe-, la marca Freixenet seguía estando fuertemente vinculada al cava.

En este contexto, y con el objetivo de reposicionar la marca en el mercado doméstico, la bodega acaba de lanzar un vino tinto en el segmento de la alta gama.

Se trata de DosCumbres, un red blend de partida limitada -son menos de 7.000 botellas- y que está llegando a las vinotecas a un precio sugerido de $252.

"Estamos embarcados en una nueva etapa. Estamos relanzando el proyecto y buscando reposicionar la marca en el mercado argentino", destacó el español José Antonio Montilla, enólogo e ingeniero agrónomo de Freixenet Argentina, en el marco de un encuentro con la prensa especializada realizado en el restaurante Elena, del Four Seasons.

El experto agregó que "la compañía cuenta con 16 bodegas en países como España, Francia, Estados Unidos y Australia. Y la idea es que cada proyecto sea sustentable y que no dependa del cava. En este contexto, para nosotros la pata argentina juega un rol importante y esto explica por qué la compañía decidió apostar con fuerza para lograr un mejor posicionamiento".

Sobre el vino

DosCumbres 2011 es un blend que conjuga 64% Malbec, 21% Syrah, 13% Cabernet Sauvignon y una dosis "homeopática" de Tempranillo y Tannat. Todas las variedades son producidas en la finca que posee la bodega, excepto por el Cab, que es comprado a un productor local.

Al abordarlo, Vinos & Bodegas se encontró con un blend bien logrado, tanto por su paleta aromática delicada y elegante como por su buena presencia en boca, siendo un vino redondo y amable.

En nariz gusta por sus notas de frutas rojas y negras -con una ciruela nítida bien al frente-, su levísima pátina floral y su colchón especiado, donde predomina la pimienta negra. Cierra un aroma sutil que recuerda al café y complejiza el concepto. En boca es largo, amplio y de gran recorrido. Conforme avanza, se impone la fruta roja crujiente, al tiempo que surgen notas de tabaco. Los taninos, equilibrados, le dan buen fluir, sin dejar de ser un tinto de buena estructura y concentración.

Detalle: los datos de laboratorio arrojan 15° de alcohol, pero es una cifra anecdótica: en el paladar, todos los ingredientes están en orden para alumbrar un red blend bien integradísimo.

Consultado sobre por qué la bodega se tomó su tiempo antes de avanzar en los segmentos de más alta gama, Montilla explicó que la plantación de las vides arrancó en 2003 y que "hubo que esperar, las vides no estaban preparadas para hacer vinos premium y nosotros queríamos contar con nuestras propias uvas".

"Ahora las vides han llegado a la adolescencia, tienen algo para decirnos, tienen algo para contarnos. Y el resultado que estamos logrando nos da muchas esperanzas de potenciar este proyecto", destacó el enólogo, quien se declaró un amante del terroir a partir del cual se elabora este blend de alta gama: "Gualtallary es uno de los pocos paraísos enológicos del mundo. Está a la par de la Toscana o del Duero. Y esto es lo que quisimos transmitir con este nuevo vino".

© Por J.D.W. - Editor Vinos & Bodegas iProfesional - vinosybodegas@iprofesional.com

Fuente: iprofesionales.com

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