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miércoles, 16 de octubre de 2013

Cinco hortalizas con más proteínas que hidratos

Generalmente las frutas y verduras son fuente de hidratos complejos y en menor medida, de azúcares simples naturales, pero hoy, traemos cinco hortalizas con más proteínas que hidratos que aunque en pequeñas cantidades, pueden ser de ayuda para sumar este nutriente a la dieta diaria.
  • Repollo crespo: el repollo además de ser buena fuente de antioxidantes como la vitamina C, y de brindarnos calcio y potasio, contiene por cada 100 gramos, 4,3 gramos de proteínas y 2,5 gramos de hidratos.
  • Haba fresca: por cada 100 gramos nos ofrece 5,4 gramos de proteínas y 4,2 gramos de hidratos, es buena fuente de vitaminas del complejo B, entre las que destaca el ácido fólico.
  • Espinaca: es una excelente fuente de calcio, potasio y carotenos, pero además, por cada 100 gramos aporta 2,62 gramos de proteínas y sólo 0,61 gramos de hidratos.
  • Brócoli: en 100 gramos encontramos 3,6 gramos de proteínas y 2,6 gramos de hidratos, mientras que también podemos obtener con su consumo vitamina C, fibra y ácido fólico.
  • Coles de Bruselas: es una buena fuente de vitamina C y de potasio, pero además, por cada 100 gramos aporta 4,5 gramos de proteínas y 3,2 gramos de hidratos.
Este tipo de hortalizas con más proteínas que hidratos, son una excelente alternativa para quienes buscan adelgazar o se encuentran en etapa de definición muscular, pues sacian más no sólo gracias a su mayor aporte proteico sino también a su alto contenido en fibra, y además, tienen pocas calorías y buenos micronutrientes para la salud del organismo.

Imagen | Akane86

Fuente: vitonica.com

miércoles, 4 de agosto de 2010

La maravillosa hortaliza


Propiedades curativas y hedores corporales son algunas de las características del Ajo. Vía Restó te cuenta sobre su historia y algunas sus funciones.¡Conocé más!

Desde la antigüedad, el ajo fue apreciado como alimento por el sabor característico que le entrega a las comidas y por sus altos beneficios medicinales. A través de la historia se han realizado infinidades de estudios sobre sus propiedades que lo han llevado a la cima de los alimentos con beneficios para la salud. Es necesario recordar que se aconseja su ingesta de manera cruda ya que al cocerlo se pierde más del 90% de su efectividad.

A saber el ajo:

-Estimula las mucosas gastrointestinales provocando un aumento de las secreciones digestivas y de la bilis.

-Aumenta las secreciones bronquiales, se dice que es expectorante, desinfectante y descongestionante.

-Su consumo frecuente provoca vasodilatación (aumento del diámetro de pequeños vasos sanguíneos; arteriolas y capilares) lo que hace que la sangre fluya con mayor facilidad y que disminuya la presión sanguínea.

-Es muy recomendable en caso de parasitosis intestinales.

-Previene la hipertensión y la mala circulación por su acción hipotensora.

A causa de su mala fama su consumo no es muy frecuente. Se debe tener en cuenta que el mal aliento y la transpiración desagradable, entre otras cosas, sólo se produce mientras se expulsan las toxinas del organismo. El olor no es debido al ajo, sino a las mismas toxinas.

Existen varias leyendas que asocian al ajo al mal y a los primeros signos de discriminación.

Un mito turco narra un episodio ocurrido con la salida de Satán del Jardín del Edén, cuentan que luego de hacer el acto de tentación un ajo salió donde puso su pie izquierdo y una cebolla donde colocó el derecho.

También por su afamado olor este alimento sería responsable de uno de los principales actos de discriminación por parte de los romanos hacia los hebreos por el mal aliento debido al alto consumo que hacían del mismo.

domingo, 11 de julio de 2010

Una sana costumbre

Frescas, se incluyen en el grupo de las hortalizas. Secas -lentejas, porotos, arvejas, garbanzos-, son las semillas que se consumen separadas de sus vainas. Los frutos maduros se dejan secar, se desprenden fácilmente, se exponen al sol o intensifican su proceso por otros métodos para llegar finalmente al consumo. Las corrientes vegetarianas y naturistas consumen legumbres secas tanto en platos salados como en dulces.

En los países con menores recursos se las conoce como "la carne de los pobres", porque son un sustituto proteico que equilibra la ausencia de algunos nutrientes de la carne animal al combinarlos con cereales y otros ingredientes. En la actualidad, se cultivan en casi todos los continentes y, según sus variedades, pueden adquirir diferentes formas y colores. Por ser muy quebradizos, conviene servirlos sin condimentar y agregarles el aliño en cada plato. Hay lentejas pequeñas, grandes, medianas, verdes, amarronadas y anaranjadas. Los garbanzos varían en coloración del amarillo al negro. La arveja es la primera verdura que se conservó en lata, incorporándole colorantes para que conservara su atractiva coloración. Las arvejas congeladas son naturales porque conservan la frescura, el sabor y el color de su recolección. Se envasan sin aditivos ni conservantes, como todo la huerta.

La soja se distingue de las restantes por su elevada proporción de proteínas semejantes a las de la leche y el huevo. Se recomienda consumirla cercana a su cosecha, ya que el paso del tiempo atenta contra las vitaminas. En el mercado se adquieren secas y como harina, con destino a platos específicos como la fainá, que se hace con harina de garbanzo.

Desechar las manchadas, con granos rugosos o con polvos inadecuados.

Remojarlas, preferentemente; lentejas y lentejones se pueden cocinar sin ese paso.

1. En el hogar

En la alacena y en recipientes cerrados, pueden conservarse durante más de un año.

2. Dietas

Se desaconsejan en personas con enfermedades renales y hepáticas.

3. Calorías

100 gramos aportan 340 calorías.

Fuente: lanacion.com

miércoles, 18 de marzo de 2009

Las hortalizas



Las hortalizas son un conjunto de plantas cultivadas generalmente en huertas o regadios, que se consumen como alimentos, ya sea de forma cruda o preparada culinariamente.
El término hortaliza incluye a las verduras y a las legumbres verdes como las habas y los guisantes. Las hortalizas excluyen a las frutas y a los cereales.

Sin embargo esta distinción es bastante arbitraria y no se basa en ningún fundamento botánico, por ejemplo, los tomates y pimientos se consideran hortalizas, no frutas, a pesar de que la parte comestible es un fruto.

Vitaminas y minerales: La mayoría de las hortalizas contienen gran cantidad de vitaminas y minerales y pertenecen al grupo de alimentos reguladores en la rueda de los alimentos, al igual que las frutas.
La vitamina A está presente en la mayoría de las hortalizas en forma de provitamina. Especialmente en zanahorias, espinacas y perejil. También son ricas en vitaminas C especialmente pimiento, perejil, coles de bruselas y brócoli. Encontramos vitaminas E y vitaminas K pero en mucha menos cantidad en guisantes y espinacas. Como representante de las vitaminas del grupo B tenemos el acido folico que se encuentra en las hojas de las hortalizas verdes. El potasio abunda en la remolacha y la coliflor; el magnesio en espinacas y acelgas; el calcio y el hierro están presente en cantidades pequeñas y se absorben con dificultad en nuestro tubo digestivo; el sodio en el apio.

Valor calórico: La mayoría de las hortalizas son hipocaloricas. Por ejemplo 100 gramos de acelgas solo contienen 15 calorias. La mayoría no superan las 50 calorías por 100 gramos excepto las alcachofas y las patatas. Debido a este bajo valor calórico las hortalizas deberían estar presentes en un gran porcentaje en una dieta contra la obesidad.

Conservación y almacenamiento de las hortalizas
Las hortalizas frescas deben conservarse adecuadamente hasta el momento del consumo. Las condiciones y duración del almacenamiento influyen mucho en el aspecto y valor nutritivo. La mayoría de las hortalizas deben conservarse a temperaturas bajas con una alta humedad ambiental, por lo que el verdulero del frigorífico es el lugar más recomendable.
Se aconseja ponerlas en bolsas agujereadas o con láminas de aluminio y evitar que el envase sea hermético. En el frigorífico se pueden conservar algunos días, según la clase de hortaliza. Por ejemplo las espinacas, lechuga, etc, no conviene tenerlos más de 3 días, sin embargo las zanahorias, nabos, remolacha, son menos sensibles y se conservan durante más tiempo. Algunas como las cebollas y los ajos secos, no precisan ser conservardos en la nevera, siendo más adecuado un lugar seco y aireado.

Limpieza de las hortalizas
Las hortalizas se han de lavar o cepillar cuidadosamente antes de ser consumidas, según se trate de hojas, raíces o tubérculos. Cuando no se puedan pelar, hay que limpiarlas mucho, sobre todo si tienen la piel rugosa o peluda. Las hortalizas que se coman crudas deberían sumergirse en agua con unas gotas de lejía diluida durante unos cinco minutos y después limpiarlas con agua corriente. Se debe hacer esto porque las hortalizas se riegan a veces con aguas no potables que pueden contener numerosas bacterias y el agua de riego entra en contacto con la hortaliza que suele estar a ras de suelo.
La lejía, es un compuesto químico llamado hipoclorito de sodio, disuelto en agua (cloro). Fue desarrollado por el francés Berthollet en 1787 para blanquear telas. Luego, a fines del siglo XIX, Luis Pasteur comprobó su incomparable poder de desinfección, extendiendo su uso a la defensa de la salud contra gérmenes y bacterias.
Como la lejía es el mejor desinfectante doméstico que se conoce, si es empleado racionalmente resulta de gran utilidad para preservar la salud, tanto de las personas, como de los animales. Su poder germicida es comprobado y por tanto es ampliamente utilizado en clínicas, hospitales, restaurantes y en los hogares. La lejía se vende en el mercado con diferentes nombres, pero todos esos productos están basados en el hipoclorito de sodio.
La lejía se puede emplear para descontaminar el agua, empleando sólo 2 gotas por litro de agua y esperando una media hora para que haga efecto. Por eso se recomienda para limpiar los dispensadores de los bidones de agua envasada.


Cocinado de las hortalizas
Las vitaminas de las hortalizas se destruyen con la exposición a la luz, el aire y el calor. Las sales minerales se disuelven en el agua al cocer las hortalizas. Para poder beneficiarse de las vitaminas, de los minerales y del sabor, es preciso cocinarlas con poco agua o mejor con vapor y de una forma muy rápida, sumergiéndolas directamente en agua hirviendo.
El recipiente de cocción debe mantenerse tapado y evitar moverlo lo menos posible. El agua de cocción debería aprovecharse para hacer sopas, consomés y otro tipo de caldos, porque en el agua de cocción es donde se concentran las vitaminas y minerales.
Las hortalizas cocidas que no se vayan a consumir en el momento, deben enfriarse y guardarse en la nevera. Después se pueden volver a calentar pero durante poco tiempo.

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina