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viernes, 20 de abril de 2012

Siete de cada 10 argentinos con EPOC no están diagnosticados

A esa conclusión llegaron en la 5º Conferencia Internacional sobre Avances en esta patología, que se realiza en el país. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es la cuarta causa de muerte a nivel mundial y auguran que para 2020 será la tercera 

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) hace tiempo que dejó de ser cosa de hombres mayores para extenderse a la población de ambos sexos y de todas las edades.

De hecho, se sabe que en la actualidad el 10% de la población por encima de los 40 años la padece, aunque en nuestro país 7 de cada 10 personas no están diagnosticadas.

Esto es muy preocupante, debido a que la falta de conocimiento de la enfermedad y el retraso en el diagnóstico son factores que conspiran contra la posibilidad de llevar a cabo un tratamiento que permita mejorar los síntomas y controlar las exacerbaciones. Así lo expresaron los especialistas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), reunidos en nuestro país junto con expertos del exterior debido a la 5º Conferencia Internacional sobre Avances en EPOC. 

“En la Argentina no contamos con cifras propias, sino que extrapolamos las que se obtuvieron en otras investigaciones como por ejemplo el estudio Platino que se llevó a cabo en 5 ciudades de Latinoamérica: Santiago de Chile, México DF, Montevideo, San Pablo y Caracas. Si a esta situación de desconocimiento respecto de la cantidad de afectados le sumamos que muchas veces la EPOC suele confundirse con el asma o que inclusive los síntomas como por ejemplo la tos, la expectoración o la falta de aire pueden atribuirse al tabaquismo, nos encontramos con una situación claramente desfavorable para los pacientes”, comentó el doctor Eduardo Giugno, profesor adjunto de Neumonología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“En el consultorio, día a día vemos cómo lo que muestran las cifras se cumple: en algunos casos, los pacientes inclusive se acostumbran a los síntomas y los naturalizan, con lo cual obviamente no recurren al médico. Por otro lado, suele incurrirse en errores o mitos como el de la ‘tos del fumador’, una entidad que no existe y que también conspira contra la posibilidad de obtener un rápido diagnóstico”, expuso por su parte el doctor Daniel Colodenco, jefe del servicio de Alergia e Inmunología del Hospital de Rehabilitación Respiratoria María Ferrer.

Otro problema extra tiene que ver con la tarea de los médicos.

Ocurre que algunas veces, tal como refirió uno de los visitantes extranjeros, el doctor Marc Miravitlles, investigador senior del servicio de Neumología del Hospital Clinic de Barcelona, España, y presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). “Los médicos no saben cómo transmitirle al paciente que la EPOC es grave, razón por la cual las personas afectadas no le dan relevancia, cuando en realidad lo que tendría que ocurrir es que el médico realizara los estudios, que no son invasivos y son muy sencillos como para saber cómo proceder”.

La EPOC es una alteración inflamatoria crónica del aparato respiratorio ligada al tabaquismo. Es prevenible y tratable. Se sabe que en el 85% de los casos se produce en personas que fuman, y se la considera la cuarta causa de muerte a nivel mundial, mientras que según los expertos para 2020 será la tercera.

Si bien suele diagnosticarse entre los 60 y 65 años, en la mayoría de los casos el daño empezó a generarse alrededor de los 35 o 40.

“Más allá del tabaquismo existe en algunos casos en los cuales hay un componente genético -el porcentaje es realmente minoritario porque alcanza al 2% de los cuadros, aproximadamente. No obstante, sabemos y estamos convencidos de que no tendríamos EPOC si no existiera el cigarrillo“, señaló el doctor Miravitlles, quien además adelantó que en la Conferencia se tratarán diversos temas como los adelantos farmacológicos y las nuevas variantes de tratamiento.

“La principal tendencia tiene que ver con desarrollar tratamientos a medida que mejoren la calidad de vida en cada uno de los pacientes que tienen los diferentes fenotipos de la enfermedad. Esto quiere decir: disminuir los síntomas tanto en lo que se refiere a intensidad como a periodicidad, reducir las exacerbaciones, complicaciones e internaciones y obtener una mayor capacidad respiratoria mediante la rehabilitación. Esto se logra, básicamente, mediante tres elementos. Por un lado los fármacos que variarán según el grado de enfermedad y las comorbilidades. Por otro lado, la actividad física, y finalmente un correcto plan de alimentación. Por supuesto también tiene que existir cesación tabáquica”, remarcó el especialista español.

Los medicamentos llamados “broncodilatadores” actúan “desinflando” los pulmones. Giugno afirmó que “la medicación broncodilatadora es central para el manejo de los síntomas en EPOC, y se prefiere la vía inhalatoria a la oral”. Estas drogas “se pueden indicar según necesidad o en forma regular para prevenir o reducir síntomas. Los broncodilatadores de acción prolongada (como el indacaterol), son más convenientes y más efectivos, para producir alivio sintomático que los de acción corta”.

Igualmente, aseguraron los especialistas, la cesación tabáquica es una de las medidas que mayor impacto tiene en la mortalidad por EPOC. Es decir que dejar de fumar no es algo menor.

Por último, tanto el doctor Giugno como Colodenco como Miravitlles se encargaron de aclarar que la mujer presenta una mayor susceptibilidad frente a la enfermedad, situación pese a la cual la mortalidad por EPOC en el sexo femenino va en aumento, si bien aún no alcanzó a la masculina, que tiende a estabilizarse.

Fuente: saludable.infobae.com

viernes, 9 de marzo de 2012

Ingresados por consumir embutidos en exceso

El jamón, el chorizo, el fuet o el salami no son 'buenos amigos' de los pulmones sobre todo cuando se ingieren en exceso. Un grupo de investigadores españoles acaba de constatar que las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que consumen mucho este tipo de alimentos tienen más riesgo de ser readmitidos en el hospital que los que menos carnes curadas ingieren.
 
Judith Garcia-Aymerich, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), es la autora principal del estudio, el primero en mostrar los efectos de la ingesta de embutidos en la progresión de la patología.
 
En declaraciones a ELMUNDO.es reconoce que "desde hace tiempo se publican estudios que han constatado que las personas que comen carnes curadas en exceso tienen más riesgo de desarrollar EPOC. Sabemos que el tabaco es el factor de riesgo más importante de la enfermedad, pero recientemente se ha despertado un especial interés por establecer si ciertos componentes específicos de la dieta pueden jugar un papel en el desarrollo o agravamiento de la patología".

La EPOC, que se caracteriza por una dificultad del paso del aire por los bronquios, está entre las cinco causas de mortalidad de todo el mundo. En España se estima que mueren más de 18.000 personas cada año por su culpa.

Con 274 pacientes

La nueva investigación, recogida en el último número del 'European Respiratory Journal', forma parte del estudio PAC-COPD, (Caracterización Fenotípica y Evolución de la EPOC) que incluye a pacientes reclutados durante su primer ingreso hospitalario en nueve centros sanitarios universitarios españoles entre 2004 y 2006.

A todos los participantes (274) se les realizó un seguimiento durante dos años con el fin de establecer el número de ingresos acontecidos en el periodo de estudio. Y todos, también, rellenaron un cuestionario sobre su dieta (122 ítems, que incluía preguntas sobre el consumo diario de embutidos. Además, se tuvieron en cuenta otros factores, como los síntomas respiratorios, los tratamientos farmacológicos, el estilo de vida o el índice de masa corporal.

"Los datos son claros. Las personas que consumían más de 20 gramos al día (la media de consumo fue de 23 gr) de embutidos tenían más riesgo de ingresar en el hospital por agudización de los síntomas respiratorios. Esta cantidad es bastante elevada y tiene que mantenerse en el tiempo para provocar efectos nocivos", declara la investigadora catalana.

Insiste además en que el aumento de las "probabilidades de ingreso por culpa de un exceso de consumo de carnes curadas se produjeron a pesar de tener en cuenta otros factores de riesgo como, fumar, realizar actividad física elevada o moderada, trabajar a diario o tener un bajo índice de masa corporal".

Posibles causas

Los motivos por los que este tipo de alimentos perjudican a los afectados de EPOC pueden estar en los nitritos que se añaden a las carnes curadas como conservantes o agentes antibacterianos.

"Estos componentes causan un alto estrés oxidativo en el pulmón y la sangre, y son proinflamatorios, lo que genera un exceso de inflamación en pacientes que ya la padecen de por sí".

De hecho, en el desarrollo de numerosas enfermedades pulmonares, junto con la inflamación y el consiguiente remodelado de las vías aéreas, se genera un desequilibrio entre los agentes oxidantes y antioxidantes, denominado estrés oxidativo. Este fenómeno está implicado tanto en el origen, como en la cronificación del asma o la EPOC. "Creemos que una ingesta excesiva de carnes curadas también puede perjudicar a las personas con asma", aventura Judith Garcia-Aymerich.

Para esta especialista lo más importante es que "el estudio demuestra que una dieta sana puede ser un factor beneficioso en la mejora o en la prevención de múltiples enfermedades crónicas, incluyendo enfermedades pulmonares crónicas. Sin embargo, las guías de EPOC más influyentes, no incluyen ninguna recomendación dietética específica para pacientes con EPOC, más allá del aumento de la ingesta calórica para la prevención de la pérdida de peso", detallan los investigadores.

Insisten también en que "este estudio añade nueva evidencia que sugiere que además de un posible aumento del riesgo de desarrollar EPOC asociado con el consumo de carnes curadas, su uso también puede aumentar la probabilidad de exacerbaciones de la enfermedad por lo que apoya la necesidad de considerar el asesoramiento dietético específico para los pacientes con EPOC", reza el ensayo.

Fuente. elmundo.es

miércoles, 17 de noviembre de 2010

17 de noviembre, Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

El Día Mundial de la EPOC es el 17 de noviembre, fecha en que se intenta promover en todo el mundo una más profunda comprensión de la enfermedad y una mejor atención a los pacientes.

Según los cálculos de la OMS correspondientes a 2007, hay en la actualidad 210 millones de enfermos de EPOC. La OMS prevé que para 2030 esta dolencia se habrá erigido en la tercera causa más importante de mortalidad en todo el mundo.

Los principales factores de riesgo son el tabaquismo, la contaminación del aire, tanto en espacios cerrados como en el exterior, y la inhalación de partículas de polvo y sustancias químicas en el lugar de trabajo.

El Día Mundial, organizado por la Iniciativa Mundial contra la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (GOLD), se acompaña de una serie actividades a cargo de profesionales de la salud y grupos de pacientes de todo el mundo.

martes, 13 de julio de 2010

Elaboran una guía alimentaria para los pacientes con EPOC


Masticar y digerir cada bocado puede demandarles tanta energía a las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que les va restando de a poco masa muscular. Es que al tener que esforzarse más para respirar y comer, se cansan, tosen y pierden el apetito. En el tiempo, eso reduce la fuerza de los músculos.

Y a medida que avanza esta enfermedad respiratoria, causada por el tabaquismo en el 85% de los casos, el deterioro nutricional altera el sistema inmunológico y el metabolismo óseo. Para contrarrestar ese pronóstico, los especialistas del Servicio de Nutrición del hospital Cetrángolo elaboraron una guía alimentaria para los pacientes con EPOC.

"Es la primera en el país y, según especialistas de Uruguay, Chile y Brasil, por ejemplo, no existe nada parecido en América latina", señaló el doctor Eduardo Giugno, director del hospital público bonaerense y director de la carrera de médico especialista en neumonología de la Facultad de Medicina de la UBA.

La guía se está usando en el hospital de Vicente López desde abril y apunta a que los pacientes controlen las deficiencias nutricionales. "Llegan a la consulta porque tienen tos, flema y sienten que les falta el aire para caminar o subir las escaleras, y fumaban -agregó-. Muchos llegan con un índice de masa corporal elevado porque la enfermedad los hace más sedentarios. La mayoría llega con sobrepeso u obesidad."

Mientras la enfermedad se mantiene de leve a moderada, 6 de cada 10 pacientes tienen síndrome metabólico, que es la combinación de dos o más factores de riesgo de enfermedad cardiovascular o diabetes. Son ellos obesidad abdominal (perímetro de cintura superior a 101 cm en los hombres y 89 cm en las mujeres); hipertensión, y glucemia, colesterol y triglicéridos altos.
Pero el 2% de los pacientes padece desnutrición. "Al fumar, el humo de tabaco dispara una cascada inflamatoria que hace que ciertas células en el organismo liberen sustancias químicas llamadas mediadores, como las citoquinas proinflamatorias -explicó Giugno-. Esas sustancias gatillan otros problemas, como cardiopatías, síndrome metabólico [principalmente por el aumento de peso por la reducción de las actividades físicas], caquexia [desnutrición extrema], osteoporosis, problemas gastrointestinales, anemia, depresión, ansiedad o disfunción eréctil, entre otras."

Para el equipo del Servicio de Nutrición del Cetrángolo, que dirige la licenciada Roxana Guida, elaborar las guías fue todo un desafío. Allí, a diario, llegan pacientes con una gran pérdida de masa muscular. Una parte de esos músculos, con poca fuerza y capacidad de contraerse, son los que la persona necesita para respirar. "La dieta busca mejorar esas masa y mantenerla -resumió Guida, que desde hace 23 años trabaja con estos pacientes-. Por la limitación respiratoria que tienen, no pueden hacer actividad física, y eso hace que no tengan buenos músculos."

Además de una lista de consejos sobre cómo alimentarse sin sobrecargar el esfuerzo respiratorio (ver infografía), la guía incluye recetas y un test de autoevaluación nutricional disponible en la versión online de esta nota. "Cuanto más temprana sea la intervención, mejor será el resultado. Pero, fuera del hospital, no siempre son derivados a tiempo", indicó.

Para Guida, lo importante es cómo los pacientes se alimentan. "Comer demanda oxígeno. Ellos no lo tienen y se fatigan. Por eso, la dieta no debe exigirles que mastiquen mucho ni una digestión prolongada. Si las comidas no se fraccionan, el estómago se distiende y eso impide respirar bien".
La guía, avalada por la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y la Sociedad de Tisiologia y Neumonología bonaerense, está disponible en el Cetrángolo: (011) 4797-8412, int. 144, de lunes a viernes, de 8 a 13.30).

DIEZ CONSEJOS PARA ALIMENTARSE BIEN

Comer varias veces al día, por lo menos 6 comidas, en pequeñas cantidades. Evitar los excesos.

Si utiliza oxígeno, asegúrese de usarlo durante y después de las comidas. Masticar y digerir los alimentos demanda energía, lo que necesita más oxígeno.

Elija alimentos que sean fáciles de preparar. Trate de descansar antes de comer.

Prefiera las preparaciones de consistencia blanda.

Coma sentado, despacio, y mastique bien cada bocado.

Beba abundante líquido (no menos de 2 litros de agua al día), pero lejos o al terminar de comer.

Limite el consumo de sal; el exceso de sodio le puede hacer retener líquidos y eso, dificultarle la respiración.

Si siente hinchazón o tiene gases, evite las legumbres (porotos y garbanzos), las coles, los vegetales con fécula (papa, choclo, batata) y de hoja crudos (acelga o lechuga), y las bebidas con gas.

Reduzca la cafeína: el café o las bebidas cola pueden interferir con los remedios y causarle ansiedad.

Fuente: lanacion.com

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina