Mostrando entradas con la etiqueta sesamo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sesamo. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de agosto de 2011

Kafta o pastel de carne picada con salsa tahina

Un plato muy típico del Líbano es el kafta, es un pastel de carne que está aderezado de hierbas aromáticas, cebolla y la mezcla de especias que le aportan el toque árabe. Tiene muchas variantes. En algunas recetas no lleva papa, pero sí piñones o tomate, incluso a veces se presenta como una hamburguesa.

Lo puedes hacer con carne picada vacuna, aunque si prefieres que sea un plato al cien por ciento árabe te recomendamos que lo hagas con carne de cordero. Además, en esta versión lo presentamos con salsa tahina o tahini, que es una salsa que se hace de las semillas de sésamo molidas. Te lo recomendamos ¡Es realmente delicioso!

Ingredientes:
(4 porciones)

350 g de cordero picado o carne vacuna picada
¾ taza de perejil picado
2 cebollas medianas
1 cucharadita de sal
1/4 cucharadita de canela
1/4 cucharadita de cardamomo en polvo
¼ cucharadita de jengibre en polvo
1 cucharada de aceite de oliva
2 papas medianas
Aceite de girasol
1/3 taza de pasta de sésamo (tahina)
2 limones medianos, su jugo
1 taza de agua
Pan árabe y arroz de grano medio

Preparación

Mezclar la carne, el perejil y la cebolla. Añadir la sal, las especias y el aceite de oliva. Mezclar con la mano, luego colocar esta mezcla (kafta) en una fuente para horno. Mezclar la tahina y el jugo de limón bien hasta que se forme una pasta suave. Agregue lentamente el agua. Vierta esta salsa sobre kafta.

Cortar las papas en rodajas finas y freír hasta que estén ligeramente doradas por ambos lados. Distribuir encima del kafta.

Cocinar en el horno medio-bajo por aproximadamente 45 minutos. Servir con pan árabe.

Por otro lado cocine el arroz y sirva todo junto.

Nota: también puedes hacer el pastel sin la salsa tahina, en ese caso solamente debes obviar el paso de su preparación.

Fuente: elgranchef.com

jueves, 31 de marzo de 2011

Gomasio

Se puede afirmar que el gomasio es el condimento de mesa por excelencia de una alimentación equilibrada.

Tonifica, fortalece y nos permite agregar sal sin provocar sed. Sus virtudes y propiedades dan para más que una simple nota, nos podría demandar varios capítulos hacer un breve detalle de lo que nos aportan sus dos componentes, el sésamo y la sal marina, por separado así como en combinación. Aún así se nos podría escapar la esencia de su significado y buen uso, que está basado en la sencillez y la armonía en las proporciones.

Tendemos a creer que las cosas son buenas o malas, y si las colocamos en la primera categoría, las buenas, las podemos usar en cualquier cantidad a toda hora. (así, siendo el agua, el tofu, las manzanas, cosas “buenas”, podemos consumirlas sin límites). Nuestra mente aferrada al utilitarismo, a lo parcial de su enfoque se pierde de percibir que la bondad, si existe, sólo puede derivar de la percepción de lo total, de un estado de atención en que cada cosa cobra el valor le corresponde dentro de su contexto.

Habiendo hecho esta salvedad, me atrevería a decir que el gomasio es uno de los mejores aliados a la hora de nutrir nuestro cuerpo. Nos aportará lípidos de alta calidad ya que el sésamo está constituido por un 52% de ácidos grasos insaturados (omega 6 y 9, lecitina) que nos ayudan a regular el nivel de colesterol en sangre. También nos ofrece proteínas que suplementan las de los cereales que condimentan, vitaminas (E, K, grupo B, ácido fólico, biotina, inositol, colina) y minerales con un sobresaliente contenido de calcio que, a diferencia de los lácteos, viene acompañado por otros minerales que ayudarán a asimilarlo como el silicio, magnesio, fósforo, zinc, cobre, etc. Pero es un error pensar que nos valdremos sólo del sésamo para obtener estos nutrientes, antes, provendrán de la totalidad de una dieta bien equilibrada.

Pero si hubiera que destacar una propiedad del gomasio, es la de su capacidad de fortalecer el organismo al ser alcalinizante de la sangre. Muchas veces, debido a un estado de debilidad, el cuerpo y en especial la sangre se acidifican, en realidad, desde las infecciones hasta el cáncer provocan ésto. Aunque muchos tiendan a simplificarlo diciendo que en ese caso, hígado y riñón acudirán a neutralizar el PH, un hígado en un estado de sobrecarga dificilmente podrá satisfacer esta demanda, originándose un desbalance que nos hará sentir débiles, sin tono muscular y nos dejará con menos capacidad de defensa ante posibles agentes infecciosos. En el gomasio, el aceite de sésamo envuelve a los diminutos granos de sal, los que, de esta forma, podrán pasar la pared intestinal y lograr la alcalinización del flujo sanguíneo de forma más o menos rápida, neutralizando su acidez y fortaleciendo el organismo.

Preparación

El término gomasio es de origen japonés y es la unión de goma (sésamo) y shio (sal). Para elaborarlo partimos de semillas de sésamo blanco o negro integral, es decir que no han sido peladas y sal marina. Necesitamos también de un suribachi, mortero japonés de cerámica dura con estrías y un palo de madera que es especial para estos fines y se consigue en las buenas casas de comida natural. Sin no contamos con uno, podemos inicialmente usar un mortero común de cocina hasta que logremos conseguirlo.

Las proporciones varían según la persona que lo consuma y del clima. En caso de personas más yin o durante el invierno podemos usar una relación 12 partes de sésamo por 1 de sal. Para las personas más yang se aconseja poner una cantidad menor de sal, con una relación aconsejable de 18x1. Para los niños y las personas hipertensas se aconseja aún menos sal, pudiendo incluso llegar a usar el sésamo solo, sin agregado de sal.

Comenzamos lavando las semillas en agua, escurriéndolo y dejándolo secar en una sartén o cacerola pesada con el fuego moderado, revolviendo con una espátula o cuchara de madera para evitar que se seque en forma desigual.

Mientras ello ocurre, colocamos en otra sartén de hierro la sal a secar al fuego hasta que pierde toda la humedad y toma un tono gris.

Una vez que el sésamo se ha secado seguimos revolviendo para que se vaya tostando en forma pareja y cambiando ligeramente de color en el caso del sésamo blanco. Cabe aclarar que en principio y hasta que tengamos experiencia, es más fácil realizar el gomasio con esta variedad por que notaremos el cambio de tonalidad al tostarse, dándonos indicios de cuándo está listo. Es muy importante que el punto de tostado sea el correcto, sin dejar las semillas crudas, ni quemadas, ya que en ambos casos los efectos benéficos se perderán.

Una forma de verificar si ya están a punto es tomando unos pocos granos y presionándolos entre los dedos. Si están demasiado duros, aún les falta. Si se desarman, están crocantes y tienen un agradable aroma a tostado, podemos apagar el fuego.

Con la ayuda de cucharas de medir, colocamos en el suribachi una parte de sal y la molemos con al ayuda del palo, girándolo hasta lograr que quede un polvo fino. Luego agregamos la proporción de sésamo correcta (entre 12 y 20 partes según el caso) y repetimos la misma operación de molido, girando en sentido contrario, logrando desarmar alrededor de un 90% de los granos, pero sin presionar demasiado ni llegar a formar una pasta, sino una especie de harina gruesa en la que aún quedan algunos granos enteros. Lo pasamos al recipiente que lo contendrá y repetimos la operación hasta procesar todos los ingredientes.

Lo debemos guardar en un frasco de vidrio cerrado herméticamente en un lugar oscuro y fresco para que se pueda conservar por un par de semanas. No lo debemos colocar en la heladera porque si se humedece pierde su frescura. Notaremos que se pone rancio cuando su aroma y deliciosos sabor se pierden. La cantidad a realizar es la que consumiremos en dos o tres semanas, que es su tiempo aproximado de duración.

Debemos aclarar que si bien es posible conseguir gomasio elaborado, su frescura suele ser muy efímera ya que muchas veces es elaborado con un molinillo de café. Esto es un error, por cuanto el molinillo ejerce una acción centrífuga, yin, opuesta a la fuerza centrípeta, yang, que aplicamos en el suribachi. Aunque esto pueda parecer superfluo, notaremos cómo ambas preparaciones difieren en calidad y sabor y cómo el realizado con el mortero tiene una duración mayor, pudiendo llegar a permanecer en buenas condiciones hasta por un mes si lo guardamos en forma correcta.

Por último cabe agregar que es el complemento ideal de los cereales, y también se puede usar en ensaladas y otros platos, siendo aconsejable ingerirlo al principio de la comida, ya que su aporte de sal estimulará la producción de ácido clorhidrico en el estómago, favoreciendo su funcionamiento. Su uso regular no debe sobrepasar una cucharadita por comida, no más de dos veces por día por cuanto en exceso puede caer pesado al hígado. También lo podemos usar para decorar o condimentar panes.

Fuente: divinotesoro.com

Propiedades del sésamo en la salud, en la cocina y en la belleza


El sésamo, también llamado ajonjolí, es una de las semillas comestibles y oleaginosas de más antigüedad que el hombre conoce. El sésamo es una planta originaria de la India y de África, y llegó a América transportada por los esclavos. En sus inicios, se utilizaban sus semillas para espesar y dar sabor a los alimentos. Actualmente, es una de las semillas más usadas en la cocina y repostería internacional, sobre todo en la oriental.

Las semillas de sésamo poseen:

Una cantidad elevada de proteínas
• Son ricas en metionina, un aminoácido esencial.
• Las grasas que contiene son «buenas», es decir, insaturadas.
• Éstas, junto a la también presente lecitina, contribuyen a reducir los niveles de colesterol sanguíneo.
• El sésamo es fuente importante de diferentes minerales como el calcio, que interviene en la formación de huesos y dientes, el zinc, mineral que participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas. Y el hierro.
El sésamo contiene casi 20% de proteínas, un gran porcentaje de vitamina B y un 55% de aceite, lo cual le hace ideal para mantener la piel lozana y brillante.

Uso medicinal:

• Se aconseja durante el embarazo y la menopausia por su gran cantidad de calcio.
• Es buen colaborador par a aumentar la movilidad en las articulaciones.
• Se recomienda en periodos de debilidad o anemia por su considerable contenido en hierro.
• Se dice que esta semillita previene la infertilidad masculina por su aporte de zinc.
Las semillas de sésamo poseen buenas cantidades de fibra, por lo que su consumo resulta beneficioso para la regulación de la función intestinal.
• En la medicina china es utilizado para lubricar el corazón, el hígado, los riñones, el páncreas y los pulmones.
• Su aporte en lecitina (supera en cantidad a la soja) ayuda a reducir y controlar los niveles de colesterol.

Belleza:

Otro de los modos más frecuentes de encontrar esta planta es en aceite. Éste se obtiene a partir del prensado en frío de las semillas. Conviene tener en cuenta que, para poder aprovechar todas las propiedades de este aceite, es importante comprarlo sin refinar.

El aceite es empleado en diversos productos cosméticos para lubricar y embellecer la piel.

¿Cómo consumir sésamo?

La forma más común de adquirir y consumir sésamo es en forma de semillas, ya sea tostadas o naturales. Pueden encontrarse ya incluídas en productos como panes y galletas, como solas.

El sésamo es una semillita muy versátil que puede ser mezclada junto con otras especias para lograr una serie de platillos de todo tipo. Se utiliza sobre todo la semilla entera, espolvoreada sobre ensaladas, panes, salsas, moles, carnes galletas, dulces, etcétera, y de esta semilla se puede extraer una gran cantidad de aceite.

Es recomendable, una vez abierto, guardar el producto en un lugar seco para preservarlo de la humedad. El sésamo es ideal para guisos de pescado, repostería, soja con ciruelas y almendras, el tofú natural marinado, etcétera.

Otra forma de consumirlo es en forma de gomasio, nombre que recibe la sal de sésamo y con la cual pueden prepararse variados platillos y salsas.

Fuente: saludnatural.biomanantial.com

viernes, 10 de diciembre de 2010

Ajonjolí, sésamo de la salud

Esta planta, proveniente de África e India, se cultiva desde tiempos remotos por su semilla oleaginosa; fue conocida desde hace miles de años en las ciudades situadas a orillas de los ríos Tigris y Éufrates. Pasó a América cuando los esclavos africanos la llevaron consigo para espesar los alimentos y añadir un sabor especial a sus comidas típicas. En México encontró suelo fértil, al punto de semejar más una planta autóctona que trasplantada, por su arraigo en la cocina y repostería. mexicanas.

Se le conoce vulgarmente como sésamo o ajonjolí, y es una planta herbácea abundante en raíces de tallo anguloso y muy ramificado, de hojas opuestas; sus flores son de color blancorrojizo o amarillo y su fruto es una cápsula que contiene un gran número de pequeñísimas semillas color paja con sabor a nuez, de las que se puede extraer una gran cantidad de aceite comestible, cuya primera extracción es limpia y de sabor agradable.

Además, la semilla puede ser molida junto con otras especias para hacer salsas o moles; se le utiliza entera espolvoreada sobre ensaladas, como adorno o ingrediente de galletas, dulces, panes, botanas, así como en la producción de aceites.

Desde el punto de vista científico, su género es Sesamum, de la familia de las Pedaláceas con cerca de 15 especies; el nombre de ajonjolí se le aplica en particular a la especiesesamuro indicum,que se desarrolla en climas cálidos tropicales y entra en activación entre los 16 y 180 c.

El ajonjolí es el ¡ábrete sésamo! de la salud y la alimentación, ya que contiene casi 19% de proteínas, un gran porcentaje de vitamina B y contiene 55% de aceite, por lo que contribuye a mantener la piel lozana y humectada.

Fuente: mexicodesconocido.com.mx

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina