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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Las 10 golosinas favoritas de los adultos argentinos

Hay golosinas que parecen haber estado en los quioscos desde que el mundo fue creado. ¿O alguna vez viste un quiosco que no tuviera una Rhodesia, un Cabsha o un paquete de DRF? Los dulces que marcaron nuestra infancia siguen vigentes en nuestra adultez. Estos son 10 de los hay que probar para viajar un rato en el tiempo.

1. Cabsha

¿Qué importa pegotearse los dedos abriendo el embadurnado doblez de papel metalizado? ¿Cuánto más importa que la golosina dure lo que un bocado? Los instantes en que trituramos ese tierno bizcocho, mientras el dulce de leche, apenas rociado de licor, se derrama, provocan un placer exultante. Y perdurable.

2. Chiclets Adams

Ya sea en cajita de 12 unidades, o en las de 2, lo irresistible de Chiclet's Adams era sacudirlos y oír las coberturas acarameladas golpeteando. Masticarlos sin ese paso previo era una picardía. Un dato: Thomas Adams, fundador de la empresa, fue el primero en comercializar chicles en 1870. Actualmente, la marca es comercializada por Cadbury.

3. Alfajor Jorgito

Ya lo dice el lema: es "el nombre del alfajor". Y en el año de su cincuentenario, la fórmula sigue siendo inalterable. Los clásicos son los de chocolate, con una cobertura generosa en los bordes; pero la alternativa del dulce de leche, con deliciosas placas de azúcar impalpable que se desploman al abrir el paquete, permanece única e inigualable.

4. Chocolatín Jack

Gran parte de la cultura pop más naif pasó oculta por estos mini cajoncitos de chocolate: de los titanes de Martín Karadagián a la familia Simpson. De chico, se los compraba por sus "muñequitos"; de grande, por esos deliciosos, si bien escasos, bordes de chocolate con leche.

5. Mantecol

Entre duro y blando, postre y turrón, dulce y grasoso. Empezó como golosina y llegó a ser torta. La inventó un tal Miguel Georgalos, de procedencia griega y dueño de la compañía que lleva su nombre; de hecho, Mantecol está inspirado en recetas griegas. A 60 años desde su aparición, sigue siendo una de las golosinas con mayor personalidad en el quiosco.

6. Galletitas Manón

Un clásico escolar. Entre las Manón y las Lincoln se disputaba la merienda de los recreos. Aunque muchos admiten que era una galletita aburrida, tenía un suave sabor a leche, y por eso se la usa en la elaboración de tortas caseras. Además, son el ingrediente principal de la Tita.

7. Tita y Rhodesia

Tita y Rhodesia son un clásico que ha divido familias. La Tita, con relleno esencia a limón y bañada en chocolate, un tanto dura, versus la Rhodesia, con esa crocante oblea que tras ser mordida derrapaba todo el chocolate, obligando luego a pasar la lengua por el envoltorio. Con el tiempo, ambas se convirtieron en clásicas. Se siguen vendiendo, aunque con un desafortunado cambio de packaging: se reemplazó el papel metalizado por un desalmado celofán plástico.

8. Bananita Dolca

Ni en EE.UU. ni en Europa se consigue algo así. Hace poco trascendió que la misteriosa masa amarilla por la que tantos mueren de amor, es sólo un vulgar fondant de pastelería, y por ende circulan profanas recetas para prepararla. Todo esfuerzo será fútil. La verdadera fórmula permanece oculta y habrá que seguir recurriendo al quiosco para degustarla.

9. Biznikke Nevado

Imaginar una galletita recubierta de chocolate, incluso en proporciones generosas, no auspicia demasiada satisfacción. Sin embargo, algo en esa fórmula hace del Biznikke una golosina única en su clase. Quizá sea por el tornasolado blanquinegro (el "nevado") de la cobertura; pero a medida que los bocados avanzan, el placer de sentir cómo la galletita se disuelve en chocolate se hace más intenso. Llegando al final, a diferencia de sus congéneres, sacia. No pide repetición.

10. Pastillas DRF

En el país siempre hubo abundancia de buenos caramelos, desde los confites Sugus hasta los corazoncitos Dorin's. Pero por alguna razón (su anís dulzón, la facilidad con que el paquete se introduce en cualquier rincón de la ropa), las pastillas DRF llegaron al alma del consumidor. Desde aquí, nuestro homenaje a Don Darío Rodríguez Fuente.

Fuente: lanacion.com

domingo, 8 de agosto de 2010

Los beneficios de las golosinas



Según un estudio realizado por el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza, a través del Grupo de Seguridad Víal y Accidentes de Tráfico (GSVAT) se llegó a la conclusión que comer caramelos y chicles puede dismuir el numero de accidentes automovilisticos.

Degustar caramelos, masticar chicles o saborear otras golosinas reduce en el conductor el cansancio y los efectos del sueño, porque mejora la capacidad de atención y la percepción al volante.

Conforme a la publicación hecha por Aragón investiga, esta conclusión cobra importancia porque la somnolencia se encuentra entre las 5 primeras causas de accidentes viales con víctimas. También expresa que uno de cada tres conductores reconoce haber sentido alguna vez sueño preocupante.

Los resultados fueron arrojados por la investigación resultado del estudio piloto dirigido por I3A (el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón), dónde se valoraron las actitudes perceptivo-motoras en un total de 40 voluntarios, con edades comprendidas entre los 19 y 73 años, que en el momento de comenzar las pruebas estaban en estado de vigilia desde las 6 horas del día anterior: más de 19 horas sin dormir. Se utilizó el equipo normalizado del GSVAT, según criterios de Dirección General de Tráfico.

Se utilizaron las variables: si comieron o no chicle o caramelo durante las pruebas. Los resultados dieron a luz que los voluntarios que comían estas golosinas obtuvieron el tiempo de respuesta más rápido en el 67% de las pruebas y obtuvieron el ranking de los diez mejores tiempo en un 73%.

Las pruebas fueron realizadas con el simulador de conducción, que evalúa la capacidad de atención del voluntario en un entorno similar al de la conducción de un automóvil.

Estos resultados constaron que al conducir la somnolencia afecta la capacidad de reacción, agudeza visual, estado de ánimo y percepción de las señales, luces, sonido, distancia y tiempo.

Se ha dicho en varios estudios previos que las golosinas también pueden ser efectivas contra los estados de ansiedad y estrés. ¿Quién no ha mascado chicle por horas durante exámenes o largas esperas?

Los dulces son una de las mayores debilidades de los niños... y de algunos adultos. Sus colores, formas y sabores las hacen únicas y codiseadas por todos.
Fuente: viaresto.clarin.com

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina