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miércoles, 16 de marzo de 2011

Suiza y el chocolate


El cacao es originario de América, proveniente de las plantaciones que los mayas poseían en la provincia de Yucatán. Las preparaciones iniciales de este alimento no se parecen a las actuales, ya que consistían en una infusión del grano, que resultaba en un agua chocolatada, muy distinta del actual chocolate para taza que conocemos.

Las semillas de cacao en los comienzos de la historia del chocolate, eran empleadas como moneda, y se estableció su uso como unidad de cálculo alrededor del año 1.000dC.

Colón descubre las semillas de cacao en Nicaragua durante su cuarto viaje a América, cuando pudo constatar que los nativos lo empleaban como moneda y como bebida. Pero no se mostró interesado. Fue Hernán Cortés, quien se topó con el cacao en 1519, pero no se sintió atraído por su sabor, en cambio, decidió establecer plantaciones en España, para emplearlo como medio de pago.

En el año 1609, aparece en México el primer libro dedicado al chocolate. En 1657, un francés inaugura en Londres la primera tienda de chocolate.

Historia del chocolate y su fabricación :

En 1780 aparece en Barcelona la primera máquina para fabricar chocolate. En 1810, se funda la primera fábrica suiza de chocolate, fundada por François Louis Cailler, en un molino antiguo de Vevey.

En 1879, un momento memorable en la historia del chocolate en Suiza, Rodolphe Lindt de Berna, produce el primer chocolate con leche, que se deshace en la boca. Desde ese momento, el chocolate suizo se convirtió en el mejor del mundo, por su calidad y sabor.

Podemos distinguir tres clases fundamentales de chocolate: el chocolate amargo, el chocolate con leche, y el chocolate blanco.

Entre 1890 y 1920, se da el apogeo de la industria suiza del chocolate, coincidiendo con la etapa dorada del turismo, lo cual internacionalizó el prestigio de estos productos, que eran promocionados por los viajeros que lo degustaban.

Entre 1900 y 1918, las tres cuartas partes del chocolate que se producía en Suiza estaban destinados a la exportación. La crisis de los años 1920, provocó el establecimiento de medidas proteccionistas del comercio internacional, lo que provocó un decaimiento en la industria chocolatera, lo cual provocó pérdidas de mercado. No fue hasta la década de 1950, que la fabricación de chocolate en Suiza retomó su crecimiento, y desde entonces no ha dejado de crecer, incorporando constantemente nuevas tecnologías y la permanente capacitación del personal fabril.

Fondue de chocolate:

Te invitamos a descubrir la exquisita historia de la fondue de chocolate suiza. El concepto de fondue existe desde muchos siglos antes cuando comenzó a prepararse con queso, pero al incorporarlo a la repostería nació la fondue de chocolate.

La fondue es una preparación típica de Suiza y la región septentrional de la Borgoña, más específicamente se origino en las regiones de queso del Jura y los Alpes.

Sin embargo el primer documento que existe donde se nombra a la fondue, o una preparación similar, lo encontramos la obra literaria de Homero, La Iliada. En un pasaje está descrito un plato que se prepara con queso de oveja troceado en un rallador de bronce y que luego es fundido con vino y harina blanca.

Si bien a nosotros nos interesa la fondue de chocolate no podemos obviar que la de queso es la más conocida y antigua. La primera receta de fondue fue escrita en Suiza por un chef francés llamado Brillat-Savarin en 1794. Esta receta tenía como ingredientes queso Gruyère, huevos y manteca.

La receta con vino surge en 1911 y la más conocida, que es con kirsch en 1923.

Como podemos apreciar la receta de la fondue ha ido evolucionando a los largo de la historia y se ha convertido en la receta que más identifica a la gastronomia suiza. Además la receta de fondue cuenta con una importante tradición para su elaboración y disposición en la mesa.

La fondue de queso se prepara en un recipiente llamado caquelone que dispone de un hornillo llamado rechaud para mantener la temperatura.

Otros tipos de fondue que han surgido a lo largo de la historia son la de carne y la de chocolate, esta última en la cual nos centraremos.

¿Como preparar la fondue de chocolate?

La fondue de chocolate fue inventada en la década de los 60’ gracias al invento de las fuentes de chocolate. La incorporación del concepto de fondue al mundo de la repostería brindo como resultado esta sabrosa receta.

Las fuentes de chocolate funcionan con un calentador en su base y posen cascadas continuadas en diferentes bases. El método consiste en lograr que el chocolate fluya y se mantenga líquido.

Ingredientes de la fondue de chocolate

La receta que te brindamos está pensada para 4 comensales:

• 1 tableta de chocolate
• 2 litros de leche
• 2 kiwis
• 15 cucharaditas de azúcar
• 2 naranjas
• 2 bananas
• 2 manzanas verdes
• 250 gramos de frutillas
• 2 manzanas rojas

Instrucciones para la elaboración de la fondue de chocolate

1. Vierta en una olla una taza de leche y agréguele el chocolate trozado más las cucharaditas de azúcar.
2. Dispóngala en el fuego y con un cucharón de madera revuelva de forma constante hasta que la leche rompa en hervor y ascienda.
3. Luego retire la olla del fuego y deje reposar un rato hasta que la temperatura se temple.
4. Llévela nuevamente al fuego y repita la misma operación 2 o 3 veces.
5. Vierta el chocolate en la fuente de chocolate.

Fuente: viajeasuiza.com

lunes, 14 de marzo de 2011

Suiza, el país verde del siglo XXI.


Son muchos los tópicos conocidos sobre Suiza: su neutralidad geopolítica, su seguridad bancaria, sus chocolates, relojería. Pero quizás lo más destacable de la Suiza del siglo XXI sea su liderazgo como país eco-amigable.

Suiza, no sólo posee un paisaje de montaña idílico por proteger, sino que lo resguardan con una de las políticas medioambientales más exhaustivas y efectivas del planeta. La conciencia verde no es sólo una ley más que cumplir, sino todo un modelo de vida y sociedad.

La sociedad suiza entiende que su país es un tesoro a proteger y conservar. Por ello, en rubros como el turismo, los viajeros no tendrán dificultades en encontrar abundantes hoteles ecológicos certificados en todas las regiones. El Gobierno Suizo, con sus políticas, se encuentra a la vanguardia en cuanto a la promoción del desarrollo sustentable, un modelo que muchos países deberían asumir.

El turismo ecologico que en muchos países es una rareza, en Suiza es casi una regla. Al menos, abundan los hoteles que tienen un especial cuidado por su entorno, y tienden a persuadir a los ciudadanos y huéspedes a asumir un papel activo en la conservación de la naturaleza.

Suiza es un país ecológico en cada aspecto de la vida, desde como transportarse, siendo Suiza el pais con menos coches en relación a su alto poder adquisitivo, hasta el consumo de alimentos, con un alto porcentaje de producción orgánica o productos ecologicos en sus frutas y verduras.

Suiza, podrá sorprendernos incluso con ideas por demás originales y simples, que terminarán por cambiar nuestro modo de pensar la forma que nos comportamos con nuestro planeta. Un ejemplo es el hotel Whitepod, una especie de eco campamento limitado a pocas personas en la altura de los Alpes Suizos, con una propuesta en donde como huéspedes, no sólo disfrutamos de la naturaleza, sino que también colaboramos para protegerla.

Sin dudas, el país es un modelo a seguir y aprender para promover el turismo responsable, el único capaz de preservar lo mejor que tenemos para las futuras generaciones.

Fuente: locuraviajes.com

Suiza: un país ecológico y responsable en el reciclaje


Suiza es más comúnmente conocido por su sistema bancario pero lo que no se sabe de Suiza no es comúnmente reconocido es por sus esfuerzos de reciclaje y menos conocido, como el país de Europa líder mundial en reciclaje de papel.

Los ciudadanos suizos también hacen un trabajo fantástico de reciclaje de botellas de plástico PET, con un 80 por ciento de estas botellas se reciclan.

Esto es significativamente más alta que la tasa de reciclado 20 a 40 por ciento visto en otras partes de la Unión Europea. Es fácil de reciclar en Suiza, que forma parte de la razón por la cual sus tasas de reciclado son tan altas. Los supermercados tienen centros de reciclaje para las baterías, papel, vidrio y más, y desechos de jardín se recoge en la acera, desde hace varios años. También hay un incentivo financiero para el reciclaje – tirar basura cuesta dinero, pero el reciclaje es libre.

Suiza está orgullosa de sus esfuerzos de reciclaje, y con razón, el vidrio y el papel son sólo algunas de las cosas que el promedio de Suiza se niega a lanzar simplemente a la calle. No solo tienen los contenedores de reciclado en todos los supermercados, sino que cada ciudad aporta una colección de papel reciclado una vez al mes, y eso no significa solo periódicos viejos, la mayoría de las personas reciclan todo el cartón o papel, de los paquetes de cereales a las facturas telefónicas viejas, etc.

Los residuos verdes u orgánicos de jardín, se ponen en la calle (claramente identificado) cada dos semanas, para ser recogido. El aluminio y estaño se pueden entregan en los almacenes locales, las baterías son entregadas en el supermercado, y el aceite usado u otros productos químicos son depositados en sitios especiales. Las botellas de plástico PET, y los envases de bebidas son las más comunes en Suiza, y el 80% de ellos son reciclados – muy superiores a la media europea de 20 a 40%.

Pero el suizo no recicla sólo porque se preocupan por el medio ambiente. Hay un fuerte incentivo económico. El reciclaje es libre, pero en la mayor parte de Suiza tirar basura cuesta dinero – cada bolsa de basura tiene que tener una etiqueta, y el precio de cada etiqueta de por lo menos en un euro (60 peniques). Así que cuanto menos se tire, menos se paga.

Pais Suiza, generalidades e historia

Datos de interés

Extensión: 41.293 km2.
Límites: Norte, Francia y Alemania; Este, Liechtenstein, Austria e Italia; Sur, Italia; Oeste, Francia.
Población: 7.336.000 h.
Densidad: 177,7 h/km2.
Capital: Berna.
División administrativa: 26 cantones.
Ciudades principales: Zurich, Basilea, Ginebra, Berna, Lausana, Lucerna.
Gentilicio: suizo.
Forma de Estado: república confederada.
Idioma: alemán, francés, italiano y romanche.
Religión: catolicismo, 41,6 %; protestantismo, 35,3%; aconfesionales, 11 %.
Moneda: franco suizo.
Tasa de natalidad: 10,0‰.
Tasa de mortalidad: 8,4‰.
PIB por habitante: 28.695 dólares.

Geografía

Suiza se localiza en el centro de Europa. La población, en su mayoría urbana, se concentra sobre todo en la zona del Mittelland. Debido a las características físicas del país, los suelos cultivables son escasos y los únicos productos destacables son cereales, frutas, remolacha azucarera, colza, tabaco y vid.

Más importancia tiene la ganadería, abundante y de gran calidad, sobre todo la cabaña bovina, que ha dado origen a una rica industria derivada. La industria ha alcanzado un gran desarrollo, especialmente la textil, metalúrgica, relojera, química, alimentaria, maderera, papelera, eléctrica, de montaje de automóviles y de fabricación de neumáticos.

Un factor importante en la economía suiza son los capitales extranjeros, depositados en sus bancos debido al equilibrio económico y financiero del país. El turismo constituye también una notable fuente de ingresos.

Historia

Poblada principamente por celtas, fue ocupada por Roma en el s. I. Pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico en el s. XI, y durante ese período comenzaron a crearse pequeños Estados federales.

Tres comunidades, Schwyz, Uri y Unterwald, se unieron y crearon la primera Confederación (1291) para defender sus intereses frente a los Habsburgo. En 1315, tras derrotar los suizos a Leopoldo de Austria en Morgarten, la Confederación se amplió con nuevos cantones.

Después de derrotar al emperador Maximiliano, Suiza consiguió que se reconociera su independencia (1499). A principios del s. XVI la Confederación estaba integrada por trece cantones. La Reforma arraigó en Zurich, Berna, Basilea y otros cantones, bajo la dirección de Zuinglio, mientras que los cantones del sur permanecieron fieles al catolicismo. A pesar del enfrentamiento se logró mantener la unidad.

Zuinglio fue vencido (1531). Ginebra, aliada de Berna, se convirtió en foco del calvinismo. Francia invadió el país en 1798, entonces llamado República Helvética, y le impuso una constitución unitaria, aunque en 1803 Napoleón restableció la organización federal por el acta de Mediación, abolida en 1813.

Tras el enfrentamiento entre cantones conservadores y progresistas en una guerra civil (1847-48) y la victoria de estos últimos, se promulgó una nueva constitución, que estableció un equilibrio entre centralismo y federalismo.

Durante las dos guerras mundiales mantuvo su neutralidad. El país mantiene su estabilidad política gracias al equilibrio entre los radicales, los democristianos y los socialistas. Cada cantón es independiente para su gobierno interior. En 1992, rechazó por medio de un referéndum la adhesión al Espacio Económico Europeo.

Fuente: kalipedia.com

Suiza y sus cantones

Suiza está formada por veintiséis cantones. Estos "estados dentro del Estado" continúan disfrutando hoy de una gran autonomía.

Mientras el actual Estado helvético se remonta a 1848, la mayor parte de los cantones tiene una historia mucho más antigua.

Cuando se habla del nacimiento de Suiza se evoca habitualmente la fecha de 1291. La referencia no es errónea, pero tampoco completamente correcta. Lo cierto es que a finales del siglo XIII los tres cantones de la denominada Suiza primitiva firmaron un pacto de ayuda y protección mutua.

De este modo se sentaban las bases de una confederación de estados que perduraría hasta 1798. El resto de los cantones fue poco a poco uniéndose a esa alianza, al tiempo que permanecían como entidades institucionales prácticamente independientes.

Expansión progresiva

Desde 1351 a 1481 la vieja Confederación seguiría creciendo hasta contar finalmente con ocho miembros. Durante ese periodo los cantones de Zurich, Berna, Lucerna, Glaris y Zug decidieron unirse a los tres cantones originales. Poco a poco Suiza fue convirtiéndose en un espacio independiente en el centro del sacro imperio romano germánico.

La siguiente etapa de expansión se desarrolló tras la Convención de Stans, mediante la cual los miembros de la unión lograron superar sus conflictos internos. Con la adhesión sucesiva de Friburgo, Soleura, Basilea, Schaffhausen y Appenzell, en 1513 la Confederación pasó a estar integrada por 13 cantones.

Después de casi tres siglos este modelo de Estado desapareció bajo la "revolución helvética", que siguiendo el ejemplo de la vecina Francia transformó la vieja Confederación en una República.

La invasión napoleónica dio la puntilla al Antiguo Régimen. Sin embargo, en la nueva República Helvética los cantones eran sólo simples circunscripciones administrativas.

Tras la caída de Napoleón y el Congreso de Viena Suiza volvería a su modelo de Confederación de estados con la firma del Pacto Federal de 1815. Entre 1803 y 1815 otros nueve cantones se adhirieron a la Confederación: San Gal, Grisones, Argovia, Turgovia, Tesino, Vaud, Valais, Neuchâtel y Ginebra.

Los "Estados miembros" han podido salvaguardar hasta nuestros días una buena parte de su independencia. Por eso algunos cantones como Ginebra, Neuchâtel, Jura y el Tesino continúan hoy día denominándose Repúblicas.

Sin embargo, con la creación del Estado federal suizo en 1848 los cantones perdieron la soberanía estatal. Desde entonces las leyes y reglamentos cantonales se subordinan al derecho federal.

Amplias competencias

La estructura política de los cantones se asemeja en muchos aspectos a la de la Confederación. Se basa en una constitución cantonal que, en muchos casos, se remonta también al siglo XIX. Los ejecutivos cantonales, siguiendo el modelo federal, se rigen por el principio de colegialidad y están formados por cinco o siete miembros.

Sin embargo, a diferencia de la Confederación, en los cantones el gobierno es elegido por el pueblo y no por el parlamento. Los legislativos cantonales están compuestos por una sola cámara a la que se denomina de forma muy variada según el cantón: Grosser Rat, Landrat, Kantonsrat, Grand Conseil, Consiglio Cantonale...

Los cantones tienen competencia para dictar sus propias leyes e incluso una nueva constitución. El poder judicial es también responsabilidad cantonal.

Territorios sin cambios

Según la Constitución Federal Suiza está compuesta por 26 cantones. Seis de ellos son semicantones: Obwald/Nidwald, Basilea-Ciudad/Basilea-Campo, Appenzell Rodas-Exteriores/Appenzell Rodas-Interiores. Ser un semicantón no tiene sin embargo ninguna consecuencia sobre la autonomía interna del estado miembro.

La principal diferencia reside en que los semicantones disponen sólo de un escaño en el Consejo de los Estados (cámara alta del parlamento) por dos de los cantones. Igualmente, en las votaciones populares en las que el veredicto depende de la mayoría de cantones, el resultado de un semicantón vale sólo medio punto.

La mayoría de los cantones suizos hunden sus raíces en la antigua Confederación. Sus territorios han permanecido invariables durante siglos.

Un nuevo cantón

La última modificación importante se remonta a 1979, cuando se creó el cantón de Jura a partir de tres distritos que hasta entonces pertenecían al cantón de Berna. Finalmente, en 1993 la región de Laufental se separó del cantón de Berna para unirse al de Basilea-Campo.

Desde el punto de vista de la superficie los extremos están representados por el cantón de Basilea-Ciudad (el más pequeño, con 37Km2) y el cantón de Grisones (el más grande, con 7.105Km2). Zurich es el cantón con mayor población (casi 1,3 millones de habitantes en 2005) y Appenzell Rodas–Interiores el que cuenta con menos habitantes (15.171 en 2004).

Fuente: swissinfo.ch

Pais Suiza

Suiza evoca un buen cúmulo de tópicos: chocolates irresistibles, relojes recargados, Heidis y yodle (canto tradicional tirolés), banqueros carentes de sentido del humor, burocracias internacionales y una personalidad nacional ordenada, meticulosa y bastante insulsa.

Pero Harry Lime se equivocaba en más de un aspecto cuando, en El tercer hombre, dijo que quinientos años de democracia y paz en Suiza no habían producido nada excepto el reloj de cuco. Para comenzar, fueron los alemanes quienes inventaron este instrumento. En segundo lugar, los suizos, realmente inteligentes, han ganado más premios Nobel y registrado más patentes per capita que cualquier otra nación de la Tierra. Los muesli, el insecticida DDT y los seguros de vida tal vez no alimentarán la leyenda, pero ¿dónde estaríamos el resto de mortales sin un poco de sentido común suizo a nuestras espaldas?

Suiza puede ser neutral pero, sin duda, no es un país insípido. La fusión de ingredientes alemanes, franceses e italianos ha formado una robusta cultura nacional. Además, los paisajes alpinos poseen suficientes atractivos como para revigorizar al viajero más cansado. Goethe caracterizó Suiza de forma sucinta, como una combinación de «monumentalidad y orden perfecto». La indomable majestuosidad de los Alpes y la pulcra y ordenada precisión de las ciudades helvéticas impiden que Suiza sea tan unidimensional como muchos eruditos pretenden.

Geografia

Suiza es el estado alpino por excelencia, comparte frontera con Italia, Francia, Alemania, Austria y Liechtentein. Los elevados mazizos de los alpes centrales ocupan el 60 % del territorio y junto a los Montes del Jura enmarcan la llanura central, donde se concentran las grandes poblaciones suizas.

Geográficamente puede dividirse en tres grandes áreas: los Alpes; las altiplanicies, que suponen casi un 40% y el Jura. Entre los Alpes y el Jura se extiende un territorio de colinas y altiplanos que concentra la mayoría de los 200 lagos suizos.

En esta zona se encuentra el lago Leman, el de los Cuatro Cantones y el de Zurich. Los restantes lagos se encuentran, por orden de importancia, en la zona italiana, en el Ticino, y lo forman el lago Mayor y el de Lugano. Los valles más importantes están esculpidos por los cursos de los ríos Ródano, Rhin y Aar.

El paisaje suizo es, en líneas generales, realmente espectacular, tanto por sus valles y montañas como por las cascadas que forman las nieves en su deshielo. El color dominante en todo el territorio es el verde de la vegetación y el blanco de la nieve.

Alrededor del 5% de la superficie del país está cubierta de glaciares y las nieves perennes se sitúan en torno a los 3.300 metros. La vegetación del país es tributaria del clima y el suelo, por ello, hasta los 1.500 metros de altitud dominan los bosques de coníferas. A partir de los 2.200 metros los árboles dejan paso a los pastos y, a partir de los 3.000 metros, desaparece la vegetación y surge el reino mineral.

Cultura

Suiza ha dado a Europa grandes pensadores y artistas como el pintor Paul Klee ( del cual existe una expoxición permanente en el Museo de Arte de Berna); el novelista y dramaturgo Max Frisch; Paracelso, fundador de la ciencia médica moderna; el arquitecto Le Corbusier, abanderado de la arquitectura vanguardista; el filósofo Jean Jacques Rousseau o el psiquiatra Carl Gustav Jung.

Sin embargo, tal vez lo más característico del arte suizo sea su arquitectura tradicional y su rico folclore. De su arquitectura tenemos excelentes ejemplos en ciudades como Berna, Friburgo o Lucerna. En poblaciones más pequeñas como Andermatt, Gruyere, Brunnen o Meiringen o, incluso, en las rústicas casas de sus montañas (las schali del Oberland Bernes, que han dado origen al característico chalet suizo)también se puede disfrutar de interesantes muestras del estilo arquitectónico suizo.

La tradición folclórica suiza es muy variada y pintoresca. Desde el Appenzell hasta los Alpes del Valais, la gente aprovecha cualquier ocasión para celebrar una fiesta, así no sólo se celebra el regreso del ganado, sino también su partida hacia los pastos de montaña.

Clima

El clima suizo está dominado por la cadena alpina que cubre gran parte del territorio. Posee las características típicas de las montañas: frío y copiosas nevadas. Sin embargo, en invierno las temperaturas son más benignas en las regiones alejadas de las formaciones montañosas. La zona más atemperada se produce en la región del Ticino, que es un área de transición hacia el Mediterráneo.

Las precipitaciones son abundantes, y en las cotas más altas de las cadenas montañosas se registran las lluvias más copiosas. Las precipitaciones se producen en su mayoría durante la primavera y el otoño.

La mejor época para visitar Suiza es de abril a septiembre porque es cuando el tiempo es más agradable y los puertos de montaña se encuentran abiertos. Sin embargo, Suiza es un destino fantástico en invierno para los amantes del esquí.

Dinero

La moneda es el franco suizo, que se divide en 100 céntimos. No existen problemas en el país para pagar con tarjeta de crédito, la mayoría de los establecimientos aceptan las tarjetas más importantes.

Suiza no es miembro de la Unión Europea, sin embargo sus relaciones comerciales son preferentes, por lo que no hay problemas con los productos que se adquieran.

Gastronomia

Es difícil hablar de una cocina nacional suiza cuando su tradición culinaria se basa, por su geografía, en tres culturas culinarias distintas: la francesa, la alemana y la italiana. Por ello no es de extrañar que siendo un país tan pequeño las costumbres se entremezclen entre sí y se acaben fusionando.

Lo mejor de su cocina son sus excelentes productos, desde la carne a la leche, pasando por las hortalizas. El pescado de Neuchatel, la carpa del Rhin, los quesos, el chocolate(fueron sus inventores) o los vinos del Valois tienen merecida fama.

Aunque cada zona geográfica tiene sus peculiaridades, tal vez los platos más tradicionales para todas ellas sean los que tienen su base en el queso como las fondues y las raclettes. En cualquier caso, tomar en Suiza una raclette o una fondue en un día frío frente a un paisaje de montaña es una experiencia absolutamente recomendable.

Lugares

Berna

Berna es la capital y el centro del poder político. Se encuentra en un meandro del río Aare y posee un centro urbano plagado de abigarradas y pintorescas calles de inconfundible aspecto medieval que han sido declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

En un recorrido por la ciudad no debemos dejar de visitar la iglesia Heiliggeist, un edificio barroco que data de 1726; la Markgasse, la calle principal del casco histórico; la Käfigturm o Torre de los Prisioneros; la Torre del Reloj (Zytgloggeturm), que constituía la puerta oeste de la antigua villa (su célebre carillon se pone en marcha cuatro minutos antes de cada hora con un desfile de curiosos personajes pintados); el Bundeshaus o Parlamento Federal; la Catedral de San Vicente, de estilo gótico; el puente de la Nydegg, que franquea el Aar y ofrece una magnífica vista sobre las casas construidas sobre el bucle del río; el Museo de Bellas Artes o el Jardín Botánico. Además hay que rendir tributo a la ciudad.

Lucerna

Lucerna se encuentra al borde del lago de los Cuatro Cantones en un paraje realmente precioso. La prosperidad de la ciudad en su época medieval queda perfectamente reflejada en las casas del centro de la ciudad y en los puentes de madera que cruzan el río Reuss. El más característico es el Kapellbrücke, de 200 metros de longitud, que posee una estructura con techo y describe una curva en su trazado hasta alcanzar la orilla opuesta.

El puente original databa del siglo XIV pero fue destruido por un incendio en 1993. El actual es una fidelísima reconstrucción que ha cuidado hasta el más mínimo detalle su reproducción, incluidas las características pinturas que figuran en las vigas de la techumbre.

El Altes Rathaus, el antiguo Ayuntamiento, construido en 1602; la Hirschenplatz, rodeada de mansiones de bella estructura con las fachadas pintadas; el Weinmarkt, una plaza situada en el corazón del casco histórico con casas pintadas; el puente de Spreuer, con sus características pinturas de «la danza macabra»; el Regierungsgebäude, un palacio de estilo florentino o la iglesia de los Franciscanos son algunos de los lugares más interesantes que encontramos en la ciudad.

A sólo 15 kilómetros de la ciudad se encuentra el monte Pilatus, al que se accede en un tren a cremallera, que ofrece unas extraordinarias panorámicas de todo el entorno. Algo más lejos se encuentra el Rigi, a 24 kilómetros, pero no menos interesante de visitar.

Lausana

Laussane fue en el medievo una ciudad episcopal que conserva gran parte de su atractivo pese a haberse convertido en centro económico y financiero de grandes multinacionales. Está enclavada en un terreno bastante escarpado con calles empinadas y escaleras.

En su casco antiguo cabe destacar la plaza Palud, flanqueada por las arcadas del Ayuntamiento renacentista y con una fuente en su centro; la catedral gótica reconvertida en iglesia protestante; la torre que ofrece una excelente panorámica de toda la ciudad y del lago; el palacio de Rumine o la zona de Ouchy, que corresponde a todo el frontal del lago que se ha convertido en un reputado centro hotelero.

Lago Leman

Las dos principales ciudades del lago Leman son Ginebra y Lausanne. Sin embargo, existen muchas otras pequeñas poblaciones e incluso enclaves que merecen una detenida visita.

Recorrer el lago ya es en sí mismo un auténtico placer, tanto por las carreteras que lo bordean como si se navega en alguna de las muchas embarcaciones que la surcan. Poblaciones como Vevey, desde donde se puede hacer una agradable extensión al monte Pèlerin, que permite una excelente panorámica del lago; Montreux, una ciudad encantadora, desde donde se puede acceder al Rochers de Naye de 2.042 metros de altitud mediante un tren de cremallera o a la cima de les Pleiades, de 1.360 metros; o el cercano castillo de Chillon, enclavado en el mismo lago cuya esbelta figura se refleja en las aguas, son algunos de los lugares más interesantes que encontramos en las orillas de esta gran superficie de agua.

El Oberland Bernes

Esta es, seguramente, la región alpina más espectacular de toda Suiza. La mítica montaña del Eiger, desafío de alpinistas, el Mönch o la Jüngfrau, se encuentran en este territorio. El valle de Lauterbrunnen es uno de los más fascinantes de los Alpes con paredes que casi alcanzan los 300 metros y desde cuyas alturas se precipitan cascadas de agua. Grindelwald, Wengen, Interlaken o Thun son encantadoras poblaciones que encontramos en esta región.

El viajero no debe perderse, si tiene oportunidad, el recorrido en tren hasta la Jungfraujoch; las Trümmelbachfalle, una serie de atronadoras cascadas que discurren por el interior de la montaña; la subida al Schilthorn, con sus 2970, o recorrer los pasos del Furka, con su glaciar, el Oberal, el Grimsel y el Susten ya que tendrán ocasión de contemplar panorámicas y paisajes que cortan la respiración.

Resto de Suiza

Los lugares interesantes y las poblaciones que merecen una detenida visita no se agotan en la descripción efectuada de los lugares más relevantes pero no los únicos que tienen un evidente interés turístico. La zona alpina de Vaudois, Brienz, el Val de Conches, el valle de Sion con las estaciones de Crans, Sierre y Montana, Friburgo, la ruta del Forclaz, el encantador valle de Gruyère; la zona suiza del Jura; Locarno, Lugano y Ascona en el Ticino; el macizo del San Gotardo; el San Bernardino; les Diablerets o Zermatt, una población que duermea los pies del monte Cervino y en la que no pueden entrar los coches son lugares y poblaciones que merecen una detenida vista.

Suiza tiene una extensión territorial reducida, por ello, parece que es un territorio que requiere poco tiempo de viaje para su contemplación, sin embargo, el viajero siempre necesitará más tiempo del que le ha dedicado para poder disfrutar con plenitud de los múltiples encantos que esta tierra posee.

Fuente: suizactiva.ch

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina