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Blog dedicado a la gastronomía mundial, al vino y al te.
Está comprobado que beber Té Verde habitualmente, le puede prevenir de
contraer cáncer, de posibles problemas cardíacos e incluso puede bajar
sus niveles de colesterol. El motivo es que el Té Verde tiene muchos
anti-oxidantes. También está comprobado que el Té Verde ayuda a perder
peso. Si toma una taza de Té Verde después de hacer deporte, todavía le
hará perder más peso.

Dependiendo del lugar de origen del té, las condiciones climáticas varían, y ello es la razón de que existan diferentes variedades de té verde; cada una con distinto olor, sabor y color. - El Lung Ching: Es la variedad más famosa y significa "Pozo del Dragón". Es una bebida habitual para los monjes, que lo llevan utilizando durante cientos de años para aclarar la mente y calmar los nervios.
- El Bancha: Se extrae del tallo de la planta del mismo nombre. Sabe ligeramente a heno.
- El Gunpowdwer: Se hierve con menta y azúcar y es popular en Marruecos, donde se enrolla en bolitas, que se abren con el agua caliente. Es agridulce.
- El Sencha: Es muy popular en Japón, tiene color amarillo y sabe a verduras.
- El Matcha: Su poder refrescante es muy apreciado por los japoneses, quienes lo sirven espumoso en la ceremonia del té.
- El Gyokuro: Su sabor a hierba cortada lo ha hecho muy popular en Japón.
- El Pi Lo Chun: Tiene un curioso aroma a frutas, de los árboles frutales que crecen a su alrededor. Las pequeñas espirales de sus hojas enrolladas a mano le otorgan el nombre, que significa "caracol verde".



Fumar es una de las causas más conocidas para las cardiopatías y el cáncer de pulmón. Sin embargo, las tasas de estas enfermedades continúan siendo inexplicablemente bajas en los países asiáticos, en donde fumar es una práctica habitual. Así, de cada 100.000 hombres estadounidenses, cada año mueren de enfermedades coronarias 348, mientras que la cifra es de solo 186 en Japón, a pesar de que la tasa de fumadores es superior en este país. Según un artículo de Reuters del 12 de junio de 2006, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, en New Haven (Connecticut), han recopilado una serie de indicios que relacionan el consumo de té verde con un corazón más sano y un menor riesgo de padecer cáncer de pulmón. El humo del tabaco genera unas moléculas conocidas como radicales libres que, en exceso, pueden dañar las células del organismo y conducir a enfermedades. Según el Dr. Bauer E. Sumpio y sus colegas, la elevada concentración de antioxidantes catecoles presente en el té verde ayuda a frenar los radicales libres del oxígeno. La enfermedad cardíaca coronaria (CHD) se desarrolla cuando las arterias que desembocan en el corazón se estrechan y se vuelven rígidas debido a la acumulación de colesterol en las paredes de las mismas. Según el equipo de Sumpio, la investigación sugiere que los catecoles del té verde, especialmente uno llamado EGCG, podrían ayudar a frustrar el proceso de la CHD debido a sus efectos sobre el colesterol “malo” o LDL. Algunos estudios sugieren también que el EGCG y otros antioxidantes presentes en el té verde podrían bloquear la formación y el crecimiento de tumores, lo que explicaría la baja tasa de cáncer de pulmón de Korea. Sin embargo, los patrones globales no son tan claros, puesto que la tasa de fallecimientos por CHD es más elevada en China que en EEUU y otros países occidentales; y la tasa de cáncer de pulmón en hombres es tan elevada en Japón como en EEUU. Según Sumpio, el té verde es beneficioso para la prevención del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares, pero nunca equivaldrá a dejar de fumar. Fuente: CNN |

Beber té verde de forma frecuente podría modular el efecto del tabaquismo sobre el cáncer de pulmón, según lo reveló un estudio realizado por expertos de la Universidad Médica Chung Shan de Taiwán, cuyos resultados fueron dados a conocer en una conferencia de la Asociación de Investigación del Cáncer y la Asociación Internacional para el estudio del Cáncer de Pulmón que se celebra por estos días en California, Estados Unidos.
El cáncer de pulmón es una de las principales causas de muerte en Taiwán, de aquí que el equipo de I-Hsin Lin se centró en analizar los efectos del té, en especial, el té verde, sobre la prevención de este tipo de tumor.
‘El té verde ha recibido una gran atención porque los polifenoles del té son fuertes antioxidantes y las preparaciones de té han mostrado una actividad inhibitoria contra la tumorigénesis’ , destacó Lin.
Basándose en evidencia previa, los científicos efectuaron su estudio en el que contaron con la participación de más de 500 personas: 170 que eran pacientes con cáncer de pulmón y 340 sanas, como grupo de control.
A estos individuos se les administró una serie de cuestionarios para conocer sobre sus hábitos de vida, si eran o no fumadores, su consumo de frutas y verduras, de té verde, antecedentes familiares de cáncer, entre otros posibles factores implicados.
Dentro de las conclusiones alcanzadas más relevantes se encontró que los voluntarios que eran fumadores, y no bebían té verde, tenían casi un 13 por ciento más de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quiénes sí bebían, al menos, una tasa diaria de esta infusión benéfica.
‘ Nuestro estudio podría representar un indicio de que en el caso de cáncer de pulmón, la carcinogénesis inducida por el tabaquismo podría ser modulada por el consumo de té verde y el ambiente del factor de crecimiento’ , concluyó Lin.
Para ayudar en la prevención del cáncer, en específico, de la sangre, habría que beber, cuanto menos, unas cinco tazas de té verde por día, según los hallazgos de un reciente estudio japonés.
A esta ancestral infusión ya se la ha relacionado con grandes beneficios sobre nuestra salud: desde que es bueno para el corazón hasta que es de utilidad para tratar problemas de sobrepeso u obesidad.
Según el doctor Toru Naganuma, de la Escuela de Medicina de la Universidad Tohoku, en Sendai, Japón, el te verde también ‘ tendría un efecto favorable sobre algunos cánceres‘.
En este estudio puntual, Naganuma y sus colegas reunieron información sobre los hábitos alimentarios y de consumo de té verde de casi 43.000 hombres y mujeres japoneses de entre 40 y 79 años, para ver el posible desarrollo de cánceres sanguíneos o del ‘ sistema linfático’ .
Estos adultos, al inicio del estudio, eras sanos y no presentaban antecedentes tumorales. Tras nueve años de seguimiento, se registraron unos 157 cánceres sanguíneos, de la médula espinal y del sistema linfático dentro del grupo examinado.
De este modo, el equipo encontró que el riesgo general de desarrollar cánceres en la sangre era hasta un 42 por ciento menor entre quiénes tenían la costumbre de beber cinco o más tazas de té verde por día.
Así también, se halló que estas personas tenían un 48 por ciento menos de probabilidad de sufrir cáncer en el sistema linfático. Los riesgos y relaciones se mantuvieron incluso después de tomar en cuenta otros factores posiblemente vinculados como la edad, género, genética, antecedentes de tabaquismo y consumo de alcohol, etc.
De cualquier modo, el equipo japonés consideró que son necesarios más estudios para confirmar los beneficios del té verde y ver cuánto se requiere para disminuir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de tumores.
Los resultados salieron publicados en el American Journal of Epidemiology.
Hace mucho tiempo, en China se decía del hombre angustiado, insensible, parco o demasiado centrado en sus problemas que "le faltaba té" y por el contrario, afirmaban que "le sobra té" al individuo que siempre busca la satisfacción inmediata de sus deseos y que además es verborrágico, superficial y sobreexitado. Si bien más de uno podemos considerar que estas creencias son demasiados elevadas para hablar de un simple té, la realidad es que las tisanas, tes e infusiones tienen profundas claves para nuestro bienestar. Existen cuatro tipos principales de té, pero con múltiples variedades que dan lugar a más de 3000 tipos de té en todo el mundo. Veremos en que se caracterizan las principales opciones de tés.
TE BLANCO: El mismo se obtiene de la recolección de las yemas nuevas antes de que abran. Estas yemas se deben dejar marchitar para que se evapore la humedad y posteriormente se desequen. La principal propiedad del té blanco es su alta capacidad antioxidante debido, a la pronta recolección de las yemas.
TE ROJO: Se obtiene de la recolección de las hojas del árbol Camelia Sinensis, a las cuales se les aplica un breve secado al aire libre, para después pasar a un secado más prolongado en una habitación cerrada. Ofrece un efecto protector del sistema cardiovascular y es recomendado en tratamientos anti sobrepeso.
TE NEGRO: EL té verde es la variedad de te más consumida en Occidente y el que posee mayores propiedades aromáticas, debido a la fermentación de los polifenoles para dar numerosos compuestos aromáticos. Se recomienda beberlo para ayudar a la relajación debido a su gran contenido de flavonoides y a prevenir la oxidación del colesterol bueno.
TE VERDE: El té verde se elabora por medio de la elaboración de la hoja. Es muy recomendable para las personas que desean bajar de peso, debido a su alto contenido en xantinas y polifenoles. Disminuye la grasa corporal, el colesterol y los triglicéridos. Asimismo, protege contra la arteriosclerosis.
El té verde se elabora por medio de la elaboración de la hoja. Es muy recomendable para las personas que desean bajar de peso, debido a su alto contenido en xantinas y polifenoles. Disminuye la grasa corporal, el colesterol y los triglicéridos. Asimismo, protege contra la arteriosclerosis. Pero además de estos impresionantes beneficios, las nuevas investigaciones sostienen que tomar te verde desinflama. La siguiente investigación sobre la que les contaremos podrái explicar la acción terapéutica del té verde. Investigadores de Ohio, Estados Unidos hallaron que un tipo de polifenol que se encuentra en el té verde, conocido como epigalocatequina-3-galato o EGCG, inhibe la expresión del gen de la interleucina-8 (IL-8), un gen clave que interviene en la respuesta inflamatoria. El autor del estudio, Héctor Wong del Centro Médico del Hospital Infantil afirmó, "Es demasiado pronto para ponerse a beber taza tras taza de té verde con la esperanza de tratar la inflamación, pero los resultados son alentadores".
Investigaciones científacos certifican las virtudes de esta bebida frente a un problema de salud cada vez más frecuente: posee importantes beneficios a la hora de combatir el colesterol. El té El British Médical Journal publicó un estudio realizado por dos investigadores japoneses, en el cual examinaron a la población de una pequeña ciudad de Japón y en la que el te verde estaba incluido entre sus hábitos alimenticios. De una población de más de 1.000 personas por encima de los 40 años, el nivel total del colesterol y de triglicéridos era más bajo entre los grandes bebedores de té. Por otra parte, te contamos que el té verde se elabora por medio de la elaboración de la hoja. Asimismo, beber té verde es muy recomendable para las personas que desean bajar de peso, debido a su alto contenido en xantinas y polifenoles. Disminuye la grasa corporal, el colesterol y los triglicéridos. Asimismo, protege contra la arteriosclerosis.
Expertos en Taiwán confirmaron que “Tomar el té verde podría ofrecer cierta protección contra el cáncer pulmonar”.Los especialistas realizaron una investigación con unas 500 personas y apoyaron ‘la creciente evidencia que sugiere que la bebida tiene poderes anticancerígenos’.
Los investigadores de la Universidad Médica Chung Shan, indican que “el té verde podría modular el efecto de fumar en el cáncer de pulmón”.
Los científicos en la Conferencia de la Asociación Estadounidense de Investigación del Cáncer, realizada en California, Estados Unidos afirmaron que “tanto fumadores como no fumadores que bebieron al menos una taza de té al día, redujeron su riesgo de cáncer pulmonar de forma significante” y que “La protección fue mayor en la gente que tiene cierto tipo de genes”.
El té verde, es una bebida muy popular de Asia y es producido con las hojas secas de la planta Camellia sinesis.
Los investigadores manifestaron que “Las tasas de muchos tipos de cáncer son mucho más bajas en esa región del mundo que en otras partes”.
Los estudios demuestran que ‘los extractos del té verde, los polifenoles, pueden evitar el crecimiento de las células cancerosas’.
Aunque los resultados de los estudios que se llevaron a cabo en humanos fueron mixtos, algunos demostraron un efecto protector, pero otros no se logró encontrar evidencia de protección.
Y la conclusión fue que “aunque es seguro beber té verde en moderación, las investigaciones son conflictivas sobre si previene o no ciertos tipos de cáncer”.
El director del estudio, doctor I-Hsin Lin, expuso que “entre fumadores y no fumadores, las personas que no beben té verde mostraron cinco veces más probabilidades de sufrir cáncer pulmonar que los que beben al menos una taza de té verde al día”.
Y que “Entre los fumadores, los que no beben té verde mostraron 12 veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad que los que beben al menos una taza diaria”.
El doctor Lin explicó que “analizaron posteriormente el ADN de los participantes en el estudio y descubrieron que ciertos genes parecen jugar un papel en la reducción del riesgo de la enfermedad” y además agregó que “los bebedores de té verde, sean fumadores o no fumadores, con ciertos tipos de un gen llamado IGF1, mostraron mucho menos riesgo de desarrollar cáncer pulmonar que los bebedores de té verde con distintos tipos de este gen”.
También dijo que “Nuestro estudio podría representar una clave de que en el caso del cáncer de pulmón, la cancerogénesis inducida por el tabaquismo podría ser modulada con el consumo de té verde”.
Aunque otros expertos mantienen que “estos resultados no deben utilizarse como una excusa para seguir fumando”.
Yinka Ebo de la organización Cancer Research Uk dijo que “El tabaco llena los pulmones con cerca de 80 compuestos cancerígenos” y que “El té verde no va a compensar por eso. Lo mejor que un fumador puede hacer para reducir su riesgo de cáncer pulmonar y de más de una docena de otros tipos de cáncer es dejar el hábito”.
El té es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. Pero además de ser apreciado por su sabor, el té -especialmente el verde- empieza a ser valorado ahora por sus propiedades terapéuticas, únicas en el reino vegetal. Y es que cada vez son más los estudios que aseguran que reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y previene la aparición de tumores además de combatir otros trastornos menores. "El té es una medicina milagrosa para el mantenimiento de la salud. Tiene el extraordinario poder de prolongar la vida". Así de rotundo se expresa al menos el libro Mantener la salud bebiendo té escrito por un monje budista en el año 1211. Claro que mucho antes de esa fecha el té ya era utilizado como planta medicinal por chinos e indios. De hecho, en China la infusión de té verde es la bebida nacional, quizás porque están convencidos de que calma el dolor de cabeza y cura la disentería, la tos, la gastroenteritis y hasta mejora la hepatitis. Propiedades que las últimas investigaciones amplían notablemente.
Su origen:
El té verde proviene de la planta Camellia sinensis de la que se extraen también otros tipos de té. El verde se obtiene cociendo las hojas frescas al vapor con altas temperaturas. De esa forma, a diferencia de lo que ocurre con el té negro, se detiene el proceso de fermentación, las enzimas oxidantes permanecen inactivas y su contenido en polifenoles queda intacto. Unos polifenoles que han demostrado -según publica la revista científica Alternative Medicine Review- "propiedades antioxidantes, anticarcinógenas, antiinflamatorias, termogénicas, probióticas y antimicrobianas en numerosos estudios humanos, animales e in vitro".
La cantidad de estudios en torno al té verde crece en proporción geométrica, solo comparable a su consumo, mayor incluso que el de café. Por citar un ejemplo, en los últimos cuatro meses se han publicado más de 50 estudios sobre sus beneficios terapéuticos, la mayoría relacionados con su capacidad para frenar el desarrollo de tumores. Aunque los autores de los mismos suelen mostrarse cautos en sus conclusiones, lo cierto es que los resultados se acumulan y parecen quedar pocas dudas entre los expertos sobre las posibilidades antitumorales de esta bebida de origen vegetal.
En el caso del cáncer de piel se disponen de mayores evidencias. La Universidad Case Western Reserve realizó una revisión de estudios que se publicó el pasado mes de agosto en Archives of Dermatology y destacaba que "los estudios experimentales sugieren que el té verde posee potenciales propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas útiles en diversas afecciones de la piel". El análisis concluía señalando que "aunque son necesarios más estudios clínicos, añadir a productos para el cuidado de la piel té verde podría tener un profundo impacto positivo en diversos problemas dermatológicos".
En esta línea, una investigación anterior de la misma universidad comprobó que los polifenoles protegían la piel de las personas expuestas a rayos ultravioletas. El daño de la dermis y la epidermis era menor cuanto mayores eran las dosis aplicadas, lo que permitía concluir a los científicos que "los polifenoles del té verde podrían ser usados como un candidato quimiopreventivo novedoso y una posible estrategia para reducir el riesgo de cáncer de piel inducido por el sol en la población".
Entre estos polifenoles, los científicos se han atrevido a señalar como responsables del efecto antitumoral a las catequinas, de las que el té verde contiene cuatro importantes: EC, ECG, EGC y EGCG. Pero es en esta última catequina -la EGCG o epigalocatequina- donde los investigadores estiman que reside la mayor eficacia contra el cáncer. Uno de los primeros estudios sobre la función antitumoral de esta sustancia data de 1997, cuando un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de Ohio (EE.UU.) encabezado por el doctor Jerry Jankun divulgó en la revista Nature su utilidad para ayudar a prevenir el desarrollo de tumores cancerígenos e, incluso, servir de tratamiento.
Sin efectos toxicos:
La explicación de esta actividad reside en su inhibición de la uroquinasa, una enzima fundamental para el crecimiento tumoral. El trabajo -publicado en Nature- incidía en la relevancia de la uroquinasa como una de las enzimas que más favorece la proliferación de las células cancerígenas. Uno de los hallazgos más novedosos de la investigación fue que el té verde posee altas concentraciones de EGCG -unos 150 miligramos por taza- y que esta catequina no posee efectos tóxicos mientras que otros inhibidores de la uroquinasa sólo pueden ingerirse en pequeñas cantidades debido a su toxicidad. "El inhibidor de la uriquinasa que contiene el té verde en cantidades altas podría reducir la incidencia del cáncer sin efectos secundarios", destacaron los científicos.
Por si fuera poco, un trabajo más reciente -también aparecido en Nature- comprobó que la EGCG ralentiza la angiogénesis, el proceso por el que el tumor genera nuevos vasos sanguíneos para nutrirse y crecer. Aunque ambos estudios fueron realizados con ratones, otras investigaciones realizadas con voluntarios han comprobado el aumento de la capacidad antioxidante del plasma después del consumo de té, según el European Journal of Nutrition.
Pero, a pesar de estos hallazgos sobre las catequinas, muchos científicos no se atreven a decir que sea un único componente del té verde el responsable de sus propiedades anticancerígenas y prefieren hablar de la combinación de varios. Así, la revista Journal of Molecular Medicine se hizo eco recientemente de un trabajo sobre los suplementos dietéticos en el cáncer en el que se aseguraba que "la mayor acción anticancerígena ha sido demostrada por aquellos componentes naturales con una actividad multifuncional, como es el caso del té verde", cuyas catequinas y polifenoles en general "muestran la actividad anticancerígena más potente". El Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado ha ido más allá al señalar que "el té verde posee una actividad anticancerígena significativa en numerosos modelos animales" pero advierten que sus propiedades no se deben a una sola catequina sino a una "mezcla compleja".
Los medicos españoles lo ignoran o lo ponen en duda:
En suma, contamos con todo tipo de estudios sobre los beneficios antitumorales de esta infusión: clínicos, químicos y epidemiológicos. Estos últimos toman como referencia a la población japonesa, cuyos habitantes -que llegan a tomar hasta seis tazas de té al día- parecen insólitamente inmunes a los tumores de estómago, esófago y boca.
El té verde no sólo ha roto moldes por el número de investigaciones realizadas sino también por la cantidad de revistas científicas que los han publicado, algunas de las cuales hasta ahora no se habían caracterizado precisamente por su apoyo a la fitoterapia. Sin embargo, este entusiasmo investigador no se ha trasladado a los médicos españoles, por lo general reacios a analizar los datos de cualquier posible acción anticancerígena de una planta por muchos estudios que la avalen. Una cautela, cuando no oposición, que no encontramos cuando se trata de fármacos de síntesis aunque hayan sido objeto de menos ensayos o sus efectos secundarios sean muy superiores.
Así, uno de los oncólogos que más se destaca por su gran número de libros publicados y su participación en todo tipo de congresos científicos, el doctor Manuel González Barón, jefe de Oncología del Hospital La Paz, de Madrid, no sólo reconoce no saber nada del té verde sino que reacciona de forma airada a una mera pregunta sobre él. El doctor Juan José Lahuerta, jefe de Oncología del Hospital Doce de Octubre, también confiesa no saber nada de estas investigaciones aunque, a diferencia de su compañero, no se molesta por la cuestión. Mayor conocimiento muestra el doctor Miguel Ángel Rubio, del Servicio de Endocrinología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, quien asegura que "se trata de trabajos experimentales que hay que analizar con reservas." El doctor Rubio ratifica la beneficiosa actividad antioxidante del té verde pero duda de su carácter preventivo de enfermedades si su ingesta no se realiza en el marco de una alimentación equilibrada, dentro de la cual sería "un factor protector más".
El endocrino madrileño es particularmente escéptico en lo que concierne a la actividad anticancerígena del té verde, fundamentada en la presencia de otro tipo de antioxidantes en su composición, las catequinas. El té verde conserva estas sustancias debido a que la fermentación de las hojas es detenida en mitad de su proceso. Lo que no ocurre en otras variedades de té, como el caso del té negro, donde las catequinas se oxidan durante la fermentación y desaparecen.
Fuente: www.mujeresdeempresa.com