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jueves, 26 de junio de 2014

El Kiwi, vitamina C en estado puro, esencial para el deporte

Si nos hablan de vitamina C seguro que enseguida nos viene a la mente la naranja o cualquier otro cítrico como contenedor de este nutriente esencial para la salud. Nosotros en esta ocasión nos vamos a detener en los Kiwis, una fruta que contiene en ocasiones más vitamina C que la naranja y que es imprescindible que esté presente en la dieta de todo deportista.

Es cierto que los cítricos son ricos en vitamina C, pero muchas veces, por falta de tiempo no consumimos las cantidades necesarias para estar en perfectas condiciones, por ello recomendamos desde Vitónica la ingesta de otra variedad de fruta, el kiwi, que nos aportará altas cantidades de vitamina C, concretamente la variedad gold de esta fruta contiene las cantidades recomendadas para un organismo adulto en una jornada. Pero no solo de cantidades se trata, sino de lo que nos acarreará mantener unos correctos niveles de vitamina C.

Asimilación de los nutrientes

Para los que practicamos deporte la vitamina C es esencial, ya que primeramente es fundamental a la hora se asimilar bien los nutrientes de los alimentos. Uno de ellos será el hierro, necesario para mantener una correcta fortaleza muscular, además de mejorar el estado de los tejidos corporales. Además, nos ayudará a mejorar la asimilación de las grasas y evitar su acumulación en el organismo.

Producción de Colágeno

No hay que olvidar que la vitamina C también actúa directamente en la producción de colágeno por parte del organismo. Esta sustancia es necesaria para mantener unos tejidos jóvenes y sanos, lo mismo que unos cartílagos y tendones flexibles. Mantener el colágeno del cuerpo en buen estado nos ayudará a evitar lesiones y a mejorar la movilidad general de todas las partes del organismo en general.

Reforzar el sistema inmunológico

Debemos tener presente que la vitamina C es esencial a la hora de reforzar el sistema inmunológico, ya que como buen antioxidante, nos ayudará a proteger las células de los ataques a los que se ven sometidas por los radicales libres. Sobre todo, en el caso de los deportistas esta exposición es mayor, ya que el riesgo de oxidación celular aumenta con la actividad deportiva. De ahí que sea necesario mantener unos buenos niveles de vitamina C en el organismo.

Para todos estos casos el kiwi puede ser la solución más rápida a la hora de conseguir cargar las reservas de vitamina C diarias con un simple gesto, ya que con una sola pieza podemos cubrir las necesidades diarias. Además, es un alimento rico en fibra que nos ayudará a conseguir un perfecto tránsito intestinal y eliminar residuos del organismo, mejorando aún más nuestra salud.

Imagen 2 | ThinkStock

Fuente: vitonica.com

El calcio, un mineral que nos puede ayudar a perder peso

Que el calcio es bueno para los huesos todos lo sabemos y por ello siempre está presente en nuestra dieta a través de diferentes tipos alimentos que lo contienen en grandes cantidades. Pero lo que no sabíamos la mayoría de nosotros es que también puede ayudarnos a quemar más grasa y por lo tanto a adelgazar.

Recientes estudios realizados por diferentes universidades como la de Tennessee en Estados Unidos y la Universidad de Copenhague en Dinamarca han llegado a la conclusión de que el calcio es algo más que una de las mejores maneras de fortalecer los huesos. Es cierto que existen muchas teorías en contra del exceso de calcio en la dieta, pero no hay que olvidar que en su justa medida puede ser muy beneficioso.

Estos estudios lo que han concluido es que el calcio es un mineral que además de fortalecer los huesos y las articulaciones lo que también hace es mejorar la eliminación de las grasas por parte del organismo. Para ello realizaron el estudio entre diferentes individuos a los que sometieron a dietas ricas en calcio durante un determinado periodo de tiempo para comprobar que su asimilación y eliminación de la grasa era mucho mejor que en otros individuos que no seguían una dieta tan rica en calcio.

El calcio y las grasas

Concretamente la teoría defendida por la Universidad de Tennessee se basa en que el calcio lo que hace es que inhibe la formación de grasa en el organismo además de promover la lipolisis o eliminación de las células grasas ya existentes y que tanto nos cuesta acabar con ellas.

En cuanto a los estudios realizados por la Universidad de Copenhague han determinado que el calcio actúa directamente en la eliminación de las grasas a través de las heces, ya que es durante el proceso digestivo que este mineral las inhibe y precipita su eliminación de esta manera.

El calcio y el hambre

Otra teoría efectuada por la Universidad de Laval en Canadá también ha lanzado algunos resultados al respecto. Según este estudio la falta de calcio en el organismo hace que sintamos más necesidad de ingerir alimento, lo que nos lleva a consumir aquellos que contienen más grasas, lo que hace que aumentemos los niveles corporales de este nutriente. Por ello el consumo de alimentos ricos en calcio nos ayudará a mantener el peso.

Sea como sea, el calcio parece estar presente de manera activa en la manera en la que actúa nuestro cuerpo en lo que a la grasa se refiere. De ahí que sea necesario que no nos olvidemos de este mineral en nuestra dieta. A pesar de todo hay muchas teorías que dicen lo contrario, pero lo que sé es cierto es que es necesario para mantener un organismo fuerte, sobre todo cuando nos referimos a los huesos. Eso sí, en exceso no es bueno, pues podemos conseguir resultados negativos afectando a otras partes del cuerpo.

Imagen | ThinkStock Imagen 2 | ThinkStock

Fuente: vitonica.com

Cómo lograr más saciedad y menos hambre con ayuda de la cocina

Un problema frecuente cuando intentamos perder peso y cuidar la línea es no poder controlar los deseos de comer que surgen de nuestro cuerpo, por eso, para que comer más sano y en menores cantidades no sea tan difícil, dejamos algunos consejos para lograr más saciedad y menos hambre con ayuda de la cocina.

Tipos de saciedad

La saciedad es lo que da fin a la sensación de hambre en el organismo y determina el tiempo de ayuno entre una ingesta y otra, por ello, favorecer el logro de saciedad puede ser de gran ayuda para cuidar la línea mediante lo que comemos.

Para poder lograr más saciedad es fundamental saber que a los fines prácticos, se pueden identificar diferentes tipos de saciedad, entre ellos:
  • Saciedad mecánica: se asocia al volumen y dureza de los alimentos. A mayor volumen y mayor necesidad de masticar un alimento o preparación, más saciedad lograremos.
  • Saciedad cognitiva: se relaciona con lo aprendido y lo cultural. Si acostumbramos a consumir alimentos dulces en el desayuno por aprendizaje o cultura y eventualmente consumimos alimentos salados, éstos últimos nos saciarán menos que los dulces habituales.
  • Saciedad química: se asocia a la composición química o nutricional de lo que comemos. Hay nutrientes que exigen mayor esfuerzo y tiempo de digestión que otros y por ello, sacian más. Éste es el caso de las proteínas o hidratos ricos en fibra y de bajo índice glucémico.
  • Saciedad hedónica: relacionada con el placer que producen los alimentos al ser consumidos. Comer lo que nos gusta probablemente sacie más que comer lo que debemos, por ello la clave está en poder crear preparaciones sabrosas y placenteras al mismo tiempo que saludables y que favorezcan los otros tipos de saciedad.
Claramente la clave es poder favorecer los diferentes tipos de saciedad en forma habitual, de manera de mantener el hambre a raya y así volver al cuidado de la línea y de nuestra dieta una tarea más sencilla.

Cómo lograr más saciedad y menos hambre

El gusto por la cocina es un gran recurso cuando buscamos cuidar lo que comemos, sólo debemos escoger muy bien los ingredientes así como los métodos de cocción y la forma de presentación para favorecer la saciedad y lograr que el hambre se mantenga bajo control a lo largo del día.

Algunos trucos que podemos considerar para que, con ayuda de la cocina, logremos platos que sacien son:
  • Escoger ingredientes ricos en fibra para elaborar platos que tengan más textura y dureza y exijan masticación. Asimismo, la fibra reduce el índice glucémico de los platos y dificulta la digestión, favoreciendo no sólo la saciedad mecánica, sino también, la saciedad química. Por ejemplo, sumar semillas, frutas y vegetales frescos, legumbres o cereales integrales a los platos.
  • Incluir proteínas magras en las preparaciones, para dificultar la digestión y lograr que el hambre se mantenga a raya por más tiempo.
  • Establecer horarios relativamente regulares para cada comida e intentar respetarlos, pues esto favorece la saciedad cognitiva al ingerir alimentos cuando acostumbramos y no pasar por alto los momentos de comida habituales.
  • Incluir ingredientes frescos y con alto contenido de agua en nuestros platos, pues incrementan el volumen sin sumar calorías, por lo que contribuyen con la saciedad mecánica. Por ejemplo, una ensalada de hojas verdes o una gelatina de frutas.
  • No eliminar ingredientes o preparaciones que nos gusten o sean de nuestra preferencia de nuestra dieta, pues éstas son las que conservarán la saciedad hedónica y nos permitirán sentir placer al comer.
  • Tener en cuenta que los sólidos siempre sacian más que los líquidos, ya que a mayor dureza más saciedad. Por lo tanto, saciará más un vaso de leche con cereales y frutos secos que un batido con todos estos ingredientes triturados.
Teniendo en cuenta estos consejos, debemos usar la creatividad para poder conjugar en una misma preparación placer, mayor tiempo de digestión, gran volumen o más textura y normas culturales que indican qué y cuando comer.

Para lograr más saciedad, podemos elaborar nuestro pastel de queso preferido con un queso bajo en grasas, al cual podemos sumar gelatina para agregar volumen sin casi calorías, y también batido que incorpora aire al plato. Por último, para lograr un poco más de textura podemos acompañarlo con frutas frescas. Así, tendremos un plato con proteínas, con volumen y textura, que nos gusta y que resulta ideal para consumir como postre como siempre lo hemos hecho.

Partiendo de los platos que nos apetecen, algunos ejemplos de preparaciones que sacian son:
  • Si tu dulce preferido son los helados, quizá puedes elaborar unos polos de fresa y yogur, que tienen proteínas que sacian, mucha agua, buen volumen, sin muchas calorías.
  • Si tienes una marcada preferencia por la pizza, puedes elaborar esta receta de masa de pizza rústica de centeno que aporta mucha fibra y reduce el índice glucémico, lo que brinda saciedad química y mecánica, además de respetar el placer que te genera su ingesta.
  • Si te apetecen los pasteles, un pastel ligero de yogur y fresas puede ser de mucha ayuda, ya que ingerirás un plato dulce de gran volumen, con proteínas, con fruta fresca y sin muchas calorías que calmará tus deseos de comer algo dulce además de mantener el hambre a raya.
  • Si te encantan las hamburguesas, puedes probar con una hamburguesa de calabacín y garbanzos que contiene mucha fibra, proteínas vegetales y buena textura que exige masticación y favorece la saciedad.
Recuerda que si acostumbras a consumir preparaciones saladas en almuerzo y cena, consumir un paquete de galletas dulces que tiene igual o más calorías que un plato de pastas no te saciará igual, pues no es lo que la cultura y tu aprendizaje indica como adecuado para la comida del mediodía.

Intenta poner en marcha los consejos antes dados y con ayuda de tu creatividad, lograr más saciedad y menos hambre en la cocina, si dejar de comer alimentos o preparaciones que sean de tu agrado.


Fuente: directoalpaladar.com

martes, 24 de junio de 2014

Comienza el día con un buen desayuno

No es raro encontrarse con personas que no desayunan por las mañanas o que a lo sumo toman un vaso de leche o un café. El desayuno es una base importante en la alimentación diaria, ya que es la primera comida del día y debe de aportarnos energía suficiente para afrontar un día de trabajo o estudio.

Los expertos aconsejos que el desayuno aporte el 25% de la energía diaria para poder rendir a principio del día. Un desayuno sano y equilibrado debería componerse de leche, pan o cereales y algo de fruta o zumo de estas

Recientes estudios han puesto de manifiesto que un mal desayuno tiene una relación directa con el nivel de atención de los más pequeños en las horas de clase. Una ingesta no equilibrada produce cambios metabólicos en los niños que originan fatiga, déficit de atención y otros aspectos de la función cognitiva.

Al igual que un coche, nuestro cuerpo necesita gasolina por la mañana para empezar a funcionar correctamente, si no das combustible a tu cuerpo a primeras horas de la mañana tirará de reservas y estas no serán tan eficaces para desempeñar la labor matutina.

Sólo hace falta levantarse 15 minutos antes y prepararte un buen desayuno para afrontar el día. Aqui dejamos una propuesta de desayuno: un vaso de café con leche, una tostada de aceite de oliva con tomate, cereales y un zumo de naranza. Puedes sustituir la naranja por otra fruta y la leche por yogurt. Evitar la bollería es la mejor opción, el combustible que proporciona no es el más adecuado. Y tú, ¿desayunas bien?

Vïa | Vivir mejor
Más información | Zona Diet 

Fuente: vitonica.com

¿Qué desayunar antes de una carrera?

¿Qué hay que desayunar el día de la carrera? Pues la respuesta es simple: lo de todos los días. Eso siempre y cuando hagas habitualmente un desayuno equilibrado: leche, tostadas, cereales y algo de fruta.

No pienses que el desayuno es la clave para la carrera, es importante, sí, pero lo más importante es todo lo que se haya hecho los días de antes: entrenamiento, nutrición y descanso. No por mucho comer vas a rendir más e innovar con el desayuno el día de la carrera puede traerte problemas ya que el sistema digestivo puede jugarte una mala pasada.

Lo ideal es que ese día consumas de todo pero en moderada cantidad. Aquellos alimentos que comes normalmente y no te producen ningún problema. Eso sí, siempre cuidando las cantidades y procurando desayunar unas 2 horas y media antes de la carrera.

Lo más importante del desayuno deben de ser los hidratos de carbono (pan y cereales), ya que es el combustible que más usarás en la carrera. Aunque no debemos de olvidarnos de las grasas, que deben de ser pocas y con alimentos fácilmente digeribles (leche, aceite de oliva). Y tampoco olvidemos a las proteínas (jamón york por ejemplo) y vitaminas y minerales (fruta).

Cuidado con el azúcar, la miel o similar. Los hidratos de carbono simples pasan rápidamente a la sangre y si hay muchos pueden provocar una hipoglucemia o pájara con subidón de insulina. 

Cuidado también con el café si no estás acostumbrado. Se suele aconsejar tomar café porque aumenta el uso de grasas y así se reservan los hidratos para los momentos de más intensidad de la carrera, pero si no estamos acostumbrados nuestro querido intestino (que con la carrera ya estará algo nervioso), puede regalarnos una minidiarrea que será muy molesta.

La hidratación también es importante. Bebe agua o zumo con el desayuno, sin pasarte para no sobrecargar al sistema digestivo. El agua ayudará a hacer la digestión y estar bien hidratados antes de la prueba. Se aconseja beber medio vaso de agua, en pequeños sorbos, una hora y media antes de la carrera, otro una hora antes y el último media hora antes.

Aqui va mi propuesta de desayuno para el día de la carrera. Tened en cuenta que es algo personalizado para mi, que suelo desayunar esto casi a diario pero en mayor cantidad:
  • Un vaso de leche semidesnatada con una cucharada de azúcar
  • Una tostada con una cucharada sopera de aceite de oliva virgen y una loncha de jamón cocido
  • Media taza de cereales: copos de maíz sin azúcar
  • Una manzana
  • Un vaso de zumo de naranja
Puede parecer una pasada de desayuno, pero hay que tener en cuenta que se hace unas 2 horas y media antes de la carrera, para encontes ya se habrá hecho la digestión. Y tú, ¿qué desayunas el día de la carrera?


Fuente: vitonica.com

La comida precompetición de los deportistas más conocidos

La dieta es el complemento clave de un buen entrenamiento, por eso, cuidar lo que comemos antes de una competición puede ser de mucha ayuda para el rendimiento. En Vitónica ya hemos dado algunos consejos sobre qué consumir antes del esfuerzo y hoy te mostramos en qué consiste la comida precompetición de los deportistas más conocidos.

Basado en datos de la NBA, de reconocidos periódicos y fuentes deportivas, se ha creado el siguiente vídeo que compartimos con vosotros en donde podemos ver gráficamente qué comen los atletas antes de una competición:

La mayor parte de los deportistas ingieren preparaciones con hidratos, proteínas y líquidos, siendo los alimento más frecuente en las comidas precompetición de los atletas la pasta, el pollo y las frutas o vegetales.
Aunque, si bien la mayor parte de estos atletas ingiere hidratos complejos antes de competir, es llamativo que la jugadora de baloncesto Brittney Grinner sólo ingiera tocino antes de competir, y más sorprendente aun es el caso de la tenista Serena Williams que declara no consumir nada previo al esfuerzo.

El vídeo también incluye algunos competidores no deportivos como un jugador de ajedrez o un participante de concursos de ingesta de comida, pero la mayor parte de ellos son reconocidos deportistas del mundo del baloncesto, el fútbol, la natación, el tenis o el hockey.

Y si se analiza la comida precompetición de los deportistas más conocidos queda claro que lo principal es tener energía para rendir al máximo durante la competición, ingiriendo alimentos con hidratos de carbono, algo de proteínas y líquidos.

No olvides que para dar lo mejor de ti durante un gran desafío lo mejor es comer una hora o más tiempo antes de la prueba, incluyendo alimentos que provean energía por largo tiempo al organismo sin complicar demasiado la digestión.


Fuente: vitonica.com

Decálogo de la dieta mediterránea

Hace unos días os hablábamos del decálogo de la dieta mediterránea para niños, que se basan en buena parte en las diez recomendaciones básicas de la Dieta Mediterránea, de carácter más general, para un público adulto. 

Se trata de recomendaciones de uno de los sitios web claves en la difusión de los beneficios de la dieta mediterránea, del que ya os hablamos pues contenía una sección específica dedicada a los niños (ahora desaparecida), Fundación Dieta Mediterránea.

Este es el decálogo de la Dieta Mediterránea que apuesta por una alimentación sana y que toda familia debería tener en cuenta:
  • Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición. Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos.
  • Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos. Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Es fundamental consumir cinco raciones de fruta y verdura a diario. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
  • El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. El consumo diario de pasta, arroz y cereales es indispensable por su composición rica en carbohidratos. Nos aportan una parte importante de energía necesaria para nuestras actividades diarias. Hay que tener en cuenta que sus productos integrales nos aportan más fibra, minerales y vitaminas.
  • Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados. Es importante aprovechar los productos de temporada ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.
  • Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos. Nutricionalmente hay que destacar que los productos lácteos son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. El consumo de leches fermentadas (yogurt, etc.) se asocia a una serie de beneficios para la salud porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.
  • La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos. Las carnes contienen proteínas, hierro y grasa animal en cantidades variables. El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, preferentemente carnes magras, y formando parte de platos a base de verduras y cereales.
  • Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación. Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas (aunque de origen animal) tienen propiedades muy parecidas a las grasas de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares. En este punto, recordamos las recientes restricciones de consumo de pescado azul para la infancia, embarazo y lactancia. Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.
  • La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente. Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a nuestra alimentación diaria y son también una buena alternativa a media mañana y como merienda.
  • El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas. El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.
  • Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente. Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es muy importante para conservar una buena salud.
Como vemos, la mayoría de consejos están tomados para elaborar las recomendaciones para niños que vimos hace unos días. Si queréis mejorar la manera de alimentaros en casa, esperamos que este decálogo de la dieta mediterránea os dé buenas ideas y os recordamos otro decálogo fundamental, el de las frutas y verduras.


Fuente: bebesymas.com

Decálogo de las frutas y verduras

Durante la infancia, en la vida adulta, para embarazadas y en definitiva para toda la familia, las frutas y verduras forman parte fundamental de una dieta sana

Lo ideal sería que consumiéramos cinco raciones de fruta y verdura al día, así lo recomienda la OMS o la ONU, y esto junto a la actividad física y al resto de una alimentación equilibrada contribuirá a que llevemos una vida más saludable.

¿Por qué son tan buenas las frutas y las verduras? ¿Cómo lograr que se introduzcan en nuestro menú naturalmente? Veamos el decálogo de las frutas y verduras, los diez puntos fundamentales que los convierten en alimentos imprescindibles y apetecibles.
  • Las frutas nos ayudan a mantenernos bien hidratados. Por su alto contenido en agua facilitan la eliminación de toxinas de nuestro organismo y mantienen un buen nivel de hidratación, imprescindible para la salud del organismo.
  • Frutas y verduras son fuente casi exclusiva de vitamina C, por lo que se recomienda consumirlas a diario, procurando al menos que una de las frutas del día sea de las más ricas en vitamina C (cítricos, kiwi, melón, fresas, frutas tropicales…) y que una de las raciones sea una ensalada. Así evitaremos el déficit de vitamina C especialmente en bebés y niños.
  • Son fuente de antioxidantes: aliados de la salud. Tienen compuestos naturales como las vitaminas C, E y el beta-caroteno o pro-vitamina A que, aunque están presentes en cantidades muy pequeñas, influyen decisivamente en la aceptación y apetencia por estos alimentos y se sabe con certeza que nos protegen frente a ciertas enfermedades, entre ellas las degenerativas, las cardiovasculares y el cáncer.
  • Ricas en fibra, muy importante durante toda nuestra vida pero especialmente en la infancia. La fibra ayuda a regular nuestra función intestinal, a corregir el estreñimiento y posee efectos beneficiosos en la prevención y tratamiento de otros trastornos como hipercolesterolemia, diabetes, obesidad, etc. En cuanto a las frutas, hay que tener en cuenta que el contenido de fibra se reduce al pelarlas, y que la mayor concentración de sus vitaminas está justo bajo la piel, por lo que conviene realizar un pelado poco profundo.
  • Nos ayudan a eliminar el exceso de líquidos. Contienen poco sodio y mucho potasio, lo que fuerza a nuestro cuerpo a eliminar el exceso de líquidos junto con las sustancias de desecho por la orina.
  • Apenas tienen grasa: la cantidad de grasa que presentan la mayoría de hortalizas y frutas es inapreciable, salvo para el aguacate y las olivas (ricos en ácido oleico, como el aceite de oliva) y el coco (con grasa mayoritariamente saturada).
  • Se pueden disfrutar en cualquier época del año, y merece la pena aprovecharse en cada momento de las propias de cada estación, ya que están en su mejor momento. Ahora tenemos las deliciosas frutas de primavera o de otoño, según desde donde nos leáis.
  • Las frutas son una dulce y sana golosina. Por su agradable sabor (contienen azúcares, fructosa, glucosa, sacarosa…) son magníficas para saborear al natural y sin necesidad de endulzarlas con azúcar u otros edulcorantes. Constituyen un buen tentempié a cualquier hora, y se pueden incluir en el menú para completar el desayuno, como parte del almuerzo y de la merienda, y tanto antes como después de las comidas…
  • Hortalizas y verduras con imaginación. No sólo puedes incluirlas en las principales comidas del día como guarnición o ensalada, también aportan un toque muy sabroso y jugoso a los bocadillos para tomar en cualquier momento (tomate, lechuga, pepino…).
  • Las frutas y verduras crudas y en cualquier receta. Estos alimentos lo admiten casi todo, así que podemos echarle imaginación a nuestros platos. Como mejor conservan sus propiedades tanto las frutas como las verduras es si se consumen crudas. Ya sea crudas y al natural, que cocidas, asadas o en brochetas, resultan deliciosas. Y siempre nos traerán sorpresas las combinaciones más originales de frutas y verduras entre sí y con todo tipo de alimentos.
Después de esto me apetece una macedonia de frutas… Este decálogo de las frutas y verduras nos recuerda por qué son tan sanos estos alimentos que, además, pueden ser divertidos en la mesa o a cualquier hora del día como parte fundamental de la dieta de toda la familia.


Fuente: bebesymas.com

Decálogo sobre las grasas en la alimentación infantil

¿Qué son las grasas? ¿Son tan "malas" como las pintan? ¿Son necesarias? ¿Cuántas y de qué tipo han de consumir nuestros niños? ¿Dónde se encuentran las grasas trans? A estas y otras preguntas da respuesta el Decálogo sobre las grasas en la alimentación infantil elaborado por la Asociación Española de Pediatría.

Un texto necesario en estos tiempos en los que la obesidad se ha convertido en una epidemia y olvidamos a menudo las reglas básicas de una nutrición saludable, impulsados por nuevos modos de vida "rápidos", la influencia de la publicidad y un sinfín de factores.

Un interesante documento que reúne la información necesaria para padres y profesionales relativa a las grasas en la alimentación de los niños (en un registro no demasiado divulgativo tal vez, se echa de menos un estándar más general para llegar a todo tipo de público).


El Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría nos recuerda en primer lugar que las grasas han sido tradicionalmente bastante denostadas, pero es importante conocer su función en el organismo para hacer un buen uso de ellas. Veamos los diez puntos que se desarrollan en el Decálogo:
  • Las grasas son un componente importante en la dieta humana, pues proporcionan energía, pero tambiénson clave en varias funciones biológicas, incluidos el crecimiento y el desarrollo. Los lípidos son el principio inmediato más energético (9 kcal/g), por lo que su consumo es fundamental a lo largo de toda la edad pediátrica, especialmente en los periodos de rápido crecimiento: los dos-tres primeros años de vida y la adolescencia. Más del 90% de las grasas de la dieta son triglicéridos.
  • Los lípidos se clasifican químicamente en función del número de dobles enlaces que contienen los ácidos grasos: ácidos grasos saturados (AGS), ácidos grasos monoinsaturados (AGM), y ácidos grasos poliinsaturados(AGPI). A su vez, los AGPI se clasifican por su longitud y por la posición del último doble enlace, siendo las familias más importantes la ω-6, iniciada por el ácido linoleico (AL) y en la que el ácido araquidónico (AA) es el metabolito más importante; y la ω-3, iniciada por el ácido α-linolénico (α-Ln), en la que los ácidoseicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) son los metabolitos más destacados. El AGM más importante es el ácido oleico. Los ácidos grasos con dobles enlaces (mono- o poliinsaturados) también sepueden clasificar, en función de la posición de la molécula de hidrógeno en el doble enlace, en cis (que es la forma predominante en la naturaleza) o trans (que es más habitual en las grasas de producción industrial. Se encuentra también de manera natural en la carne de rumiantes y en la grasa de los productos lácteos; asímismo, se puede formar en la fritura de aceites, en la hidrogenación parcial y durante el refinado de aceites vegetales).
  • Hasta ahora se venía aceptando que cada grupo de ácidos grasos (AGS, AGM, AGPI) tenía unos efectos para la salud, y sobre esa base se hacían las recomendaciones sobre su ingesta. Esto, aunque globalmente es correcto, hay que matizarlo, ya que actualmente se sabe que determinados ácidos grasos individuales tienen propiedades biológicas específicas y, por tanto, diferentes efectos para la salud.
  • Los ácidos grasos oleico, linoleico y α-Ln están involucrados en el mantenimiento de unas adecuadas concentraciones de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, y de la tensión arterial, así como en la prevención de enfermedades cardiovasculares y enfermedades autoinmunes. Si bien muchos de estos efectos están demostrados en adultos, no existen datos concluyentes en la población pediátrica, por lo que las recomendaciones se hacen por extrapolación. Los ácidos AA, EPA y especialmente el DHA son importantes para la función visual y el desarrollo neurocognitivo en prematuros y recién nacidos, por lo que se consideran semiesenciales durante este periodo. Además, actualmente se está evaluando su papel en la génesis de distintas enfermedades asociadas a la prematuridad. El DHA se utiliza también en el tratamiento de determinadas condiciones, como la fibrosis quística y las enfermedades metabólicas (aminoacidopatías, trastornos del ciclo de la urea, enfermedades peroxisomales), y se investiga su papel en la patogenia de los trastornos de déficit de atención/hiperactividad (TDAH), autismo, caquexia cancerosa, etc.
  • Los lípidos son importantes tanto por su aporte calórico como por su función en la prevención de las enfermedades crónicas más prevalentes. Por ello, las recomendaciones sobre su ingesta se deben hacer no sólo como aporte total (cuantitativo) sino también en relación a su composición (cualitativo).
  • Utilizar aceites vegetales, especialmente de oliva. En caso de consumir grasas untables escoger margarinas ya que son ricas en grasas poliinsaturadas y actualmente no son fuente de grasas trans, o las grasas de origen animal.
  • Según datos de consumo en nuestro medio, la ingesta de grasa total en la población pediátrica española es adecuada cuantitativamente hasta los tres años, y es de aproximadamente el 40% del VCT en escolares y adolescentes, es decir, algo superior a lo recomendado. Sin embargo, existen grupos de población que consumen claramente por encima de estas recomendaciones, proporcionando un alto aporte calórico y aumentando el riesgo de obesidad.
  • A partir del año de edad, se observa un consumo alto de AGS y bajo de AGPI, por lo que la calidad de la ingesta de los lípidos no es la óptima.
  • El exceso de consumo, o la ingesta desequilibrada de grasas, puede ser perjudicial para la salud. Para adecuar la cantidad de grasa de la dieta se deben hacer las siguientes recomendaciones prácticas:
  • Eliminar la grasa visible de las carnes.
  • Consumir pollo sin piel.
  • Disminuir el consumo de embutidos, utilizando siempre los más magros.
  • Valorar recomendar el uso de leche semidesnatada a partir de los 2 años.
  • Para aumentar la calidad de la grasa de la dieta las recomendaciones prácticas son: - Aumentar el consumo de pescado a 3-4 veces a la semana si es blanco, y al menos a 2 veces a la semana si es azul. Utilizar aceites vegetales, especialmente de oliva. - En caso de consumir grasas untables, escoger margarinas, ya que son ricas en grasas poliinsaturadas y actualmente no son fuente de grasas trans o grasas de origen animal. - Utilizar formas culinarias sencillas: hervido, plancha y horno. Los fritos, aunque contribuyen a aumentar el contenido calórico de los alimentos, pueden utilizarse si es con aceite de oliva con una fritura a alta temperatura y de poco tiempo.
  • Los lípidos son una parte importante de la alimentación, no sólo como fuente calórica sino también por sus efectos preventivos de enfermedades crónicas. Por ello, el pediatra debe revisarla alimentación de cada niño con el fin de evitar el consumo excesivo de determinados alimentos y promover el consumo de aquellos que contribuyen a mejorar su calidad lipídica, lo cual redundará en efectos beneficiosos para la salud.
Como vemos, es importante conocer que ni todas las grasas son iguales ni hay que suprimirlas de la alimentación.

Pero sí es importante saber qué hacer para mejorar en este sentido y que nuestros hijos estén más sanos (junto a toda la familia) y para ello me parece fundamental la segunda parte del Decálogo sobre las grasas en la alimentación infantil, donde se concentran las recomendaciones.


Fuente: vitonica.com

lunes, 23 de junio de 2014

El arándano, un gran aliado contra las infecciones urinarias

No sólo es el fruto con mayor poder antioxidante: también tiene muchas cualidades vinculadas a una protección natural ante infecciones urinarias. Reduce hasta 10 veces la presencia de Escherichia coli en la vagina y más de 4 veces en la vejiga.

La anatomía femenina hace que las cistitis y otras infecciones del tracto urogenital sean mucho más frecuentes en ellas que en los varones. De hecho, la mayoría de las mujeres adultas padece cistitis (inflamación de la vejiga, que es el caso más típico) al menos una vez.

Alrededor del 80% de las infecciones urinarias son producidas por la bacteria Escherichia coli, tienen tratamiento, y el hecho de que sean comunes no significa que no haya que recurrir al médico, ya que de no ser tratadas, sus complicaciones pueden ser muy graves.

Recientemente se ha descubierto que existe un componente de los arándanos llamado proantocianidina, que impide la acción de las vellosidades ("fimbrias") con que la bacteria Escherichia coli se adhiere a las células de los tejidos mucosos internos, y por lo tanto evita que prolifere.

Es decir que a los múltiples beneficios científicamente comprobados del arándano –como el de ser, según el Departamento de Agricultura Estadounidense, el fruto con mayor poder antioxidante–, se suma la protección natural ante infecciones urinarias. Entre las mujeres que consumieron diariamente una dosis polvo de extracto de arándano, la presencia de Escherichia coli en la vagina se reduce en 10 veces, y en más de 4 veces en la vejiga, de acuerdo con un estudio publicado en la revista de la Asociación Estadounidense de Urología (AUA) en 2007.

De hecho, el Consenso intersociedades para el manejo de la infección del tracto urinario, publicado conjuntamente por la Sociedad Argentina de Urología (SAU), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y la Sociedad de Ginecología Y Obstetricia de Buenos Aires (SOGIBA), entre otras entidades médicas, da cuenta de dos estudios que certifican que el consumo de jugo de arándano "puede reducir el número de infecciones urinarias en un período de 12 meses en mujeres".

Por ese mismo motivo, las Guías sobre Infecciones Urológicas elaboradas en 2013 por la Asociación Europea de Urología (EAU) recomiendan directamente consumir 36 mg diarios de proantocianidina, el mencionado componente activo del arándano. "En las mujeres que sufren infecciones urinarias a repetición, el consumo sistemático del arándano aumenta el tiempo libre de recidivas entre infecciones", asegura a su vez el doctor Amado Bechara, Jefe de Unidad de la División de Urología del Hospital "Carlos Durand" de la Ciudad de Buenos Aires y profesor de Urología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), quien además explicó que esta "barrera de protección natural" creada por el extracto del arándano también ayuda a disminuir la necesidad de recetar antibióticos como profilaxis.

De esta manera, señala, se contribuye a bajar el riesgo de que las infecciones se vuelvan resistentes a los antibióticos, que es el gran riesgo que enfrenta hoy la medicina por el uso excesivo de este tipo de medicamentos.

El frío y las infecciones urinarias

Ni hacen falta estadísticas que demuestren que con la llegada de las primeras temperaturas bajas del año aparece la necesidad de usar el baño más seguido. Es una "figurita repetida" de las estaciones frías del año. Eso genera dudas en muchas mujeres, y sobre todo en las que sufren cistitis o infecciones urinarias a repetición, ya que el aumento de la frecuencia urinaria (es decir, la necesidad de ir al baño más seguido) y de la urgencia (apenas aparecen las ganas) están entre los principales síntomas.

Otros de los posibles síntomas de una cistitis a los que hay que prestar atención a fin de consultar al médico, pueden ser el ardor o dolor al orinar, sensación de presión o calambres en el bajo vientre, o incuso algunas líneas de fiebre.

Fuente: entremujeres.com

10 beneficios de consumir aceite de oliva

Es un alimento que enriquece la dieta, el sabor de las comidas y la salud de quien lo consume. Numerosos estudios destacan sus beneficios.

1 - La calidad virgen extra cuenta con niveles más altos de antioxidantes, como la vitamina E, ayudando a la prevención de varias enfermedades.

2 - Mejora la circulación del flujo sanguíneo.

3 - Disminuye la glucemia.

4 - Ayuda a reducir el colesterol “malo” y aumenta el “bueno” protegiendo las arterias del cuerpo.

5 - Ayuda a la adecuada absorción de calcio y minerales, como fósforo, magnesio y zinc, creando un efecto protector y tónico sobre el cabello y uñas.

6 - El consumo habitual de aceite de oliva virgen extra, ayuda a atenuar los problemas de osteoporosis.

7 - En la piel aporta elasticidad cutánea e hidratación.

8 - Mejora la función del aparato digestivo, ya que actúa como barrera frente al exceso de ácidos en el estómago.

9 - El aceite de oliva virgen extra ayuda a asimilar las vitaminas A, D, y K, con más facilidad. 

10 - Ayuda al organismo a ralentizar el envejecimiento, mejora las funciones intestinales y el funcionamiento del hígado.

Por Verónica Ortega, presidente de Sierra Pura.

Foto: Thinkstockphotos
Fuente: entremujeres.com

Tres alimentos que no creías que te ayudarían a adelgazar

Cuando empezamos a cuidar la dieta para perder peso es muy frecuente sumar frutas y verduras a la misma, mientras que otros alimentos suelen quedar fuera de nuestro menú por su mala reputación al momento de adelgazar. Sin embargo, eliminar algunos alimentos puede ser un error, te mostramos tres alimentos que no creías que te ayudarían a adelgazar, pero que sí pueden hacerlo.
  • Aceites vegetales: aunque los aceites son 100% grasa y concentran calorías, por ofrecer ácidos grasos insaturados son de mucha ayuda para adelgazar, siempre y cuando se consuman en cantidades apropiadas. De hecho, las dietas bajas en grasas son las que menores pérdidas de peso producen según una investigación publicada en 2008.
  • Legumbres: con frecuencia se consideran alimentos muy calóricos, sin embargo, tienen baja densidad energética, proteínas y alto contenido en fibra, por lo que sacian y ofrecen buenos nutrientes para favorecer la pérdida de peso. Un estudio comprobó que la dieta rica en legumbres favorece el adelgazamiento.
  • Huevo: aunque siempre se ha despreciado de las dietas para perder peso, el huevo es rico en proteínas que sacian, no tiene muchas calorías y ofrece buenos nutrientes para el organismo. Además, se lo ha vinculado a la pérdida de peso en un estudio que lo incluía como parte del desayuno.
Claramente muchos alimentos pueden sorprendernos con sus efectos en el organismo y lejos de tener que eliminarlos de nuestra dieta para perder peso, debemos incluirlos en cantidades adecuadas para obtener mejores resultados.

No olvides que, como estos tres alimentos que no creías que te ayudarían a adelgazar pero que sí pueden hacerlo, hay muchos otros que injustamente eliminamos de la dieta y que no deberíamos al momento de perder peso. Vosotros, ¿eliminabais estos alimentos de la dieta para adelgazar?

Bibliografía consultada | Itziar Abete, Dolores Parra, and J. Alfredo Martinez. Journal of Medicinal Food. February 2009, 12(1): 100-108; N Engl J Med 2008; 359:229-241July 17, 2008
En Vitónica | Los huevos ayudan a perder peso además de ser una buena fuente de proteínas
En Vitónica | El aceite de oliva puede ayudarnos a adelgazar
En Vitónica | Pierde un 6% de peso consumiendo frutas y legumbres
Imagen | Thinkstock

Fuente: vitonica.com

martes, 17 de junio de 2014

¿Sabías que el azúcar nos produce arrugas?

La mayoría pensamos que la razón más importante por la que aparecen arrugas en el rostro es la excesiva exposición al sol. Varias décadas de concientización respecto de los efectos nocivos de las radiaciones UV han logrado que hombres y mujeres incrementen los cuidados: se mantienen a la sombra, se aplican protectores, evitan las camas solares y se cubren con sombreros.

Pero aún así, las arrugas siguen apareciendo.

Es que si bien las radiaciones UV tienen un papel importante en el deterioro prematuro de la piel, hay otro factor que está tomando protagonismo: el azúcar.

Sí, el azúcar causa arrugas. Pero no solamente hablamos del azúcar de una golosina o de una bebida gaseosa. Un vaso de vino, una porción de pasta, una tajada de pan, el exceso de frutas, proteínas y vegetales eventualmente se transforman en azúcar –glucosa– en nuestro cuerpo. Además, algunas formas de cocción de los alimentos como el grillado, el tostado, la fritura y el asado también agregan azúcares. Por lo que los panes crujientes, el pollo asado, el café (cuyos granos están tostados y en ocasiones torrados con azúcar agregada) y hasta la granola elevan su contenido natural de azúcares.

Y esos azúcares envejecen la piel mediante un proceso llamado glicación.

¿Qué es y cómo se puede evitar?

La glicación es un proceso bastante complejo. Simplificando, podemos decir que las moléculas de azúcar se transforman en productos que debilitan y deforman las fibras de colágeno y elastina que son las que otorgan el aspecto juvenil, turgente y elástico. Entonces, la piel del rostro pierde radiancia y aparecen arrugas y surcos.

Cuando somos jóvenes, el cuerpo produce más colágeno y puede protegerse mejor contra el daño que causan los azúcares. Con el tiempo, al alcanzar más o menos los 35 años, la combinación de fotodaño, estrés oxidativo debido a la agresión medioambiental, cambios hormonales y la acumulación de fibras debilitadas por los azúcares comienzan a cobrar peaje al mismo tiempo en que nuestra capacidad de reparar el daño disminuye. Entonces la piel empieza a verse… Envejecida.

La glicación no puede ser detenida por completo porque, entre otras cosas, no podemos dejar de ingerir alimentos. Lo que sí podemos hacer es cuidar nuestra piel con productos antiglicación que son los encargados de proteger a las proteínas del efecto nocivo de los azúcares. Estas fórmulas son excelentes para evitar la flacidez y, en especial, para las pieles fotodañadas que deben su color amarillo almibarado a la glicación de las proteínas.

No solamente debemos cuidar la piel por fuera sino también por dentro. La aplicación de productos tópicos garantiza la llegada de los activos a las capas más profundas de la piel, allí donde está el centro del problema.


La doctora Patricia Dermer es licenciada en Química, doctora en análisis biológicos y directora de Lidherma.

Más info: www.lidherma.com
Foto: Thinkstock Photos
Fuente: entremujeres.com

Cómo pasar el invierno sin sumar kilos

Muchas personas creen  que con la llegada del invierno deberían aumentar la cantidad de calorías que ingieren. Comen más carbohidratos complejos (arroz, fideos, polenta, panes) y grasas (frutos secos, manteca, y aceites), ya que son los que mantienen la temperatura corporal en equilibrio.

Si bien es verdad que estos alimentos aportan energía, no es cierto que sean los únicos y que haya que aumentar su consumo en esta época del año. Lo importante es saber seleccionar los alimentos y no aumentar la cantidad ingerida.

Podemos conseguir energía y calorías con:

*  Verduras y hortalizas que aportan vitaminas A y B: vitalizan la piel y protegen del frío. Algunos ejemplos son los vegetales de color amarillo naranja o rojos (zapallo, calabazas, tomates y remolacha) que aportan alto contenido en carotenos, precursores de la vitamina A, y flavonoides antioxidantes que combaten a los radicales libres.
*  Vegetales verdes: nos aportan vitaminas y minerales. Son el brócoli, la espinaca y el berro, entre otros.
*  Preparaciones: en esta estación podemos disfrutar de sopas, guisos de verduras bajos en calorías y compotas de frutas.

Una dieta balanceada con alimentos cocidos, preparados al horno, al vapor, en guisos hipocalóricos y salsas hipograsas, nos refuerzan el sistema inmunológico y nos ayudan a prevenir enfermedades.

Es importante usar sabores neutros, no muy dulces o muy condimentados. Estos estimulan las papilas gustativas y nos mandan órdenes que aumentan el apetito, es decir, nos dan más hambre.  

Dos ejemplos

Estas son algunas opciones saludables para los días de bajas temperaturas:

Almuerzo: chupín de pescado (filet de merluza con cebolla, tomate, zanahoria, apio y zapallo).
Cena: solomillo de cerdo a la mostaza con puré de manzana.
o
Almuerzo: hamburguesa con ensalada de chauchas y tomate (una por persona, de unos 120 gramos).
Cena: salmón grillé con puré de calabaza.

Lo importante es trabajar con un cambio de conducta para obtener hábitos alimentarios correctos y desechar ciertos mitos, como el que dice que hay que comer más en invierno. Comiendo de más lo único que hacemos es obtener esos kilos que después queremos bajar rápidamente en primavera y verano.

Hay que hacer una selección inteligente de alimentos con formas de preparación adecuadas a las estaciones del año. No se sacan ni se agregan calorías según la época del año.

Por el doctor Máximo Ravenna, médico especializado en obesidad, desórdenes alimentarios y psicología clínica. Director del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna.

Foto: Thinkstockphotos 
Fuente: entremujeres.com

lunes, 16 de junio de 2014

Cómo se producen los alimentos que comemos en Argentina

Salmón
El salmón que acompaña al arroz japonés y al queso crema estadounidense para dar forma a esa bandeja de sushi cosmopolita que devoramos con placer llega directo de un país vecino, Chile. Aunque, en realidad, todo comienza más lejos aún: el modelo de negocios y la tecnología que convierten Chile en el segundo productor de salmón industrial del mundo proviene de la península escandinava. Entre las bahías de Puerto Montt y Punta Arenas se ubican las dos empresas más importantes de las que se dedican al cultivo de salmones: Marine Harvest, de capitales privados, y Cermaq, propiedad del Estado noruego. ¿La facturación anual de la salmonicultura chilena? Nada menos que 3.000 millones de dólares al año.  
1) El oasis de la reproducción artificial. Si en nuestra memoria visual guardamos la imagen de salmones frenéticos avanzando a contracorriente por ríos revueltos, la cosecha industrial comienza de una manera muy distinta y controlada. Esto es: pequeños estanques donde aguardan los reproductores hasta el momento de su maduración. Se los selecciona por su color y tamaño, pero también por su legajo genético: mansos, fuertes y con el menor índice de mortalidad posible. Cuando maduran, son trasladados a pequeños baldes de agua dulce ubicados en tierra firme. Allí son desovados; a las hembras se les extraen sus huevas y a los machos, sus espermios. Luego, aunque resulte increíble, estos ejemplares de salmón coho son desechados. ¿La razón? Al momento de la fecundación pierden su característico color anaranjado. En cambio, los ejemplares de salmón del Atlántico -que representan el 40% de la producción de salmón industrial en Chile- soportan entre tres y cuatro fecundaciones antes de ser sacrificados.  
2) Embriones. Las huevas y los espermios se incuban en canastos de agua dulce, en semioscuridad. Un mes después nace el alevín. A los sesenta días ya se los empieza a alimentar y poco a poco ganan tamaño. El proceso es lento: después de un año los alevines pesan entre 50 y 100 gramos; entonces se los traslada al mar. En cambio, si se contrasta el proceso que lleva adelante la salmonicultura con la reproducción del salmón en estado natural, todo es muy distinto. Por clásica, la imagen no deja de ser verdadera: los salmones avanzan corriente arriba por ríos caudalosos, hasta llegar al lugar donde se reproducen, y los alevines, más tarde, se dejan llevar corriente abajo en un viaje de meses hasta llegar al mar. En el proceso crecen y sufren cambios fisiológicos para adaptarse del agua dulce al agua salada. 
3) Crianza. Trasladados a jaulas que contienen entre 250.000 y un millón de ejemplares, los peces engordan. Se necesitan 5 kilos de pescado para lograr 1 kilo de salmón. Un verdadero problema que ha llevado a la industria a experimentar con alimentos a base de granos y otros compuestos agrícolas, aunque se trata de peces carnívoros. El alimento también incluye una alta dosis de antibióticos y fármacos, en pos de disminuir la tasa de mortalidad y mantenerlos sanos. "El cultivo de salmones tiene similitudes ideológicas con el cultivo extensivo de soja en nuestro país, y también productivas con la cría de pollos, cerdos y vacas en las granjas industriales: se produce una sola especie a gran escala en condiciones de hacinamiento", escribe Soledad Barrutti en Malcomidos. Cómo la industria alimentaria argentina nos está matando, libro que en nuestro país encendió la alarma sobre el sistema de producción industrial de alimentos. 
4) Cosecha. Cuando los salmones tienen un peso de entre 4 y 6 kilos, se aborda la cosecha, donde se los selecciona para productos frescos, y se los congela o filetea, procesos que se llevan adelante en las plantas en tierra, adyacentes a las bahías donde se encuentran las granjas de mar. 
5) Distribución. Según el Instituto Tecnológico del Salmón SA, todos los días seis millones de personas consumen salmón chileno. Es decir, una red de distribución mundial donde Estados Unidos y Japón son los principales importadores y la Argentina, uno de los líderes en Latinoamérica. El proceso culmina, por supuesto, en el hielo triturado de la pescadería o, casi siempre, en la bandeja que remojamos en wasabi y salsa de soja. 
 
Carne vacuna
Mientras peleamos cuerpo a cuerpo con Uruguay el primer puesto entre los mayores consumidores de carne del planeta, la industria ganadera, desplazada por el boom de la soja, ha canjeado el campo abierto por corrales de pastura y engorde intensivos. Así, la tira de asado y el kilo de vacío que asás a la parrilla tienen un origen muy distinto del que imaginabas. Hoy ya casi no existen productores que realicen el ciclo completo del ganado, y la carne de feedlots representa entre el 70% y el 90% de lo que consumimos diariamente. ¿De verdad querés saber de dónde proviene el bocado que está por sacudir tus mandíbulas? 
1) Hotelería. La producción ganadera se divide entre aquellos que se dedican a la cría de animales y los que encaran el engorde. Así, mientras la carne de campo queda para una minoría acomodada o para la exportación, la dinámica productiva de los feedlots comienza con la llegada de terneros de alrededor de 130 kilos desde distintos establecimientos de crianza, reproducidos vía fertilización artificial. 
2) Sector de adaptación. Instalados en corrales, la dieta de los terneros, aunque depende del feedlot y la región donde se ubique, está constituida básicamente por maíz y sorgo, rémoras de la Revolución Verde. Las raciones pueden incluir afrecho de trigo, harina, semillas de algodón, girasol, maní, residuos de malta y harina de pluma hidrolizada. Se calcula que el 1% de los animales no sobrevive a esta primera etapa de adaptación. 
3) Corral de engorde. El tamaño de la hacienda aumenta, en corrales cada vez más imponentes, muchas veces con barro -y bosta, hay que decirlo- que trepa hasta el estómago de los animalitos. Seguro los vieron: por la ruta 2, con rumbo a la costa atlántica, o en Saladillo, la capital nacional del feedlot. A la dieta con base en granos se le suman antibióticos y antiácidos: no es tan sencillo que el rumen vacuno pase de metabolizar pasturas a compuestos de maíz. 
4) Transporte. Para partir hacia el matadero, el peso de la hacienda no puede ser inferior a 300 kilos. Las vacas viajan durante días para llegar a los frigoríficos, donde serán faenadas. 
5) Faena. Lo que prima en las plantas es el doble estándar: uno para el mercado internacional -ultrarregulado para que cumpla con las pautas de calidad y control exigidas- y otro para el nacional. Después de faenar el animal, se le quita el cuero y se lo limpia, para luego distribuirlo en mercados y carnicerías. 
 
Huevos
Los huevos de campo son una especie en extinción. Y si los encontrás en un mercado, no te ilusiones, ya que es muy probable que sean huevos extralarge camuflados bajo la etiqueta campestre. Prácticamente, el 100% de los huevos que consumimos proviene de granjas avícolas que, en mayor o menor medida, han mecanizado casi todo el proceso de producción. Rampas de acero inoxidable e ingeniería genética dan lugar a esos huevos casi irrompibles que tu abuela no aprobaría jamás. 
1) Pollas. Hace cincuenta años, determinar el sexo de los pollitos recién nacidos era un gran problema, pero hoy, como tantas otras dificultades de la industria alimentaria, esto se resuelve con la fecundación artificial y la selección genética. Se logran gallinas pequeñas, con un ritmo de producción de un huevo por día, y machos que nacen con rasgos característicos, lo que permite distinguirlos y desecharlos con rapidez. Las pollas recién nacidas reciben una docena de vacunas e inyecciones intramusculares. Además se les corta el pico, para que no se ataquen y devoren entre sí. El canibalismo es algo así como el subproducto no deseado del aburrimiento y el encierro masivo. 
2) Bienvenidos al gallinero. En un gallinero modelo pueden entrar de 10.000 a 30.000 gallinas, dispuestas en jaulas apiladas hasta el techo donde caben entre seis y doce ejemplares. El proceso, en estos casos, está automatizado: una cinta transportadora recoge los huevos del día y otra limpia las planchas de metal; un grifo recarga el agua y otro renueva el picadillo. 
3) Replume. La vida útil de las gallinas va del año y medio a los dos años. ¿Cómo rejuvenece la industria a una gallina vieja? El replume es un proceso fisiológico natural: las aves pierden las plumas para que otras vuelvan a crecer. En las granjas industriales, se muda a las gallinas de jaula y se las deja de alimentar por diez días para que luego, alimentadas el doble, vuelvan a poner huevos con más energía. Se denomina muda forzada o descanso ovárico. 
4) Depósito. La cinta transportadora avanza contigua al gallinero, donde deposita los huevos en grandes canastas. Acá se lleva adelante la única tarea manual del proceso. Es decir, personas de carne y hueso, una o dos veces por día, toman los huevos y los colocan en medidores para organizarlos según su tamaño: chicos, medianos, grandes y extragrandes. Luego, en cajas, aguardan el camión que se encargará de la distribución. 
 
Tomates
La producción de frutas y verduras en nuestro país es amplia y heterogénea. Va de pequeños quinteros que producen en pocas hectáreas, generalmente en invernaderos cerrados y a pedido de un acopiador, a exportadores o proveedores de grandes cadenas de supermercados que apuestan por el monocultivo extensivo. Ahí surge el tomate, esa hortaliza que ve crecer y decrecer su precio en mercados y verdulerías y, a nivel industrial, muta en ketchup, salsas, envasados y jugos. 
1) ¿De dónde vienen las semillas? La producción de tomates comienza en semillas confeccionadas mediante hibridación genética en empresas como Heinz, que las comercializan en todo el mundo. Desde Alemania, entonces, llega el germen de esos frutos duros y resistentes, de un rojo magnético, destinados a consumidores que privilegian la estética y la belleza formal de la fruta. 
2) Almacenaje. Por su delicadeza, primero las semillas se germinan en bandejas para luego ser trasplantadas a tierra, previo rastrillaje y puesta a punto del terreno. En este magma fértil crecerán los primeros brotes. 
3) Aceleremos el ritmo. En su formato de crecimiento industrial, el tomate recibe hormonas, agroquímicos y fertilizantes varios, en pos de acelerar el proceso de producción. En la Argentina existen 3.600 pesticidas autorizados, cuyo nivel de toxicidad se mide en un extravagante ranking que los divide entre "muy tóxico", "tóxico", "nocivo", "poco peligroso" y "normalmente sin peligro". 
4) Cosecha. Cuando los tomates están a punto, se los cosecha y se los embala, con destino a los mercados que a su vez surten de stock a las verdulerías. 
5) Subproductos industriales. El camino del tomate industrial es semejante, aunque se nuclea principalmente en Mendoza y San Juan: juntos generan más del 70% de la materia prima que, procesada y con aditivos como cloruro de sodio o sales de calcio, mutan en tomates enlatados, salsas, jugos y aderezos. 
 
Yogurt
Los primeros productos probióticos del mundo vinieron de Bulgaria. Fueron ellos, los búlgaros, quienes descubrieron el yogurt hace 5.000 años, probablemente por fermentación espontánea de la leche de cabra. No parece nada raro que sean la referencia mundial y que un doctor búlgaro, Stamen Grigorov, tenga el honor de ser el descubridor de la bacteria que causa la fermentación láctica. En la Argentina, las dos empresas líderes de este derivado de la leche con propiedades antienvejecimiento -al menos era lo que aseguraba el nobel ruso Ilya Mechnikov, construyendo así un imaginario antioxiodante- son Sancor y La Serenísima. 
1) Holando-argentina. Esa es la vaquita lechera, desarrollada sobre la base genética de especímenes provenientes de Estados Unidos y Canadá, que, vía inseminación artificial, inunda la cuenca lechera argentina. Alimentadas a base de forraje -alfalfa-, las vacas producen leche, que es retirada en tambos de última generación, en muchos casos gerenciados por empresas lácteas que controlan toda la cadena de producción. En este caso, la leche es almacenada y remitida a las plantas industriales. 
2) Bomba. Una vez que llega a la planta, la leche entera es bombeada dentro de enormes tanques de almacenamiento, para después atravesar distintos filtros que la limpian de sus impurezas. Luego es pasteurizada a temperaturas muy altas. 
3) La hora de las bacterias. El proceso de producción del yogurt requiere la presencia de bacterias benignas que, a temperaturas controladas, absorben la lactosa de la leche y segregan ácido láctico. El incremento de la acidez permite el cambio de consistencia: de líquido a la pasta o gel característicos del yogurt. En general se utilizan dos bacterias distintas, para mejorar la composición. 
4) Fermentación. En grandes tanques, el yogurt es fermentado a más de cuarenta grados durante treinta horas, lo cual también mata las bacterias. Más tarde se agregan aditivos y saborizantes: vainilla, frutilla, durazno, multifruta y pedacitos de frutas, que son mezclados y homogenizados. 
5) Envasado. Soplado dentro de botellas de polipropileno por una máquina rellenadora, se envasa el yogurt para el consumo masivo. Muy lejos, por supuesto, del yogurt batido en estanques y ollas de madera que confeccionaban de modo artesanal en Turquía, desde mediados del siglo XVIII.  

Fuente: conexionbrando.com

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina