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jueves, 14 de marzo de 2013

Dormir poco aumenta el riesgo de sufrir un ictus

Dormir menos de 6 horas al día aumenta el riesgo de sufrir un ictus.

Las personas que duermen habitualmente menos de 6 horas cada noche tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas relacionados con un accidente cerebrovascular o ictus.

Según las conclusiones de un estudio presentado en la última reunión anual de la Associated Professional Sleep Societies (SLEEP 2012), las personas que duermen menos de 6 horas al día tienen un riesgo 4,5 veces mayor de tener algunos de los síntomas relacionados con un futuro ictus, que los individuos con características similares que duermen entre 8 y 9 horas cada noche.

En la investigación participaron 5666 sujetos, a los que se les preguntó si habían experimentado algún síntoma predictor de accidente cerebrovascular, como debilidad o adormecimiento de medio cuerpo con o sin dolor, pérdida de la visión total o parcial en uno o ambos ojos, o incapacidad para entender o para expresarse con palabras o por escrito.

En total, 244 personas habían notado al menos uno de los síntomas de accidente cerebrovascular durante los 2-3-años que duró el estudio. En un análisis posterior, se comprobó que dormir pocas horas cada noche era una factor de riesgo para estos síntomas de accidente cerebrovascular.

Según los autores, en sujetos adultos de mediana edad, sin factores de riesgo para el accidente cerebrovascular, como la obesidad y los trastornos respiratorios del sueño, dormir pocas horas tiene una influencia negativa en el desarrollo del accidente cerebrovascular.

La corta duración del sueño es un precursor de algunos factores tradicionales de riesgo de ictus, pero si estos factores tradicionales de riesgo de ictus están presentes, dormir pocas horas hace que aumente más el riesgo, que si se descansa un mayor número de horas cada noche.
 
Fuente: hoy.euroresidentes.com

Consumo de carne roja y riesgo de ictus

Comer carne roja aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular.

Cada porción adicional de carne roja diaria se asocia con un aumento entre el 11% y el 13% del riesgo relativo de accidente cerebrovascular total e isquémico, pero no de accidente cerebrovascular hemorrágico.

Los investigadores de un artículo, publicado en la revista Stoke, sugieren que además del alto consumo de grasas saturadas asociado a la ingesta de carne roja, los altos niveles de colesterol total, colesterol LDL y de triglicéridos, podrían ser los responsables de un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

La carne roja contiene hierro, y las altas dosis de hierro puede producir estrés oxidativo, lo que produce un aumento de la peroxidación de los lípidos, la modificación de proteínas y daños en el ADN. El estrés oxidativo inducido por hierro durante un largo periodo de tiempo puede conducir al desarrollo de muchas enfermedades como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, aterosclerosis, trastornos neurológicos e inflamación crónica.

Además los productos cárnicos derivados de la carne roja contiene conservantes de sodio y nitrito, que también pueden influir en el riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes y otras enfermedades.
Fuente: salud-hoy.euroresidentes.com

Ictus y naranjas

Comer naranjas reduce el riesgo de ictus en mujeres



Un compuesto llamado flavanona, que se encuentra en algunos cítricos como las naranjas, puede reducir el riesgo de ictus entre las mujeres.

Durante los 14 años que duró el estudio, las mujeres con los niveles más altos de flavanona en su dieta tuvieron un 19% menos probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico, que aquellas con una menor ingesta de este antioxidante.

Los autores de este estudio, publicado en la revista Stroke, muestra que aunque la mayoría de las flavanonas consumidas procedían del zumo de naranja o pomelo (63%), comer la fruta entera probablemente sería una mejor manera de aumentar el consumo.

Fuente: salud-hoy.euroresidentes.com

Tomate para la prevención del ictus

El licopeno, un carotenoide que se encuentra en altas concentraciones en los tomates y productos a base de tomate, pueden reducir el riesgo de ictus.

Cuando se cocina el tomate, el aumento de la temperatura incrementa significativamente los niveles de licopeno, que se absorben más fácilmente por el cuerpo. Además de en el tomate, se puede encontrar licopeno en la sandía y el pomelo. 

Los resultados de un estudio, publicado en la revista Neurology, muestran que en comparación con los sujetos con bajas concentraciones séricas de licopeno, los que tenían concentraciones más altas, tuvieron un riesgo significativamente más bajo de cualquier tipo de accidente cerebrovascular, y sobre todo de accidente cerebrovascular isquémico.

Se reclutaron a 1031 hombres entre 42 y 61 años en los que se midieron las concentraciones séricas de diversos carotenoides como el licopeno, alfa-caroteno, beta-caroteno, alfa-tocoferol y retinol.

Durante los más de 12 años que duró el estudio, se produjeron 67 accidentes cerebrovasculares, de los cuales 50 fueron accidentes cerebrovasculares isquémicos. Se observó que una mayor concentración sérica de licopeno, pero de ninguno de los otros carotenoides, se asoció con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.

Los carotenoides reducen el riesgo de accidente cerebrovascular debido a su función antioxidante. Dentro de estos, el licopeno tiene una función antioxidante más eficaz y es un inhibidor de oxígeno reactivo más potente, y por tanto es capaz de reducir el riesgo de accidente cerebrovascular más que otros carotenoides.

El licopeno también tiene otras funciones como la reducción de la inflamación, el bloqueo de la síntesis de colesterol, aumenta la función inmunológica e inhibe la agregación plaquetaria y la trombosis.

Karpi J, Laukkanen JA, Sivenius J, Ronkainen K y Kurl S. Neurology (2012). Online

 Fuente: salud-hoy.euroresidentes.com

martes, 29 de enero de 2013

Caminar unas tres horas a la semana reduce el riesgo de ictus en mujeres

Al menos esas son las conclusiones que se extraen de un estudio realizado en España y publicado recientemente, en el que se obtuvo como resultado una reducción del riesgo de sufrir ictus en mujeres que mantenían vida activa, caminando unas tres horas por semana.

Ya había otros estudios que señalaban los beneficios del ejercicio físico moderado realizado de forma habitual como prevención de este tipo de patologías (ictus, también llamado infarto o derrame cerebral), pero es interesante que este estudio abarca una muestra de unos 33.000 encuestados, a los que se le hizo un seguimiento durante 12 años. Después de este tiempo se pudo constatar que las mujeres que caminaban a paso ligero unos 210 minutos tenían menos riesgo de ictus.

En concreto es un 43% menos de posibilidades que las mujeres más inactivas. También es interesante señalar que no se aprecia tal reducción en los hombres, por factores que los investigadores no saben aclarar. Puede que sea un fallo de la muestra masculina en el estudio; el caso es que ya hay literatura científica de sobra que avala los beneficios de una vida activa como medida de prevención de muchas enfermedades. Lo que queda es seguir difundiendo el mensaje, que cale hondo y que el estilo de vida saludable sea la norma, y no la excepción.

Imagen | Gareth 1953


martes, 16 de octubre de 2012

El ictus amenaza a personas más jóvenes

Hasta hace unos años, los ictus se consideraban un problema de la tercera edad. Sin embargo, las tornas están cambiando y de un tiempo a esta parte, a las urgencias cada vez llegan más casos de afectados jóvenes.

Los neurólogos llevan tiempo advirtiendo de esta nueva tendencia y un artículo publicado esta semana en la revista 'Neurology' corrobora, con datos, su percepción. Según esta investigación, que ha realizado un seguimiento de más de un millón de casos en Estados Unidos, en las últimas décadas el aumento de los infartos cerebrales de personas entre 20 y 54 años ha sido considerable. Concretamente, este grupo de población pasó de suponer el 12,9% de los casos en 1993 al 18,6% en 2005.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) también ha notado este incremento en nuestro país, tal y como explica Jaime Masjuán, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN y especialista de la Unidad de Neurología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. "Hoy en día aproximadamente un 10% de los afectados tiene menos de 55 años, lo que antes era raro", confirma.

Según este especialista, detrás de este cambio de tendencia están factores como la hipertensión, la obesidad, el tabaquismo, o la diabetes, a lo que se une una falsa creencia de que el ictus sólo es un problema de ancianos.

Poco control

"Hay personas que fuman y tienen sobrepeso que nunca se toman la tensión. Y cuando sufren algún síntoma de accidente cerebrovascular no acuden inmediatamente a urgencias porque lo atribuyen a otras circunstancias", aclara.

Esta falta de celeridad en la atención provoca que, en muchos casos, ya sea tarde para evitar secuelas. "Los ictus ya provocan más casos de discapacidad que los accidentes de tráfico", subraya Masjuán.

Entre las consecuencias más graves que pueden seguir a un ictus están la hemiplejia, problemas en la dicción, problemas cognitivos, fallos de memoria, etc.

Para evitar daños irreversibles, este especialista recomienda pedir ayuda médica si se detectan síntomas como problemas de lenguaje o comprensión, deficiencias en el campo de visión, se pierde movilidad en un lado del cuerpo o se llega a perder la consciencia.

Además, este especialista hace especial hincapié en que conjugar varios factores de riesgo, como el tabaquismo o el sedentarismo, aumenta exponencialmente las posibilidades de sufrir un problema cerebrovascular. "La gente más joven no cree que tenga que tomarse periódicamente la tensión o vigilar su colesterol, pero es clave para evitar problemas".

Fuente: elmundo.es

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina