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lunes, 2 de junio de 2014

Trucos para disminuir calorías

En el mundo occidental, las personas quieren comer alimentos de similares características a los tradicionales pero de menor aporte energético.

Desde el punto de vista dietético y nutricional nada desaconseja llevar una dieta basada en alimentos menos grasientos y con menos azúcares, pero para ello no es indispensable recurrir a los alimentos light.

Comiendo menos cantidad de algunos alimentos y cocinando de la manera adecuada, se consigue reducir la ingesta de grasas y de azúcares sin necesidad de optar por los alimentos light, que por lo general son más caros y no resultan tan apetecibles como los alimentos a los que pretenden imitar.

Algunos trucos:

1) Escoger más a menudo los alimentos menos grasos y azucarados

Incluir
• Lácteos con poca grasa (leche semidescremada o descremada, queso fresco tipo Burgos, requesón, yogur natural o descremado, etc.).
• Carnes más magras (pollo y pavo sin piel, conejo, cinta de lomo y magro de cerdo, filete de merluza, solomillo de cerdo o ternera, caballo).
• Jamón serrano sin el tocino, cocido de primera o extra, fiambres de ave. Desgrasar los caldos de carne y aves en frío.

Sustituir la carne y los huevos por pescado al menos tres o cuatro veces por semana

Acordarse de revisar con detenimiento el etiquetado nutricional y la lista de ingredientes de los productos manufacturados.

2) Aceites y salsas: sí, pero con moderación

• Aceites: Utilizar aceite de oliva y de semillas (girasol, maíz, soja) con prudencia, son saludables para el corazón y los vasos sanguíneos pero están cargados de energía.
• Salsas: escoger las salsas menos grasientas (de tomate, de pimiento, mayonesa aligerada con yogur y otras elaboradas con hortalizas). Emplear lo justo de aceite y harina para su preparación.

3) ¿Cómo cocinar los alimentos?

Escoger aquellas técnicas culinarias que menos grasa añadan a los alimentos:
• Plancha: indicado para carnes de calidad, aves, pescados y ciertas verduras.
• Papillote (verduras, patata y pescados): condimentarlo al gusto (sal, pimienta, ajo, perejil, limón, etc.). Envolver el alimento en papel resistente al calor y cuando “se hinche” el papel, ya esté listo. El tiempo de cocción varía según la cantidad de alimento, su grosor y su firmeza. Lo normal es entre 15 y 20 minutos, con el horno previamente caliente.
• Rehogado (verduras como guarnición o primer plato): en sartén con unas gotas de aceite.
• Al vapor, cocido o hervido.
• Horno (para todo tipo de alimentos).
• Microondas (es muy útil para todo tipo de alimentos). A modo de ejemplo, queda muy bien la papa al microondas para hacer tortilla o como guarnición o ingrediente de todo tipo de recetas.

Emplear sólo ocasionalmente
• Fritos, rebozados o empanados. El aceite debe estar bien caliente. Si el alimento va rebozado, añadir una cucharada de agua por cada huevo batido y así absorberá menos aceite. Si además se emplea papel de cocina para retirar el exceso de grasa una vez frito el alimento, mejor.
• Estofados o guisos. Retirar la piel de aves y la grasa visible de carnes antes de su cocinado y emplear la cantidad justa de aceite.

4) Optar por las guarniciones ligeras

• Pimientos rojos o verdes asados con poco aceite, champiñones salteadas con poco aceite, rehogado de verduras (ajo, cebolla, pimiento verde, calabacín y tomate; o bien, ajo, cebolla, pimiento rojo, berenjena y tomate), ensaladas, verduras a la papillote (zanahoria, calabacín, berenjena…), etc.
• Papa hervida, al horno, al microondas o en puré elaborado con leche semidescremada o descremada y poco aceite o manteca, y no siempre fritas.
• Porotos salteados con ajo, etc.
• Con un poco de imaginación, se pueden crear un sinfín de guarniciones que acompañen a los platos favoritos.

Decálogo para reducir las calorías de la dieta
•1) Practicar una dieta equilibrada, comer de todo pero no en grandes cantidades. Ningún alimento en concreto contiene todos los nutrientes que el organismo necesita.

•2) Realizar mínimo tres comidas principales y dos colaciones, a media mañana y a media tarde. De este modo se evita picar entre horas, ya que no hay tiempo como para que el estómago tenga sensación de vacío entre una comida y otra.

•3) Aumentar el consumo de fibra, mejorará la sensación de saciedad y el tránsito intestinal. • Comer cantidad suficiente de frutas y verduras; aprovechar las que están en su mejor momento, las de temporada. Las hortalizas y verduras se pueden comer a diario como parte de un primer plato y como acompañamiento de segundos. Tratar de comer una ensalada cada día. • Tomar legumbres, pastas y arroz, de 2 a 4 veces por semana e incluir cada día cantidad suficiente de cereales como el pan. Tratar de elegir los alimentos integrales (arroz, pasta, pan, galletas) ya que son más nutritivos. • Combinar cereales, legumbres y papas con verduras: chauchas con papa, espinacas con un puñado de garbanzos, espaguetis con salteado de ajo, cebolla, berenjena, champiñones y tomate, etc. Así aumentará el volumen de los platos sin incrementar excesivamente las calorías.

•4) Limitar las grasas que se ven y las que no se ven. Reducir la ingesta de manteca, margarina, aceite y mayonesa. Escoger más a menudo lácteos con poca grasa, carnes magras (aves sin piel, conejo, cinta de lomo, filete de ternera, solomillo de cerdo o ternera) y los derivados cárnicos menos grasientos (jamón serrano sin el tocino o cocido de primera y fiambres de ave). Recordar que no siempre es necesario tomar alimentos bajos en calorías o light.

•5) Escapar de los alimentos que suponen calorías vacías (no nutren al organismo), como chucherías, snacks, gaseosas azucarados, bebidas alcohólicas. No abusar del azúcar, la miel, la mermelada o el chocolate. Son alimentos apetitosos, pero muy calóricos.

•6) Cocinar ligero y huir de los guisos pesados. Usar habitualmente técnicas culinarias de cocido o hervido, vapor, rehogado con poco aceite, plancha, horno y microondas. Utilizar con moderación los fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados pesados. Se puede incluir sin problemas guisos, siempre y cuando se elaboren con poca grasa. Por ejemplo, un guiso pollo, sin piel, a la jardinera; pescado en salsa verde, etc.

•7) Si se come en restaurante. Elegir del menú ensalada o verdura y pescado o carne a la plancha, o bien, una ensalada de primero y de segundo, un plato de pasta, legumbre o paella.

•8) Beber mucha agua. Se puede tomar ocasionalmente gaseosas light, como alternativa a las bebidas azucaradas. Evitar el consumo de alcohol.

•9) Moderar la sal y las especias fuertes, estimulan el apetito y crean hábito.

•10) Hacer ejercicio: Caminar, nadar, bicicleta, o realizar cualquier ejercicio dinámico al menos durante media hora al día, o de forma habitual tres días por semana. Junto con una alimentación sana y equilibrada, el ejercicio contribuye a evitar el exceso de peso, mejora la salud de los vasos sanguíneos y el corazón, proporciona sensación de bienestar, ayuda a eliminar la tensión y el estrés y relaja

¿Son necesarios los alimentos light en nuestra alimentación diaria?
En el mercado son muchos los alimentos tradicionales que tienen su versión baja en calorías. En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de alimentos. Sin embargo, se los considera adecuados para quienes deben limitar el aporte energético en su alimentación o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido a que sufren algún trastorno o enfermedad. No obstante, la excesiva preocupación por la imagen corporal que viene produciéndose en los últimos años hace que estos alimentos ingieran en exceso o de forma innecesaria, lo que aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales.

¿Los alimentos light adelgazan?
El hecho de que aparezca en los envases la palabra “light”, “sin azúcar añadido”, “bajo en grasas” o mensajes similares, no significa que sean adelgazantes. La manera más eficaz en la que se pierde peso o se “adelgaza” es llevando a cabo una dieta correctamente diseñada junto con la práctica de ejercicio físico. Lo cierto es que el consumo de alimentos light no es indispensable, y no es preciso recurrir siempre a ellos para reducir el contenido energético de la alimentación. Es verdad que su aporte de calorías por lo general es menor respecto a los alimentos convencionales a los que imitan, pero esto no los convierte en adelgazantes. La reducción en el aporte energético de estos alimentos suele hacerse a expensas de los hidratos de carbono y de las grasas, reduciendo la cantidad de estos o bien sustituyéndolos por sustancias como edulcorantes y sustitutivos de grasas respectivamente. La mayoría de los consumidores que leen en el envase los citados mensajes cree con seguridad que se trata de un alimento con un aporte energético considerablemente inferior, pero si se abusa de la cantidad de consumo, sus efectos resultan completamente contrarios a lo que se busca, produciendo incluso aumento de peso. Así mismo, se ha comprobado que no en todos los casos el valor energético de estos alimentos es tan bajo como cabría esperar.

¿Los alimentos light entrañan riesgos?
Si se abusa de su consumo o se hace un uso indiscriminado de los mismos en la dieta, aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales.

Su empleo indiscriminado puede alterar la salud
Las grasas y los azúcares son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo, consumidos sin exceso ni defecto. Si se sustituyen muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light puede haber riesgo de carencia de nutrientes esenciales. El organismo no puede producir por sí solo alguno de ellos, más aún si el conjunto de la dieta no está correctamente diseñada. La grasa es vehículo de ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) y de vitaminas liposolubles o solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones de gran importancia en nuestro organismo. Por otro lado, si se consume poca cantidad de hidratos de carbono, el normal funcionamiento del organismo también puede verse alterado. Esto último sucede si se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales y derivados (pasta, pan, biscotes, etc.), patatas, legumbres, verduras y frutas, dulces. Y la situación se agrava si a ello se suma el empleo de alimentos “sin azúcar”. Esto ocasionaría pérdidas de otras reservas corporales, puesto que el organismo las emplearía como fuente de energía debido a la carencia de hidratos de carbono, nuestro principal combustible energético.

No por ser light se puede tomar el doble
Debido a que el consumidor desconoce por lo general los ingredientes y la composición energética y nutricional de los alimentos light, puede suceder que si habitualmente ingiere una cucharada sopera de mayonesa, por ejemplo, de la ligera consuma dos o tres porque considera que apenas le aporta energía. Esto es un error, pues la diferencia energética no es tan grande como para triplicar su consumo. Es fundamental transmitir que los alimentos light también deben consumirse en cantidades moderadas.

Alimentos sin “azúcar añadido” y edulcorantes
Los edulcorantes constituyen un grupo de aditivos que ha suscitado una gran polémica. El principal problema se centra en determinar la dosis que garantice que no se va a producir ningún efecto dañino para la salud de la persona. Una cuestión nada sencilla, pues además tener en cuenta la IDA (ingesta diaria admisible), se ha de considerar la ingesta total de edulcorantes que una persona puede realizar a través de los diferentes alimentos que componen su dieta.

Alimentos para llevar un control de grasas
Los alimentos light obtenidos gracias a una reducción del contenido graso pueden ser útiles para diversificar la alimentación de quienes tienen que controlar la cantidad de grasas de su dieta, como en caso de quienes padecen hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, ciertos trastornos hepáticos o de la vesícula biliar, problemas pancreáticos y exceso de peso. Los de mayor empleo en este apartado son la salsa fina tipo mayonesa light, margarina y manteca light, queso y jamón cocido bajos en grasa, leche, yogures, etc.

Alimentos para llevar un control de azúcares
Los alimentos obtenidos al reducir o eliminar la cantidad de azúcar común surgen para satisfacer la demanda de aquellas personas que por motivos de salud han de controlar el consumo de azúcares. Es el caso de la diabetes, de la hipertrigliceridemia, del sobrepeso y de la obesidad. No todos los alimentos en los que se incluye el mensaje “sin azúcar”, “sin azúcar añadido”, “con fructosa”, “apto para diabéticos” son light o bajos en calorías.

¿Por qué es imprescindible leer las etiquetas?
A la hora de introducir alimentos light en la dieta siempre hay que leer los datos que indican las etiquetas, en especial en lo referente al etiquetado nutricional y la lista de ingredientes, que por ley se presentan en orden decreciente a su peso, es decir, el de más peso es el que primero aparece, incluidos los aditivos. Conviene comparar la lista de ingredientes del alimento light con la del alimento tradicional, así como la composición energética y nutricional de ambos, no sólo por cada 100 gramos, si no también teniendo en cuenta la porción o ración de consumo, ya que puede haber más de una sorpresa. Por ejemplo: si se compara la composición de dos tipos de galletas, ligeras y normales, por 100 gramos la diferencia en calorías puede ser notable, pero si se calcula la diferencia energética teniendo en cuenta la ración de “cuatro unidades”, ya no lo es tanto. Comparar las características de los alimentos light y sus equivalentes tradicionales permite establecer si en verdad son adecuados o no a las necesidades de la persona, conocer la composición de lo que se está comiendo, así como la relación entre calidad y precio.

Fuente: blogs.infobae.com/nutricion

miércoles, 9 de abril de 2014

¿Tiene sentido contar las calorías que comemos?

Siempre andamos hablando de las calorías: este alimento tiene tantas calorías, si cocinamos de esta forma ahorramos calorías…pero, ¿realmente tiene sentido contar las calorías que comemos? Hay muchos que dirían que no sirve de nada, que hay que aprender a comer mejor. Otros, en cambio, dirían que es muy importante, para no pasarnos y engordar. Yo diría que depende, contar calorías sirve para unos casos y no tiene sentido en otros.

Antes del estallido de los smartphones, contar calorías era algo muy tedioso donde había que utilizar tablas con información calórica de los alimentos. Ahora, simplemente con una aplicación y buscando el alimento, podemos contar las calorías de nuestra dieta a golpe de click. Un ejemplo es FatSecret, una app para contar calorías muy efectiva.

Contar calorías para apreciar la realidad de nuestra dieta

Contar calorías puede ser una forma muy práctica de darnos cuenta de si nos estamos pasando con las cantidades. Muchas veces creemos que no comemos tanto hasta que ponemos sobre el papel los alimentos, sus calorías y sumamos todo. Una vez estimadas nuestras necesidades energéticas, contar calorías nos servirá para darnos cuenta de la realidad calórica de nuestra dieta, alimentos o comidas.

Pero, si simplemente queremos mejorar nuestra alimentación y perder algo de peso o mantenerlo, no vale la pena contar calorías. Simplemento tendremos que ponernos a mejorar hábitos alimenticios. Muchas veces contar calorías va a hacer que nos obsesionemos con los números y no pensemos en lo realmente importante: la calidad nutricional de ciertos alimentos. 

Podemos caer en el error, por ejemplo, de no consumir aceite de oliva poque tiene muchas calorías, cuando realmente lo que tenemos que buscar es cómo introducir este alimentos tan beneficioso dentro de nuestra dieta.

Contar calorías para optimizar el peso o la pérdida de grasa

En ciertos deportes nos puede interesar saber cuántas calorías ingerir para optimizar el rendimiento. Por ejemplo, después de una carrera, consumir 300 kcal de hidratos puede ayudarnos a mejorar la recuperación. Ahí si nos resultará interesante contar calorías y gramos de alimentos. Eso sí, siempre enfocado a algo más profesional o si buscamos rendimiento.

Para deportes donde es importante mantener un peso o en etapas de definición sí se puede llevar un control más estricto de las calorías para asegurarnos que el balance sea neutro o negativo, incluso controlar cuántas calorías restringimos cada día. 

Aunque el tema de las calorías no es una ciencia exacta, en ocasiones nos puede resultar útil contarlas. Como digo, primero para darnos cuenta de la realidad calórica de nuestra dieta y, segundo, para optimizar el rendimiento en ciertos deportes o en la pérdida de grasa. 

Imagen | Thinkstock

Fuente: vitonica.com

lunes, 21 de octubre de 2013

Cinco errores que agregan calorías a la dieta

Al cocinar, manipulamos los alimentos para hacerlos más agradables al paladar. En la gran mayoría de los casos, este proceso conduce a que les aportemos más calorías de las que necesitamos: mientras más cosas les agregamos, mayor cantidad de calorías vamos sumando. Es por eso que solemos cometer errores, como en estos cinco ejemplos:

* Papa. Si tomamos una papa y la hervimos para comer, en el organismo ingresan alrededor de 80 calorías. En cambio, si a la papa la cocinamos con aceite provocamos que a nuestro cuerpo ingresen 162 calorías. Es decir, ¡más del doble!
* Leche. Si tomamos leche incorporamos 44 calorías. Si la procesamos para obtener yogurt entero (producto más concentrado) le damos al organismo 98 calorías. Si consumimos quesos (derivado de la leche procesado y estacionado que no produce la naturaleza), como puede ser el tipo Port Salut, le damos al organismo 313 calorías. Si en cambio es el de rallar parmesano (más estacionado y procesado), consumimos 475.
* Pastas. Si comemos fideos hervidos solo con sal y con salsa fileto (tomate, cebollita de verdeo y laurel) incorporamos 115 calorías. Pero si elegimos ravioles nos vamos a 145 y los capeletis hervidos suman 190.
* Carne. Un bife de lomo a la plancha aporta 119 calorías. Una milanesa de ternera frita suma 310 calorías.
* Trigo. Si procesamos trigo, le agregamos un poco de sal y leudamos la masa, obtenemos pan integral que aporta 245 calorías. Si sacamos el salvado y hacemos pan francés, aportamos unas 269 calorías. Si a la harina de trigo la mezclamos con manteca y azúcar y hacemos medialunas para el café, aportamos 332 calorías. Si a esa harina le agregamos manteca y otros componentes para hacer galletitas agregamos 437. Si a su vez le colocamos más ingredientes como leche, huevo y manteca, entre otros, y hacemos “magdalenas” consumimos 455.

Importante: todas las calorías están expresadas cada 100 gramos de producto y cada 100 cc. en el caso de la leche.

Tips para el momento de cocinar

Debemos ser cuidadosos al preparar o consumir alimentos muy procesados, ya que en su elaboración se le agregan más componentes y, por consecuencia, más calorías. Por tal razón, se recomienda:

- Consumir alimentos que sean hervidos, al horno o a la plancha.
- Comer los alimentos con el mínimo procesamiento posible.
- Evitar los procesados fritos porque disparan las calorías. Por ejemplo, una empanada al horno aporta 280, pero una frita suma 400. Un huevo duro aporta 62; uno frito, 220.
- Todo alimento que otorgue más de 200 calorías cada 100 gramos debe ser consumido con cuidado.
- Evitar las salsas a base de crema de leche o de aceite o de manteca. Cada 100 gramos, la manteca aporta 760 calorías, la crema de leche 400 y el aceite 900.
- Tener cuidado con los aderezos.

Tenemos que mantener una alimentación más acorde a nuestra genética, que está igual que en los últimos 10 mil años. Desde el punto de vista genético somos cazadores y recolectores, y durante miles de años la alimentación del ser humano se basaba en frutas, semillas, huevos y carne magra. Lo que sugerimos es que, recordando nuestra genética, tratemos de comer los alimentos con el mínimo procesamiento posible.

Por el doctor Rubén Salcedo, director médico de Sanatorio Diquecito.

Foto: Thinkstock Photos
Fuente: entremujeres.com

viernes, 18 de octubre de 2013

Lo que sólo 100 calorías menos al día pueden producir en tu peso

El balance energético es lo que permite mantener nuestro peso corporal estable en el tiempo y si bien pequeñas variaciones en el mismo pueden no afectar notablemente nuestro cuerpo, de manera sostenida podemos ver cambios importantes, por eso, te contamos lo que sólo 100 calorías menos al día pueden producir en tu peso.

Sólo 100 Kcal menos por día a largo plazo

Si de manera sostenida restamos 100 Kcal diarias a nuestro balance energético, es decir, las quitamos de la dieta o las quemamos mediante ejercicio, podemos lograr cambios en nuestro peso a largo plazo casi sin darnos cuenta.

Es decir, sólo 100 Kcal no sumadas cada día en el tiempo pueden evitar un aumento de peso a largo plazo o lo que sería igual, permitirnos mantener estable el peso corporal. Pero de igual forma, si restamos 100 Kcal al balance energético diario, podemos lograr una reducción de aproximada de 5 kilos de peso corporal al cabo de un año, dependiendo por supuesto, de las características de cada persona.

Una variación mayor al 1% en el balance energético diario de manera sostenida en el tiempo, puede incidir sobre nuestro peso corporal notablemente.

Dado que 100 Kcal no son muchas y podemos restarlas o quemarlas con facilidad, la relación costo- beneficio es muy beneficiosa, pues casi sin esfuerzo podemos lograr una reducción de peso a largo plazo.

Cómo restar 100 Kcal diarias

Para demostrar que no es difícil quitar 100 Kcal de nuestro balance energético diario, te mostramos a qué equivalen 100 Kcal en alimentos:
  • 1 cucharada sopera al ras de aceite (11 gramos)
  • 1 paquetito de cafetería de mantequilla (13 gramos)
  • 2 unidades de galletas de chocolate (20 gramos)
  • Un bowl pequeño de patatas fritas de bolsa (22 gramos)
  • 5 unidades de galletas María (26 gramos)
  • 2 rebanadas grandes de pan blanco (40 gramos)
  • 1 vaso grande de zumo envasado (250 ml)
  • 1 cucharada colmada de mayonesa (14 gramos)
Es decir, con sólo quitar una de estas alternativas a la dieta ya estaremos restando 100 Kcal a nuestra energía diaria. Aunque en lugar de quitar lo que comemos también podemos movernos más, pues con las siguientes actividades en el tiempo marcado puedes también quemar 100 Kcal:
  • Andar durante 25 minutos.
  • Nadar por 20 minutos.
  • Bailar o realizar aeróbic por 17 minutos.
  • Correr durante 13 minutos
  • Jugar baloncesto por 15 minutos.
  • Pedalear en bici por la montaña por 17 minutos.
  • Dormir por 90 minutos.
Por supuesto, las calorías quemadas son aproximadas, ya que a mayor peso corporal y mayor proporción de masa muscular, más elevado es el gasto calórico. Así, los hombres siempre gastarán más calorías o necesitarán menos tiempo para quemar 100 Kcal que las mujeres.

Ya ves que no es nada difícil restar 100 Kcal a tus días ya sea modificando un poco la dieta o moviéndonos un poco más. Pero sólo 100 Kcal pueden producir un gran impacto en tu peso a largo plazo.


Fuente: vitonica.com

Cinco formas de recortar calorías a nuestra dieta

En algunas ocasiones, aún queriendo llevar una vida sana y equilibrada no logramos cumplir nuestros objetivos por no prestar suficiente atención a los pequeños detalles. Esos son, en ocasiones, los culpables de no recortar esas 300 o 400 calorías que necesitamos de más. La solución, puede estar en cambiar ciertos hábitos o alimentos. A continuación, os doy cinco formas de recortar calorías a nuestra dieta.
  • Limitar los ingredientes en las ensaladas. Es uno de los errores más comunes. Pregunta: ¿Qué has cenado?, respuesta: sólo una ensalada. Pregunta: ¿qué ingredientes llevaba?, respuesta: queso brie, zanahoria, maiz, atún, tomate, nueces,cebolla,etc. Ya no pregunto por las cantidades. Simplemente quiero dejar claro que vigilando con las cantidades y poniendo límite a los ingredientes os podéis ahorrar 300 calorías en la comida o cena.

  • Apagar el televisor o no leáis mientras coméis. Diversos estudios demuestran que comiendo delante del televisor o leyendo un libro se come más que si estamos concentrados en lo que comemos. Esta teoría se apoya en que las personas que están concentradas sólo en comer, recuerdan mejor lo que comen y sus cantidades y hacen frenar el consumo de alimentos en horas posteriores.

  • No os separéis del agua fría e incrementar diariamente un cuarto de litro en cada comida y os ahorraréis unas calorías extras muy valiosas para cumplir con el objetivo. No sólo saciará sino que hará que el estómago trabaje más.

  • Ponrle freno al aceite. Si reducimos una cucharada al aliño de las ensaladas o para cocinar nos ahorraremos más de 100 kcal en cada comida.

  • Hacer la compra con el estómago lleno. Se ha demostrado que si realizamos una compra con el estómago vacío compramos más compulsivamente y nos lanzamos a por los alimentos con más grasas y más calorías. Probar de comprar siempre con el estómago lleno y nos ahorraremos un buen puñado de calorías.
Y vosotros, ¿qué pequeños gestos lleváis a cabo para no ingerir esas calorías extras?


Fuente: vitonica.com

lunes, 9 de septiembre de 2013

Cinco errores que agregan calorías a la dieta

Al cocinar, manipulamos los alimentos para hacerlos más agradables al paladar. En la gran mayoría de los casos, este proceso conduce a que les aportemos más calorías de las que necesitamos: mientras más cosas les agregamos, mayor cantidad de calorías vamos sumando. Es por eso que solemos cometer errores, como en estos cinco ejemplos:

* Papa. Si tomamos una papa y la hervimos para comer, en el organismo ingresan alrededor de 80 calorías. En cambio, si a la papa la cocinamos con aceite provocamos que a nuestro cuerpo ingresen 162 calorías. Es decir, ¡más del doble!
* Leche. Si tomamos leche incorporamos 44 calorías. Si la procesamos para obtener yogurt entero (producto más concentrado) le damos al organismo 98 calorías. Si consumimos quesos (derivado de la leche procesado y estacionado que no produce la naturaleza), como puede ser el tipo Port Salut, le damos al organismo 313 calorías. Si en cambio es el de rallar parmesano (más estacionado y procesado), consumimos 475.
* Pastas. Si comemos fideos hervidos solo con sal y con salsa fileto (tomate, cebollita de verdeo y laurel) incorporamos 115 calorías. Pero si elegimos ravioles nos vamos a 145 y los capeletis hervidos suman 190.
* Carne. Un bife de lomo a la plancha aporta 119 calorías. Una milanesa de ternera frita suma 310 calorías.
* Trigo. Si procesamos trigo, le agregamos un poco de sal y leudamos la masa, obtenemos pan integral que aporta 245 calorías. Si sacamos el salvado y hacemos pan francés, aportamos unas 269 calorías. Si a la harina de trigo la mezclamos con manteca y azúcar y hacemos medialunas para el café, aportamos 332 calorías. Si a esa harina le agregamos manteca y otros componentes para hacer galletitas agregamos 437. Si a su vez le colocamos más ingredientes como leche, huevo y manteca, entre otros, y hacemos “magdalenas” consumimos 455.

Importante: todas las calorías están expresadas cada 100 gramos de producto y cada 100 cc. en el caso de la leche.

Tips para el momento de cocinar

Debemos ser cuidadosos al preparar o consumir alimentos muy procesados, ya que en su elaboración se le agregan más componentes y, por consecuencia, más calorías. Por tal razón, se recomienda:

- Consumir alimentos que sean hervidos, al horno o a la plancha.
- Comer los alimentos con el mínimo procesamiento posible.
- Evitar los procesados fritos porque disparan las calorías. Por ejemplo, una empanada al horno aporta 280, pero una frita suma 400. Un huevo duro aporta 62; uno frito, 220.
- Todo alimento que otorgue más de 200 calorías cada 100 gramos debe ser consumido con cuidado.
- Evitar las salsas a base de crema de leche o de aceite o de manteca. Cada 100 gramos, la manteca aporta 760 calorías, la crema de leche 400 y el aceite 900.
- Tener cuidado con los aderezos.

Tenemos que mantener una alimentación más acorde a nuestra genética, que está igual que en los últimos 10 mil años. Desde el punto de vista genético somos cazadores y recolectores, y durante miles de años la alimentación del ser humano se basaba en frutas, semillas, huevos y carne magra. Lo que sugerimos es que, recordando nuestra genética, tratemos de comer los alimentos con el mínimo procesamiento posible.

Por el doctor Rubén Salcedo, director médico de Sanatorio Diquecito.

Foto: Thinkstock Photos
Fuente: entremujeres.com

viernes, 30 de agosto de 2013

¿Cuántas calorías innecesarias sumamos a la dieta?

Mucho escuchamos hablar de la obesidad y de las calorías de los alimentos, pero pocas veces se analiza el por qué de esta asociación. 

Para entender esto, debemos conocer que el ser humano posee una genética anclada en el período Paleolítico, es decir, que somos por naturaleza "cazadores y recolectores". Esto, que a simple vista suena por demás complejo, quiere decir que, en primer lugar, desde su formación la humanidad estuvo adaptada para moverse permanentemente en su necesidad de buscar productos comestibles; y, en segundo lugar, que durante miles de años comió alimentos dados por la naturaleza sin ningún tipo de procesamiento salvo el de cazar y carnear el animal o el de cortar y recolectar los productos del bosque.

"Entonces, el consumo de nuestra cocina gourmet o de los alimentos manufacturados no son propios de la naturaleza, es decir que no encontramos árboles que den como frutos empanadas o plantas que den pastel de papas o vacas que produzcan hamburguesas, para ser gráficos". Así el doctor Rubén Salcedo (MP 17.181), director médico de Sanatorio Diquecito de la República Argentina, justificó que sólo si somos conscientes de esta cuestión entenderemos que es muy importante ser moderados con los alimentos industrializados que ingerimos a diario, teniendo especial cuidado en las calorías que estos nos aportan y en las consecuencias negativas que puede generar su consumo desmedido, o al menos descuidado.

Debemos saber también que el principal agente desencadenante de la obesidad es el estilo de vida. "Actualmente vivimos con mucho estrés, que lleva a una situación de angustia y depresión, por lo que buscamos alimentos que nos hagan sentir bien. Por eso siempre decimos que el alimento es el primer antidepresivo que encontró el ser humano", agregó el especialista, para quien, "el otro factor desencadenante de la obesidad es un sedentarismo cada vez mayor; y el tercer componente tiene que ver con esto de haber  cambiado una alimentación natural como la de nuestros antepasados por alimentos sumamente procesados, lo que nos hace aumentar la cantidad de calorías".

Ahora bien, ¿qué son las calorías? "La caloría es la manera nutricional que tenemos los médicos y profesionales de la nutrición para medir el valor energético de los alimentos. Es una unidad de medida que se utiliza para definir la cantidad de energía que aporta el alimento al organismo; lógicamente mientras más calorías tenga el alimento almacenadas para liberar, más engordante es", definió Salcedo.

Así es que en la medida que más procesemos la comida, mayor cantidad de calorías aportamos a nuestro organismo en términos generales y así existe mayor riesgo de subir de peso y enfermarnos por la obesidad. "Cuando hablamos de enfermarnos, debemos saber que está claramente demostrado que la obesidad conduce a presión alta, artrosis de rodillas por mayor presión sobre las mismas, diabetes del tipo 2, colesterol elevado, distintos tipo de cáncer (mama, intestino grueso, próstata, riñón, etc.), apnea del sueño, divertículos, etc", explicó el especialista. 

Los cinco errores más frecuentes

La manipulación de los alimentos para procesarlos a fin de hacerlos más agradables al paladar (lo que se denomina "palatibilidad"), en la gran mayoría de los casos conduce a que aportemos más calorías.

Los siguientes cinco son algunos de ellos:

- Papa: si tomamos una papa y la cocinamos para comer, en el organismo ingresan alrededor de 80 calorías cada 100 gramos (KCal/100g.). En cambio si a la papa la cocinamos con aceite provocamos que a nuestro cuerpo ingresen 162 Kcal cada 100 gramos.
- Trigo: si procesamos trigo, le agregamos un poco de sal y leudamos la masa, obtenemos pan integral que cada 100 gramos aporta 245 Kcal. Si sacamos el salvado y hacemos pan francés, aportamos unas 269 KCal/100 gramos. Si a la harina de trigo la mezclamos con manteca y azúcar y hacemos medialunas para el café, aportamos 332 Kcal/100 gramos. Si a esa harina le agregamos manteca y otros componentes para hacer galletitas agregamos 437 KCal/100 gramos. Si a su vez le colocamos más ingredientes como leche, huevo y manteca, entre otros, y hacemos "magdalenas" consumimos 455 Kcal/100 gramos.
- Leche: si tomamos leche simplemente, aportamos 44 Kcal cada 100 centímetros cúbicos. Si procesamos la leche para obtener yogurt entero (producto más concentrado) le damos al organismo 98 Kcal/100 g. Si consumimos quesos (derivado de la leche procesado y estacionado que no produce la naturaleza), como puede ser el queso tipo Port Salut, le damos al organismo 313 KCal/100 g. Si en cambio es el de rayar parmesano (más estacionado y procesado), consumimos 475 KCal/100 g.
- Pastas: si comemos fideos hervidos sólo con sal y con salsa fileto (tomate, cebollita de verdeo y laurel), cada 100 gramos el fideo tiene 115 KCal. Pero si queremos comer ravioles, cada 100 gramos incorporaremos 145 kcal, y los capeletis hervidos cada 100 gramos aportan 190 KCal.
- Carne: un bife de lomo a la plancha tiene 119 Kcal, mientras que una milanesa de ternera frita cada 100 gramos aporta 310 KCal. 

Por lo que puede verse, mientras más le agregamos a los alimentos, más calorías les vamos sumando.

"Tenemos que mantener una alimentación más acorde a nuestra genética, que está igual que en los últimos 10 mil años. Desde el punto de vista genético somos cazadores y recolectores, y durante miles de años la alimentación del ser humano era frutas, semillas, huevos, carne magra. Lo que sugerimos es que, recordando nuestra genética, tratemos de comer los alimentos con el mínimo procesamiento posible", recomendó Salcedo. 

Tips a la hora de comer y cocinar

Debemos ser cuidadosos al momento de preparar o consumir alimentos muy procesados ya que en su elaboración se le agregan más componentes y por consecuencia más calorías. Por tal razón se recomienda:

- Consumir alimentos que sean hervidos, al horno o a la plancha.
- Evitar los procesados fritos porque disparan las calorías. Por ejemplo, una empanada al horno son 280 Kcal, pero una empanada frita son 400 Kcal; un huevo duro son 62 Kcal, pero un huevo frito 220 Kcal.
- Todo alimento que otorgue más de 200 KCal/100 g. debe ser consumido con cuidado.
- Evitar las salsas a base de crema de leche, aceite o manteca. Cada 100 gramos, la manteca tiene 760 Kcal. La crema de leche cada 100 gramos tiene 400 Kcal. El aceite cada 100 gramos tiene 900 Kcal.
- Tener cuidado con los aderezos.
- Si un día comemos una comida muy elaborada, se puede tratar de hacer una comida de tipo vegetariana al otro día para desintoxicar el organismo. Pero no es muy recomendable hacer eso porque corremos el riesgo de caer en una conducta compensatoria, y cuando eso se convierte en costumbre ya es un trastorno de la alimentación.
- Comer los alimentos con el mínimo procesamiento posible.

Fuente: infobae.com

martes, 23 de abril de 2013

¿Cuántas calorías quemás con las tareas domésticas?

En promedio, las mujeres quemamos 1.500 calorías al día. Pero, si aprovechamos cada tarea para movernos con ganas, lograremos un gasto extra. “Podemos adelgazar y tonificar nuestro cuerpo con actividades domésticas. Siempre que estemos en movimiento, generamos la energía necesaria para que esto ocurra. No tenemos que pensar que el gimnasio es la única posibilidad”, confirma a Entremujeres Sebastián Petrillo, experto en fitness y director de Sport Maniac.

¿Qué tipo de actividades son las mejores? “Limpiar los vidrios con movimientos circulares puede ayudar a tonificar los hombros. Subir las escaleras a un buen ritmo, varias veces por día, colabora para tener piernas y glúteos definidos. Barrer toda la casa suma para fortalecer los brazos. Lavar alguna prenda delicada a la antigua, con tabla, refuerza y fortalece los brazos”, responde Petrillo.

Por cada media hora de actividad, el consumo aproximado es:
* Arreglar la ropa del armario: 190 calorías.
* Redecorar y cambiar los muebles de lugar: 180 calorías.
* Lavar los platos: 160 calorías.
* Pasar la cortadora de pasto: 160 calorías.
* Lavar, encerar y enjuagar el auto: 130 calorías.
* Recoger las hojas de los árboles que se caen: 130 calorías.
* Limpiar el baño y los azulejos: 130 calorías.
* Barrer, pasar el plumero o fregar el piso: 110 calorías.
* Limpiar las ventanas: 100 calorías.
* Pasar la aspiradora: 90 calorías.
* Hacer compras en el supermercado o shopping: 61 calorías.

Algunos trucos pueden ayudarnos a cumplir los objetivos. Por ejemplo, pensar que no estamos haciendo los quehaceres domésticos, sino gimnasia, sirve para mentalizarnos en poner energía extra al movimiento. Se recomienda armar una rutina para tener continuidad en el ejercicio y no abandonar. Por último, ponerse tobilleras con peso puede ayudar a hacer un trabajo extra con sólo caminar por la casa.

Fuente: entremujeres.com

lunes, 10 de diciembre de 2012

Comida rápida: mayor oferta, mismas calorías

Hace ya tiempo que los restaurantes de comida rápida empezaron a aumentar su oferta, no solo ya de hamburguesas, perritos y platos preparados, sino añadiendo alternativas vegetarianas, o comidas más saludables. Sin embargo la realidad ya la conocemos: aunque la oferta de productos es muy variada, siguen siendo igual de calóricos.

Y es que los restaurantes de comida rápida suelen ofrecer opciones que se presentan como saludables, cuando realmente esta comida rápida “saludables” contienen muchísimas calorías

Por si alguien no lo sabía, haciendo un estudio han encontrado estas y otras muchas muestras de que hay que tener mucho cuidado con este tipo de ofertas “saludables” de comida rápida. Por ejemplo, no es raro encontrar ensaladas que con sus salsas, trozos de pollo y bacon y acompañadas de refresco, tienen igual o más calorías que la clásica hamburguesa.

En los dos últimos años estudiados (2009 y 2010), el primer plato promedio para el almuerzo o la cena tenía 453 calorías, mientras que el acompañamiento tenía 263 calorías. Como señala el estudio, hacer una “comida rápida” de forma ocasional no tiene por qué ser un problema. El problema aparece cuando se realiza de forma habitual, y más si son jóvenes los que se acostubran a este tipo de alimentación, que suele incluir salsas, acompañamientos, postres y bebidas azucaradas.

Podéis leer más información y análisis sobre los métodos y resultados de este estudio en medlineplus.
Imagen | avlxyz

Fuente: vitonica.com

jueves, 22 de noviembre de 2012

Algunos apuntes generales sobre las calorías

Las calorías y su contabilización es algo que a muchos nos trae de cabeza a la hora de conseguir el peso adecuado. La gran mayoría apenas controla el tema de las calorías, y es que para muchos es algo que suena a chino. Por ello en este post queremos desvelar algunas claves para tener más controladas las calorías y saber cómo podemos quemar más cantidad y así mantener un peso adecuado y correcto. En esta ocasión vamos a hacer un acercamiento a las mismas.

Todos los alimentos que consumimos tienen un valor calórico determinado, y por lo que nos concierne debemos mantenerlas más que controladas. Por ello el primer paso es saber aproximadamente el aporte calórico que puede tener una comida, ya que hay alimentos que tienen valores calóricos elevados y no tienen un poder saciante alto, es decir, son los que nos aportan calorías vacías. Este tipo de alimentos debemos evitarlos al máximo, pues son en gran medida los culpables del aumento de peso.

El papel de la digestión

Esta medida de saber las calorías que consumimos es el principio, pero debemos tener presente que la digestión juega un papel importante, ya que el proceso digestivo consume una serie de calorías de esos alimentos que hemos consumido. Por ello, si la suma total de las calorías que un alimento nos aporta es de cien, la digestión puede consumir entorno a un diez por ciento de esta cantidad. Por ello existen alimentos como los vegetales, que nos aportan menos calorías que las que el cuerpo necesita para su digestión. Es lo que se conoce como calorías negativas.

El metabolismo

Junto a la digestión debemos tener presente el metabolismo. La velocidad de nuestro metabolismo, y sobre todo, el consumo basal, que es lo que el organismo consume en reposo, son puntos muy importantes y que nos ayudarán a tener claras algunas cosas acerca de las calorías. Cada persona tiene un metabolismo distinto, y es que el funcionamiento del mismo dependerá mucho de varios factores. La genética es uno principal, ya que al tener un metabolismo más rápido, el consumo de calorías en reposo es mayor.

Otro punto importante en lo que se refiere al funcionamiento del metabolismo es la aceleración del mismo mediante actividades físicas, pero sobre todo el índice de masa muscular es un indicador fuerte a la hora de conseguir un consumo basal mayor. Las personas que tienen unas fibras musculares más desarrolladas conseguirán que en reposo su organismo esté consumiendo más calorías, ya que estas fibras requieren un mayor aporte calórico. Por ello el ejercicio anaeróbico a la larga será muy beneficioso a la hora de mantener el peso , pues es la mejor manera de conseguir un desarrollo muscular y así aumentar el consumo calórico.

Deporte y calorías

Cuando hablamos de calorías no puede faltar el ejercicio aeróbico, y es que la realización del mismo es muy beneficioso a la hora de consumir un gran número de calorías en un periodo corto de tiempo. Actividades aeróbicas como la carrera, caminar, subir escaleras… Esta manera de quemar calorías es la que podemos controlar mucho mejor, ya que depende de nosotros y de la actividad que tengamos a lo largo de la jornada, pues cuanto más ejercicio hagamos más consumo calórico habrá.

Es necesario que tengamos estos puntos en cuenta a la hora de conseguir una buena quema y optimización de las calorías. Si a esto le sumamos un menor consumo de calorías que las que utilizamos a lo largo de la jornada, la pérdida de peso será elevada, aunque si lo que queremos es mantenernos, simplemente servirá con lograr un equilibrio entre las variables anteriores para así evitar la acumulación de peso.

Imagen | kizette

Fuente: vitonica.com

viernes, 9 de noviembre de 2012

Comer fuera de casa, un 'salvoconducto' para calorías

Cuando se come fuera de casa, el menú es mucho más extenso y ofrece platos de todo tipo, incluyendo raciones extra de fritos, rebozados y grasas. Con tantas tentaciones, a veces es complicado elegir y, cuando llega el postre, las calorías ingeridas ya superan con creces las que se toman habitualmente en el comedor propio.

En el caso de niños y adolescentes, caer en este 'descontrol' es aún más fácil, tal y como demuestra una investigación estadounidense.

Según sus datos, publicados en la revista 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine', en general los chicos ingieren una dieta de peor calidad y consumen más calorías y refrescos los días que comen en restaurantes, ya sean convencionales o cadenas de 'fast food'.

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois (EEUU) examinó -a través de un cuestionario- todo lo que habían tomado en distintos días un total de 4.717 niños y 4.699 adolescentes que habían participado en ensayos previos sobre alimentación.

Su análisis demostró que, cuando optaban por la comida rápida, los pequeños ingerían 126 calorías extra. En el caso de los adolescentes, esta cantidad ascendía a las 309 calorías.

Pero no sólo el 'fast food' añadía energía al menú de los chavales. También la comida en restaurantes convencionales sumaba calorías a la dieta diaria. Así, el almuerzo en estos locales se asoció con 160 calorías más para los niños y otras 267 para los adolescentes.

Este incremento se debía, fundamentalmente, a una mayor ingesta de azúcares, grasas saturadas o refrescos, entre otros productos de alto impacto calórico y baja calidad nutricional. "El consumo de bebidas azucaradas era hasta dos veces más alto al comparar la ingesta en restaurantes de comida rápida con la que se hace en casa", señalan los investigadores en la revista médica.

En sus conclusiones, estos científicos sugieren que sus datos demuestran claramente que, tras comer fuera de casa, los jóvenes "no compensan esas calorías adicionales" con alimentos más frugales.

Y, esto, añaden, es especialmente preocupante si se constata que los almuerzos y cenas fuera del hogar son cada vez más frecuentes entre los adolescentes. En este sentido, reclaman iniciativas que reduzcan el acceso a la comida de baja calidad nutricional (a través, por ejemplo, de un aumento de los costes) y políticas que promuevan la elección de opciones saludables en locales de restauración.

Cristina G. Lucio | Madrid
Fuente: elmundo.es

jueves, 30 de septiembre de 2010

El pan, la carne y los lácteos, los que más calorías aportan

Sí: el pan, la carne y los lácteos enteros aportan más calorías que el fast food y las golosinas en la dieta de los argentinos. Lo asegura un informe de nutricionistas de la UBA que puso bajo la lupa los alimentos que más se comen.

La conclusión del trabajo es reveladora y sorprende a más de uno: no es sólo, ni mayormente, la comida rápida, los caramelos y los alfajores, sino la carne vacuna, la grasa de los lácteos enteros y el pan común los que aportan calorías poco saludables. Simplemente, porque son los alimentos que grandes y chicos ingieren todos los días y en cantidades que duplican a las recomendadas .

Las cifras lo indican. Cada año en el país se consumen 70 kilos de pan elaborado en panaderías por habitante, cuando lo que se recomienda es la mitad. Carne vacuna: 60 kilos por habitante por año, cuando debería estar entre 40 y 50 kilos. Ya se sabe: Argentina es el país que tiene el consumo más alto de carne vacuna en el mundo. En tanto, el caso de los lácteos es diferente porque su consumo es bajo: 70 litros de leche per cápita cuando debería ser el doble. Los especialistas advierten que se debe tomar más, pero descremada .

“La mayor parte del consumo de estos alimentos, sobre todo en los chicos en edad escolar, se da en los hogares y no en el kiosco de la escuela o el fast food”, señala Sergio Britos, profesor asociado de la Escuela de Nutrición de la UBA y del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA. Y apunta que el promedio de visitas de los chicos a los locales fast food se ubica en 3 veces por mes. Y que el consumo diario de caramelos, galletitas dulces, alfajores, chocolates llega a 60 gramos diarios, más unos 230 centímetros cúbicos diarios de gaseosas. “Las políticas orientadas a corregir los excesos en la alimentación tienen que contemplar la dieta total y no sólo la parcial.

No se trata sólo del kiosco, sino de la mesa familiar , afirma Britos.

El trabajo de Britos y sus colegas Agustina Saraví y Nuria Chichizola se realizó en base a las encuestas nacionales de Nutrición y de Gasto de Hogares y también a encuestas de hábitos alimentarios en una muestra de 1.500 escolares. Objetivo: identificar en qué alimentos están los excesos de calorías, grasas saturadas, sodio y azúcares .

Resultados: la carne vacuna, lácteos enteros (tienen muchas grasas saturadas); pan (sodio) y también fiambres, quesos enteros, manteca y mayonesa (sodio y grasas saturadas); azúcar de mesa, golosinas, gaseosas y jugos (azúcares simples) son productos con alta incidencia en la ingesta de nutrientes.

“Tomando sólo las grasas saturadas, entre 1980 y 2007 las calorías que aportan a la dieta pasaron del 10% (valor recomendado por la OMS) al 13%. Significa que cada chico come al año 3 kilos de grasa saturada por encima de lo aconsejado: un exceso de 23 mil calorías .

“Es cierto, la comida típica argentina tiene mucha grasa”, dice la jefa de Nutrición del Hospital Italiano, Susana Gut. “Papas fritas, milanesas, huevos fritos, pastas rellenas con mucha salsa, snacks... Es la tendencia de consumo. La idea no es prohibir esos platos, lo importante es que –sobre todo los chicos– los coman esporádicamente y en pequeñas cantidades. Los papás deben ofrecerles verduras en las comidas, y si las rechazan tienen que insistir porque cuando los chicos tengan hambre las van a comer. También hay que sacarlos del sedentarismo, de las pantallas, porque la obesidad empieza a edades cada vez más tempranas”, subraya Gut.

Fuente: clarin.com

martes, 7 de septiembre de 2010

Cuando comes fuera de casa, ahorra calorías evitando las frituras


Cuando estamos planeando perder unos kilos, no es necesario eliminar de nuestra agenda aquellas salidas para comer fuera de casa, como así tampoco es imprescindible comer una ensalada, sino que con una sencilla modificación podemos ahorrar gran cantidad de calorías.

Recomendamos que cuando comas fuera de casa, ahorres calorías evitando las frituras, ya que con sólo evitar este método de cocción puedes reducir a la mitad las calorías de tu plato y más. Por ejemplo, si en reemplazo de unas papas fritas ordenas unas papas al horno, ahorrarás 250 calorías, si evitas un pollo frito y a cambio pides un pollo a la parrilla, puedes ahorrar hasta 400 calorías.

Así, con sólo observar el método de cocción en el restaurante o indagar acerca de cómo se cocina el plato, podemos ahorrar muchas calorías. Por supuesto, podemos incluir frituras con moderación, pero si intentamos adelgazar, podemos cuidar nuestra dieta con este sencillo truco que no modifica grandemente la comida ni nos limita, pues continuaremos comiendo fuera de casa, pero con menos calorías si no consumimos alimentos fritos.

Fuente: vitonica.com

domingo, 18 de julio de 2010

Los alimentos orgánicos no tienen menos calorías


Sin duda saber que un alimento es producido sin la utilización de pesticidas u otra sustancia química que puede pasar al organismo nos hace pensar que dicho alimento es más saludable y recomendable que cualquier otro. Sin embargo, los alimentos orgánicos no tienen menos calorías.

Esta es una confusión muy frecuente debido quizá, a la publicidad que promociona a los alimentos orgánicos como más sanos y naturales, palabras que frecuentemente se asocian a calorías aunque nada tengan en común, pues un alimento puede ser muy sano pero poseer muchas calorías.

Esta creencia errónea quedó demostrada en un estudio donde se presentó información nutricional acerca de dos tipos de galletas Oreo, una de ellas elaborada con harina y azúcar orgánica, pero ambas tenían las mismas calorías por porción.

La etiqueta mostraba claramente las calorías, pero aun así, el 38% de los evaluados creyó que las galletas orgánicas tenían menos calorías que su versión tradicional, no orgánica.

Realmente la confusión queda demostrada con este estudio así como el poder de la publicidad y de las palabras que se escogen al hacer marketing para que el consumidor opte por un producto en particular.

Por supuesto, no debemos dejarnos engañar y la idea clara a recordar es que sano no significa menos calórico, como así tampoco orgánico significa menos calorías o más saludable.

Una buena recomendación es que siempre miremos los ingredientes así como la información nutricional de los productos más allá de si se trata de un producto orgánico o no.

Fuente: vitonica.com

viernes, 1 de enero de 2010

¿Por qué debemos controlar las calorías que bebemos?


Cuando hablamos de dieta automáticamente pensamos en calorías y por supuesto, en alimentos, pero generalmente olvidamos que dentro de este término se encuentran alimentos en estado sólido y líquido, pues es frecuente no hablar de las bebidas cuando queremos cuidar la alimentación.

Olvidamos decir y cuidar lo que bebemos pero sabemos que muchos líquidos no poseen nulo valor nutritivo o energético, por eso, a continuación te contamos por qué debemos controlar las calorías que bebemos y cuánto pueden influir las mismas en nuestro organismo.

La realidad es que las calorías que bebemos pueden afectar mucho más de lo imaginado nuestro balance energético, contribuyendo así, a ganar peso y grasa corporal que después se traduce en enfermedad. Además, muchas bebidas no son más que fuente de calorías vacías, como algunas bebidas alcohólicas o los refrescos que brindan gran cantidad de azúcar.

El azúcar bebido aporta muchas calorías, pero no percibimos saciedad ni saboreamos su consumo, es decir, no podemos sentir el placer que sentimos comiendo un alimento sólido, por ejemplo un pastel, con similar cantidad de azúcar. Entonces, puede desequilibrar grandemente nuestra dieta.

Algo similar sucede con las bebidas alcohólicas, pues es frecuente escuchar decir que engordamos pero comemos poco, pero la mayor parte de las calorías diarias y que llevan a un balance calórico positivo, puede estar dado por las bebidas ingeridas.

De hecho, muchos de los consumidores habituales de refrescos azucarados perderían peso con solo suprimir su ingesta por una semana.

Entonces, podemos ver que las calorías que bebemos pueden influir grandemente en nosotros al afectar la calidad de la alimentación y por eso, debemos controlarlas tal como hacemos con las calorías sólidas que consumimos a diario.

Además de las calorías, es importante ver de dónde vienen las mismas, pues no será lo mismo un jugo de naranja recién exprimido que además de azúcares nos ofrece variedad de vitaminas y minerales, que un vaso de refresco azucarado que sólo nos ofrece azúcar y otros químicos sin nutrientes valiosos para el organismo.

Fuente: vitonica.com

miércoles, 29 de julio de 2009

Café helado, más calorías que una cena


Algunos cafés helados contienen tantas calorías como una cena entera o una hamburguesa completa, advierte una organización de lucha contra el cáncer.

Por cada uno de estos "frappuccinos"...

La combinación de azúcar, leche entera y crema coloca a estas bebidas frías –comercializadas también como iced-coffees o frappuccinos– en la cúspide de los alimentos calóricos.

El Fondo Mundial de Investigaciones sobre el Cáncer (WCRF, por sus siglas en inglés) advirtió que casi todas estas bebidas tienen más de 200 calorías, muchas de ellas más de 450 y algunas hasta 560 calorías.

Esto equivale a un plato de fideos con un vaso de vino, una hamburguesa completa, seis huevos o dos porciones de pizza, explicó a BBC Ciencia el médico nutricionista Alberto Cormillot, fundador del Instituto Argentino de Nutrición.

Incluso las versiones con leche descremada son altas en calorías: en la cadena británica Caffe Nero, por ejemplo, los estos cafés fríos de tipo "liviano" contienen 452 calorías, dice el WCRF.

Hipercalóricos

La organización analizó varios cafés helados en venta en las calles británicas y llegó a conclusiones "alarmantes". Por ejemplo, el "Dark Berry Mocha Frappuccino" de Starbucks contiene 561 calorías, más de la cuarta parte del consumo diarioa recomendado para una mujer.

...usted podría comer una de estas, y con papas fritas.

Sin crema, este batido tiene 457 calorías. La versión más pequeña, sin crema, contiene 288.

La fundación llamó la atención sobre las calorías de estas bebidas porque aparte de no fumar mantener un peso saludable es lo "más importante que se puede hacer para prevenir el cáncer".

La doctora Rachel Thompson, del área de Ciencias de esta organización, dijo: "La existencia en el mercado un café helado que contenga la cuarta parte de las calorías que una mujer debe ingerir al día es alarmante".

Engordar sin darse cuenta

Sin embargo un vocero de la cadena Starbucks dijo que su frappuccino es "tan solo una opción", como el café común –sólo cuatro calorías-, el americano helado –11 calorías- y un café con leche descremada, con 68 calorías.

Por su parte, la cadena de cafés Costa - cuyo café Frescato suma 332 calorías, según el WCRF - también se defendió y dijo que ofrece muchas bebidas además del café frío. También aclaró que todos los envases detallan el valor nutricional del producto.

El Dr. Cormillot advierte sobre los "líquidos con calorías ocultas".

El doctor Cormillot explicó a BBC Mundo que estos cafés son lo que los nutricionistas llaman "líquidos con calorías ocultas", es decir, "bebidas que la gente suele consumir sin ser consciente de la gran cantidad de grasa que contienen".

Dentro de estos líquidos figuran todas las bebidas con crema, batidos, jugos, salsas y sopas.

"Todo depende del tamaño de las bebidas. Por eso sugiero tener en cuenta el tamaño y recordar que cualquier líquido que lleve crema o azúcar puede tener gran cantidad de grasas", recomendó Cormillot.

sábado, 11 de abril de 2009

En las Pascuas se duplican las calorías que deberían ingerirse en un solo día



Llegan las Pascuas y, como en las fiestas de fin de año, aparece la excusa perfecta para levantar la barrera: que muchas gracias, un huevito por aquí, que permiso, una porción de rosca de este otro plato, que como hoy "vale todo" repito el huevito.
Semejante panzada justo hoy que como pienso vegetar en esta silla voy a gastar lo mínimo de energía. Que la comida sea el centro de las reuniones no es un dato menor. Los médicos nutricionistas hacen un llamado a la moderación y avisan: el domingo de Pascuas se suelen duplicar la cantidad de calorías que deberían ingerirse en un solo día.
"El domingo de Pascuas es un día de poco desgaste corporal. Por un lado, los días de ocio hacemos menos actividad, por otro, puede haber más desbordes con las comidas. A la tradición de comer huevos de chocolate y rosca de pascua se suman las comidas de los días anteriores.
Aunque el Viernes Santo la tradición es comer pescado, el bacalao es caro, entonces muchos compraron menos y llenaron la mesa con papa, arroz y alimentos que aportan hidratos de carbono y grasas. Como ese día no se hace actividad, se gastan entre 500 y 600 calorías menos pero ingresan unas 1.000 de más: eso es el doble de lo que un adulto de contextura mediana debería consumir en un día", explica a Clarín Silvio Schraier, ex presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición y docente de la UBA.
Quienes decidieron tomarse licencia con la dieta desde el jueves hasta mañana, tomen nota: "¿Si multiplico ésto por cuatro días? Me llevo puestos unos dos kilos", dice Schraier. La pregunta es: ¿Todo lo que hay en la mesa de Pascuas es pecado? "No. No pasa nada si durante estos cuatro días un chico come un huevo de pascua del tamaño de un huevo de gallina por día", dice Schraier. "Es elemental que abuelos tíos y padres acuerden qué y cuánto se compra para los chicos", agrega Mónica Katz, médica especialista en Nutrición y autora del libro "No dieta, puentes entre la alimentación y el placer".
Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni) habla de la importancia de no decir "no": "La idea no es prohibir, no creo que haya que reemplazar el huevo de chocolate con otro alimento. Lo importante es la moderación. Se pueden compensar los excesos: si se come más chocolate sería bueno que los postres estén basados en frutas frescas, comer menos pan en las comidas y disminuir los jugos con azúcar", recomienda.
Sigue Schraier: "Si el huevo es grande, ojo con partirlo en pedacitos y olvidarse. Moderarse con la ingesta de alcohol porque aportan calorías vacías (ni proteínas ni minerales, sólo gordura), y que la ensalada sea lo más grande posible". Una porción de rosca de pascua equivale a una factura de 50 gramos con crema pastelera. "El problema no es el contenido calórico de la rosca: es cómo comer una sola porción y no toda la rosca. Es que los humanos somos completadores (no podemos parar hasta terminar todo) y oportunistas (comemos lo que disponemos delante de los ojos).
Además, como hay variedad, no sólo importa cuánta rosca se come sino cuántas cosas dulces en el día y en todo el fin de semana. La recomendación es poca cantidad y poca variedad", dice Katz. ¿Qué elegir? "Para los que cuidan la salud siempre es mejor seguir el estilo francés: poco de lo mejor. En el caso del chocolate, el amargo o semi amargo es el más conveniente. Tampoco creo que se deban reemplazar los alimentos típicos de Pascua. Lo esencial es planificar la compra y que el eje de la reunión no sea lo dulce de la comida sino eso: la reunión".

martes, 17 de marzo de 2009

El vino y las calorias

Depende de dos factores: grado alcóholico del vino y azúcar que contiene. Aunque no considerásemos al vino mas que como una disolución de alcohol en agua (desdeñando todos los otros elementos que entran en su composici0n) el vino sería ya un alimento o, al menos, un alimento de ahorro. En efecto, el alcohol como lo han probado los trabajos de Atwater en 1902 , siendo utilizado inmediatamente por el organismo (contrariamente a lo que sucede con los azucares, las grasas y los ácidos aminados) permite economizar, en cierta medida, otros elementos energéticos . No puede sin embargo asegurar más del 50 o/o de los gastos de base del organismo, o sea 600 a 800 calorías (trabajos de Schaffer, Le Breton y Dontcheff).


Pero, y no lo repetiremos bastante, los 10 centilitros de alcohol por litro, cuyo contenido reprochan al vino, no guardan relación alguna con la misma cantidad de alcohol si fuese absorbida en estado puro. El vino no es más que una simple solución de alcohol etílico al 10%. Intimamente mezclado en el vino, a un complejo viviente, el alcohol, materia inerte, hace que aproveche de sus reales cualidades, el conjunto de este complejo.


El número de calorías que aporta al organismo un litro de vino varía de 600 a 1000 con una media de 600 a 700 para el vino tinto. Los vinos blancos licorosos (tipo Sauternes) ricos en azúcar, son más calóricos que los vinos blancos secos. Los vinos dulces naturales, los vinos de licor, a la vez cargados de azúcar y alcohol, son los vinos mas calóricos. Ciertamente, en nuestros países de alto nivel de vida, esta fuente de calorías puede parecer de una importancia desdeñable, puesto que nuestro problema actual sería más bien el de tratar de disminuir una ración demasiado rica. Pero este combustible utilitario, cuando proviene del vino ¿no parece poseer la milagrosa virtud de engendrar la euforia, el entusiasmo y la actividad intelectual creadora?

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina