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sábado, 24 de abril de 2010

El hambre aún mata a los niños


El 53 por ciento de los niños argentinos de hasta 12 años pertenece a un hogar con problemas para cubrir sus consumos mínimos de alimentación, vestimenta, salud y servicios básicos. Este dato del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina significa que en nuestro país hay 9 millones de niños con déficit alimentario o malnutrición. Buena parte de ellos sufren hambre y, según informó Juan Carr, de la Red Solidaria, por año suman casi 3000 los niños que mueren de hambre.

Al mismo tiempo que estremecen y debieran escandalizarnos, estas cifras dicen mucho sobre nuestra sociedad y sobre el fracaso de la dirigencia en un campo tan sensible como este.

Son cifras que, obviamente, obligan a actuar ahora para resolver este drama que tiene dos facetas. Por un lado, como dijimos, la inadmisible cantidad de chicos que fallecen por falta de alimento. Por el otro, las serias y múltiples consecuencias que acarrea una alimentación insuficiente, como el aumento de la morbilidad y la disminución del rendimiento escolar. Cuando el hambre no mata, condiciona seriamente el futuro de esos niños condenándolos a intentar sobrevivir en la sociedad o en sus márgenes en inferioridad de condiciones pues su desarrollo neuronal se ve interrumpido si a edad temprana no reciben los alimentos necesarios. Es decir, condenándolos a la postergación.

Si la muerte diaria de niños por hambre es intolerable en cualquier país, lo es aún más, si cabe, en la Argentina, que con sólo el 0,65 por ciento de la población mundial produce materia prima suficiente para abastecer a varias Argentinas.

Podrá discutirse cómo se llegó a este extremo que, además de avergonzarnos, nos duele. Podrán discutirse las razones de la persistencia de este drama a partir de la crisis de 2001-2002, pese a que desde entonces han mejorado otros parámetros de nuestra economía.

Lo que no puede discutirse es la necesidad de actuar ahora. Y en este sentido, toda la dirigencia está en deuda. En 2007, durante la presidencia de Néstor Kirchner, su gobierno asumió el compromiso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de cumplir los denominados "Objetivos de Desarrollo del Milenio" establecidos por la ONU, por los cuales nuestro país debería "erradicar la indigencia y el hambre" y "reducir la pobreza de la población a menos del 20 por ciento y la indigencia al 0 por ciento" antes de 2015.

La negativa de sectores empresariales y sindicales a firmar junto con la Iglesia un documento sobre la pobreza y el miedo a hablar en público de este drama que vive el país es una muestra de que pocos van a invertir en un país en el cual un gobierno usa los resortes del poder para infundir miedo y falsear la realidad. Lo que ha hecho hasta ahora el Gobierno ha sido alterar perversa y maliciosamente los índices de inflación y los de pobreza e indigencia para ocultar esos tristes fenómenos.

Pero el hambre no se detiene ante los índices adulterados del Indec mediante una estafa que se vuelve cómplice y criminal al mismo tiempo, pues procura esconder una realidad intolerable y, al hacerlo, se exime el propio Gobierno de la obligación de mejorar esa realidad inocultable del hambre y la pobreza.

Para Juan Carr, los comedores que pertenecen a entidades no oficiales -sólo la mitad de ellos reciben subsidios estatales- no son la herramienta decisiva en la lucha contra el hambre. En la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, Carr coordina el Centro de Lucha contra el Hambre, cuya labor principal consiste en crear huertas y granjas en las zonas con alto nivel de desnutrición infantil. Ya existen 550 mil huertas en la Argentina dentro del programa Pro Huerta del INTA y en muchas interactúan Cáritas y Tzedaká.

Carr considera que podrían hacerse 900 mil huertas más y llegar a su objetivo principal: reducir a la mitad el número de hambrientos en 2016 y llegar al hambre cero en 2020.

Son dos formas de encarar esta triste realidad. La que la combate con la verdad, y la que la oculta sabiendo, en definitiva, que su existencia es una afrenta para todos los argentinos sin excepción.
Fuente: lanacion.com

viernes, 16 de octubre de 2009

Más niños se suman al hambre en Argentina

Más niños se suman al padecimiento del hambre en el país, que se duplicó en los últimos años de acuerdo al contraste de cifras de los años 2004 y 2009.

"En 2004, el por entonces aún respetado INDEC elaboró una encuesta nacional de nutrición sobre niños y embarazadas, en la que revelaba que 1.861.831 de personas menores de edad no tenían recursos para satisfacer sus necesidades básicas.

En 2009, las versiones extraoficiales no dudan en afirman que esa cifra, como mínimo, ya se duplicó".

Así lo informó Crítica, al que Abel Albino, titular de Red Conin, una ONG que lucha contra la desnutrición infantil, agregó que "cuando uno gasta en comida más del 30% de lo que gana, está pasando hambre. En este país hay más de 4 millones de niños, sólo niños, con necesidades básicas insatisfechas. Hay 45 mil familias miserables".

"Según la última medición del INDEC, el 4% de la población argentina, cerca de 1,6 millones de habitantes, no dispone de dinero suficiente para acceder a una alimentación mínima". "Los datos de diciembre de 2008 revelaron que 13.414.179 de personas viven en la Argentina en situación de pobreza y 5.918.738 -directamente pasan hambre-".

Fuente: LATAM: Reporte

Desnutrición infantil, un tema aún sin solución en la Argentina

Se conocieron imágenes de niños con este problema en Chaco, donde el gobernador Jorge Capitanich reconoció los índices sociales adversos, pero confiesa que “la ayuda no llega”

En Chaco, mientras oficialmente se admite un 35,4% de pobreza y un 9,4% de indigencia, un relevamiento realizado por el Instituto para el Desarrollo de las Economías Regionales (IDESA) sostiene que el porcentaje de pobres asciende al 49,7% y el de indigentes, al 17,2 por ciento.

Los mismos números del Ministerio de Salud de Chaco admiten que el porcentaje de niños desnutridos en 2008 fue más alto que el de 2004, 2005, 2006 y 2007.

Si se analiza la tabla del Plan Materno Infantil provincial, se observa que el año pasado, de los 19.496 bebés menores de un año bajo control médico, el 6,2% tenía algún tipo de desnutrición.

En números absolutos, 1.040 con grado uno, el más leve; 154 con grado dos, y 24 en el estadio más grave.

De los 20.233 chicos de un año bajo supervisión médica, el 19,6% presentó algún déficit nutricional, es decir, 3.956 niños, el triple de los valores del grupo anterior para el mismo año.

Similar es el panorama de los chaqueños de entre dos y cinco años: el 17,5% está en condiciones de malnutrición. “Las tasas anuales de desnutrición infantil en Chaco son de las más altas de la Argentina”, sostuvo Núñez.

Por su parte, Jorge Capitanich dijo: “cuando yo asumí este gobierno, estábamos en una de las peores crisis de la historia y hoy hemos mejorado muchísimo aunque, admito, no lo suficiente”.

Editorial del Blog:

Poco se puede agregar a lo escrito y publicado en este Blog desde el comienzo del mismo.

Es una de las mayores vergüenzas Argentinas de la historia.

Insisto en que los responsables históricos de esta situación a través de los años, – los actuales y los anteriores, sin distinción de partidos políticos -, deberían ser juzgados en los tribunales correspondientes, por el artículo 29 de la Constitución Nacional, también por delitos de lesa humanidad, y de ser encontrados culpables, que sean condenados en el máximo rigor, y que estas sentencias se cumplan.

También existe una gran responsabilidad en los Argentinos – en la mayoría – que toman como algo natural que los niños argentinos de “zonas pobres” se mueran de hambre.

A la provincia del Chaco se la tala desmesuradamente para la siembra de soja transgénica, para los negociados muy probables entre los gobernantes y las Empresas.

Sociedades tan mansas e individualistas como la Argentina, están desde el principio condenadas por si mismas al fracaso y a la pobreza, que finalmente tocara a todos.

Con mucha tristeza e impotencia,

Fuente: Infobae

domingo, 27 de septiembre de 2009

Afirman que crece el hambre en el país


MENDOZA.- Mientras el gobierno nacional asegura que en la Argentina disminuyó la pobreza, aumentó el trabajo de la Red Conin de lucha contra la desnutrición infantil, que posee 17 centros en todo el país.

"Vemos que cada vez abrimos más centros y cada vez hay más demanda. Esto quiere decir que las cosas no están bien", dijo a LA NACION el titular de esa organización, Abel Albino. "Por los frutos -agregó- se conocen los árboles, y los frutos no han sido buenos."

Tras aclarar que el diagnóstico trazado "no es para atacar a nadie porque hay que amar al errado y odiar el error", Albino informó que antes de fin de año se habilitarán nuevas delegaciones para detener y prevenir el flagelo del hambre en las ciudades de Mar del Plata, Concordia, Gualeguaychú y Añatuya.

En tanto, se proyecta inaugurar para 2010 centros similares en Santa Rosa, Tres Arroyos, Trenque Lauquen, Bahía Blanca, Cinco Saltos, Caleta Oliva y Comodoro Rivadavia. También en Salta, Jujuy y la tercera unidad de atención en Rosario. Y las perspectivas planean ir más allá de las fronteras. A las unidades que ya funcionan en Paraguay podrían agregarse otras en Colombia, Venezuela, Honduras, El Salvador, Guatemala y República Dominicana.

El anuncio fue hecho durante la realización del III Encuentro Nacional de la Red Conin, que concluyó ayer en el hotel Aconcagua de esta ciudad con la participación de delegados de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, Santiago del Estero, Misiones, Chaco y Tucumán.

Hubo intercambio de experiencias, charlas sobre liderazgo, evaluación de trabajos realizados y se presentó el código de buenas prácticas de centros de la red y el manual de procedimientos.

Un plan integral

Las medidas estructurales de todos los centros del país se basan en asegurar la salud neurológica del bebé con una adecuada lactancia, un plan educativo y la provisión a familias en riesgo de servicios esenciales como agua potable, cloacas y energía eléctrica.

En cada unidad de atención trabaja un equipo de pediatras, nutricionistas, docentes y asistentes sociales que diagnostican los problemas y ejecutan el plan de recuperación y prevención.

"Tenemos que multiplicar los centros Conin", dijo Albino en alusión a la urgencia de luchar contra el hambre, pero expresó que el objetivo final es "cerrarlos algún día si Dios quiere, y convertirlos en bibliotecas".

Agregó que ese día los voluntarios y directivos de la red podrán decir "hemos librado el buen combate y contribuido a un país mejor". Mientras marchan hacia la anhelada meta de "desnutrición cero" en el país, la realidad cotidiana de sus centros muestran la otra cara de los avances contra la pobreza que exhiben las cifras del Indec.

En el centro de Virasoro, Corrientes, la sostenida demanda de asistencia alimentaria hace que a los 52 niños que son atendidos actualmente se agregue una lista de espera de 12 familias, según dijo a LA NACION Marinel Repetto.

Algo similar sucede en Tucumán, donde hay diez familias que esperan enviar a sus hijos desnutridos al centro de la provincia norteña, donde desde hace dos meses ya se atiende a 26 familias con 45 niños. Por su lado, Gabriel Katopodis, del centro Conin del partido bonaerense de General San Martín, dijo: "Tratamos de que la demanda no nos sobrepase. Debemos ser responsables con la capacidad de respuesta". Desde hace 8 meses atienden a 40 familias, y la lista de espera suma nuevos nombres cada día.

Fuente: lanacion.com


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina