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miércoles, 6 de octubre de 2010

Las 10 cosas que un tomador de mate no debe hacer jamás

Por Joaquín Hidalgo
Revista Joy

El buen cebador de mate sabe cuáles son las reglas a seguir para lograr un mate perfecto. El que no las conozca, que lea esta nota y agende lo que jamás debe hacer bajo ningún concepto, si quiere que otros cebadores lo respeten. El que no haga caso a los siguientes mandamientos, que se atenga a las consecuencias.

1. No usar azúcar ni edulcorante. Esto es un pecado mortal. El mate es amargo, y punto. Toda otra variante es un plan cobarde para ablandarle la boca a una bebida que es recia y rica, tal y como la da la naturaleza. Sino, probá ponerle azúcar a las aceitunas o a la espinaca, a ver cómo te queda.

2. No revolver la bombilla. La bombilla no es una palita para arreglar la yerba y levantarla cuando el mate está lavado. A pesar de que hay gente que les gusta palanquearla para generar un agujerito en las profundidades del mate, la bombilla no se toca.

3. Nunca soplar por la bombilla. Se sabe de gente que, cuando el mate está duro, sopla para mejorar el tránsito de la bombilla, pero no hay nada más desagradable ni desconsiderado: el mate no es un clarinete, y además lo llenás de microbios que el otro no tiene por qué beberse.

4. Jamás cebar con agua hervida. Cebar un mate con agua hervida es un delito que merece la pena capital, ya que de esa forma la yerba se quema y queda amarga como la carqueja. Un buen cebador, escucha la pava y siempre sabe cuándo el agua está lista.

5. Cortar el mate con agua fría de la canilla. Otra acción que merece la horca. El cloro del agua corriente hecha a perder el gusto del mate y ya no tiene retorno. Si el agua te quedó muy caliente, esperás a que se enfríe, sin chistar.

6. Nunca convidar un mate frío. Esto es una señal de desprecio y equivale a ofrecerle un plato de pescado podrido a quien tiene hambre. Antes que cebar con agua fría, el buen matero rehace la partida: calienta el agua, cambia la yerba y ceba desde cero una nueva ronda, para no desdeñar a nadie y conservar el amor propio.

7. Bajo ningún concepto reusar la yerba. A ver si nos entendemos: cuando un mate ya dio todo el sabor crudo del pasto y aportó su amargo revitalizante, esa yerba ya no sirve más. Nada de volver a cebarlo conservando la que estaba abajo en el mate. El matero de ley no vuelve a usar la yerba: tira todo y arranca otra vez.

8. No incursionar en mezclas new age. ¿Qué es eso de combinar el mate con poleo, muña muña, o cáscara de naranja? El mate ya tiene sabor suficiente, señores. Si no les va, cambien la marca de yerba. Pero eso de andar buscándole "funcionalidades" ?que haga bien a los huesos, al tránsito lento, a la presión- no es propio de esta bebida, sino de jarabes.

9. Nunca chupar el mate ajeno. Esto equivale a robarle a alguien su porción de asado. Fijate, en una ronda de materos, para que el mate llegue lejos, pasa por varias manos y ninguna tiene derecho a cortar el trayecto y robar el turno. Es una gruesa afrenta, que en tiempos de gauchos se solucionaba con facón.

10. Dejar migas en la bombilla. Esto sí que es de pésimo gusto. Si todos sabemos que el mate es una costumbre bastante promiscua y hasta poco higiénica, debemos cuidar el aspecto del ritual para no hacerlo aún más asqueroso. Si se toma mate con bizcochos, antes de beber hay que limpiarse la boca. ¿O a alguno le gusta compartir una gaseosa con "pescaditos"?

Fuente: lanacion.com.ar

martes, 13 de abril de 2010

Cómo degustar un buen mate


Cae la tarde y en un bar de Palermo el escenario es como de una gran mateada. Sobre dos mesas largas descansan variedades de yerbas empaquetadas de a medio kilo. También hay, alineados, una decena de mates y bombillas y botellitas de agua mineral. "El mate tiene la poética del encuentro, es algo que nos une, nos convoca y está ligado a nuestra identidad", dice la catadora de yerba mate Josefina Armendares. Entonces, cuenta que ésta no será una réplica multitudinaria de las mateadas nuestras de cada día.

La invitación es aprender a catar yerbas, esto es, poder apreciar cómo lucen, cómo huelen y cómo saben las diferentes variedades y, al mismo tiempo, poder reconocer cuáles son los mejores maridajes de cada una, con qué comidas combinarlas.

"Los argentinos tenemos la ventaja de ser grandes tomadores de mates, de haber probado mucho y eso es un punto a favor para ser un buen catador de yerba", le dice a lanacion.com esta ingeniera agrónoma que complementó sus saberes de sommelier para volverse experta en la bebida "verde".

Armendares aclara que los argentinos, si bien toman mucho mate, saben poco de la historia de la yerba mate, de su cultivo, de las etapas de producción y almacenado, de sus propiedades. Se explaya en cada uno de estos puntos. Luego invita a poner algunas cucharadas de yerba en un plato hondo, a zarandear, a contemplar el color, la forma, el aroma.

- ¡Dorada, verde amarillento!, se escucha entre los asistentes

- Esos colores me gustaron; es un poco dorada la yerba, es cierto: sin tonos oscuros ni muy vivos

- Huele a bosque, a madera...

- ¡Muy bien!, aprueba la experta

"El aroma es fresco, se percibe algo frutal, dulce", se sigue escuchando. Así, con las voces de los asistentes, se fue reconstruyendo la esencia de cada una de las yerbas que la experta presentaba.

Recién entonces, aporta su receta de preparación de un buen mate: primero la selección de una calabaza de boca grande (y su proceso de cura), luego cargar tres cuartas partes de su capacidad, tapar la boca del mate con la palma de la mano, darlo vuelta y sacudirlo para acomodar la yerba y eliminar el polvillo, humedecer de a poco la yerba a un costado y allí introducir la bombilla. Luego, el agua a punto (entre 70 y 80 grados centígrados). Luego...¡empieza la ronda!

Orígenes de la yerba mate
La yerba mate es el resultado de un proceso de elaboración que tiene como materia prima la hoja de un árbol, de características similares al laurel, con un tronco gris claro, de hasta 50 cm de diámetro, y un promedio de 5 a 6 metros de alto, cuyas hojas apenas alcanzan los 10 cm de largo y poseen el borde dentado.

También tiene unos racimos alargados de bolitas lila oscuro o violeta muy pequeñas que son el fruto de árbol, que en su interior lleva una cuarteta de semillas de las que sólo una llegará a germinar. La planta crece en zonas boscosas y templadas, como los bosques subtropicales de la provincia de Misiones, en la Argentina, y también se encuentra en Paraguay y Uruguay.

Propiedades

-Rica en vitaminas A, B1, B2, C y E. La vitamina B colabora con el ingreso de azúcar en los músculos y nervios y con la actividad cerebral del ser humano. Las vitaminas C y E actúan como defensa orgánica y en las fibras del organismo
-Actúa como antioxidante
-Regula los latidos cardíacos, aumentando y disminuyendo así la presión arterial, gracias a las sales minerales y a la xantina
-Produce una sensación de bienestar, vigor y lucidez intelectual, basado en la presencia del alcaloide mateína
-Es diurética, facilita la digestión y aumenta la evacuación y urinación, y optimiza la absorción nutricional
-La acción estimulante de la yerba mate es más duradera que la del café y no tiene los otros efectos como insomnio e irritabilidad

Fuente: lanacion.com

miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Cebar o servir?

Otro tema simpático es saber por qué se dice "cebar" el mate y no "servir"...

La palabra "cebar" guarda relación con "alimentar con cuidado y atención" alguna cosa.

Las antiguas bombas o motores tenían que ser "cebados" con el combustible y, si la tarea no se hacía con atención, el motor se "ahogaba".

A ciertos animales que se los prepara de un modo especial -caso de los gansos con los que se hace luego el paté de hígado-, no se los alimenta, se los "ceba".

El mate se "ceba" porque no se trata SOLO de echarle agua... el mate es una bebida ritual que tiene que conservar su sabor, su presencia, su temperatura... si alguien le da un mate frio, o lavado, o demasiado caliente, lo está insultando !!

Por el contrario, un mate espumoso, rico, bien servido, es una muestra de atención y cariño.

Por eso el mate se "ceba" y no se "sirve".

martes, 1 de septiembre de 2009

Un mate bien cebado


Una infusión que se toma mucho, pero de la que se conoce poco. Cuáles son los parámetros de calidad de la yerba

Mucho se ha escrito sobre el mate, su lenguaje, los cuencos de calabaza, el agua, las bombillas, las yerbas, y ese refranero popular que en cada provincia adquiere una tonada diferente. El ayer, con sus tradiciones y costumbres, es parte del patrimonio cultural argentino, y se acopla hoy a una agroindustria yerbatera activa, en la que han puesto interés el sector privado y los gobiernos regionales en busca de su expansión. Esta visión llevó a crear la Ruta de la Yerba Mate, diseñada y desarrollada por el Area de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la UBA, con el Ing. Agr. Ernesto Barrera como coordinador. La primera especialista en cata de yerba mate es Valeria Trapaga: "Me especialicé con los expertos en materia prima y en el proceso productivo. Aprendí todo lo que hay que saber sobre una bebida que se toma mucho y de la que se conoce poco, especialmente porque no se conocen parámetros de calidad", explica. La vista, la nariz, la boca y el tacto son parte de esta investigación, señala Trapaga. Hay yerbas mate de blend, varietales y compuestas.

Virtudes : limpia, prolija en su granulometría, color verde seco con tonalidades hacia el amarillo, aroma franco. Debe tener carácter, ser aromática, delicada o salvaje, tener leve amargor, con dejos de miel...

Defectos : cuando se presenta sucia, despareja, de color verde oscuro intenso o descolorido, hojas negras. No debe ser muy amarga, rancia, húmeda o picante.

Paso a paso : a) usar una calabaza curada y llenarla hasta las ¾ partes con yerba buena y seca; b) cuidar que la yerba quede en una parte más alta y en la otra más baja; c) echar un poco de agua fría sobre la más baja, dejar que se moje y poner la bombilla; no moverla; d) cebar utilizando el agua a no más de 80 grados; e) no usar azúcar ni edulcorante (al menos para descubrir el verdadero sabor).

1- Espuma
El polvo de las hojas de una buena yerba es uno de los componentes más virtuosos porque aporta aspecto espumoso y suavidad.

2- Agua
Es un error suponer que el agua mineral es la mejor; por lo contrario, se aconseja usar agua común.

3- Temperatura
Si el agua hirvió, no rebajarla con agua fría; preparar otra. Al hervir, pierde oxígeno y solvencia para difundir aromas y sabores.


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina