Al momento de intentar perder peso, muchos consideran una buena alternativa emplear las ensaladas como plato único.
No obstante, es importante saber que no todas las ensaladas sirven para
una única comida durante el almuerzo o la cena. Entonces, ¿es una buena idea?.
Debemos considerar que hay tantas ensaladas como personas que las elaboran, y por ello, no todas las ensaladas son válidas como plato único, sino que si es la única alternativa de una comida, quizá es momento de seleccionar con más cuidado los ingredientes.
Por ejemplo: una simple ensalada de vegetales, sin ninguna fuente de
proteínas ni cereales como componentes, es un plato muy escaso, que
apenas logrará saciar el hambre y controlar el apetito, por lo tanto, las opciones de sólo verduras son mejores como guarniciones que como plato único.
Por el contrario, si buscamos una ensalada como plato único de un almuerzo, lo recomendable son las opciones que sacian
y que ofrecen un poco más de energía derivada de hidratos que la que
proveen los vegetales únicamente. Así, buenas alternativas pueden ser
ensaladas a base de pasta o arroz, así como también, aquellas con
legumbres.
Por supuesto, las proteínas saciarán más y por ello, también es
aconsejable que incluyan huevos, lácteos desnatados o carnes magras para
completar los nutrientes de este plato.
Si se trata de una ensalada como plato único de una cena, quizá además de los vegetales sólo será necesario adicionar algo de proteínas magras,
como puede ser clara de huevo, pechuga de pollo, yogur natural como
aderezo o bien, alguna otra carne magra o queso bajo en grasas.
Si se prefieren proteínas de origen vegetal, también se puede incluir
un poco de legumbres, semillas o un puñado de frutos secos.
Así, si queremos que las ensaladas como plato único
sean una buena idea para llevar adelante nuestra dieta, no debemos
olvidar que sólo vegetales no son suficientes para nutrirnos bien y
saciar nuestro organismo.
Sube la temperatura y el menú empieza a cambiar. Opciones de BienCasero
para preparar las mejores recetas repletas de hortalizas, legumbres,
frutas, quesos, mariscos y frutos secos. Además, ideas para condimentar
tus platos con todo el sabor.
Las
ensaladas bien completas son la solución si se trata de arreglarnos con
un sólo plato. En esta opción incluí: peras, palmitos, nueces y queso.
¡Ideal para saborear sin parar!
¿Qué
mejor que una buena ensalada de la huerta para celebrar la renovación
de la naturaleza? Y como en cada temporada la tierra ofrece productos
diferentes, la receta puede variar a piacere.
Sus
cualidades nutritivas son más que interesantes. Tienen un alto
contenido de agua, son bajos en calorías y también en hidratos de
carbono. Además, son una excelente fuente de fibra, poseen una cantidad
enorme de vitaminas, entre ellas, las del grupo C y E que tienen una
excelente capacidad antioxidante.
En los tomates se encuentra la
presencia del Licopeno, sustancia que constituye el pigmento que le
proporciona su característico color rojizo y posee la capacidad de
retrasar la oxidación de las células, propiedad antienvejecimiento.
Contribuye a la antioxidación celular y agiliza la depuración de los
productos tóxicos e impide la acumulación de materiales pesados, como el
plomo. La absorción intestinal del licopeno es mejor cuando éste
procede de productos elaborados a altas temperaturas, salsas, o cuando
se consume con un poco de grasa (aceite de oliva o semillas).
A su
vez, el tomate contiene vitaminas de los grupos B y K. Y minerales:
fósforo, hierro, calcio, magnesio, manganeso, zinc, cobre, potasio,
sodio.
Los tomates ecológicos concentran alrededor de un 70 y un
90% más de los flavonoides (quercetina) en relación a los cultivados de
forma tradicional (cabe recordar que estos flavonoides son unos
antioxidantes que contribuyen a reducir el riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares, la demencia y algunos tipos de cáncer).
Entre
las propiedades nutricionales del tomate cabe destacar su contenido en
vitamina A (concretamente beta-caroteno o provitamina A), C y E (hay que
consumirlo fresco para obtener esta última).
Hay que tener en
cuenta que no toda las personas metabolizan correctamente este fruto.
Los tomates contienen lectinas que pueden influir en el metabolismo y
digestión de las personas que posean grupo sanguíneo A y AB.
Por
lo cual deben consumirlos con moderación. Aquellas personas cuyo grupo
sanguíneo es 0 o B tienen la capacidad de neutralizar dichas lectinas
sin interferir en su metabolismo.
Es conveniente quitar la piel
de los mismos en el momento de consumirlos ya que es el ella donde se
depositan la mayor cantidad de químicos nocivos.
Nueces
La
medicina ayurveda lo considera un alimento sátvico, ya que incrementa
la energía mental y produce alegría, serenidad y claridad. Este tipo de
alimentos son los más recomendados para lograr una buena salud y
equilibrio energético.
Las nueces constituyen una buena fuente de
vitamina E, con propiedades antioxidantes, por lo que resultarán muy
eficaces para evitar la influencia negativa de los radicales libres en
la salud orgánica.
Si se consumen crudas, como es recomendado, son una fuente de enzimas vitales.
La
presencia de zinc en las nueces, junto con su contenido en vitamina B y
polifenoles, ayudaran a mantener el buen estado de la piel.
Su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6 ayuda a preservar la buena salud neuronal.
Las
nueces contienen mucho calcio, lo que las hace ideales para prevenir la
osteoporosis y mantener los huesos en buen estado. Son muy
recomendables en personas mayores que pueden tener más facilidad en
descalcificarse, sobre todo en
que se encuentren en la postmenopausia y niños. Para obtener este
mineral es útil preparar leches vegetales y consumirlo como reemplazo de
las tradicionales.
Deben comerse frescas, porque su alto contenido graso hace que se pongan rancias apenas peladas.
Aceite de oliva
La
principal característica del aceite de oliva, que lo hace único, es el
alto índice de ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), y
antioxidantes.
Tanto
el ácido oleico (monoinsaturado) y el ácido linoleico (poliinsaturado)
contenidos en el aceite de oliva, son fundamentales para la salud, ya
que son necesarios porque nuestro organismo no puede sintetizarlos.
Estos
ácidos grasos son conocidos como esenciales. Consumiendo aceite de
oliva en las comidas se cubren las necesidades básicas de estos
nutrientes.
Dentro de sus funciones, previene la aparición de
patologías cardiovasculares, ya que al aportar ácidos grasos
insaturados, regula los niveles de colesterol en sangre.
Mejora el funcionamiento del aparato digestivo, ya que es protector estomacal ante las secreciones ácidas.
Previene el estreñimiento cuando es tomado crudo y en ayunas.
Tiene efecto protector y tónico sobre la piel.
Mejora
las funciones metabólicas y el desarrollo cerebral, ya que los ácidos
grasos favorecen la formación de membranas celulares, y la formación de
tejido cerebral.
Reduce el desgaste de los tejidos gracias a su poder antioxidante, disminuyendo el envejecimiento de la membrana celular.
El virgen y el puro de oliva son los más ricos en vitamina E (antioxidante natural) y fitosteroles.
Fuente: Lic. María Cecilia Ponce, Nutricionista. Laboratorio ALCAT
Siempre decimos que una dieta saludable puede estar compuesta por
todo tipo de alimentos, sólo debemos tener en cuenta las cantidades a
consumir de cada uno de ellos, por eso, hoy recordamos un consejo muy
útil si queremos cuidar la línea: consume con moderación, aún si se trata de ensaladas.
Hasta los alimentos más sanos deben consumirse con moderación,
y hasta los menos calóricos, pues si nos acostumbramos a comer en
grandes cantidades, nunca podremos controlar con éxito los alimentos más
energéticos.
Asimismo, si comemos grandes cantidades de alimentos muy sanos,
podemos impedir la pérdida de kilos e incluso, fomentar el aumento de
peso, pues hay alimentos saludables pero muy calóricos que sin darnos cuenta pueden provocar un balance energético positivo.
Lo ideal es consumir con moderación todo tipo de alimentos, y éste autocontrol en las cantidades ingeridas nos ayudará a mejorar el equilibrio de la dieta, consumiendo de todo sin excesos de nada.
Por lo tanto recuerda no excederte, ni aún con las ensaladas.
Si
la probaste y te gustó, deberías saber que esta ensalada nada tiene que
ver con el caudillo romano y mucho tiene que ver con la casualidad.
¿Qué sabés acerca de esta ensalada, que
incluso se encuentra en los fast food más populares? En primer lugar, te
contamos que nada tiene que ver con Julio César, el general romano, y
tampoco con la cadena de hoteles que lleva su nombre.
Si bien se
barajan distintas teorías, una de las más aceptadas dice que un tal
César Cardini la inventó en la ciudad de Tijuana en la década de 1930.
Parece ser que unos pilotos (otros dicen que eran actores de Hollywood)
entraron a su restaurante y pidieron una ensalada. Como era tarde y
Cardini estaba falto de ingredientes, improvisó un plato siguiendo las
bases de una vieja receta familiar. Usó cogollos de lechuga romana, pan
frito en aceite, queso parmesano, aceite de oliva, vinagre, azúcar, yema
de huevo, salsa Worcestershire (salsa inglesa) y jugo de limón.
La
ensalada gustó a los comensales y Cardini la incluyó en la carta. En
poco tiempo la ensalada se hizo famosa, al punto que hoy se la sirve en
muchos restaurantes a lo largo de todo el mundo. Actualmente sufrió
algunas modificaciones, como la inclusión de pechuga de pollo troceada,
cosa que según dicen los entendidos, no queda nada mal.
Cuando hablamos de perder peso enseguida nos viene a la mente
mantener un control en los alimentos que nos llevamos a la boca. Es
cierto que cuidar la dieta y mejorar la calidad de los alimentos que
ingerimos es esencial a la hora de conseguir un peso perfecto. A pesar
de todo existe un alimento estrella a la hora de controlar el peso, se trata de las ensaladas. A pesar de todo, y en contra de lo que muchos piensan, las ensaladas no son siempre sinónimo de pocas calorías.
El término ensalada engloba mucho, ya que se trata de un plato que
admite todo tipo de ingredientes, y no son precisamente siempre los más
recomendables cuando queremos perder peso. Por este motivo en esta
ocasión queremos dar algunos consejos para que la ensalada sea eso, una ensalada y que no lleve solo el nombre sin más.
La base
Por norma general la ensalada tiene que llevar una base de verduras
en su composición. Cualquier tipo de verdura nos servirá para hacer que
el preparado sea una ensalada. Esta verdura, que por norma general se
presenta cruda, dará a este plato su bajo aporte calórico y su poder
saciante, que es precisamente el atractivo dela ensalada. También
podemos optar por verduras cocidas o preparadas al vapor, que no nos
aportarán tantas vitaminas, pero sí mantendrán su bajo aporte calórico.
Es cierto que partiendo de esta base existen otras variantes de la ensalada. Las ensaladas de pasta, arroz o patata
son otro tipo, pero el aporte calórico en mayor, ya que la ingesta de
hidratos de carbono es mayor. Esto es algo que muchas personas no saben,
y por ello es necesario tener en cuenta que los ingredientes son
esenciales a la hora de preparar una ensalada. Este tipo de ensaladas
son aconsejables para comer al mediodía, ya que el organismo digerirá
mucho mejor los hidratos de carbono y gestionará mejor las calorías.
Proteínas
Las proteínas suelen ocupar un lugar importante en
las ensaladas, ya que las podemos incorporar de diferente manera. La más
habitual es mediante el uso de atún, que debemos decantarnos por el que
está envasado al natural, pues nos aporta menos calorías. Otra opción
es a través del uso de huevos cocidos. En muchos casos el uso de bacon
frito o crudo es habitual, pero no es muy recomendable si lo que
queremos es perder peso.
Otros complementos
Muchas personas también añaden otros complementos como cebolla o pan frito.
Es cierto que esta opción aporta un toque diferente y crujiente a la
ensalada, además de más sabor, pero es una alternativa calórica, ya que
al estar frito este ingrediente, las calorías y grasas que nos aporta
son elevadas. Por ello es mejor utilizar cebolla cruda y en vez de pan
utilizar trozos crudos de pimiento o pepino que también serán crujientes
y darán un sabor diferente a la ensalada.
Las salsas
El uso de las salsas es algo a tener en cuenta, ya
que gran parte del aporte calórico viene a través de ellas. Es
importante que sepamos elegir bien el tipo de salsa que más nos conviene
a la hora de preparar una ensalada. Lo ideal es el aceite de oliva
virgen y vinagre, aunque muchas personas optan por la mayonesa, salsas
de yogurt, ali-oli… Es cierto que este tipo de salsas dotan a la
ensalada de un sabor diferente, pero no son lo más indicado si queremos
restar calorías, ya que lo que hacen es aportar muchas calorías,
haciéndonos caer en la trampa de pensar que aun así estamos ingiriendo
un alimento muy bajo en calorías.
Es muy importante que tengamos esto en cuenta, ya que dependiendo de los ingredientes que utilicemos la ensalada será mejor para comer al mediodía o por la noche.
Si queremos una ensalada para la noche, es necesario que sepamos que el
metabolismo funciona más lento, por lo que hay que decantarse por
ensaladas bajas en hidratos y grasas como las de verduras. Mientras que
si queremos consumir una ensalada al mediodía, siempre será mucho mejor
que echemos mano de una rica en hidratos de carbono y proteínas, ya que
el metabolismo funcionará mejor y nos será más sencilla su asimilación.
La ensalada tiene cinco siglos encima: nació en el siglo XV, en el norte de Italia, con el nombre de zelada. Pero aquella primera versión parecía un guiso líquido de verduras, muy salado (de allí su nombre). Los romanos las hicieron más frescas, con vegetales y frutas y se acercaron a las fórmulas actuales, como ésta que trae un colchón de verdes y cítricos y un aderezo con vinagre de frambuesas.
Ingredientes:
2 unidad/es de naranja 1 unidad/es de pomelo 2 ramo/s de rúcula 2 ramo/s de radicheta 1 atado/s de espinaca 2 cucharada/s de vinagre de vino Cantidad necesaria de sal 2 cucharada/s de frambuesas 4 cucharada/s de aceite de maíz
Procedimiento: Pelar las naranjas y el pomelo. Primero pelarlos sin parte blanca (es amarga) y luego cortar entre los gajos para liberarlos del hollejo. Reservar
Lavar las hojas de rúcula, radicheta y espinaca. Escurrirlas y secarlas
Preparar el aderezo: batir el vinagre de vino con sal y las frambuesas. Sumar el aceite y volver a batir
Acomodar las hojas en una fuente o platos. Sumar los gajos de cítricos, aderezar con la vinagreta y servir enseguida.