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sábado, 17 de julio de 2010

Cuatro buenas ideas para cocinar más sano


Comer más sano es uno de los objetivos más extendidos entre nosotros, ya que conocemos cuál es el impacto de la dieta en la salud, por eso, podemos dar el primer paso en el logro de este objetivo con cuatro buenas ideas para cocinar más sano, pues si cocinamos con menos grasa, azúcar y calorías, comeremos de igual manera para lograr una dieta equilibrada y saludable.

Retira la grasa visible: quitar la grasa a las carnes o cualquier otro alimento que la posea es una buena forma de reducir su contenido en la comida. También podemos escoger carnes magras y retirar la piel al pollo, para disminuir las calorías, grasas saturadas y colesterol al plato

Limita las frituras: si cambias la mayor parte de las frituras por otros métodos de cocción como el horno, al vapor, al papillote o el grill, podemos incorporar menos grasa a la comida, perder menos nutrientes y ahorrar muchas calorías.

Reemplaza la crema y la manteca: si sustituimos estos alimentos ricos en grasas saturadas por yogur natural, queso bajo en grasas para untar o aceite de oliva, podemos obtener menos grasas y en el caso del aceite de oliva, priorizamos grasas de buena calidad al momento de cocinar.

Añade fibra: siempre que sea posible, puedes incrementar la cantidad de fibra de la comida agregando semillas legumbres o simplemente, vegetales. Recuerda que cuanto más fibra haya más saciedad producirá la comida.

Estas ideas no son muy difíciles de implementar y puedes comenzar por poner en práctica uno de ellos y después, sumar poco a poco el resto, de manera de optimizar progresivamente la calidad de la comida que elaboras para contribuir a una dieta más saludable.

Fuente: vitonica.com

Los guisos, una de las formas más sanas de cocinar

En la actualidad la falta de tiempo y las prisas hacen que echemos habitualmente mano de alimentos ya preparados o de comida rápida que en la mayoría de los casos lo único que hace es empobrecer nuestra alimentación y aportarnos altas cantidades de grasas y calorías innecesarias. Por este motivo cada vez que podamos debemos retomar la cocina tradicional en la que se encuadran los guisos o estofados. En Vitónica sabemos lo buenos que son para nuestra salud, y por ello queremos destacar sus beneficios frente a las modas imperantes en este terreno.

Esta forma de preparar los alimentos es una de las más respetuosas que existen con sus componentes, ya que su preparación se realiza a fuego lento, de modo que se mantiene una temperatura constante a lo largo de todo el proceso de preparación, evitando los cambios bruscos de temperatura y los grados extremos que en otros procesos hacen que el alimento y sus propiedades se alteren al cambiar éste de forma de manera muy rápida. Por ello guisar es una de las maneras más sabrosas de aprovechar los nutrientes de los alimentos y conservar algunos delicados como las vitaminas.

Esta forma de preparar los alimentos es una de las más saludables que existe, ya que permite que los alimentos se cocinen en su propio jugo, algo que aumenta el sabor de los platos que vamos a preparar de esta manera y además evita la utilización de grasas y sustancias que muchas veces dedicamos a dar sabor y que solamente nos aportan calorías y grasas perjudiciales para nuestra salud. En este caso, al preparar los alimentos poco a poco no se quedarán sin agua, no se pegarán a la cazuela y nos permitirán prescindir de aceites. Para dar sabor en estos casos se utilizarán vegetales y hierbas aromáticas como el laurel, el romero, el tomillo o el ajo, que aportan todas ellas muchos beneficios a nuestra salud.

Al haberse realizado en su propio jugo, los alimentos cocinados de este modo serán muy saludable s y fáciles de digerir, por lo que representarán una forma muy sana de alimentarnos. Esta cualidad propia de los alimentos guisados nos ayudará a realizar una buena digestión después de su ingesta, evitando que nuestro metabolismo se ralentice y acumulemos muchas más calorías y grasas en el organismo. Además, esta forma de preparar los alimentos nos permitirá cocinar cualquier tipo de carne, pescado… siempre acompañado de verduras, por lo que mejoraremos nuestra dieta al ingerir muchas más verduras que si cocinásemos de otra manera.

Fuente: vitonica.com

jueves, 10 de junio de 2010

La Cocina Sana


La transformación de los alimentos para poder comerlos ha atravesado diversas etapas, ha sido influida por las modas y ha evolucionado junto al hombre.

Hoy se sabe que algunos métodos de cocina u alimentos son menos convenientes que otros para la salud. En tanto, existen muchos secretos que permiten mejorar la forma de cocinar y prevenir enfermedades. La cocina sana es una de las mejores aliadas en la búsqueda de la longevidad.

¿A qué se llama cocina sana?

Es el arte de preparar los alimentos en forma saludable, minimizando los riesgos para la salud que a veces implica la cocina tradicional. Básicamente se ocupa de cómo evitar los excesos de grasas, colesterol y sal, relacionados con las enfermedades cardíacas, arteriosclerosis, obesidad, hipertensión y ciertos tipos de cáncer. Una de sus pautas más importantes es aumentar las proporciones de alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, frutas y hortalizas. Por supuesto, el orgullo de la cocina sana es lograr más salud conservando e incluso aumentando los buenos sabores.

Reducir el consumo de sal, azúcar y grasa implica beneficios para el corazón, el peso, los dientes y la presión sanguínea.

La sal y cómo disminuirla

La sal se utiliza en la industria como conservante, ya que inhibe el desarrollo de bacterias en la elaboración de alimentos como jamones, quesos, y conservas de pescados, carnes y verduras. Los productos que contienen mucho sodio (sal) o mucha azúcar no necesariamente poseen gusto muy salado o dulce. Por eso a veces podemos creer que un alimento es conveniente cuando en realidad sería mejor evitarlo.

La necesidad diaria de sal es de sólo 6 gramos, cantidad que se encuentra naturalmente en los alimentos, pero comúnmente se añade porque realza el sabor. Así se llega a duplicar o triplicar la cantidad que necesitamos.

Para evitar esto la cocina sana recurre a las hierbas y las especias, que añaden aroma y sabor sin aumentar el nivel de sodio. Por otra parte, otorgan la posibilidad de combinarse de múltiples formas y no aportan calorías. Se recomienda condimentar primero con ellas, probar la comida, y luego, si hiciera falta, agregar sal.

Dado que muchas personas incorporan sal en forma mecánica antes de comer, no conviene llevar el salero a la mesa. Asimismo, cuando se hierven verduras o fideos hay que agregar la sal gruesa en el momento de la ebullición, para evitar que al reducirse el agua queden salados por demás.

Por otra parte, la cocina sana prefiere reducir al mínimo los alimentos ricos en sal como salchichas y otros embutidos, fiambres, quesos duros y productos enlatados en exceso (mucho control). Hay productos comerciales que en su etiqueta no indican que poseen sal, aunque sí, por ejemplo, glutamato monosódico, bicarbonato de sodio, citrato de sodio o sal de cebolla: todas esas sustancias poseen sodio y conviene evitar un consumo excesivo.

Fundamental: reducir grasas

Las grasas son parte de muchos alimentos e influyen en su sabor, aroma y textura; aportan muchas calorías y pocos nutrientes. Se clasifican en dos tipos: saturadas y no saturadas.

Las grasas de origen animal son muy saturadas; resultan perjudiciales para la salud ya que elevan el colesterol en sangre y favorecen la formación de placas de ateroma, que con el tiempo pueden derivar en arteriosclerosis.

Cuanto más saturada es la grasa, más firme es su consistencia a temperatura ambiente. La manteca, por ejemplo, contiene alrededor de un 80% de grasas, de las cuales un 59% son saturadas.

En tanto, las grasas de origen vegetal son principalmente no saturadas. Pueden incluirse en la alimentación en proporciones adecuadas sin que produzcan efectos no deseados. Al contrario, consumidas en reemplazo de las grasas saturadas ayudan a disminuir el colesterol en sangre, manteniéndolo en niveles bajos. Los aceites de maíz, uva, girasol, soja y oliva son grasas no saturadas. El último, el aceite de oliva, ayuda especialmente a disminuir los niveles de colesterol en sangre.

La cocina sana utiliza el aceite en cantidades moderadas y reserva las frituras para muy contadas ocasiones. Cuando se calienta el aceite a alta temperatura, éste modifica su composición química y pasa a asemejarse a las grasas saturadas, con sus mismos efectos. Una buena forma de dosificarlo es usar aceite en aerosol, siempre con la sartén u olla alejada del fuego en el momento en que se las rocía.

Los productos lácteos (leche, yogur, leche cultivada, quesos) tienen grasas animales, por lo que es preferible siempre que sean descremados. La manteca, fuente de grasas saturadas y colesterol, puede evitarse completamente si se reemplaza por quesos blancos o spray vegetal en el caso de la fritura.

La salsa blanca, muy útil para reemplazar a la crema, puede hacerse sin manteca: mezclar la leche descremada con almidón de maíz (maicena) y llevar al fuego a espesar. Retirar y condimentar con sal, pimienta y nuez moscada; puede agregársele aceite, sin someterlo a cocción.

El azúcar y sus reemplazos

El azúcar constituye un combustible para el cuerpo: provee energía para el metabolismo de los tejidos, especialmente los músculos y el cerebro. Pero aporta muchas calorías y por lo tanto no conviene que la consuman en exceso quienes tienen que adelgazar o mantener el peso; a la vez, favorece la aparición de caries.

Está presente en la mayoría de los alimentos (leche, cereales, legumbres, verduras, frutas) naturalmente, por lo tanto no sería necesario agregarla en forma extra, salvo por el deseo de sabores dulces. Es posible reemplazar el azúcar por edulcorantes libres de Aspartamo, productos sintéticos de alto poder endulzante. Otra manera es acostumbrar de a poco el paladar a tomar infusiones sin azúcar.

Si no queremos consumir azúcar debemos hacer una cuidadosa lectura de las etiquetas de los productos comerciales. Muchos de ellos no indican que contienen azúcar pero sí sacarosa, melaza, glucosa, fructosa, dextrosa, lactosa, sorbitol, xilitol, manitol, que son diferentes tipos de azúcares.

En cuanto a la miel, puede resultar ventajoso su uso en pequeñas cantidades debido a su contenido en fructosa, que es más dulce que el azúcar común y por ello se necesita menor cantidad para endulzar. Cuando se reemplaza el azúcar por miel en una receta que incluye líquidos es necesario reducir la cantidad indicada de este último.

Secretos de la cocina sana

Utilice cereales (arroz, harina, pan) integrales en lugar de refinados. Aportan más vitaminas, minerales y fibra.

Rescate las legumbres, a veces injustamente olvidadas. Ingénieselas para incluir en los platos lentejas, arvejas, porotos, habas.

Incluya ensaladas de diferentes combinaciones y colores. La variedad de colores asegura diferentes nutrientes,

Tenga siempre en la heladera o en canastas dos o tres variedades de fruta.

Ofrézcaselas a chicos y grandes como colaciones entre las comidas principales.

Inclúyalas en preparaciones: licuados, jugos, ensaladas, flanes, gelatinas, carnes, purés.

Las frutas y hortalizas ricas en vitamina C (cítricos, frutillas, tomate, kiwi, repollo, ají) que se utilizan crudas no deben cortarse mucho tiempo antes de servirse porque el contacto prolongado con el aire conduce a perder esta vitamina.

Hierva las verduras de hoja a fuego lento sólo con el agua del lavado, sin agregarle más líquido, para que no se pierdan los nutrientes.

Lave bien las papas y hiérvalas con cáscara y apenas la cantidad suficiente de agua como para cubrirlas. Al vapor o al horno también conservan mejor sus propiedades.

Si las pela, hágalo con pela papas para no desperdiciar la parte más nutritiva, que es la cercana a la cáscara.

Una forma de conservar las propiedades benéficas de los alimentos, en especial de las carnes, es cocinarlos primero a fuego fuerte y luego bajar a mediano o mínimo.

Así se sellan –cierran sus poros- y conservan más los jugos y nutrientes. Hay que rociar la carne -y no la sartén con aerosol vegetal para que el aceite no se queme en la cacerola, lo cual no es saludable.

Un modo sano de rehogar cebolla, zanahoria, ají u otra hortaliza: caliente el recipiente, retírelo del fuego, agregue la verdura y rocíela por encima con spray vegetal. Luego lleve al fuego mediano y revuelva.

Las yemas de huevo aportan alta cantidad de colesterol. Como conviene no consumir más de cuatro por semana, puede reemplazarse una yema por dos claras.

Quite toda la grasa visible a las carnes antes de cocinarlas. Prefiera la cocción al horno, plancha, parrilla.

Reemplace la fritura por cocción al horno. Coloque en el horno un recipiente con agua para que el ambiente se mantenga húmedo y los alimentos no se sequen.

Use leche y derivados descremados. Puede reemplazar la crema por salsa blanca preparada sin manteca, queso blanco o yogur natural.

La cocina al vapor

Este es uno de los métodos de cocción más simple, sana y natural para que los alimentos conserven todas sus vitaminas y minerales, y su color. Quedan muy aromáticos y apetitosos.

Para cocinar al vapor se puede recurrir a una vapor hiera eléctrica o a una cacerola especial, si se dispone de ellos.

El método es simple. La cacerola lleva un poco de agua y los alimentos se disponen en el canasto, que no toca el líquido. Se tapa, se lleva al fuego y el vapor caliente realiza la cocción en un tiempo un poco más largo que lo común.

Recuerde que la cacerola debe ser lo suficientemente grande como para permitir que el vapor circule libremente en su interior, a fin de asegurar que los alimentos se cocinen en forma pareja. Para agregar sabor se puede incorporar al líquido del recipiente especias, hierbas o vino.

Hay algunos secretos. Por ejemplo, conviene ubicar los tallos gruesos en el fondo del colador y las partes más tiernas arriba. Si el colador es grande se puede preparar un mini puchero con cualquier tipo de carne, colocando la carne al principio y más tarde los otros ingredientes.

Cuide que el líquido del fondo del recipiente no se evapore totalmente; conviene mantener aparte un recipiente con agua hirviendo para agregar cuando sea necesario sin retardar la cocción. Es útil colocar unas piedras pequeñas en el fondo de la cacerola: cuando hagan ruido indicarán que el nivel del agua se ha reducido demasiado.

Los utensilios necesarios

De la amplia cantidad de utensilios e implementos de cocina que se encuentran al servicio de las amas de casa de hoy, hay algunos que la cocina sana considera infaltables:

Pela papas, para quitarles a las hortalizas el mínimo de cáscara, ya que es cerca de ella donde se concentra la mayor cantidad de nutrientes.

Cacerolas, planchas y sartenes de material antiadherente (tipo teflón).

Canastitos de acero inoxidable adaptables, llamados vaporines, que se colocan dentro de las cacerolas para lograr la cocción al vapor. También útiles -aunque más caras- son las cacerolas especiales para cocinar al vapor, que se colocan superpuestas, además de las vapor hieras eléctricas.

Papel de aluminio.

Viene en rollo y se utiliza para envolver alimentos cuando se cocinan al horno. Sirve para proteger las superficies externas de la acción del fuego fuerte, y también para permitir que el calor siga actuando unos momentos más después de apagado el fuego. Por ejemplo, a veces se cubren con papel de aluminio las alas del pollo, a fin de que queden protegidas mientras el resto del pollo se cocina durante más tiempo. Con este papel se logra también cocinar una carne en su propio jugo, sin que éste se disemine en la fuente. Además se usa para forrar moldes que estuvieron en desuso.

Papel adherente.

Estas hojas de plástico transparente pueden usarse para envolver alimentos y recipientes abiertos que van a la heladera. De este modo se conservan mejor.

Cucharas de madera,

Que no raspan el aluminio de las cacerolas.
Tablas circulares para cortar pizzas y tartas sobre la madera en lugar del aluminio.

viernes, 7 de mayo de 2010

Cuatro buenas ideas para cocinar más sano


Comer más sano es uno de los objetivos más extendidos entre nosotros, ya que conocemos cuál es el impacto de la dieta en la salud, por eso, podemos dar el primer paso en el logro de este objetivo con cuatro buenas ideas para cocinar más sano, pues si cocinamos con menos grasa, azúcar y calorías, comeremos de igual manera para lograr una dieta equilibrada y saludable.

■Retira la grasa visible: quitar la grasa a las carnes o cualquier otro alimento que la posea es una buena forma de reducir su contenido en la comida. También podemos escoger carnes magras y retirar la piel al pollo, para disminuir las calorías, grasas saturadas y colesterol al plato.
■Limita las frituras: si cambias la mayor parte de las frituras por otros métodos de cocción como el horno, al vapor, al papillote o el grill, podemos incorporar menos grasa a la comida, perder menos nutrientes y ahorrar muchas calorías.
■Reemplaza la nata y la mantequilla: si sustituimos estos alimentos ricos en grasas saturadas por yogur natural, queso bajo en grasas para untar o aceite de oliva, podemos obtener menos grasas y en el caso del aceite de oliva, priorizamos grasas de buena calidad al momento de cocinar.
■Añade fibra: siempre que sea posible, puedes incrementar la cantidad de fibra de la comida agregando semillas legumbres o simplemente, vegetales. Recuerda que cuanto más fibra haya más saciedad producirá la comida.

Estas ideas no son muy difíciles de implementar y puedes comenzar por poner en práctica uno de ellos y después, sumar poco a poco el resto, de manera de optimizar progresivamente la calidad de la comida que elaboras para contribuir a una dieta más saludable.
Fuente: vitonica.com

miércoles, 3 de junio de 2009

Receta de papillote de merluza y verduras



Ingredientes (4 personas):
800 gramos de lomos de merluza (4 lomos).
2 puerros.
1 calabacín.
1 zanahoria.
4 cucharadas de aceite de oliva.
250 gramos de tomate.
Pimienta blanca.
Sal.
4 trozos de papel de aluminio.
Cómo se elabora:
Salpimentamos los cuatro lomos de merluza.
Lavamos el puerro, la zanahoria y los calabacines y los cortamos en juliana (en tiras finas).
Colocamos cada lomo de merluza en un papel de aluminio.
Repartimos las verduras sobre la merluza junto con una cucharada de aceite por cada lomo de merluza.
Cerramos los paquetes de papel de aluminio dejando un poco de aire dentro.
Asamos en el horno precalentado a 200º C durante 10 minutos o hasta que el papel se haya inflado ligeramente.
Retiramos del papel de aluminio la merluza con sus verduras, emplatamos y servimos.
Comentario dietético:
El papillote es un modo de cocinar alimentos muy curioso y sencillo. Se basa en asar los alimentos en el horno envueltos en papel de aluminio. En este caso se prepara una merluza con verduras. En un paquete se envuelve una ración de pescado con algunas verduras, de modo que los alimentos no pierden su jugo por lo que no se secan y se mantiene muy bien el aroma y sabor además de buena cantidad de sus nutrientes.
Concretamente este plato contiene por una parte proteínas de alto valor biológico de la merluza; y vitaminas, minerales y sustancias con acción antioxidante presentes en las verduras, por lo que esta receta además de presentar diferentes nutrientes, posee un bajo contenido calórico como consecuencia de las pocas calorías de sus ingredientes y de la pequeña cantidad de grasa que se utiliza con esta técnica culinaria.

viernes, 13 de marzo de 2009

Cocinar: con gracia, pero sin grasa

Wok: tradición oriental
Este artefacto de la cocina tradicional china aporta a los platos un toque original, exótico y diferente, pero con ausencia de grasas. Con esta particular sartén se pueden preparar sopas y caldos, cocinar al vapor e incluso freír. Pero sobretodo resulta saludable porque permite elaborar “salteados” magros, de verduras y hortalizas, gambas o langostinos, pollo, pavo, carnes, blancos o pescados.
¡Basta con pintar la superficie de los alimentos que se van a cocer, con un papel de cocina impregnado con unas gotas de aceite!.
Con este utensilio, que ofrece una distribución homogénea del calor, los alimentos cocinados preservan su textura, color valores nutricionales.
Papillote: sabor sin calorías
La denominada “comida en paquetes” es un procedimiento de origen francés, que consiste en envolver los alimentos en papel de aluminio o de horno, para después cocinarlos en un horno convencional, a una temperatura media.
Para obtener mejores resultados, conviene cortar los ingredientes, sobre todos los vegetales, en trozos grandes. Las combinaciones de pescados, carnes de ave, verduras y hortalizas, preparadas de esta manera son muy vistosas y constituyen platos muy saludables y completos.
Los alimentos cocinados “en papillote” conservan todos sus nutrientes, aroma y sabor, debido a que se cuecen en sus propios jugos, y dado que no necesitan grasa, dan lugar a platos muy ligeros.
Olla exprés: rapidez con calidad
Con las ollas a presión y ultrarrápidas, se pueden elaborar en pocos minutos platos completos y sin grasa. Debido a la velocidad de cocción los alimentos conservan todas sus propiedades nutricionales.
En este tipo de recipientes se pueden cocinar legumbres, arroces, verduras, hortalizas y carnes de todo tipo, en muy poco tiempo y sin agregarle ningún tipo de grasa, a lo sumo un chorrito de aceite de oliva, para realzar el sabor de la preparación.
Son muy rápidas y sencillas de usar: la única precaución consiste en respetar escrupulosamente los tiempos de cocción recomendados en su manual de instrucciones para cada alimento en particular, porque si se excede se deteriora considerablemente su valor nutricional, debido a las altas temperaturas que se alcanzan en su interior.
Vapor: lo más sano
Aunque al igual que otras técnicas culinarias “sin grasa” se ha originado en el mundo oriental, la cocción por medio del calor del agua en ebullición, ya ha conquistado Occidente.
Este utensilio consta de dos piezas: se trata de una base con agua que se coloca sobre el fuego, la cual se complementa con otra base con orificios que se coloca encima y contiene los alimentos. Todo el conjunto se tapa para evitar la oxidación.
Es uno de los sistemas de cocción más saludables, ya que suprime la grasa y las comidas conservan al máximo todos sus compuestos nutritivos, ya que no se disuelven en el agua o el aceite.
La cocina al vapor está especialmente indicada para verduras, hortalizas (excepto las de hoja verde), mariscos y carnes blancas, aunque es mejor evitarlo para las carnes más duras. Eso sí: los alimentos que se cuezan deben ser de buena calidad, porque la técnica no les añade nada.

sábado, 7 de febrero de 2009

Cocinar en papillote, muy saludable y rico


Prueba preparar unos paquetitos individuales de merluza en papillote salpimentando y cubriendo cada filete de pescado con un par de rodajas finas de tomate y una de mozzarella o una lonja de queso para fundir.
Si quieres, puedes añadir unas aceitunas negras picadas o unas hojitas de albahaca para aromatizar.
Envuelve cada filete cuidadosamente con papel de aluminio ligeramente untado con aceite de oliva, tratando de dejar el máximo espacio posible en el interior (para evitar que se pegue el queso en él) y doblando bien los extremos para asegurar un buen sellado del paquete.
Introduce los paquetitos en el horno a 180°C durante unos minutos (el tiempo de cocción dependerá de las características del filete de merluza).
El pescado se cocinará en su propio jugo, rápidamente y reteniendo todos los aromas, y podrás disfrutar de un plato delicioso.

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina