
En Bélgica, un país que hasta hace poco era considerado demasiado frío para producir buenos vinos, la producción de tintos y blancos comienza a desplazar al sacrosanto reinado de la cerveza. Allí la mayor bodega tiene un nombre imposible de pronunciar: Wijnkasteel Genoels-Elderen. Su propietaria, Joyce Kekko-van Rennes, afirmó que “si estamos en un período de calentamiento global, entonces estamos en un lugar fantástico para elaborar vino”, según publica La Información.com.
Pero a pesar de que para todos sea algo exótico poder tomar vinos del norte de Europa, los productores recuerdan que hace más de mil años ya había viñedos en esas regiones. De acuerdo con Kekko-van Rennes, “desde la época del imperio romano, esta área solía ser una región de vinos y los romanos sabían que era una buena zona. Pero todo acabó con Napoleón que quería proteger sus vinos de la competencia y ordenó la desaparición de todos los viñedos…. Hizo que los quemaran o arrancaran”.
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