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martes, 14 de mayo de 2013

¿Gripe o resfrío? Una guía de síntomas

El virus de la gripe puede darse en tres tipos: A, B y C. Cada uno tiene síntomas similares y afecta a los pulmones y las vías respiratorias. Causan fiebre, dolor y malestar general. No todos son igualmente peligrosos y extendidos, pero la A y la B son las que más se suelen dar.

Existen diferencias primordiales entre el resfrío y la gripe estacional. Se clasifican dependiendo de sus características:

El resfrío
* Fiebre y dolor de cabeza: en el resfrío se dan rara vez y no suele superar los 38°.
* Malestar general y dolor: suele ser leve.
* Fatiga y debilidad: sólo se dan algunas veces.
* Agotamiento total: no se produce.
* Tener nariz tapada o congestionada: es una de las características principales ya que se da con frecuencia.
* Estornudos: suelen ser muy comunes. 
* Dolor de garganta: se da con frecuencia.
* Molestia en el pecho: su aparición es de leve a moderada.
* Tos: suele ser seca.

El tratamiento: descongestionantes, medicinas con antihistamínicos y antiinflamatorias sin esteroides.
La prevención: lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto cercano con alguien que esté resfriado.
Complicaciones: puede provocar sinusitis o congestión nasal, infección del oído medio, y asma.
La gripe estacional
* Fiebre: es común la fiebre alta, sobre todo en los niños más pequeños. Dura de dos a cinco días.
* Dolor de cabeza: se da con frecuencia.
* Malestar general y dolor: suele ser común y hasta muchas veces severo.
* Fatiga y debilidad: son típicas y pueden durar de dos a tres semanas luego de superado el cuadro agudo.
* Agotamiento total: es muy común al principio.
* Nariz tapada o congestionada: sólo a veces.
* Estornudos: casi nunca.
* Dolor de garganta: no suele darse.
* Tos: se produce con frecuencia, e incluso puede volverse severa.

El tratamiento: está pensado para aliviar los síntomas.
La prevención: vacunarse contra la gripe puede ser una buena opción.
Complicaciones: puede provocar bronquitis y neumonía. Esta última se suele dar cuando la fiebre reaparece luego de la mejoría del cuadro. Es necesario consultar al médico.

Para curarnos más rápido
La transmisión de la gripe se produce a través de partículas de saliva que se diseminan en el ambiente al toser o estornudar. También cuando la persona toca un objeto contaminado y se lleva las manos a la boca o a la nariz. Por eso, es de suma importancia el lavado de las manos.

La gripe suele durar unos siete días, pero hay síntomas como el cansancio o la tos que pueden mantenerse durante dos semanas. Por lo general basta con tratarlos con los procedimientos adecuados para que disminuyan: el médico recetará parecetamol para la fiebre y el malestar, algún jarabe mucolítico para ayudarle a expulsar la flema y reposo para el cansancio. No se emplean antibióticos (salvo excepciones), ya que es una infección viral y no bacteriana.

¿Lista para vacunarte?
La vacuna no evita la gripe, pero la atenúa y previene complicaciones. Es necesaria en los grupos de alto riesgo como las mayores de 65 años; los niños y adultos con enfermedades crónicas (como asma, diabetes, anemias crónicas, y hasta el virus del sida); las personas que viven en instituciones cerradas, como geriátricos, colegios de internados, o que están al cuidado de enfermos crónicos; las embarazadas en cualquier trimestre del embarazo; niños de entre los 6 meses y los dos años;  la población con necesidades básicas insatisfechas con problemas de hacinamiento y desnutrición, entre otras; viajeros que vayan hacia zonas epidémicas; médicos, enfermeras u otro personal sanitario; y los miembros de la familia de un enfermo de alto riesgo.

Por el doctor Fernando San Cristóbal, medico clínico, gerente medico en ASI Asistencia Sanitaria Integral SA y en el Sanatorio Modelo de Caseros.

Foto: Thinkstock Photos.
Fuente: entremujeres.com

martes, 22 de enero de 2013

La gripe durante el embarazo aumenta el riesgo de autismo infantil

Una investigación sugiere una posible relación entre la gripe durante el embarazo y el autismo infantil.

El estudio, publicado en la revista Pediatrics, incluyó a cerca de 100000 niños daneses de entre 8 y 14 años, cuyas madres habían sufrido durante el embarazo alguna infección común leve, episodios febriles prolongados, y habían usado antibióticos. 

Aproximadamente el 1% de los niños tenían un trastorno del espectro autista, de los cuales casi la mitad tenían autismo.

En general, no se encontraron evidencias importantes sobre la relación entre diversos tipos de enfermedades infecciosas comunes leves durante el embarazo con el autismo infantil o con trastornos del espectro autista.

Sin embargo, los datos sugieren que la gripe materna se asoció con un riesgo dos veces mayor de autismo infantil. Los episodios prolongados de fiebre se asociaron con un riesgo tres veces mayor de autismo infantil, y el uso de ciertos antibióticos, como las sulfonamidas, también fue relacionado con una probabilidad ligeramente mayor de tener un hijo con trastornos del espectro autista/autismo infantil.

En base al posible vínculo observado entre la gripe de la madre y el autismo del niño, los autores del estudio recomiendan a las mujeres embarazadas que se vacunen a modo de precaución. 

No obstante, los autores del ensayo advirtieron que debido a las limitaciones metodológicas del trabajo se requiere una investigación adicional para su ratificación.

Atladóttir HÓ, Henriksen TB, Schendel DE y Parner ET. Pediatrics (2012). Online.


Fuente: salud-hoy.euroresidentes.com

Cómo prevenir la gripe

En los últimos años han sido muchas las cuestiones acerca de la vacuna de la gripe, sus posibles efectos secundarios, su eficacia... Por ello, cuándo la gripe empieza a invadir los centros de salud, colegios... son muchos los que optan por no vacunarse y seguir estos consejos que ayudan a nuestro sistema inmunitario y nos hacen menos sensibles a la gripe.

Muchos médicos y especialistas en nutrición aseguran que, tanto si nos vamos a vacunar como si no lo vamos a hacer, se sigan estos 5 consejos para prevenir la gripe:

1. Comer ajo. ¿Por qué el ajo? El ajo es uno de los alimentos más completo para actuar como luchador contra las bacterias. Es un antibacteriano natural que ayuda a nuestro organismo a protegerse frente a las bacterias no deseadas. Para que el ajo actúe eficazmente, lo mejor es tomar el ajo crudo, pues cuándo lo cocinamos, este pierde parte de sus propiedades. Se puede usar el ajo crudo en ensaladas, purés, arroz, salsas... y así lo disimulamos y no sentimos ese fuerte sabor y olor del ajo.

2. Vitamina C. Parece un clásico entre nuestra abuelas pero, es cierto, la Vitamina C actúa en nuestro organismo como antioxidante y nos refuerza y ayuda a proteger nuestro sistema inmunitario. La Vitamina C no sólo ayuda a prevenir, sino que si tomamos alimentos ricos en Vitamina C ayudamos a que nuestro cuerpo luche contra el virus que nos está atacando. ¿Qué alimentos tienen vitamina C? En Invierno, los alimentos más propios para enriquecernos de antioxidantes naturales son: el caqui, limón, Naranjas y mandarinas, coles de Bruselas, brócoli, nabo, jengibre, col rizada... Los cítrico debemos tomarlo nada más abrirlos, pues sino van perdiendo propiedades.

3. Dormir bien y dominar el estrés

Combatir el estrés y descansar cada día todo lo que nuestro cuerpo necesita es fundamental para que el sistema inmunológico esté reforzado y pueda luchar contra la gripe y los resfriados.. Realizar actividades de descansado activo, con ejercicios de relajación como el yoga, nos ayudan a respirar profundamente, meditar, desconectar y descansar por completo la mente. Dar un paseo, caminar, escuchar música o simplemente salir a andar también puede ser una manera de hacer ejercicio, dormir bien y desconectar para combatir el estrés.

4. Jengibre

El jengibre no es únicamente una planta de origen tropical, sino que se trata de una planta con muchas propiedades beneficiosas para el organismo. El jengibre nos ayuda a desarrollar el sistema inmunológico, pero también actúa como antiviral, ayudándonos a proteger nuestro cuerpo cada día ante los posibles ataques de agentes externos. ¿Qué más beneficios tiene el jengibre? Es un complemento digestivo perfecto, es perfecto para disolver los mocos que se acumulan durante los resfriados, entre otros muchos beneficios.

5. Sin azúcar

Los azúcares debilitan el sistema inmunitario y causan inflamación en el organismo. Los azúcares naturales provenientes de frutas y verduras son buenos y no causan esa misma inflamación que producen los envasados repletos de azúcar, como galletas, refrescos...

Fuente: Mind Body Green

jueves, 24 de mayo de 2012

Consejos de higiene para prevenir gripes y resfríos este invierno

La llegada del frío, junto a los repentinos cambios de clima, da lugar a la aparición de enfermedades que pueden prevenirse mediante el lavado frecuente de manos. Hábitos saludables que conviene incorporar

Durante el otoño y el invierno, suelen producirse epidemias o brotes conocidos como “gripes estacionales”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 15% de la población mundial puede verse afectada cada año por este tipo de fenómenos. En otras palabras, 1 de cada 5 personas contraen la enfermedad, siendo más vulnerables los niños y las personas de la tercera edad.

La gripe estacional está caracterizada por el inicio súbito de fiebre alta, tos -generalmente seca-, dolores musculares, articulares, de cabeza y garganta, intenso malestar y abundante secreción nasal.

La influenza es diferente al resfriado común ya que no son causadas por los mismos virus, y los síntomas de este último son usualmente más leves. Otra diferencia es que el resfriado común afecta las partes superiores del tracto respiratorio, mientras la influenza puede afectar las partes superiores e inferiores de dicha zona y progresar a neumonía bacteriana, requiriendo antibióticos.

La gripe es una enfermedad que se propaga fácilmente, extendiéndose con rapidez en escuelas, lugares de trabajo o ámbitos públicos.

¿Cómo se produce la transmisión?

Existen diversas formas de contagio. En primer lugar, las gotículas infectadas que expulsa el enfermo al toser o estornudar pueden ser inspiradas por otras personas que quedan de esta forma expuestas al virus. Generalmente son inhaladas por alguien que se encuentra cerca (usualmente a un metro de distancia o menos, porque las grandes partículas respiratorias viajan trayectos cortos).

La transmisión de pequeñas partículas, a diferencia de las de mayor tamaño, sí puede darse a varios metros de distancia (a modo de efecto aerosol). Esto sucede porque las pequeñas partículas respiratorias tienden a quedar suspendidas en el ambiente.

Una segunda forma de contagio es a través de las manos infectadas, mediante el contacto directo, al tocar la piel o manos contaminadas de otra persona. La “auto-contaminación” es muy frecuente y se produce por medio de la transmisión de mano-a-nariz, mano-a-ojo o mano-a-boca.

Por último, el contagio indirecto se da cuando se toca ropa, objetos o superficies contaminadas, y después se lleva esa misma mano a la propia nariz, ojos o boca. A causa de estos motivos, para evitar la propagación, es necesario lavarse las manos de forma frecuente y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo al toser o estornudar.

Consejos para prevenir la gripe estacional:

• Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.
• Al toser o estornudar, cubrirse la boca y nariz con un pañuelo descartable o con el ángulo interno del codo.
• Tirar a la basura los pañuelos descartables inmediatamente después de usarlos.
• Ventilar los ambientes y permitir la entrada de sol en casas y otros ambientes cerrados.
• Mantener limpios picaportes y objetos de uso común.
• No compartir cubiertos ni vasos.

¿Gripe o resfrío?

Muchas veces suelen confundirse los síntomas de la gripe y el resfrío, dando lugar a tratamientos inadecuados. Si bien el resfrío común se presenta con mayor frecuencia durante la temporada invernal, el clima frío no es una causa determinante de su aparición.

Generalmente es causado por virus que se diseminan en el medio ambiente cuando una persona afectada tose, habla o toca a otra que se encuentra en su entorno. Debido a que existen más de 200 tipos diferentes de virus que pueden causar la enfermedad, es posible padecer más de un resfrío por año, provocados siempre por un agente causal distinto.

Los primeros síntomas del resfrío, tales como picazón en la garganta, nariz congestionada o que gotea, estornudos, tos, dolor de cabeza, fiebre moderada, cansancio o dolores musculares, comienzan a los dos o tres días después de haber contraído la infección.

Recomendaciones para evitar el resfrío:

• Lavarse las manos muy bien y con frecuencia, en especial después de sonarse la nariz.
• Mantener una hidratación abundante, sobre todo los niños y ancianos.
• Evitar actividades extenuantes y mantenerse en reposo.
• Disponer de un entorno confortable, templado y con una adecuada renovación del aire.
• Elevar la cabecera de la cama puede ayudar a reducir la intensidad de la tos nocturna.
• Intentar mantenerse alejado de cualquier persona que se encuentre fumando o esté resfriada.
• Evitar compartir toallas o vajilla y utensilios con una persona resfriada.

Fuentes: Lifebuoy de Unilever, Organización Mundial de la Salud, Ministerio de Salud, Anmat

martes, 15 de mayo de 2012

Si tengo gripe, ¿qué debo tomar?

El frío empieza a apretar poco a poco, pero no viene solo, con él comienzan los ‘catarros’, la fiebre, la congestión, el dolor muscular… o lo que es lo mismo, llega la gripe

Es la enfermedad por excelencia de la época, no creo que haya nadie que no la haya pasado, si no todos los años, al menos cada dos o tres nos ha tocado quedarnos en cama por este virus. Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que la enfermedad se cura sola, aunque hay remedios y medicamentos para aliviar sus fuertes síntomas, algunos más acertados que otros. Analgésicos, antibióticos, antivirales… muchos son los medicamentos que tomamos o solemos tomar, pero ¿son todos  adecuados para luchar contra la gripe?

Para empezar, lo que realmente funciona:

Lo primero, los analgésicos, un clásico cuando nos ponemos malos. Paracetamol, ibuprofeno o aspirina nos ayudarán a bajar la fiebre y a aliviar el dolor muscular y el malestar general.

Los antihistamínicos, más conocidos por ser utilizados para alergias, son también una fuente de alivio, en este caso para la congestión, los estornudos y todo lo que tenga que ver con los problemas en nuestra nariz.

Otros medicamentos eficaces son los antitusivos, que como su propio nombre indica sirven para aliviar la tos, siempre molesta sobre todo cuando estamos en un lugar silencioso.

Por último, los remedios caseros, aunque no se tiene constancia científica de que funcionen, nos ayudan a darnos cuenta de que nos estamos curando: beber abundantes líquidos o reposar en cama son dos cosas que nos pueden venir realmente bien para no complicarnos más la enfermedad.

En el polo opuesto se encuentran esos remedios y medicamentos que debemos intentar evitar:

Los antibióticos no son una buena idea para combatir la gripe, ya que no funcionan contra los virus, sino contra las bacterias. Solamente serían eficaces en el caso de que nuestra gripe estuviera acompañada de algún proceso bacteriano, como una neumonía.

Los antivirales, a pesar de estar hechos para luchar frente a los virus, tampoco son recomendables, ya que necesitan receta médica y están preparados para personas con problemas de salud, o para paliar epidemias. En este campo estaría el Tamiflu, ¿les suena? Es el medicamento que hace dos años estuvo de moda, cuando la Gripe A causó una gran conmoción entre la población.

Por último, los descongestivos tampoco son recomendables para todos. Son bastante fuertes y en algunas personas pueden producir taquicardias o dolores de cabeza, por lo que hemos de llevar cuidado.

Así que ya sabes, aquí tienes unos pequeños consejos que espero que no tengas necesidad de utilizarlos. En cualquier caso, lo mejor si estás enfermo es acudir al médico, que él si que va a saber lo que mandarte y lo que te conviene para tu salud.

FOTO: DeviantArt
Fuente: alimentacionysalud.universiablogs.net

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina