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viernes, 28 de mayo de 2010

Tres reglas para que la dieta sea sostenible en el tiempo


La obesidad es una enfermedad de carácter epidémico en la actualidad, y por ello, todos debemos sumar nuestro grano de arena para colaborar en su reducción y control, sin embargo, para que los tratamientos sean sostenibles y den los resultados esperados, debemos tratar a esta enfermedad crónica como tal.

Para una enfermedad crónica el tratamiento no es temporal ni a corto plazo, sino que tanto la dieta, como el ejercicio y demás estrategias del abordaje deben intentar permanecer en el tiempo. Por eso, hoy damos a conocer tres reglas para que la dieta sea sostenible en el tiempo y no provoque un rápido abandono ni un rápido descenso de peso que posteriormente se convierte en un efecto rebote importante.

Un plan alimentario sostenible a largo plazo debe cumplir con las siguientes reglas:

■Ser completo, es decir, que aporte todos los nutrientes que el cuerpo necesita para vivir con salud de manera de no propiciar carencias alimentarias.
■Ser moderado, es decir, que incluya todos los alimentos y sus nutrientes pero que controle la cantidad de algunos como las calorías, grasas saturadas, azúcares y cereales refinados. Básicamente, una dieta no muy restrictiva pero si reducida en calorías y grasas, es moderada y nos permite incluir todo tipo de alimentos.
■Ser placentero, es decir, no debe ser insípido, desagradable y prohibitivo con las comidas o alimentos preferidos, sino que debe enseñar a la persona a comer sano pero rico, moderado pero de todo, incluso aquello calórico que más nos gusta.

Sólo con estas tres características una persona puede prolongar en el tiempo una dieta o plan alimentario que le ayude a adelgazar y mantener el peso perdido a largo plazo, pues una dieta que prohíba alimentos, que no incluya alimentos calóricos o preferidos y que no cubra los requerimientos de nutrientes, no será sostenible en el tiempo.

Por la salud del paciente y por la efectividad del tratamiento en sí, una dieta sostenible en el tiempo que mejore la calidad de vida del individuo, debe ser completa, moderada y placentera.

Fuente: vitonica.com

domingo, 6 de septiembre de 2009

El peligro de las dietas bajas en carbohidratos


Si bien son las más aconsejadas para reducir peso rápidamente, estos regímenes pueden dañar las arterias y aumentar el riesgo de infartos. Cómo adelgazar sin resignar salud

Científicos revelaron que las dietas bajas en carbohidratos pueden obstruir las arterias y aumentar el riesgo de infartos y derrame cerebral.

Los regímenes basados en el consumo de grandes cantidades de proteínas (carne, pescado y queso) y la restricción de hidratos de carbono (pan, pasta, cereales y azúcares) fueron muy populares en años recientes. Y si bien es cierto que estas dietas son efectivas para reducir rápidamente el peso corporal, se conoce muy poco sobre sus efectos a largo plazo en el corazón y las arterias, publicó el sitio Fitness Online.

Un estudio llevado a cabo en ratones, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, encontró que esos hábitos alimenticios causan daños en las arterias.

La investigación, dicen los expertos, demuestra que la mejor opción para una vida sana es alimentarse con una dieta balanceada.

La investigación
Los científicos del Centro Médico Diaconisa Beth Israel, en Boston, Estados Unidos, decidieron investigar el impacto en el sistema cardiovascular de las dietas bajas en carbohidratos tras escuchar informes de personas que habían sufrido infartos mientras se sometían a esos regímenes.

Los investigadores dividieron a ratones en tres grupos alimentando a cada uno con una dieta diferente: la dieta estándar de ratones -una dieta occidental que era alta en grasas- y una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas.

Así es que la dieta baja en carbohidratos, según los autores, no afectó los niveles de colesterol pero mostró una diferencia significativa en el impacto en la ateroesclerosis -la acumulación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias-, un trastorno que puede provocar infartos y derrames cerebrales.

Después de 12 semanas, los ratones que consumieron la dieta baja en carbohidratos habían bajado de peso pero desarrollaron 15% más ateroesclerosis que los animales que se alimentaron con la dieta normal de ratones.

Entre los ratones de la dieta occidental se encontró 9% más ateroesclerosis. El doctor Anthony Rosenzweig dirigió la investigación y destacó que "es muy difícil saber en los estudios clínicos cómo las dietas afectan la salud vascular".

"Por lo tanto tendemos a confiar en las mediciones simples de marcadores como los del colesterol en la sangre, que hasta ahora fueron sorprendentemente positivos en los individuos en dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas, y que por lo normal pierden peso", aseguró.

Rosenzweig remarcó que "la investigación sugiere que, al menos en animales, estas dietas pueden estar teniendo efectos cardiovasculares adversos que no quedan reflejados en los simples marcadores de la sangre".

La causa
Los científicos no saben a qué se debe este efecto, pero se cree que las dietas bajas en carbohidratos podrían afectar la forma como las células de la médula ósea son capaces de limpiar de forma efectiva los depósitos de grasa en las arterias.

"Poder entender los mecanismos responsables de estos efectos, así como los potenciales procesos reconstituyentes que puedan contrarrestar la enfermedad vascular, podrá eventualmente ayudar a los médicos a ofrecer el mejor tratamiento a sus pacientes", afirmó el doctor Rosenzweig.

Los expertos afirman que todavía es muy pronto para aplicar estos resultados a los humanos, pero están de acuerdo en que el mejor consejo es seguir una dieta balanceada.

Fuente: infobae.com


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina