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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Si tiene Parkinson, camine

Caminar 50 minutos por una cinta rodante tres veces por semana parece ser una buena estrategia para mejorar la velocidad de la marcha en los pacientes con Parkinson, según los datos de un estudio donde se evalúa la eficacia de esta actividad y de ejercicios de resistencia muscular y estiramientos.

Una de las discapacidades que más deterioran la calidad de vida de las personas con Parkinson es el deterioro de la marcha. "Se merma la velocidad de la marcha, la amplitud de la zancada, la cadencia y la base de sustentación. O, lo que es lo mismo, cambian el espacio entre pie y pie y ponen uno enfrente del otro, lo que les dificulta el caminar. Otro síntoma es el bloqueo en el inicio de la marcha, es como si tuviesen los pies pegados al suelo y no los pudiesen levantar. En definitiva, se pierde el automatismo del caminar", explica Mónica Kurtis Urra, secretaria del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Esa dificultad para caminar no mejora con las terapias actuales, como la medicación dopaminérgica o la cirugía. En los últimos años, diferentes estudios han señalado al ejercicio como la vía principal para mejorar o preservar la capacidad para caminar en estos pacientes, y con ella su calidad de vida. Pero, ¿qué tipo de actividad deberían realizar estos pacientes?, ¿con qué intensidad? Ese ha sido el objetivo final de un estudio, publicado en la revista 'Archives of Neurology', en el que se han comparado diferentes tipos de ejercicios a distintos niveles de intensidad para conocer su efecto sobre la marcha, la forma física y la fuerza muscular de 67 pacientes con Parkinson.

Los participantes fueron asignados a tres grupos: uno, el de mayor intensidad, realizaba 30 minutos de actividad por la cinta rodante al 70-80% de su reserva de la frecuencia cardiaca; el segundo, el de menor intensidad, caminaban por la cinta durante 50 minutos pero al 40-50% de su tasa cardiaca; y los participantes del tercer grupo realizaron ejercicios de resistencia y estiramientos en dos tandas de 10 repeticiones con cada pierna. Todos los pacientes llevaron a cabo esta actividad tres veces por semana durante tres meses.

Tras ese periodo, se volvió a evaluar a los pacientes y se comprobó que los diferentes tipos de ejercicios generaron distintos resultados. "Los que caminaron por la cinta rodante a una intensidad baja son los que consiguieron la mayor mejoría en la velocidad de la marcha [un 12% de incremento]. No obstante, el beneficio a nivel de forma física, y función cardiovascular, se dio tanto en los que realizaron el ejercicio más intenso como los que estuvieron en la cinta rodante a baja intensidad", explican los investigadores en su estudio. Por otro lado, también se comprobó que los estiramientos y los ejercicios de resistencia mejoraron la fortaleza muscular, pero no la función cardiovascular.

El hecho de que el ejercicio menos intenso fue el que consiguió mejores resultados y que sea también el más viable para la mayoría de pacientes con Parkinson "tiene importantes implicaciones para la práctica clínica", señalan los investogadores. No obstante, advierten, los beneficios sobre la marcha, el rendimiento físico y la fuerza muscular observados tanto con la cinta como con los ejercicios de resistencia, "no se tradujeron en mejoras en la discapacidad y la calidad de vida". Por este motivo, afirman, deberían diseñarse estudios que combinen diferentes tipos de ejercicio, durante periodos más prolongados y que investiguen su potencial para modificar la trayectoria de la progresión de la enfermedad.

"Se trata de un estudio muy interesante y revelador. Los pacientes suelen preguntar en la consulta sobre si el tipo de comida o el ejercicio influye en su estado de salud y qué pueden modificar. Por este motivo, trabajos como este están muy bien", señala Kurtis.

La especialista de la SEN aclara que lo más parecido al ejercicio con cinta rodante es caminar por el parque, "aunque para confirmar que la eficacia vista en este estudio es extrapolable se tendría que hacer un ensayo comparativo. Aunque no es exactamente igual, porque la cinta te obliga a caminar sin parar, si el paciente no quiere ir a un gimnasio, yo le recomiendo pasear, a paso ligero, por el parque. También hay otros estudios que muestran la eficacia del 'nordic walking' o caminar con bastones, porque con ese ejercicio se movilizan brazos y piernas a la vez".

En un editorial que acompaña al estudio, Liana S. Rosenthal y Ray Dorsey, neurólogos del Centro de Enfermedad de Parkinson y Trastornos del Movimiento, perteneciente de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (Maryland, EEUU), señalan que "esta investigación añade evidencia del valor de intervenciones que van más allá de la medicación y la cirugía y que ofrecen una oportunidad para que los pacientes sean participantes activos en su cuidado [...] Este papel les conduce a una mayor satisfacción con el cuidado, y a cumplir mejor con las recomendaciones de sus médicos. En esencia, el ejercicio pone al enfermo -no una pastilla- en el centro del tratamiento, que es exactamente donde los pacientes quieren, y deben, estar ".

Ángeles López | Madrid
Fuente: elmundo.es

Los beneficios “mentales” de hacer actividad física

Las bondades que el ejercicio aporta al cuerpo son harto conocidos, pero lo que ahora se sabe es que los efectos de la actividad física en la neurología son muchos, y muy positivos. Recomendaciones para ejercitar el cerebro.

Los beneficios fisiológicos comprobables que posee el ejercicio ya fueron vastamente comunicados. Sin embargo, aún mucho queda por decir respecto del aspecto positivo que también tiene la actividad física en la neurología y que, por ende, nos permiten llegar de manera más plena y activa a la cuarta edad.

De hecho, hay un campo muy rico en el área de la “gimnasia cerebral”, que empieza desde antes de nacer: según un estudio del Max Delbrück Center for Molecular Medicine, de Berlín (Alemania), los efectos neurológicos de la actividad física podrían pasar de las mujeres embarazadas, también lactantes, a su descendencia.

Las conclusiones de esta investigación, realizada en principio sobre ratones, fueron publicadas por la famosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences y afirman que “en los adultos, la actividad física voluntaria puede estimular la formación de neuronas en el hipocampo de la cría, la región del cerebro que participa en la motivación, emoción y memoria”.

Ya refiriéndonos a los humanos, realizar ejercicio físico moderado es beneficioso para mantener el cerebro sano y prevenir enfermedades neurodegenerativas. ¿Por qué? Simple, porque para cuidar el cerebro hay que utilizarlo. Parece simple, pero el desafío está en ponerlo en práctica. Los movimientos aeróbicos estimulan al cerebro de dos formas principales:

1) Mantiene un aporte adecuado de nutrientes interviniendo en la homeostasis de la glucosa y del oxígeno y en los procesos de vascularización cerebral
2) Optimiza la eficacia funcional de las neuronas interviniendo en procesos de excitabilidad neuronal y de plasticidad sináptica (propiedad que emerge de la naturaleza y funcionamiento de las neuronas cuando éstas establecen comunicación, y que modula la percepción de los estímulos con el medio).

Así, para poner en forma nuestro cuerpo y, no menos, nuestra mente, se recomienda:

• Gimnasia: ejercicio físico moderado, sostenido en el tiempo y siempre con aval del médico de cabecera. Realizar movimientos programados de piernas, brazos, abdomen pone en funcionamiento nuestro cerebro para poder ejecutarlos correctamente.
• Nutrición: alimentación balanceada rica en vitaminas y minerales con planes que atiendan a las necesidades puntuales de cada paciente y que propicien una educación alimenticia.
• Ozono: Como complemento de los anteriores, es particularmente beneficiosa la oxigenoterapia. La vaporización de ozono cumple funciones complementarias  importantísimas. Por un lado, el oxígeno activo tiene propiedades curativas, es anti-estrés, es excelente para la piel, cabello y uñas, previene la osteoporosis, la jaqueca y la artritis. Por el otro, es un antioxidante orgánico y epidérmico que retrasa el proceso del envejecimiento. Pero aún más relevante es que el oxígeno activo (ozono) participa en todas las funciones metabólicas de nuestras células activando los procesos fisiológicos celulares, también los neuronales.

En definitiva, con el estímulo de la actividad física, se busca “despertar” a nuestro cerebro, para que no permanezca como anestesiado, sino todo lo contrario, bien vivo, que no es otra cosa que un puro reflejo de lo que el ser humano necesita: constante estimulación que le haga sentir pasión por la vida, el motor que nos hace movernos y seguir hacia adelante.

Por: doctora Silvia Caminotti (MP 23515), médica del staff de Figurella

Fuente: saludable.infobae.com

martes, 6 de noviembre de 2012

El ejercicio físico y la pérdida de peso benefician al cerebro

Hace poco hemos hablado de que en personas mayores el ejercicio físico ayuda al cerebro, previniendo lesiones y pérdida de capacidades cognitivas. Pues bien, estudios demuestran que hacer ejercicio y mantener un peso saludable también beneficia el cerebro de las personas mas jóvenes.

El estudio al que hago referencia valoró cómo las pautas de ejercicio físico mejoraron el rendimiento intelectual de los sujetos participantes, que tenían una edad promedio de 49 años, con sobrepeso e inactivos. 

Se valoró que, después de una rutina de ejercicios en bicicleta estática y ejercicios con pesas durante cuatro meses, no solo mejoraron sus capacidades físicas y rebajaron su peso a un índice más saludable, sino que también mejoraron en pruebas que medían el rendimiento de tipo intelectual.

Como es lógico, no es la solución definitiva, ya que ejercitar el cuerpo sin trabajar la mente ya sabemos que da resultados nefastos. Sin embargo, es positivo saber que el paso del sedentarismo a unos hábitos saludables de ejercicio tiene efectos positivos, tanto en el cuerpo como en la mente, en un período relativamente corto de tiempo.

Si el ejercicio se practica de forma habitual y, además, se combina con actividad de tipo intelectual, estaremos poniendo todos los medios para prevenir un amplio espectro de patologías, no solo a nivel físico, sino también mental.

Fuente | medlineplus
Imagen | giopuo

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina