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domingo, 31 de octubre de 2010

Medallones de pescado marinados y rebozados

Ingredientes: 1 kg de filetes de pescado fresco (pescadilla, corvina), 200 g de langostinos frescos pelados, 2 cebollas de verdeo, 1 cebolla grande, 1 cucharada de jengibre fresco rallado, cilantro, 1 taza de jugo de lima, 1 taza de semillas de sésamo, 2 tazas de mijo pelado, 2 tazas de porotos de soja hervidos, 2 dientes de ajo, 1 hinojo, 50 g de manteca, 2 limones, tomillo fresco, hojas verdes

Procedimiento:

  • Cortar los filetes de pescado en cubitos, colocar en una fuente profunda y mezclar con los langostinos y el cilantro picados, rodajas finas de cebolla de verdeo, cebolla rallada y jengibre. Condimentar con jugo de lima, sal y pimienta negra recién molida. Amalgamar todos los ingredientes con las manos hasta lograr una masa algo uniforme. Tapar con papel film y reservar en la heladera durante una hora. Transcurrido ese tiempo, retirar porciones del tamaño deseado, moldear en un cilindro presionando la masa para lograr una preparación similar a una hamburguesa, desmoldar y reservar en la heladera durante 15 minutos más.
  • En una sartén sin materia grasa, dorar rápidamente las semillas de sésamo y el mijo. Rebozar con estos ingredientes los medallones de pescado.
  • En una sartén con manteca y aceite de oliva, incorporar el ajo en láminas y el hinojo en cubitos. Cocinar dos minutos a fuego intenso y agregar los porotos de soja. Saltear dos minutos más, condimentar con jugo de limón, sal, pimienta y tomillo. Servir los medallones con los porotos y una ensalada de hojas verdes.

sábado, 30 de octubre de 2010

Pescado para una boca sana

Si usted quiere conservar sus piezas dentales intactas, dele fuerte al pescado. Investigadores estadounidenses acaban de constatar en un estudio que la dieta rica en ácidos grasos omega -3, presentes en pescados azules y en aceites de pescados, marisco y semillas así como en las verduras de hoja verde podría prevenir y tratar eficazmente la periodontitis, una enfermedad inflamatoria común en la que el tejido de las encías se separa de los dientes, lo que conduce a la acumulación de bacterias y a la pérdida de hueso y dientes.

Hasta ahora, los tratamientos contra esta patología (piorrea) han centrado sus esfuerzos en combatir la infección bacteriana. Sin embargo, el objetivo reciente es atacar la respuesta inflamatoria. "El tratamiento tradicional de la periodontitis ha involucrado principalmente la limpieza y la aplicación de antibióticos locales. Por lo tanto, una terapia dietética, si es efectiva, puede ser un método menos costoso y más seguro para su prevención y tratamiento", dictamina Asghar Z. Naqvi, del Centro Médico Beth Israel Deaconess (Boston, EEUU) y autor del trabajo junto con investigadores de la Universidad de Harvard.

Pero, además, y "dado que existen evidencias que indican un papel de los ácidos grasos omega-3 en otras enfermedades inflamatorias crónicas, es posible que su ingesta para el tratamiento de la piorra tenga el beneficio añadido de la prevención de otras patologías crónicas asociadas con la inflamación, incluido los accidentes cerebrovasculares", añade.

El ensayo, publicado en el último 'Journal of the American Dietectic Association' ha contado con la participación de 9.000 adultos que estaban involucrados entre 1999 y 2004 en la famosa Encuesta Nacional de la Salud y la Nutrición (NHANES) y que fueron sometidos a exámenes dentales periódicos. Los investigadores indagaron asimismo en los hábitos dietéticos (incluida la ingesta de suplementos) de los participantes a través de entrevistas telefónicas. Tuvieron en cuenta también otros factores que podían alterar los resultados, como los culturales, sociodemográficos o hábitos de vida, entre otros.

"Hemos descubierto que el consumo de ácidos grasos omega 3, particularmente el ácido docosahexaenoico (DHA) y el eicosapentaenoico (EPA), están inversamente asociadas con la piorrea en la población de EEUU", aseguran los autores del ensayo.

Al parecer, un 8% de la población estudiada padece piorrea. Sin embargo, los datos constatan "una reducción de aproximadamente el 20% en la prevalencia de la patología entre aquéllos que consumieron mayor cantidad de ácidos grasos omega 3".

Elizabeth Krall Kaye, profesora de la Universidad de Boston (EEUU) y autora del editorial que acompaña al estudio, reconoce a ELMUNDO.es que "la conclusión más importante es que incluso pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-3 pueden ser buenas para las encías. Se trata de niveles que la gente pueda obtener de los alimentos con alto contenido de este tipo de grasas, sin necesidad de recurrir a los suplementos, algo que resulta más complicado porque muchas personas abandonan su consumo".

Esta experta insiste, además, en que el trabajo estadounidense no es el primero en indicar esta asociación. "Existe ya un ensayo publicado por científicos japoneses en 'Journal of Nutrition' que ha alcanzado resultados similares. Sin embargo, la mayoría de los estudios que buscan una relación entre consumo de ácidos grasoso poliinsaturados (PUFAs) y menor riesgo de piorrea se han llevado a cabo con suplementos de alto contenido en ácidos grasos omega-3 y no con dieta".

Pese a los datos, recuerda, "se necesitan más investigaciones, sobre todo más estudios prospectivos que sigan a los pacientes durante un tiempo y evalúen los cambios producidos en la enfermedad periodontal en función de su consumo de omega-3".

Fuente: elmundo.es

jueves, 28 de octubre de 2010

Pescado azul, pescado blanco

La clasificación de pescado que todos conocemos es: Pescado azul, pescado blanco y pescado semigraso. La diferencia de cada grupo de pescados no se encuentra en el color, si no en el contenido graso de cada uno, y en consecuencia en su digestibilidad, y que se expresa en porcentaje con respecto a su peso.

Además de las denominaciones pescado azul, pescado blanco o pescado semigraso (que es el menos habitual), al pescado azul también se le conoce como pescado graso y al pescado blanco como pescado magro. A todo esto hay que añadir que hay pescados que según la época del año en que se encuentren, tienen mayor o menor contenido en grasa, por eso su definición puede variar o se clasifican como pescados semigrasos.

El pescado azul tiene entre un 5 y un 10% de grasa, es el resultado de su necesidad de acumularla para soportar los grandes viajes que realiza. Este cúmulo de grasa que en su mayoría se encuentra en los músculos, hace que su coloración sea algo azulada, por esa razón se cree que reciben el nombre de pescado azul.

Citando algunos ejemplos de pescado azul encontramos el atún, el bonito, la sardina, el boquerón, el salmon, la caballa, la anguila, la lamprea, el pez espada, el cazón, la palometa o japuta y el jurel entre otros.

El pescado blanco contiene alrededor de un 2% de grasa, es un pescado sedentario y no necesita acumular grasas para su manutención. La mayor parte de la grasa de los pescados magros se concentra en el hígado y la coloración de su carne es blanca en la mayoría de casos.

Son pescados blancos la merluza, el rape, el bacalao (aunque cuando está en salazón concentra más grasa y puede considerarse nutricionalmente pescado azul), el lenguado, el fletán, el gallo o el rodaballo entre otros.

El pescado semigraso, como ya hemos indicado, no existe como tal, pero dependiendo de la época del año, un pescado azul reduce su contenido graso, encontrándose en niveles de entre un 2’5% y un 5% de grasas.

Algunos ejemplos de pescado semigraso son la lubina, la dorada, el salmonete, el besugo y la anguila.

Fuente: gastronomiaycia.com

domingo, 5 de septiembre de 2010

Consumir pescado hace que los niños tengan una mayor inteligencia verbal


El grupo de investigación ALSPAC (Avon Longitudinal Study of Parents and Children) lleva más de una década realizando estudios con el objetivo de identificar estrategias para optimizar la salud y el desarrollo de los niños. Joseph Hibbeln, del Instituto Nacional de la Salud de Bethesda de los Estados Unidos, es el director de un nuevo estudio de este grupo que constata que el consumo de menos de 340 gramos semanales de productos del mar se asocia con el potencial riesgo de un desarrollo verbal más lento, así como un desarrollo social, comunicativo y motor por debajo de los estándares óptimos.


El estudio fue publicado recientemente en la revista The Lancet. El ALSPAC consiguió reunir datos alimentarios de 11.875 mujeres embarazadas del Reino Unido para discernir el papel de la dieta de la gestante en el desarrollo y el crecimiento de los hijos. En los resultados, se asegura que la clave está en 340 gramos por semana: «en las mujeres que consumieron menos de esa cantidad no se apreció beneficio alguno, pero las que consumieron más de 340 gramos de frutos del mar por semana en sus dietas durante el embarazo dieron a luz niños significativamente más inteligentes».


Se tomó como punto de corte en la ingestión semanal de pescado los 340 gramos porque esa es la cantidad fijada como máxima por las autoridades sanitarias del país, a fin de evitar una exposición del feto a contaminantes marinos almacenados en los tejidos de pescados y mariscos como metil-mercurio, dioxinas y bifenoles policlorados (PCB).


Se demostró que aquellas mujeres que consumieron más de 340 gramos semanales de pescados o mariscos no registraron mayores niveles de contaminantes en sangre fetal que las que comieron menos.


Los hijos de esas mujeres que consumían pescados tuvieron una mayor función cognitiva en exámenes realizados a los seis meses y a los ocho años del parto».


Otro dato significativo al que apunta el estudio es que las mujeres embarazadas que consumen mayor cantidad de pescado son también las que mantienen hábitos más saludables (dieta y ejercicio).


Beneficios que proveen al cerebro los omega 3


Reducen hasta 2,6 veces el riesgo de hipertensión asociada al embarazo y mejoran las funciones psicomotoras de los bebés prematuros. También, incorporan grasas útiles (fosfolípidos) a las membranas celulares e intervienen directamente en la estructuración de la red neuronal del recién nacido.


El contenido graso del cerebro humano supera el 60% de su peso total, y una tercera parte de este contenido es atribuible a grasas esenciales como los omega 3. El cerebro de un feto en plena gestación necesita ácidos grasos, pero no puede sintetizarlos si no es a través de los nutrientes aportados por la madre.


Fuente: minutouno.com.ar

sábado, 3 de julio de 2010

No siempre el pescado tiene menos grasa que otra carne

Generalmente se recomienda la ingesta de pescado como alternativa a la carne roja por sus virtudes nutricionales y esto, ha llevado a la falsa creencia de que el pescado tiene menos grasas y calorías que otras carnes, cuando en realidad, si bien a veces consumimos pescados muy magros, otras veces no es así.

Por eso, es importante saber que no siempre el pescado tiene menos grasa que otras carnes, sino que hay pescados grasos como el atún por ejemplo, que supera en grasas a una carne vacuna magra. Por supuesto, no podemos dejar de recordar que las grasas del pescado son más saludables que en la carne vacuna, pero en este caso, las calorías de 100 gramos de atún son casi el doble a las de que posee una carne vacuna magra en igual cantidad.

Entonces, es bueno saber que respecto a la salud, el pescado puede tener muchas propiedades saludables, incluso es de mejor calidad nutricional que la carne roja, pero no siempre es menos calórico y menos graso, salvo excepciones de pescado blanco que casi no tiene grasa, como es la merluza, el besugo, lenguado, calamar u otros.

El pescado azúl que es más graso y que contiene ácidos grasos mono y poliinsaturados, puede superar el contenido de grasas de una carne roja magra o de una pechuga de pollo, por ejemplo, pero aun así, la recomendación de comer más pescado en reemplazo de otras carnes es válida si queremos cuidar de nuestro organismo.

Fuente: vitonica.com

jueves, 17 de septiembre de 2009

Propiedades nutritivas de la merluza


La merluza es un pescado blanco con un contenido graso y calórico bajo -aporta en torno a 65 calorías y menos de 2 gramos de grasa por 100 gramos de porción comestible-. Debido a su bajo contenido graso y aporte calórico, la merluza se considera un alimento adecuado para personas que sufren de sobrepeso u obesidad, eso sí, sin olvidar que se ha de cocinar con técnicas culinarias que no añadan un exceso de grasa al alimento, como, por ejemplo, a la plancha o al horno.

La merluza es rica en proteínas completas o de alto valor biológico y posee diferentes vitaminas y minerales. Destaca su contenido en vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B9, B12). Estas vitaminas, salvo la B12, permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos (hidratos de carbono, grasas y proteínas). No obstante, la cantidad de estas vitaminas presentes en la merluza no es relevante si se compara con la que contiene alimentos ricos en estos nutrientes (cereales integrales, legumbres, verduras de hoja verde, hígado y carnes en general).

El aporte adecuado de estas vitaminas es esencial porque intervienen en numerosos procesos de gran importancia como la formación de glóbulos rojos, la síntesis de material genético o el funcionamiento del sistema nervioso, entre otros.

En cuanto a los minerales, la merluza posee potasio, fósforo y magnesio, si bien todos ellos están presentes en cantidades medias si se comparan con las contenidas en la mayor parte de los pescados. El potasio es un mineral necesario para el sistema nervioso y la actividad muscular e interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El fósforo está presente en huesos y dientes, interviene en el sistema nervioso y la actividad muscular, y participa en procesos de obtención de energía. El magnesio, por su parte, se relaciona con el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos. Además forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

Como congelar pescados

Si vamos a consumir el pescado fresco debemos eviscerarlo, lavarlo bien y cocerlo pronto. No dejarlo a temperatura ambiente pues las bacterias presentes en cantidades inofensivas se pueden reproducir contaminando el pescado. Si necesitamos refrigerar, es bueno saber que los pescados de tamaño pequeño y alto contenido de grasa duran menos.

Cuando quieras congelar el pescado recuerde:

- No lavarlo antes de congelar.
- Debes trozarlo al tamaño que utilizarás para cocinarlo o procurar que tenga un grosor no mayor de 3 cm para asegurar el congelado al interior.
- Debes empacarlo con bolsa plástica para evitar el contacto con el oxígeno.
- La congelación debe ser en el menor tiempo posible y mantenerlo a una temperatura mínima de -18 grados.

Cuando quiera descongelar:

- No lo dejes a temperatura ambiente ni sumergirlo en agua (se pierden nutrientes y se puede malograr).
- Colócalo primero en la parte más fría de la refrigeradora, en el microondas o cocínalo sin descongelar.
- Recuerda que si lo descongelas no lo puedes volver a congelar.


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina