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martes, 12 de noviembre de 2013

La alimentación y el cerebro

La nutrición es uno de los factores que puede jugar un papel protector en el deterioro de las funciones cognitivas, por lo que es de gran importancia conocer y profundizar este aspecto formulando pautas que ayuden a disminuir el riesgo para presentar determinadas enfermedades. 

Una alimentación saludable, variada y completa, a través de una dieta equilibrada, permite que nuestro cuerpo funcione con normalidad cubriendo nuestras necesidades biológicas básicas, a la vez que reduce el riesgo de padecer ciertas alteraciones o enfermedades a corto y largo plazo. 

Actualmente, se reconoce la importancia de la dieta en la disminución del riesgo de patologías crónicas como las enfermedades del corazón, cáncer, diabetes y obesidad. Lo que generalmente no se tiene en cuenta es que la manera en que nos alimentamos tiene también un impacto sobre nuestro cerebro. Los mismos hábitos alimentarios que llevan a problemas físicos tales como enfermedades coronarias, se vuelven también factores de riesgo para presentar enfermedades cerebrales. 

La asociación de Alzheimer de los Estados Unidos "Alzheimer's Association" declaró un estudio longitudinal realizado con 1500 adultos, en el cual se determinó que aquellos que eran obesos a una edad intermedia tenían luego una probabilidad dos veces mayor de desarrollar demencia posteriormente en sus vidas. Aquellos que tenían colesterol alto y presión sanguínea alta tenían seis veces más riesgo de desarrollar demencia con el deterioro cognitivo e intelectual que ella implica.

Colesterol y el cerebro

El colesterol LDL, conocido como colesterol "malo", tiende a depositarse en las paredes internas de las arterias, disminuyendo su luz e impidiendo el correcto transporte de oxígeno y nutrientes a los distintos órganos, entre ellos el cerebro. Esta infiltración progresiva de colesterol en la pared arterial la deja vulnerable a la rotura con sus graves consecuencias a nivel cardíaco y/o cerebral. Sin embargo el HDL (Hight Density Lipoprotein) considerado colesterol "bueno" por la función que desempeña, podría proteger las células cerebrales. La hipertensión arterial también aumenta el riesgo de accidentes cerebro vasculares y demencia vascular.

Lic. Sol Vilaro, jefa de la Sección Nutrición en Neurología y Psiquiatría de INECO

Foto: Clarín - Andrés D'Elia
Fuente: entremujeres.com

¿Cómo influyen los alimentos en el correcto funcionamiento del cerebro?

La clave para llevar una alimentación saludable depende tanto de la selección de alimentos que uno haga, como de las cantidades y de la frecuencia con que estos se consumen. Para elegir es necesario conocer bien los alimentos y las funciones que éstos tienen en el sistema nervioso, de ésta manera se podrá disfrutar de las comidas y preparaciones y al mismo tiempo mejorar la agilidad mental.

Los cereales y legumbres, sobre todo integrales contienen Vitaminas del complejo B, que participan en importantes reacciones del sistema nervioso.

Las frutas y hortalizas brindan protección contra enfermedades degenerativas y protegen al cerebro, ésto se debe a su alto contenido de varios antioxidantes tales como la Vitamina C, A (carotenos), flavonoides y polifenoles.

Las verduras contienen ácido fólico que, entre otras funciones y en colaboración de la vitamina B12, interviene en la eliminación de compuestos dañinos para la función neurocognitiva.

Los lácteos son alimentos fuente de Calcio, un mineral requerido para la normal transmisión de los impulsos nerviosos.

Las carnes aportan proteínas de alto valor biológico, las rojas además aportan hierro, un mineral que ayuda a transportar el oxígeno al cerebro. El pescado, además aporta otros nutrientes esenciales (ácidos grasos omega 3) necesarios para un adecuado desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso. Aspectos relacionados con las funciones cognitivas (memoria, percepción, atención) se ven favorecidos con el consumo de éste nutriente. Los ácidos grasos omega-3 facilitan la transmisión de mensajes en el sistema nervioso central. También tienen efectos benéficos sobre el sistema cardiovascular, contribuyen a disminuir la presión sanguínea y a reducir las concentraciones de colesterol y triglicéridos en plasma. Contienen fósforo, un mineral de vital importancia en las membranas celulares.

Los aceites y frutos secos contienen Vitamina E, un potente antioxidante que protege a las neuronas de los radicales libres. Son fuente de ácidos grasos esenciales (omega 3, 6 y 9) sustancias involucradas en el correcto funcionamiento nervioso ya que ayudan a mejorar la comunicación entre neuronas.

¿Qué hacer desde el punto de vista nutricional para mantener un cerebro sano? Para preservar la salud arterial y mental es fundamental la prevención primaria, la cual implica cambios en estilo de vida.

· Llevar a cabo una alimentación saludable
· Mantener un peso aceptable
· Aumentar la actividad física
· Mantener una actividad social/cognitiva
· Abandonar el hábito de fumar

Para intensificar las estrategias preventivas relacionadas con la alimentación es necesario adoptar un estilo de vida sana con una dieta saludable, en lugar de dietas drásticas y a corto plazo.

Esto implica:

· Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.
· Comer frutas y hortalizas todos los días.
· Aumentar el consumo de antioxidantes.
· Aumentar el consumo de fibra dietética y polisacáridos complejos.
· Consumir lácteos descremados todos los días.
· Elegir fuentes de proteínas que aporten bajo contenido en grasas saturadas.
· Reducir la ingesta de grasas saturadas y trans.
· Reducir el colesterol dietario.
· Incrementar el uso de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados
· Evitar salteados y frituras.
· Disminuir el consumo de azúcar y sal.
· Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas
· Tomar abundante agua potable durante todo el día

Recomendaciones prácticas para cumplir las premisas del plan de alimentación:

*  Para reducir la ingesta de grasas saturadas y trans: evitar manteca, margarina, lácteos enteros (leche, cremas quesos), helados de crema, fiambres, embutidos, productos de panadería, pastelería, galletitas, amasados.
*  Para reducir el colesterol dietario: restringir el consumo de vísceras (seso, hígado, riñón, molleja, chinchulín), yema de huevo y crustáceos (langostas, camarón, langostino, cangrejo).
* Para incrementar el consumo de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados: elegir y combinar: aceite de oliva, aceite de soja, aceite de canola, aceite de girasol, aceite, de maíz, aceite de uva. Realizar aderezos y salsas con: palta, aceitunas, frutas secas.
*  Incrementar el consumo de pescado de aguas frías ricos en omega 3 tales como, salmón, caballa, atún, anchoa, arenque, sardina
* Para aumentar el consumo de fibra dietética y polisacáridos complejos: elegir hortalizas y frutas, preferentemente crudas y con cáscara; legumbres como arvejas, garbanzos, porotos, soja y lentejas; arroz integral, cereales (incluir salvado de avena), pan francés e integral.
* Para elegir fuente de proteínas que aporten bajo contenido en grasas saturadas: consumir pescado, carnes vacunas magras, pechuga de ave sin piel, cordero patagónico o fueguino, cortes magros de cerdo, conejo, productos lácteos descremados, clara de huevo, legumbres y cereales integrales.
* Para aumentar el consumo de antioxidantes: consumir pimientos, apio, tomate, brócoli, repollo, espinaca, cebolla, ajo, entre otros; frutas cítricas, kivi, frutilla, frambuesa, manzana etc... Aceites vegetales, germen de trigo, frutas secas, granos enteros.

Al preparar los alimentos:

* Utilizar métodos de cocción que no requieran grasas (vapor, horno, parrilla, plancha, microondas.
* Evitar salteados y frituras pues hay mayor velocidad de degradación de los ácidos grasos poliinsaturados presentes en el aceite y hay absorción de aceite por el alimento.

Lic. Sol Vilaro, jefa de la Sección Nutrición en Neurología y Psiquiatría de INECO

Foto: Clarín - Andrés D'Elia
Fuente: entremujeres.com

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La edad está en el cerebro

En los últimos años, la sirtuina ha sido objeto de acalorados debates científicos. Aunque muchos expertos avalan sus propiedades antienvejecimiento, los últimos estudios descartan que dicha sustancia sea capaz de conseguir tales efectos. Los resultados son contradictorios.

Ahora, un grupo de investigadores de la escuela de Medicina de la Universidad de Washington (Saint-Louis,Misuri, EEUU) asegura tener la respuesta definitiva. Según Shin-ichiro Imai, el principal autor de este trabajo, publicado en la revista 'Cell Metabolism', "hemos identificado el mecanismo por el cual una proteína específica llamada SIRT1 consigue provocar en el celebro un retraso significativo en el envejecimiento y el aumento de la longevidad". Ambos, añade, "se han asociado con una dieta baja en calorías".

La asociación entre la alimentación y los años de vida no es nueva. El filósofo y científico japonés Ekiken Kaibara describió por primera vez, en 1713, el concepto de control de la dieta como método para lograr una buena salud y más longevidad. Quizás también lo puso en práctica, ya que murió a los 84, una edad muy por encima de la media en el siglo XVIII.

Desde entonces, los resultados de varios estudios realizados en modelos de ratones han apoyado esta teoría que relaciona una dieta baja en calorías con una vida más larga. Tal y como explica Ramón Estruch, del Centro de Investigación Biomédica en Red en Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), "hay mucha evidencia en este sentido, sobre todo en animales de experimentación. Incluso se ha visto que en situaciones de carencia económica (como el bloqueo en Cuba), en las que la ingesta calórica se reduce, disminuyen algunas enfermedades cardiovasculares y aumenta la longevidad".

Ahora, por primera vez, se descubre por qué ocurre. Imai y su equipo han observado que SIRT1 provoca actividad neuronal en zonas específicas del hipotálamo, lo que desencadena una serie de cambios físicos en el músculo esquelético, que adquiere más vigor y longevidad. "Vimos que en los ratones viejos que expresan SIRT1 en el cerebro, las estructuras musculares esqueléticas se parecen al tejido muscular joven", argumenta Imai. Es decir, ratones de 12 meses (lo que equivale a 70 años en los humanos) se muestran tan activos como los de cinco meses de edad.

SIRT1 es una proteína ligada a los genes y, como tal, cada persona expresa más o menos en función del ambiente que le rodea (la dieta seguida, la exposición solar, etc.). En el caso de los ratones estudiados por el grupo de Imai, algunos fueron modificados genéticamente para sobreproducir SIRT1 en los tejidos del cuerpo, mientras que otros fueron diseñados para producir esta sustancia sólo en el cerebro. Los resultados hablaban por sí mismos: "Sólo los animales que sobreexpresan SIRT1 en el cerebro tuvieron una vida más prolongada, al igual que los ratones normales criados en regímenes de restricción de calorías en la dieta".

En definitiva, el efecto antienvejecimiento de la sobreexpresión de SIRT1 es similar al de la restricción dietética. De hecho, los animales modificados genéticamente para producir más SIRT1 en el cerebro no tienen por qué reducir la ingesta de calorías para beneficiarse del efecto antienvejecimiento asociado a la sirtuina.

Esta sustancia no sólo se traduce en cambios del músculo esquelético, los roedores experimentaron un sueño más profundo y vivieron más. En los ratones machos, el promedio de vida aumentó en un 9% y en las hembras en un 16%. En humanos, equivaldría a 13 o 14 años más para las mujeres y unos siete más para los hombres.

Otro de los beneficios comprobados en este estudio fue el retraso de muerte por cáncer en los ratones con sobreexpresión SIRT1 en el cerebro. En general, "se retrasa el declive relacionado con la edad".

En vista de los hallazgos obtenidos, apunta Imai, dado que el envejecimiento está marcado en algunas áreas cerebrales del hipotálamo, se plantea la 'fantasía' de poder alargar la vida manipulando los núcleos cerebrales.

Fuente: elmundo.es

viernes, 24 de mayo de 2013

¡Meditar cambia tu cerebro!

La meditación es una práctica milenaria que ayuda a limpiar la mente, centrándola en el momento presente, en el aquí y ahora. El “arte de no hacer nada” nos llena de beneficios, a tal punto, que nuestro cerebro cambia cuando incluimos la meditación en nuestra rutina:

* Mejora el aprendizaje. Un estudio de la Universidad George Mason de Estados Unidos aseguró que meditar antes de una clase ayuda a que los estudiantes se concentren mejor y retengan mejor lo aprendido.
* Más empatía. Un grupo de científicos de la Universidad de Emory usaron la resonancia magnética para estudiar el cerebro de personas que meditaban y comprobaron que, en comparación con quienes no lo hacían, tenían más activas las neuronas de la corteza dorsomedial prefrontal y el giro frontal inferior, dos estructuras que participan en el reconocimiento del estado emocional de las personas que nos rodean.
* Efecto analgésico. Incluso para los que recién se inician en esta práctica, meditar tiene un potente efecto analgésico. Según un estudio publicado en la revista Pain y financiado por National Science Fundation estadounidense, basta practicar tres días consecutivos durante 20 minutos para notar un importante alivio de la sensación de dolor durante las 24 horas del día.
* Más conexiones. Según publica MuyInteresante.es, esta práctica aumenta la plasticidad neuronal y mejora la coordinación entre las células del cerebro. Este descubrimiento surge de un estudio publicado en la revista PLOS One basado en resonancia magnética cerebral con espectroscopia, una técnica que permite medir sustancias químicas en una determinada región del cerebro. “Los autores del trabajo identificaron un incremento significativo de la conectividad a nivel de las fibras de la sustancia blanca, que comunican ciertas estructuras profundas, como el tálamo, con la corteza parietal superior izquierda, la parte del cerebro que controla la consciencia de uno mismo”, explican desde el sitio web español.

Como explican desde la fundación El Arte de Vivir desde su página web, la meditación ofrece innumerables beneficios para el cuerpo, la mente y el espíritu. Entre los beneficios que se logran a nivel mental, se enumeran los siguientes:

- Disminuye la ansiedad.
- Mejora la estabilidad emocional.
- Aumenta la creatividad.
- Aumenta la felicidad.
- Se desarrolla la intuición.
- Se logra tener claridad mental.
- Se logra la paz mental.

“La meditación no sólo alivia el estrés y la tensión, sino que también mejora tus habilidades, fortalece el sistema nervioso y la mente. Al mismo tiempo, está probado científicamente que estos minutos de regeneración del sistema nervioso liberan toxinas del cuerpo y fortalecen el sistema inmunológico”, explica Beatriz Goyoaga, coordinadora de El Arte de Vivir para Latinoamérica y España.

Además, en un estudio dirigido por psiquiatras del Hospital General de Massachusetts, 16 personas hicieron un curso de ocho semanas y destinaron 27 minutos diarios para meditar. Las conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, señalan varios aportes:

*  Cambian algunas regiones cerebrales. Al analizar las imágenes por resonancia magnética se encontró un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo.
*  Hay modificaciones positivas. Se observaron transformaciones en una zona del cerebro importante para el aprendizaje, la memoria, la autoconciencia y la empatía.
*  Reduce el estrés. Se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, lo que está relacionado con una reducción de las tensiones.
*  Modificaciones físicas. La meditación es considerada como algo espiritual, pero también puede aumentar nuestro bienestar y nuestra salud.

Fuente: entremujeres.com

miércoles, 22 de mayo de 2013

La dieta mediterránea también 'alimenta' al cerebro

El estudio PREDIMED sigue trayendo buenas noticias. Apenas tres meses después de demostrar de forma fehaciente que la dieta mediterránea protege el corazón, una escisión de esta investigación española señala que los beneficios de este tipo de alimentación también podrían extenderse al cerebro. Según sus datos, publicados en la revista 'Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry', este patrón alimenticio regado con aceite de oliva virgen extra o frutos secos parece mejorar significativamente la capacidad cognitiva de las personas mayores.

En concreto, los autores de este trabajo, liderados por Miguel Ángel Martínez, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, realizaron un seguimiento a un grupo de 522 individuos de edades comprendidas entre los 55 y los 80 años que, al inicio de la investigación, no presentaban ningún problema de corazón aunque sí tenían un perfil de riesgo (tenían diabetes tipo 2 o varios factores asociados, como la hipertensión o el tabaquismo).

Entre los más de 17.000 participantes en el PREDIMED, los investigadores eligieron a este grupo reclutado en Navarra porque era el que mejor permitía realizar un seguimiento a largo plazo.

Así, después de una media de seis años y medio realizando una dieta mediterránea (ya fuera con suplemento de aceite de oliva o de frutos secos) o un régimen bajo en grasas (grupo control), estos individuos se sometieron a varios tests que pretendían evaluar su función cerebral y detectar posibles signos de deterioro cognitivo.

Entre otras pruebas, se evaluó la memoria, la orientación, el pensamiento abstracto o los niveles de atención de cada uno de los participantes. Los resultados fueron claros a favor de la dieta mediterránea. La incidencia de tanto un deterioro cognitivo leve como de una demencia era significativamente más baja en los grupos de quienes habían estado tomando una dieta mediterránea. Asimismo, los resultados de los tests en cuanto a capacidad cognitiva también eran mejores entre quienes seguían este patrón alimenticio.

Como destaca el doctor Martínez en conversación con ELMUNDO.es, es la primera vez que una muestra tan amplia repartida de manera aleatoria demuestra estos beneficios a nivel cerebral. Entre los mecanismos que podrían explicar esta protección, Martínez destaca que el aceite de oliva favorece la eliminación del cerebro de la proteína beta-amieloide, "clave en el Alzheimer". Además, añade, el aceite de oliva reduce los marcadores de inflamación "y cada vez hay más evidencias de que la demencia de tipo vascular y la tipo Alzheimer no son en realidad tan diferentes". Aunque, como admiten en el estudio, son necesarios más estudios que ratifiquen estas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Por otro lado, también son claves nuevos trabajos que evalúen los efectos de la dieta sobre el cerebro analizando también cuál era el punto de partida de los participantes al inicio de la investigación, algo que este trabajo no ha tenido en cuenta. "Es una limitación importante que hay que reconocer, aunque asumimos que el reparto aleatorio de la muestra también supone que los tres grupos son similares en este punto", explica el investigador malagueño de la Universidad de Navarra. Si a los participantes no se les realizó un test mental al inicio de la prueba, reconoce, fue por una cuestión de financiación: "Hay que tener en cuenta que el estudio PREDIMED reparte 2,5 toneladas de aceite de oliva entre los participantes a la semana (que al principio pagábamos nosotros mismos), hay que pagar a los dietistas, nutricionistas, las pruebas de laboratorio, los cuestionarios... Es un gran trabajo logístico".

Pero el corazón y el cerebro no son los únicos beneficiados por el aceite de oliva; el mismo estudio PREDIMED, como adelanta el doctor Martínez va a publicar pronto resultados que demuestran que este 'oro líquido' de la dieta mediterránea es también capaz de reducir el riesgo de diabetes.
 
Fuente: elmundo.es

jueves, 16 de mayo de 2013

¡Meditar cambia tu cerebro!

La meditación es una práctica milenaria que ayuda a limpiar la mente, centrándola en el momento presente, en el aquí y ahora. El “arte de no hacer nada” nos llena de beneficios, a tal punto, que nuestro cerebro cambia cuando incluimos la meditación en nuestra rutina:

* Mejora el aprendizaje. Un estudio de la Universidad George Mason de Estados Unidos aseguró que meditar antes de una clase ayuda a que los estudiantes se concentren mejor y retengan mejor lo aprendido.
* Más empatía. Un grupo de científicos de la Universidad de Emory usaron la resonancia magnética para estudiar el cerebro de personas que meditaban y comprobaron que, en comparación con quienes no lo hacían, tenían más activas las neuronas de la corteza dorsomedial prefrontal y el giro frontal inferior, dos estructuras que participan en el reconocimiento del estado emocional de las personas que nos rodean.
* Efecto analgésico. Incluso para los que recién se inician en esta práctica, meditar tiene un potente efecto analgésico. Según un estudio publicado en la revista Pain y financiado por National Science Fundation estadounidense, basta practicar tres días consecutivos durante 20 minutos para notar un importante alivio de la sensación de dolor durante las 24 horas del día.
* Más conexiones. Según publica MuyInteresante.es, esta práctica aumenta la plasticidad neuronal y mejora la coordinación entre las células del cerebro. Este descubrimiento surge de un estudio publicado en la revista PLOS One basado en resonancia magnética cerebral con espectroscopia, una técnica que permite medir sustancias químicas en una determinada región del cerebro. “Los autores del trabajo identificaron un incremento significativo de la conectividad a nivel de las fibras de la sustancia blanca, que comunican ciertas estructuras profundas, como el tálamo, con la corteza parietal superior izquierda, la parte del cerebro que controla la consciencia de uno mismo”, explican desde el sitio web español.

Como explican desde la fundación El Arte de Vivir desde su página web, la meditación ofrece innumerables beneficios para el cuerpo, la mente y el espíritu. Entre los beneficios que se logran a nivel mental, se enumeran los siguientes:

- Disminuye la ansiedad.
- Mejora la estabilidad emocional.
- Aumenta la creatividad.
- Aumenta la felicidad.
- Se desarrolla la intuición.
- Se logra tener claridad mental.
- Se logra la paz mental.

“La meditación no sólo alivia el estrés y la tensión, sino que también mejora tus habilidades, fortalece el sistema nervioso y la mente. Al mismo tiempo, está probado científicamente que estos minutos de regeneración del sistema nervioso liberan toxinas del cuerpo y fortalecen el sistema inmunológico”, explica Beatriz Goyoaga, coordinadora de El Arte de Vivir para Latinoamérica y España.

Además, en un estudio dirigido por psiquiatras del Hospital General de Massachusetts, 16 personas hicieron un curso de ocho semanas y destinaron 27 minutos diarios para meditar. Las conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, señalan varios aportes:

*  Cambian algunas regiones cerebrales. Al analizar las imágenes por resonancia magnética se encontró un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo.
*  Hay modificaciones positivas. Se observaron transformaciones en una zona del cerebro importante para el aprendizaje, la memoria, la autoconciencia y la empatía.
*  Reduce el estrés. Se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, lo que está relacionado con una reducción de las tensiones.
*  Modificaciones físicas. La meditación es considerada como algo espiritual, pero también puede aumentar nuestro bienestar y nuestra salud.

Fuente: entremujeres.com

martes, 6 de noviembre de 2012

El ejercicio físico y la pérdida de peso benefician al cerebro

Hace poco hemos hablado de que en personas mayores el ejercicio físico ayuda al cerebro, previniendo lesiones y pérdida de capacidades cognitivas. Pues bien, estudios demuestran que hacer ejercicio y mantener un peso saludable también beneficia el cerebro de las personas mas jóvenes.

El estudio al que hago referencia valoró cómo las pautas de ejercicio físico mejoraron el rendimiento intelectual de los sujetos participantes, que tenían una edad promedio de 49 años, con sobrepeso e inactivos. 

Se valoró que, después de una rutina de ejercicios en bicicleta estática y ejercicios con pesas durante cuatro meses, no solo mejoraron sus capacidades físicas y rebajaron su peso a un índice más saludable, sino que también mejoraron en pruebas que medían el rendimiento de tipo intelectual.

Como es lógico, no es la solución definitiva, ya que ejercitar el cuerpo sin trabajar la mente ya sabemos que da resultados nefastos. Sin embargo, es positivo saber que el paso del sedentarismo a unos hábitos saludables de ejercicio tiene efectos positivos, tanto en el cuerpo como en la mente, en un período relativamente corto de tiempo.

Si el ejercicio se practica de forma habitual y, además, se combina con actividad de tipo intelectual, estaremos poniendo todos los medios para prevenir un amplio espectro de patologías, no solo a nivel físico, sino también mental.

Fuente | medlineplus
Imagen | giopuo

miércoles, 4 de abril de 2012

Aliméntate con pescado y fortalece tu cerebro

El comer pescado favorece el desarrollo de la inteligencia, según una investigación desarrollada en Suecia, en adolescentes varones. En este artículo podrás conocer los beneficios de incluir pescado en la alimentación, a partir de sus propiedades para fortalecer el cerebro.

Comer pescado en forma frecuente por parte de adolescentes varones estaría fortaleciendo el cerebro de los mismos, según un estudio hecho en Suecia.

Es sabido la bondad del pescado como alimento de excelencia para la salud humana pero no se conocía tanto su relación con lo bueno que puede resultar para el cerebro y las funciones cognitivas (memoria, lenguaje, etc.).

Según la fuente, un grupo de investigadores encontró que entre 5000 varones que fueron entrevistados con edades de 15 años en Suecia, que consumían más de una vez a la semana pescado, mostraban una tendencia por la cual se demostraban mejores resultados en pruebas de inteligencia. Estas pruebas de inteligencia se llevaron a cabo 3 años después.

Las sustancias del pescado que contribuirían al desarrollo cerebral son los ácidos grasos omega 3. En especial en:
  • el salmón
  • la sardina
  • el atún blanco (en menor medida)
No solamente este alimento es bueno para el desarrollo del cerebro y las funciones cognitivas, sino para la protección del mismo y su funcionamiento normal en la vida.

Resultados del estudio demostraron que:
  • Los hijos de consumidores regulares de pescado durante el embarazo demostraban una tendencia a lograr resultados mejores en pruebas de inteligencia.
  • Quienes habían consumido pescado durante toda la vida lograban tener riesgo bajo de tener deterioro cognitivo.
La doctora encargada de la investigación, María Aberg de la Universidad de Goteborg afirmó que con este estudio se estaría analizando a gran escala los beneficios del pescado en la inteligencia de los jóvenes adolescentes.

La especial importancia de los datos que se desprenden de esta investigación es porque en la etapa adolescente, aún se tiene un cerebro con una plasticidad tal, que los cambios cerebrales y las funciones cognitivas están especialmente influidas. En función de un buen desarrollo cerebral, se crean las condiciones óptimas para tener una buena inteligencia y a partir de esto conductas sociales y emocionales acordes.

La plasticidad cerebral es una capacidad del cerebro para reorganizarse ante un aprendizaje de habilidades o ante una lesión. Esto lo realiza por medio de las redes neuronales interconectadas.

En suma, si bien no se asegura nada aún, el estudio permitiría afirmar que la inclusión de pescado en la dieta del adolescente favorece un buen desarrollo cognitivo

Fuente: innatia.com

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina