lunes, 14 de marzo de 2011

Vinos y cerveza en Suiza

Viajar a un país no solo significa observar y conocer sus atractivos naturales y sus monumentos. También es una buena oportunidad de deleitar el paladar con su gastronomía tradicional.

En este caso hemos decidido viajar a Suiza no para probar sus platillos sino para realizar un tour vinícola. Por si no lo sabías, te contamos que en el país de Guillermo Tell, particularmente en la zona sur, se producen excelentes vinos, los cuales compiten con sus pares europeos como los franceses e italianos.

Alguno de los lugares donde se produce mayor cantidad de vino es en el Cantón de Valais, lugar en donde el cultivo de la viña se ha vuelto importante. Otros lugares con vastas hectáreas de viñedos son el Cantón de Vaud, el Cantón de Tesino, y también la ciudad más grande del país: Zurich.

Es importante saber que el vino de Suiza es un producto muy valorado dentro y fuera del país. Solo basta con decirte que Suiza está dentro de los 10 países que más importan vino a nivel mundial. Ten en cuenta que son cientos de millones las botellas que se producen anualmente y que casi el 100% de la población consume sus vinos nacionales.

Otra de las bebidas importantes del país es la cerveza, quien también ocupa un lugar privilegiado en las mesas suizas. Es muy usual pues asistir a un bar y ordenar una cerveza, la cual será servida no en botella sino extraída de un gran barril. Vale la pena mencionar que la edad mínima para beber cerveza aquí son los 16 años, y para otros alcoholes 18 años como mínimo.

Gastronomia Suiza


De la gastronomía de Suiza hay que destacar productos como el chocolate, patatas y quesos como el Emmental y el Gruyére. Con ellos se elaboran ricas recetas como Fondue. Su cocina está influenciada por países vecinos como Alemania, Francia e Italia.

Entre sus platos típicos destacar el famoso Rösti patatas en juliana y braseada (a veces lleva beicon), guarnición para salchichas, carnes, huevos fritos, etc., el Raclette, queso fundido sobre patata cocida (se puede acompañar con barbacoa), Käsefondue (fondue de queso), se mojan cuadritos de pan en el queso fundido,Fondue Bourguignon (fondu de carne), se fríe cualquier tipo de carne en aceite, Papet vaudoir (puerros y patatas, ensaladas frescas y naturales, salchichas cocidas y ahumadas).

En lo referente al dulce destacar los excelentes chocolates y postres como el menrengue de Berna o la tarta de nueces de Engandina, Schaffhausen, pasteles rellenos de crema, Fasnachtküchli (pastelitos espolvoreados con azúcar típicos de Semana Santa).

Además en Suiza se preparan bebidas muy famosas como es el zumo de manzana muy consumido en este país. También el vino es producido y consumido en Suiza y es una bebida muy popular como la sidra.

Fuente: arecetas.com

Suiza, el país verde del siglo XXI.


Son muchos los tópicos conocidos sobre Suiza: su neutralidad geopolítica, su seguridad bancaria, sus chocolates, relojería. Pero quizás lo más destacable de la Suiza del siglo XXI sea su liderazgo como país eco-amigable.

Suiza, no sólo posee un paisaje de montaña idílico por proteger, sino que lo resguardan con una de las políticas medioambientales más exhaustivas y efectivas del planeta. La conciencia verde no es sólo una ley más que cumplir, sino todo un modelo de vida y sociedad.

La sociedad suiza entiende que su país es un tesoro a proteger y conservar. Por ello, en rubros como el turismo, los viajeros no tendrán dificultades en encontrar abundantes hoteles ecológicos certificados en todas las regiones. El Gobierno Suizo, con sus políticas, se encuentra a la vanguardia en cuanto a la promoción del desarrollo sustentable, un modelo que muchos países deberían asumir.

El turismo ecologico que en muchos países es una rareza, en Suiza es casi una regla. Al menos, abundan los hoteles que tienen un especial cuidado por su entorno, y tienden a persuadir a los ciudadanos y huéspedes a asumir un papel activo en la conservación de la naturaleza.

Suiza es un país ecológico en cada aspecto de la vida, desde como transportarse, siendo Suiza el pais con menos coches en relación a su alto poder adquisitivo, hasta el consumo de alimentos, con un alto porcentaje de producción orgánica o productos ecologicos en sus frutas y verduras.

Suiza, podrá sorprendernos incluso con ideas por demás originales y simples, que terminarán por cambiar nuestro modo de pensar la forma que nos comportamos con nuestro planeta. Un ejemplo es el hotel Whitepod, una especie de eco campamento limitado a pocas personas en la altura de los Alpes Suizos, con una propuesta en donde como huéspedes, no sólo disfrutamos de la naturaleza, sino que también colaboramos para protegerla.

Sin dudas, el país es un modelo a seguir y aprender para promover el turismo responsable, el único capaz de preservar lo mejor que tenemos para las futuras generaciones.

Fuente: locuraviajes.com

Suiza: un país ecológico y responsable en el reciclaje


Suiza es más comúnmente conocido por su sistema bancario pero lo que no se sabe de Suiza no es comúnmente reconocido es por sus esfuerzos de reciclaje y menos conocido, como el país de Europa líder mundial en reciclaje de papel.

Los ciudadanos suizos también hacen un trabajo fantástico de reciclaje de botellas de plástico PET, con un 80 por ciento de estas botellas se reciclan.

Esto es significativamente más alta que la tasa de reciclado 20 a 40 por ciento visto en otras partes de la Unión Europea. Es fácil de reciclar en Suiza, que forma parte de la razón por la cual sus tasas de reciclado son tan altas. Los supermercados tienen centros de reciclaje para las baterías, papel, vidrio y más, y desechos de jardín se recoge en la acera, desde hace varios años. También hay un incentivo financiero para el reciclaje – tirar basura cuesta dinero, pero el reciclaje es libre.

Suiza está orgullosa de sus esfuerzos de reciclaje, y con razón, el vidrio y el papel son sólo algunas de las cosas que el promedio de Suiza se niega a lanzar simplemente a la calle. No solo tienen los contenedores de reciclado en todos los supermercados, sino que cada ciudad aporta una colección de papel reciclado una vez al mes, y eso no significa solo periódicos viejos, la mayoría de las personas reciclan todo el cartón o papel, de los paquetes de cereales a las facturas telefónicas viejas, etc.

Los residuos verdes u orgánicos de jardín, se ponen en la calle (claramente identificado) cada dos semanas, para ser recogido. El aluminio y estaño se pueden entregan en los almacenes locales, las baterías son entregadas en el supermercado, y el aceite usado u otros productos químicos son depositados en sitios especiales. Las botellas de plástico PET, y los envases de bebidas son las más comunes en Suiza, y el 80% de ellos son reciclados – muy superiores a la media europea de 20 a 40%.

Pero el suizo no recicla sólo porque se preocupan por el medio ambiente. Hay un fuerte incentivo económico. El reciclaje es libre, pero en la mayor parte de Suiza tirar basura cuesta dinero – cada bolsa de basura tiene que tener una etiqueta, y el precio de cada etiqueta de por lo menos en un euro (60 peniques). Así que cuanto menos se tire, menos se paga.

Pais Suiza, generalidades e historia

Datos de interés

Extensión: 41.293 km2.
Límites: Norte, Francia y Alemania; Este, Liechtenstein, Austria e Italia; Sur, Italia; Oeste, Francia.
Población: 7.336.000 h.
Densidad: 177,7 h/km2.
Capital: Berna.
División administrativa: 26 cantones.
Ciudades principales: Zurich, Basilea, Ginebra, Berna, Lausana, Lucerna.
Gentilicio: suizo.
Forma de Estado: república confederada.
Idioma: alemán, francés, italiano y romanche.
Religión: catolicismo, 41,6 %; protestantismo, 35,3%; aconfesionales, 11 %.
Moneda: franco suizo.
Tasa de natalidad: 10,0‰.
Tasa de mortalidad: 8,4‰.
PIB por habitante: 28.695 dólares.

Geografía

Suiza se localiza en el centro de Europa. La población, en su mayoría urbana, se concentra sobre todo en la zona del Mittelland. Debido a las características físicas del país, los suelos cultivables son escasos y los únicos productos destacables son cereales, frutas, remolacha azucarera, colza, tabaco y vid.

Más importancia tiene la ganadería, abundante y de gran calidad, sobre todo la cabaña bovina, que ha dado origen a una rica industria derivada. La industria ha alcanzado un gran desarrollo, especialmente la textil, metalúrgica, relojera, química, alimentaria, maderera, papelera, eléctrica, de montaje de automóviles y de fabricación de neumáticos.

Un factor importante en la economía suiza son los capitales extranjeros, depositados en sus bancos debido al equilibrio económico y financiero del país. El turismo constituye también una notable fuente de ingresos.

Historia

Poblada principamente por celtas, fue ocupada por Roma en el s. I. Pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico en el s. XI, y durante ese período comenzaron a crearse pequeños Estados federales.

Tres comunidades, Schwyz, Uri y Unterwald, se unieron y crearon la primera Confederación (1291) para defender sus intereses frente a los Habsburgo. En 1315, tras derrotar los suizos a Leopoldo de Austria en Morgarten, la Confederación se amplió con nuevos cantones.

Después de derrotar al emperador Maximiliano, Suiza consiguió que se reconociera su independencia (1499). A principios del s. XVI la Confederación estaba integrada por trece cantones. La Reforma arraigó en Zurich, Berna, Basilea y otros cantones, bajo la dirección de Zuinglio, mientras que los cantones del sur permanecieron fieles al catolicismo. A pesar del enfrentamiento se logró mantener la unidad.

Zuinglio fue vencido (1531). Ginebra, aliada de Berna, se convirtió en foco del calvinismo. Francia invadió el país en 1798, entonces llamado República Helvética, y le impuso una constitución unitaria, aunque en 1803 Napoleón restableció la organización federal por el acta de Mediación, abolida en 1813.

Tras el enfrentamiento entre cantones conservadores y progresistas en una guerra civil (1847-48) y la victoria de estos últimos, se promulgó una nueva constitución, que estableció un equilibrio entre centralismo y federalismo.

Durante las dos guerras mundiales mantuvo su neutralidad. El país mantiene su estabilidad política gracias al equilibrio entre los radicales, los democristianos y los socialistas. Cada cantón es independiente para su gobierno interior. En 1992, rechazó por medio de un referéndum la adhesión al Espacio Económico Europeo.

Fuente: kalipedia.com

Suiza y sus cantones

Suiza está formada por veintiséis cantones. Estos "estados dentro del Estado" continúan disfrutando hoy de una gran autonomía.

Mientras el actual Estado helvético se remonta a 1848, la mayor parte de los cantones tiene una historia mucho más antigua.

Cuando se habla del nacimiento de Suiza se evoca habitualmente la fecha de 1291. La referencia no es errónea, pero tampoco completamente correcta. Lo cierto es que a finales del siglo XIII los tres cantones de la denominada Suiza primitiva firmaron un pacto de ayuda y protección mutua.

De este modo se sentaban las bases de una confederación de estados que perduraría hasta 1798. El resto de los cantones fue poco a poco uniéndose a esa alianza, al tiempo que permanecían como entidades institucionales prácticamente independientes.

Expansión progresiva

Desde 1351 a 1481 la vieja Confederación seguiría creciendo hasta contar finalmente con ocho miembros. Durante ese periodo los cantones de Zurich, Berna, Lucerna, Glaris y Zug decidieron unirse a los tres cantones originales. Poco a poco Suiza fue convirtiéndose en un espacio independiente en el centro del sacro imperio romano germánico.

La siguiente etapa de expansión se desarrolló tras la Convención de Stans, mediante la cual los miembros de la unión lograron superar sus conflictos internos. Con la adhesión sucesiva de Friburgo, Soleura, Basilea, Schaffhausen y Appenzell, en 1513 la Confederación pasó a estar integrada por 13 cantones.

Después de casi tres siglos este modelo de Estado desapareció bajo la "revolución helvética", que siguiendo el ejemplo de la vecina Francia transformó la vieja Confederación en una República.

La invasión napoleónica dio la puntilla al Antiguo Régimen. Sin embargo, en la nueva República Helvética los cantones eran sólo simples circunscripciones administrativas.

Tras la caída de Napoleón y el Congreso de Viena Suiza volvería a su modelo de Confederación de estados con la firma del Pacto Federal de 1815. Entre 1803 y 1815 otros nueve cantones se adhirieron a la Confederación: San Gal, Grisones, Argovia, Turgovia, Tesino, Vaud, Valais, Neuchâtel y Ginebra.

Los "Estados miembros" han podido salvaguardar hasta nuestros días una buena parte de su independencia. Por eso algunos cantones como Ginebra, Neuchâtel, Jura y el Tesino continúan hoy día denominándose Repúblicas.

Sin embargo, con la creación del Estado federal suizo en 1848 los cantones perdieron la soberanía estatal. Desde entonces las leyes y reglamentos cantonales se subordinan al derecho federal.

Amplias competencias

La estructura política de los cantones se asemeja en muchos aspectos a la de la Confederación. Se basa en una constitución cantonal que, en muchos casos, se remonta también al siglo XIX. Los ejecutivos cantonales, siguiendo el modelo federal, se rigen por el principio de colegialidad y están formados por cinco o siete miembros.

Sin embargo, a diferencia de la Confederación, en los cantones el gobierno es elegido por el pueblo y no por el parlamento. Los legislativos cantonales están compuestos por una sola cámara a la que se denomina de forma muy variada según el cantón: Grosser Rat, Landrat, Kantonsrat, Grand Conseil, Consiglio Cantonale...

Los cantones tienen competencia para dictar sus propias leyes e incluso una nueva constitución. El poder judicial es también responsabilidad cantonal.

Territorios sin cambios

Según la Constitución Federal Suiza está compuesta por 26 cantones. Seis de ellos son semicantones: Obwald/Nidwald, Basilea-Ciudad/Basilea-Campo, Appenzell Rodas-Exteriores/Appenzell Rodas-Interiores. Ser un semicantón no tiene sin embargo ninguna consecuencia sobre la autonomía interna del estado miembro.

La principal diferencia reside en que los semicantones disponen sólo de un escaño en el Consejo de los Estados (cámara alta del parlamento) por dos de los cantones. Igualmente, en las votaciones populares en las que el veredicto depende de la mayoría de cantones, el resultado de un semicantón vale sólo medio punto.

La mayoría de los cantones suizos hunden sus raíces en la antigua Confederación. Sus territorios han permanecido invariables durante siglos.

Un nuevo cantón

La última modificación importante se remonta a 1979, cuando se creó el cantón de Jura a partir de tres distritos que hasta entonces pertenecían al cantón de Berna. Finalmente, en 1993 la región de Laufental se separó del cantón de Berna para unirse al de Basilea-Campo.

Desde el punto de vista de la superficie los extremos están representados por el cantón de Basilea-Ciudad (el más pequeño, con 37Km2) y el cantón de Grisones (el más grande, con 7.105Km2). Zurich es el cantón con mayor población (casi 1,3 millones de habitantes en 2005) y Appenzell Rodas–Interiores el que cuenta con menos habitantes (15.171 en 2004).

Fuente: swissinfo.ch

Pais Suiza

Suiza evoca un buen cúmulo de tópicos: chocolates irresistibles, relojes recargados, Heidis y yodle (canto tradicional tirolés), banqueros carentes de sentido del humor, burocracias internacionales y una personalidad nacional ordenada, meticulosa y bastante insulsa.

Pero Harry Lime se equivocaba en más de un aspecto cuando, en El tercer hombre, dijo que quinientos años de democracia y paz en Suiza no habían producido nada excepto el reloj de cuco. Para comenzar, fueron los alemanes quienes inventaron este instrumento. En segundo lugar, los suizos, realmente inteligentes, han ganado más premios Nobel y registrado más patentes per capita que cualquier otra nación de la Tierra. Los muesli, el insecticida DDT y los seguros de vida tal vez no alimentarán la leyenda, pero ¿dónde estaríamos el resto de mortales sin un poco de sentido común suizo a nuestras espaldas?

Suiza puede ser neutral pero, sin duda, no es un país insípido. La fusión de ingredientes alemanes, franceses e italianos ha formado una robusta cultura nacional. Además, los paisajes alpinos poseen suficientes atractivos como para revigorizar al viajero más cansado. Goethe caracterizó Suiza de forma sucinta, como una combinación de «monumentalidad y orden perfecto». La indomable majestuosidad de los Alpes y la pulcra y ordenada precisión de las ciudades helvéticas impiden que Suiza sea tan unidimensional como muchos eruditos pretenden.

Geografia

Suiza es el estado alpino por excelencia, comparte frontera con Italia, Francia, Alemania, Austria y Liechtentein. Los elevados mazizos de los alpes centrales ocupan el 60 % del territorio y junto a los Montes del Jura enmarcan la llanura central, donde se concentran las grandes poblaciones suizas.

Geográficamente puede dividirse en tres grandes áreas: los Alpes; las altiplanicies, que suponen casi un 40% y el Jura. Entre los Alpes y el Jura se extiende un territorio de colinas y altiplanos que concentra la mayoría de los 200 lagos suizos.

En esta zona se encuentra el lago Leman, el de los Cuatro Cantones y el de Zurich. Los restantes lagos se encuentran, por orden de importancia, en la zona italiana, en el Ticino, y lo forman el lago Mayor y el de Lugano. Los valles más importantes están esculpidos por los cursos de los ríos Ródano, Rhin y Aar.

El paisaje suizo es, en líneas generales, realmente espectacular, tanto por sus valles y montañas como por las cascadas que forman las nieves en su deshielo. El color dominante en todo el territorio es el verde de la vegetación y el blanco de la nieve.

Alrededor del 5% de la superficie del país está cubierta de glaciares y las nieves perennes se sitúan en torno a los 3.300 metros. La vegetación del país es tributaria del clima y el suelo, por ello, hasta los 1.500 metros de altitud dominan los bosques de coníferas. A partir de los 2.200 metros los árboles dejan paso a los pastos y, a partir de los 3.000 metros, desaparece la vegetación y surge el reino mineral.

Cultura

Suiza ha dado a Europa grandes pensadores y artistas como el pintor Paul Klee ( del cual existe una expoxición permanente en el Museo de Arte de Berna); el novelista y dramaturgo Max Frisch; Paracelso, fundador de la ciencia médica moderna; el arquitecto Le Corbusier, abanderado de la arquitectura vanguardista; el filósofo Jean Jacques Rousseau o el psiquiatra Carl Gustav Jung.

Sin embargo, tal vez lo más característico del arte suizo sea su arquitectura tradicional y su rico folclore. De su arquitectura tenemos excelentes ejemplos en ciudades como Berna, Friburgo o Lucerna. En poblaciones más pequeñas como Andermatt, Gruyere, Brunnen o Meiringen o, incluso, en las rústicas casas de sus montañas (las schali del Oberland Bernes, que han dado origen al característico chalet suizo)también se puede disfrutar de interesantes muestras del estilo arquitectónico suizo.

La tradición folclórica suiza es muy variada y pintoresca. Desde el Appenzell hasta los Alpes del Valais, la gente aprovecha cualquier ocasión para celebrar una fiesta, así no sólo se celebra el regreso del ganado, sino también su partida hacia los pastos de montaña.

Clima

El clima suizo está dominado por la cadena alpina que cubre gran parte del territorio. Posee las características típicas de las montañas: frío y copiosas nevadas. Sin embargo, en invierno las temperaturas son más benignas en las regiones alejadas de las formaciones montañosas. La zona más atemperada se produce en la región del Ticino, que es un área de transición hacia el Mediterráneo.

Las precipitaciones son abundantes, y en las cotas más altas de las cadenas montañosas se registran las lluvias más copiosas. Las precipitaciones se producen en su mayoría durante la primavera y el otoño.

La mejor época para visitar Suiza es de abril a septiembre porque es cuando el tiempo es más agradable y los puertos de montaña se encuentran abiertos. Sin embargo, Suiza es un destino fantástico en invierno para los amantes del esquí.

Dinero

La moneda es el franco suizo, que se divide en 100 céntimos. No existen problemas en el país para pagar con tarjeta de crédito, la mayoría de los establecimientos aceptan las tarjetas más importantes.

Suiza no es miembro de la Unión Europea, sin embargo sus relaciones comerciales son preferentes, por lo que no hay problemas con los productos que se adquieran.

Gastronomia

Es difícil hablar de una cocina nacional suiza cuando su tradición culinaria se basa, por su geografía, en tres culturas culinarias distintas: la francesa, la alemana y la italiana. Por ello no es de extrañar que siendo un país tan pequeño las costumbres se entremezclen entre sí y se acaben fusionando.

Lo mejor de su cocina son sus excelentes productos, desde la carne a la leche, pasando por las hortalizas. El pescado de Neuchatel, la carpa del Rhin, los quesos, el chocolate(fueron sus inventores) o los vinos del Valois tienen merecida fama.

Aunque cada zona geográfica tiene sus peculiaridades, tal vez los platos más tradicionales para todas ellas sean los que tienen su base en el queso como las fondues y las raclettes. En cualquier caso, tomar en Suiza una raclette o una fondue en un día frío frente a un paisaje de montaña es una experiencia absolutamente recomendable.

Lugares

Berna

Berna es la capital y el centro del poder político. Se encuentra en un meandro del río Aare y posee un centro urbano plagado de abigarradas y pintorescas calles de inconfundible aspecto medieval que han sido declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

En un recorrido por la ciudad no debemos dejar de visitar la iglesia Heiliggeist, un edificio barroco que data de 1726; la Markgasse, la calle principal del casco histórico; la Käfigturm o Torre de los Prisioneros; la Torre del Reloj (Zytgloggeturm), que constituía la puerta oeste de la antigua villa (su célebre carillon se pone en marcha cuatro minutos antes de cada hora con un desfile de curiosos personajes pintados); el Bundeshaus o Parlamento Federal; la Catedral de San Vicente, de estilo gótico; el puente de la Nydegg, que franquea el Aar y ofrece una magnífica vista sobre las casas construidas sobre el bucle del río; el Museo de Bellas Artes o el Jardín Botánico. Además hay que rendir tributo a la ciudad.

Lucerna

Lucerna se encuentra al borde del lago de los Cuatro Cantones en un paraje realmente precioso. La prosperidad de la ciudad en su época medieval queda perfectamente reflejada en las casas del centro de la ciudad y en los puentes de madera que cruzan el río Reuss. El más característico es el Kapellbrücke, de 200 metros de longitud, que posee una estructura con techo y describe una curva en su trazado hasta alcanzar la orilla opuesta.

El puente original databa del siglo XIV pero fue destruido por un incendio en 1993. El actual es una fidelísima reconstrucción que ha cuidado hasta el más mínimo detalle su reproducción, incluidas las características pinturas que figuran en las vigas de la techumbre.

El Altes Rathaus, el antiguo Ayuntamiento, construido en 1602; la Hirschenplatz, rodeada de mansiones de bella estructura con las fachadas pintadas; el Weinmarkt, una plaza situada en el corazón del casco histórico con casas pintadas; el puente de Spreuer, con sus características pinturas de «la danza macabra»; el Regierungsgebäude, un palacio de estilo florentino o la iglesia de los Franciscanos son algunos de los lugares más interesantes que encontramos en la ciudad.

A sólo 15 kilómetros de la ciudad se encuentra el monte Pilatus, al que se accede en un tren a cremallera, que ofrece unas extraordinarias panorámicas de todo el entorno. Algo más lejos se encuentra el Rigi, a 24 kilómetros, pero no menos interesante de visitar.

Lausana

Laussane fue en el medievo una ciudad episcopal que conserva gran parte de su atractivo pese a haberse convertido en centro económico y financiero de grandes multinacionales. Está enclavada en un terreno bastante escarpado con calles empinadas y escaleras.

En su casco antiguo cabe destacar la plaza Palud, flanqueada por las arcadas del Ayuntamiento renacentista y con una fuente en su centro; la catedral gótica reconvertida en iglesia protestante; la torre que ofrece una excelente panorámica de toda la ciudad y del lago; el palacio de Rumine o la zona de Ouchy, que corresponde a todo el frontal del lago que se ha convertido en un reputado centro hotelero.

Lago Leman

Las dos principales ciudades del lago Leman son Ginebra y Lausanne. Sin embargo, existen muchas otras pequeñas poblaciones e incluso enclaves que merecen una detenida visita.

Recorrer el lago ya es en sí mismo un auténtico placer, tanto por las carreteras que lo bordean como si se navega en alguna de las muchas embarcaciones que la surcan. Poblaciones como Vevey, desde donde se puede hacer una agradable extensión al monte Pèlerin, que permite una excelente panorámica del lago; Montreux, una ciudad encantadora, desde donde se puede acceder al Rochers de Naye de 2.042 metros de altitud mediante un tren de cremallera o a la cima de les Pleiades, de 1.360 metros; o el cercano castillo de Chillon, enclavado en el mismo lago cuya esbelta figura se refleja en las aguas, son algunos de los lugares más interesantes que encontramos en las orillas de esta gran superficie de agua.

El Oberland Bernes

Esta es, seguramente, la región alpina más espectacular de toda Suiza. La mítica montaña del Eiger, desafío de alpinistas, el Mönch o la Jüngfrau, se encuentran en este territorio. El valle de Lauterbrunnen es uno de los más fascinantes de los Alpes con paredes que casi alcanzan los 300 metros y desde cuyas alturas se precipitan cascadas de agua. Grindelwald, Wengen, Interlaken o Thun son encantadoras poblaciones que encontramos en esta región.

El viajero no debe perderse, si tiene oportunidad, el recorrido en tren hasta la Jungfraujoch; las Trümmelbachfalle, una serie de atronadoras cascadas que discurren por el interior de la montaña; la subida al Schilthorn, con sus 2970, o recorrer los pasos del Furka, con su glaciar, el Oberal, el Grimsel y el Susten ya que tendrán ocasión de contemplar panorámicas y paisajes que cortan la respiración.

Resto de Suiza

Los lugares interesantes y las poblaciones que merecen una detenida visita no se agotan en la descripción efectuada de los lugares más relevantes pero no los únicos que tienen un evidente interés turístico. La zona alpina de Vaudois, Brienz, el Val de Conches, el valle de Sion con las estaciones de Crans, Sierre y Montana, Friburgo, la ruta del Forclaz, el encantador valle de Gruyère; la zona suiza del Jura; Locarno, Lugano y Ascona en el Ticino; el macizo del San Gotardo; el San Bernardino; les Diablerets o Zermatt, una población que duermea los pies del monte Cervino y en la que no pueden entrar los coches son lugares y poblaciones que merecen una detenida vista.

Suiza tiene una extensión territorial reducida, por ello, parece que es un territorio que requiere poco tiempo de viaje para su contemplación, sin embargo, el viajero siempre necesitará más tiempo del que le ha dedicado para poder disfrutar con plenitud de los múltiples encantos que esta tierra posee.

Fuente: suizactiva.ch

viernes, 11 de marzo de 2011

Tarta de cebolla


Ingredientes

Masa:
  • 250 grs. de harina

  • 1 cuchradita de levadura en polvo

  • 2 cucharadas soperas de agua

  • 4 cucharadas soperas de Aceite de Oliva Virgen Extra

  • una pizca de sal


Relleno:

  • 1 kilo de cebollas cortadas en gajos muy finos

  • 5 cucharadas soperas de Aceite de Oliva Virgen Extra

  • Sal y pimienta

Adorno:

  • 12 filetes de anchoa

  • 12 aceitunas negras

Preparacion
Mezclar la levadura con 2 cucharaditas de agua tibia. Poner la harina sobre la mesa -en monton-, hacer un hoyo en el centro y verter en el la levadura diluida, la sal y el Aceite de Oliva Virgen Extra.

Trabajar con las manos hasta conseguir una masa homogenea. Ponerla en un recipiente ligeramente untado de Aceite de Oliva Virgen Extra (para que la masa no se pegue) y cubrir con un paño limpio. Dejar reposar en un sitio templado 30 minutos.

Calentar el aceite en una sarte y, a fuego muy lento y tapada, rehogar la cebolla para que se ablande sin tostarse. Añadir al final un poco de sal y pimienta.

Untar un molde ligeramente con unas gotas de Aceite de Oliva Virgen Extra. Poner dentro la masa e ir acoplandola y estirandola con las palmas de las manos, para que cubra toda la superficie del molde.

Rellenarlo con la cebolla y adornar con los filetes de anchoa cruzados en forma de rombos. En el centro de cada uno poner una aceituna negra.

Meter en el horno precalentado a 200 C durante 20-25 minutos hasta que la masa esta cocida.

Servir caliente o templada.

El aceite con mas cualidades


El término ACEITE,
etimológicamente, proviene del árabe AZ-ZAIT que significa "jugo de ACEITUNA", al igual que OLEO proviene del latín OLEUM que significa "jugo de OLIVA". Por tanto los términos Aceite y Oleo significan lo mismo y son empleados erróneamente para designar a las grasas líquidas o fluidas no procedentes de la aceituna u oliva.

El olivo, protagonista indiscutible de la agricultura mediterránea, tiene una larga historia que va unida a la evolución de los hombres y de los cultivos que -como el trigo y la vid- han sido básicos en la alimentación de los pueblos del Mediterráneo.

La importancia del aceite de oliva venía dada por sus muchas utilidades, ya que servía no solo como alimento, sino que era un producto básico para la medicina tradicional, la higiene y la belleza. Se utilizaba como combustible para la iluminación, como lubricante para las herramientas y los enseres del campo, como impermeabilizante para las fibras textiles y, ademas, su comercio -especialmente por via marítima- tuvo un papel predominante en el desarrolllo de la economía mediterránea.

La calidad de un producto puede definirse como el conjunto de características propias que posee y que permiten considerarlo como mejor, igual o peor que los restantes de su misma especie.

Los criterios de calidad que se aplican normalmente al aceite de oliva virgen vienen definidos por:

Parámetros químicos: grado de acidez, estado de oxidación, componentes anormales.

Análisis sensorial de sus caraterísticas organolépticas (olor y sabor), definidas por los expertos a traves de una cata.

Respecto a la acidez es importante saber que el grado de acidez no se refiere a lo que la palabra "ácido" significa normalmente. Como parametro químico, la acidez se refiere a la proporción de ácidos grasos libres que contiene el aceite, expresada en grados.

Estos grados no tienen relacion con la intensidad del sabor.

Un aceite de oliva virgen extra de baja acidez no es un aceite de poco sabor. Se trata de la garantía de un fruto sano, elaborado en condiciones óptimas en todo su proceso.

Quede claro pues que los grados de acidez del aceite de oliva son una pauta para catalogar, pero no guardan ninguna relación con el sabor.

La calidad de un aceite de oliva nace en el campo por la combinación de factores ambientales (clima y suelo), genéticos (variedad de aceituna) y agronómicos (técnicas de cultivo), y continua con las operaciones siguientes a la recolección hasta el envasado.

CATA.
Las caraterísticas organolépticas del aceite de oliva (sabor, olor y color) dependen sustancialmente de los componentes presentes en la carne del fruto y que son extraídos del aceite que contiene.

Aspecto
Se valorarán como buenos o normales los aceites que presentan un aspecto limpio de filtrado y limpio de decantación. Se consideran defectuosos los que presentan un aspecto turbio, sucio u oscuro.

Color
La gama de colores normales abarca las siguientes tonalidades:
amarillo paja, amarillo dorado, amarillo verdoso, verdoso y verde intenso.
Se consideran defectuosos los aceites que presentan colores atípicos y poco corrientes: rojizos, blanquecinos, parduscos y oscuros.

Generalmente, los tonos amarillo-dorados corresponden a aceites de oliva dulces, extraídos de aceitunas maduras de recolección tardía.

Los tonos amarillo-verdosos son propios de aceites de oliva afrutados, un punto amargos, que provienen de las aceitunas que aún no han ultimado su procesos de maduración.

Flavor (examen olfato-gustativo)
Se valorarán las sensaciones aromáticas, pudiendo ser agradables y desagradables.
Agradables: aromas de fruta madura, fruta verde, fruta de aceituna, manzana, hojas o hierba verde.
Desagradables: los aromas avinagrados, avinado, agrio, alpechín, humedad, metálico, borras, atrojado y rancio.

Dentro de los aceites de oliva se pueden distinguir:

En comparación con los de semillas, el de oliva es mucho más aromático y sabroso, de elaboración más simple, más estable y más apropiado para la fritura, ya que aguanta mejor las altas temperaturas sin descomponerse.

Tipos de aceite de oliva:

Virgen: se consigue triturando las aceitunas hasta obtener una pasta o torta, aplicando presión en frío para exprimir el aceite. Tan solo se somete a procesos físicos que eliminan las partículas sólidas que contiene en suspensión y para hacerlo transparente. En función de la cantidad de ácidos grasos libres y según las características del fruto, su calidad y suavidad será mayor o menor.
Extra: de sabor y aroma afrutados y suaves, la acidez es inferior a 1º (1% de ácidos grasos libres).
Fino: la acidez máxima es de 2º.
Corriente: hasta 3º de acidez.

Refinado: es aquel que se obtiene a partir de un aceite que en su inicio contiene muchos ácidos grasos libres debido a que ha sido obtenido mediante presión en caliente a partir de la torta de aceitunas o a que procede de frutos de poca calidad, por lo necesita ser refinado para hacerlo comestible. Es de color pálido, su acidez no llega a 0,2º por lo que apenas tiene sabor y contiene muy pocas vitaminas, fitosteroles y sustancias responsables de aroma.

Aceite de oliva o puro de oliva: es una mezcla del de oliva virgen y de aceite de oliva refinado. Su acidez no debe superar 1º. Es el aceite más común en el mercado.

Aceite de orujo de oliva: se obtiene a partir de la torta o residuo que queda después del prensado de las olivas y que contiene todavía entre un 10-20% de aceite que también se puede aprovechar. Es el de peor calidad y necesita ser refinado para reducir su acidez máxima a 0,3º.

Propiedades del aceite de oliva…
Dentro de los diferentes tipos de aceite de oliva, el virgen y el puro de oliva o de oliva, son los más ricos en vitamina E (de acción antioxidante) y fitosteroles (sustancias que contribuyen a reducir los niveles de colesterol en sangre).

En conjunto, todos ellos destacan por su elevado aporte de un tipo de grasa llamada monoinsaturada; sobre todo, ácido oleico.

El aceite de oliva, debido a su particular composición, contribuye a reducir los niveles de colesterol total en sangre, a expensas del llamado mal colesterol (LDL colesterol) y evita su oxidación, uno de los factores que hace que el colesterol tienda a adherirse a las paredes de los vasos sanguíneos, en relación con las enfermedades cardiovasculares. Así mismo, aumenta los niveles en sangre del llamado 'buen colesterol' (HDL-colesterol).

Consejos en el empleo
Conviene usar el aceite de oliva para freír, ya que resiste mejor que los de semillas (girasol, maíz, soja....) temperaturas de hasta 160-190º, que son las que se alcanzan con la fritura.

Es el aceite más estable, se descompone más lentamente que el resto de aceites y, así mismo, impregna menos de grasa al alimento.

No se recomienda mezclar nunca aceite nuevo y viejo, ni tampoco el de oliva con los de semillas. Tienen diferentes puntos de humo, el de oliva aguanta más temperatura que los otros y si los mezclamos, uno quema al otro y se producen sustancias irritantes y potencialmente tóxicas.

Hay que evitar el sobrecalentamiento. Lo preferible es no sobrepasar durante la fritura la temperatura de 170º. Si se utiliza una freidora eléctrica, hay que regular el termostato para que el aceite no humee ni se oscurezca. Si la temperatura es demasiado elevada se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas por lo que deberemos desechar siempre el aceite sobrecalentado.

Los alimentos deben estar en lo posible secos, el agua favorece la descomposición del aceite.

Se debe filtrar el aceite tras cada fritura para eliminar restos de alimento que quedan flotando y que favorecen su oxidación y descomposición.

Cambios frecuentes del aceite de fritura. Un aceite no debería utilizarse más dos o tres veces para freír, en especial si ha humeado o está oscurecido.

Si queremos que los alimentos empanados o rebozados queden más crujientes y se empapen menos aceite, se ha de añadir por cada huevo batido una cucharada de agua. Si además ponemos papel absorbente de cocina para que empape el exceso de aceite tras la fritura, mejor.

El aceite de oliva virgen y el puro de oliva, son los más ricos en vitamina E (antioxidante natural).

En comparación con los aceites de semillas, el de oliva, es mucho más aromático y sabroso, de elaboración más simple, más estable y más apropiado para la fritura, ya que aguanta mejor las altas temperaturas sin descomponerse.

En la Salud
El aceite de oliva virgen es un zumo de frutas naturales que conserva el sabor, aroma, vitaminas y todas las propiedades del fruto del que procede, siendo además el único aceite vegetal que puede consumirse directamente virgen y crudo.

Su valor calórico es de 9 calorías por gramo. La misma proporción calórica que cualquier otra grasa animal o vegetal.

Las grasas (o lípidos) son nutrientes indispensables para el organismo. Su función es predominantemente energética. Aportan la energía que permite al individuo desarrollar actividades físicas e intelectuales y son una fuente de calor.

Además de hacer las comidas más apetitosas, poseen un evidente valor biológico ya que los tejidos necesitan los lípidos para desarrollar su actividad. Por otra parte como algunas vitaminas (A, D, E, K) sólo son solubles en las grasas, necesariamente dependen de los lípidos para ser absorbidas.

Los lípidos están constituidos por ácidos grasos que pertenecen a dos grandes grupos:

Los ácidos grasos saturados, que se encuentran en las grasas de origen animal (carne, quesos, mantequilla, nata) y en los aceites de coco y de palma.

Los ácidos grasos insaturados (no saturados) presentes en los aceites vegetales y en los pescados, comprenden a su vez los ácidos monoinsaturados y polinsaturados.

De estos ácidos grasos presentes en los aceites vegetales, hay dos que resultan fundamentales para la vida humana:

El ácido oleico (monoinsaturado), que constituye el 80% del aceite de oliva.

El ácido linoleico (polinsaturado) también presente en el aceite de oliva, que es esencial para el organismo.

El colesterol es una sustancia grasa contenida en los organismos animales que juega un importante papel en las funciones vitales. Muchas hormonas del organismo, indipensables para la vida, se elaboran en el cuerpo humano a partir del colesterol.

Las grasas y el colesterol, para ser transportadas por la sangre, se asocian con proteínas formando unas asociaciones moleculares llamadas lipoproteínas.

La proteína de baja densidad LDL (o colesterol malo)
La proteínas de alta densidad HDL (o colesterol bueno)
El colesterol malo (LDL) se deposita en las paredes internas de las arterias en forma de placas de ateroma, estrechándolas, siendo el factor causante de la ateroesclerosis, que es una forma de arteroesclerosis, con el peligro que esto conlleva para las enfermedades cardiovasculares.

El aceite de oliva, por la cantidad de ácido oleico que contiene, se considera la grasa ideal.

El ácido oleico aumenta el colesterol bueno (HDL), que ejerce un papel de protector, ya que transporta el colesterol malo depositado en las arterias hasta el hígado para su eliminación, reduciendo los riesgos de trombosis arterial y de infarto.

Resumiendo, los efectos beneficiosos del aceite de oliva sobre el organismo son:

Aparato circulatorio
Ayuda a prevenir la arterioesclerosis y sus riesgos.
Aparato digestivo
Mejora el funcionamiento del éstomago y páncreas, el nivel hepatobiliar y el nivel intestinal.
Piel
Efecto protector y tónico de la epidermis.
Sistema endocrino
Mejora las funciones metabólicas.
Sistema óseo
Estimula el crecimiento y favorece la absorción del calcio y la mineralización.
Por su contenido en vitamina E y el efecto antioxidante de ésta sobre la membrana celular, el aceite de oliva está especialmente recomendado para la infancia y la tercera edad.

Cómo comprar, mantener y utilizarlo
Al comprar aceite de oliva, dentro de la amplia gama que existe actualmente, su elección dependerá del uso que le vaya a dar, puesto que del mismo modo que se elige un vino para acompañar cada plato, Ud. puede elegir y utilizar un aceite distindo dependiendo del alimento que vaya a preparar.

En crudo, para aliñar ensaladas, verduras y pescados blancos, resultan excelentes los aceites de oliva suaves. Estos aceites son igualmente adecuados para tortilla, revueltos, huevos fritos, salsa mahonesa y repostería.

Los aceites de oliva con un sabor frutado medio darán más personalidad a las ensaladas y otros platos regionales (escabeches, pescados en salsa verde, bacalao, gazpachos, etc).

Para potenciar el sabor de los fritos, en especial de las patatas, y como base de los sofritos, guisos y estofados, darán un excelente resultado los aceites de oliva con un sabor frutado más intenso e incluso con un matiz amargo.

Con la práctica, Ud. puede llegar a sabe seleccionar un aceite de oliva por sus cualidades sensoriales y por su lugar de origen, entre la amplia gama existente, todos ellos con sus características propias diferentes, sin que esto implique que unos sean mejores que otros.

El aceite de oliva es un producto «vivo». Para conservar su frescor e integridad hay que mantenerlo alejado del excesivo calor, del aire, de la humedad y, sobre todo de la luz.

El aceite de oliva virgen extra conserva todas sus propiedades biológicas y las cualidades sensoriales cuando se utiliza en crudo. Es el más apropiado para ensaladas, aderezos o para untar pan o tostadas.

La salsas emulsionadas en frío (la mahonesa, por ejemplo) se debe preparar con un aceite de oliva de sabor poco pronunciado.

Las masas para empanadas, empanadillas, etc, adquieren una mejor textura al utilizar aceite de oliva como ingrediente.

En la repostería el aceite de oliva tiene un protagonismo indiscutible puesto que participa tanto en lo interno, como ingrediente de las masas, como en lo externo cuando estas masas requieren una fritura posterior.

El aceite de oliva en las frituras
La fritura es un sistema de cocción que consiste en sumergir los alimentos crudos o cocidos en un baño de aceite de oliva, en un recipiente hondo, a una temperatura lo suficientemente elevada (mínimo 130°) para que queden dorados y crujientes, evitando así que se embeban en el aceite de la cocción.

En las condiciones adecuadas de temperatura de fritura (no calentándolo en exceso), el aceite de oliva no manifiesta ningún cambio sustancial de su estructura y conserva mejor que otros aceites sus propiedades dietéticas. Otra ventaja del aceite de oliva como grasa de fritura es la formación de una corteza en la superficie del alimento que impide la penetración de aceite en el interior del mismo.

Consejos prácticos para frituras
No se debe mezclar aceite de oliva con otros aceites vegetales ni con otras grasas.

Dependiendo del alimento que se fríe, el aceite de oliva puede utilizarse más o menos veces. En general, no debe emplearse en más de cuatro a cinco ocasiones.

Y para terminar recuerde que el aceite de oliva es el más, el más ligero y el más sabroso para las frituras, siempre que lo utilice adecuadamente.

Fuente: alimentacion-sana.com.ar

Historia del Aceite de Oliva

El olivo y sus frutos han estado presentes en la historia de los hombres y han ocupado un lugar relevante en las antiguas civilizaciones.

Solo en la Biblia pueden encontrarse hasta 200 referencias al olivo o a su aceite.

El aceite de oliva es, el aceite alimenticio más antiguo después del aceite de sésamo. En la antigüedad, el aceite de oliva se usaba como alimento, en medicina y en ceremonias religiosas.

Es difícil determinar dónde apareció el olivo pero se cree que apareció a orillas del Mediterráneo, entre Siria y Grecia. Su cultivo se inició en estas costas hace más de 6000 años y se usó de manera inmediata con fines alimenticios (la aceituna) y con fines medicinales (el aceite que extraían con rudimentarios métodos).

Las palabras de las que derivan las denominaciones olivo y aceite en todos los pueblos mediterráneos, tienen dos únicas fuentes: el término griego Elaia que dió origen a Olea en latín y, más tarde a oliva, olivo, olive, oil, oleo, etc- y la palabra hebrea Zait que se transformó en la árabe Zaitun -de donde proceden aceite, aceituna, acebuche y otras. Aceite es una palabra que originariamente designaba sólo al aceite de oliva. Procedía de la unión de un mote árabe y uno arameo que significaban literalmente el jugo de la oliva.

Óleo es sinónimo de aceite pero sólo se usa en los sacramentos cristianos.

El cultivo del olivo estaba potenciado en Grecia y era considerado muy importante. Griegos y Fenicios llevaron el olivo y el aceite de oliva -las técnicas de extracción del aceite de oliva llevaban perfeccionándose 3000 años- por toda el Mediterráneo.

En Atenas, por ejemplo, el olivo era el símbolo de la ciudad y su árbol sagrado. Los Fenicios fueron quienes trajeron las técnicas de cultivo a España allá por el 1050 a.c. junto con los griegos años después.

No cabe duda que su legado es importante pero quien plantó la península de olivos fueron los romanos. El emperador Adriano llegó a acuñar monedas con un ramo de oliva y una inscripción que rezaba ‘Hispania’. Los romanos mejoraron las técnicas de cultivo y de elaboración de aceite de oliva, siendo Roma una gran ciudad importadora de aceite.

Más tarde los árabes incrementaron su cultivo hasta que la caída de su imperio redujo el consumo en África. En la Edad Media sólo un interés movía el mundo, la guerra, así el aceite de oliva quedó relegado a las clases altas y como artículo de lujo.

Con la llegada de Colón a América el 1492, Andalucía y Extremadura contribuyeron a que el olivo llegara allende de los mares, principalmente en Perú, Chile, Argentina y México. En la actualidad también pueden encontrase en California, Chile y otros lugares de Sudamérica. A pesar de que hoy en día se puede encontrar en todo el mundo, es la zona Mediterránea, su origen, dónde se centra la mayor parte de producción y, España es el país con más olivos y mayor producción de aceite de oliva del mundo.

Fuente: aceite-de-oliva.com

La Cata del Aceite de Oliva Virgen Extra


La cata profesional del aceite de oliva virgen se realiza con el fin de clasificar y separar para su posterior comercialización, el aceite virgen del aceite virgen extra.

Se puede llegar a confundir un aceite virgen extra y un aceite virgen. Dos aceites con un grado de acidez inferior a 0,8 podrían, a priori, ser considerados vírgen extra.

De hecho, un aceite virgen y un aceite virgen extra son un producto natural y auténtico zumo de aceitunas. La diferencia radica en el grado de acidez y en la puntuación que obtienen en análisis sensorial. En el aceite de oliva virgen extra la mediana de los defectos es igual a cero y la mediana del frutado superior a cero.

En el aceite virgen la mediana de los defectos es superior a cero e inferior o igual a 2,5 y la mediana del frutado es superior a cero.

Una aproximación a la cata profesional sería la que sigue:

1.- La temperatura de cata del aceite de oliva es de 28º grados. Entre cada muestra de aceite, para quitar el gusto del anterior, se come un pedazo de manzana y se bebe un sorbo de agua.

2.- Se bebe en copa y se agita para impregnar sus paredes.

3.- Se introduce la nariz en la copa para recibir los aromas del aceite.

4.- Hay que notar el frutado de aceituna y los aromas a manzana, hierba, tomate, almendra...

5.- Se prueba, introduciendo un poco en la boca de manera que se impregne entera.

6.- Entonces se puede notar el amargo (en la parte posterior de la lengua), el picante (en la garganta), y el dulce (en la parte delantera de la lengua).

El aceite de oliva virgen extra tiene un sabor y olor irreprochables o dicho de otra forma cero defectos.

Si al aceite virgen se le detecta, aunque apenas sea perceptible algún aroma o sabor que pertenezca a la categoría de defectos (avinado, atrojado, rancio, humedad…), no será virgen extra.

Es extremadamente difícil para un consumidor no entrenado en la cata, el notar estos defectos imperceptibles, por lo que los catadores profesionales y las denominaciones de origen van a tener un destacado papel para garantizar que compramos realmente aceite de oliva virgen extra.

Fuente: aceite-de-oliva.com

Mantecas y aceites en la pastelería

"La grasa es un ingrediente muy importante en panadería", explicó Cindy Mushet, autora del libro Baking Kids Love. "Yo siempre prefiero utilizar manteca por el incomparable sabor que deja en la masa que cocinas". No importa si utilizas manteca, margarina o aceite, la grasa no sólo agrega sabor, sino que ablanda, ayuda a levar y agrega color a las cosas que horneas.

Sabor: La manteca (o grasa, como se le llama en algunos países) no solo deja su propio sabor (que es el motivo por el cual los chefs prefieren utlizar mantequilla) sino que además realza otros sabores tales como especias, ralladuras de cítricos, extractos y hasta harinas y huevos.

Ablande: La manteca o grasa cubre las proteínas presentes en la harina, lo cual evita que absorban líquidos y se unan con otras proteínas para formar gluten. Cuanto mayor es la proporción de manteca en una receta, mayores son las probabilidades de que tus tortas, galletitas o tartas sean blandas. Mientras más suave sea la manteca, más blanda será la masa, por lo cual aquellas realizadas con aceite de oliva serán las más blandas de todas.

Levado: En tanto la manteca no es una levadura en sí misma, puede jugar un rol muy importante en el proceso de leudado. Cuando se baten juntos manteca y azúcar, los cristales afilados de azúcar van cortando la manteca creando millones de burbujas de aire. Luego, cuando el calor del horno se combina con el poder de una levadura química (como polvo de hornear o bicarbonato de sodio) esas pequeñas burbujas se agrandan mucho y provocan que la torta crezca.

Para que este método resulte exitoso, asegúrate de empezar a batir la manteca cuando se encuentre a 18º C aproximadamente: a esta temperatura la manteca estará fría al tacto y flexible pero no blanda o grasosa, lo cual permite que las burbujas se formen y se mantengan, mientras que mayor o menor temperatura en la manteca puede resultar en piezas pesadas o poco levadas.

Color: La manteca deja un suave rubor amarillento en lo que horneas, mientras que el aceite de oliva puede dejar un tono verdoso.

"A menudo la margarina tiene demasiado color, dejando un fuerte color amarillo, mientras que la manteca sola no aporta ningún color", explicó Cindy Mushet. Sin embargo, todas ellas ayudan a dar color en panadería y pastelería, a través de una serie de reacciones entre azúcares, carbohidratos y proteínas que se combinan para crear una hermosa corteza dorada.

"Algunas personas prefieren cocinar con aceite por razones de salud, debido a que la mantequilla contiene colesterol y una gran suma de grasas saturadas", comentó Erin Kamei, directora de Chef-K, "sin embargo, la mantequilla funciona de otra forma, brindando un sabor y una sensación en la boca que ningún otro ingrediente puede igualar".


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina