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lunes, 7 de febrero de 2011

Tendencia de demanda de vino en Turquía es al alza


Un segmento relevante de consumidores son los turistas y la clase alta y media alta de Estambul, Izmir y las ciudades de la costa mediterránea.

Pese a que es un país eminentemente musulmán (98% de su población), Turquía aparece atractivo como destino de las exportaciones de vino.

Así lo destaca un informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Estambul, quien agrega que “en los 5 últimos años la producción de vino en Turquía ha aumentado en casi un 50%, las importaciones en más de un 700% y el consumo en más de un 50%, y según todos los indicios esta tendencia va a continuar en los próximos años”.

Esto sorprende, pues en otros países musulmanes el éxito de las bebidas alcohólicas es bajo. Actualmente, se consumen en este país poco más de 70 millones de litros de vino al año, lo que significa un consumo per capita de un litro por año, aunque no llega al 20% el porcentaje de población que se declara consumidora de vino.

Y las perspectivas son positivas, pues esta nación tiende a una cada vez mayor occidentalización, con proyecciones de crecimiento interesante.

“Todas las fuentes consultadas apuntan que se espera un crecimiento del consumo de aproximadamente el 30% en los próximos 5 años”, enfatiza el estudio.

Así, la oferta chilena tiene buenas oportunidades de seguir creciendo en este mercado, pues ya poseen una posición relevante en el mercado, siendo el tercer actor con cerca de 18% de participación.

En todo caso, a juicio de la entidad española, la liberalización en la importación y distribución de vino que se completó en 2003 ha sido clave en la evolución del sector. A pesar de ello, todavía existen muchas trabas administrativas.

Distribuidores y estrategia de canal

Según este mismo informe, los principales importadores son al mismo tiempo los distribuidores de vino más importantes. Es aconsejable, eso sí, asociarse con un importador de trayectoria, ya que abundan las empresas que aparecen y desaparecen a los pocos meses.

Al diseñar la estrategia de los canales, se debe tener en cuenta que un segmento relevante de consumidores son los turistas y la clase alta y media alta de las grandes ciudades del este del país, en especial Estambul, Izmir y las ciudades de la costa mediterránea. Ello también supone una demanda estacional. La mayoría del turismo se registra entre mayo y septiembre.

“El vino demandado por esta población es de calidad, y a la vez se requiere que el vino tenga ‘nombre’. Al estar la población turca poco educada en cuanto a consumo de vino, muchas veces el nombre de la uva, o de la región de la que proviene el vino o de la bodega marca la decisión de consumo frente a vinos o regiones con igual calidad pero menos conocidas”, recomienda la Oficina española.

El vino tinto es el líder indiscutible del mercado. Entre el 70% y 80% del vino consumido en Turquía es de este tipo. El vino blanco goza de una cuota de alrededor del 20% mientras que el vino rosado entre 1% y 2 %.

Características del mercado del vino turco:

-Mercado inmaduro. Consumidores poco informados.
-Proceso de importación complicado y costoso.
-El consumo de vino tinto representa entre 70% y 80% del total.
-Perspectivas de un consumo dinámico.
-Demanda de vino por habitante todavía bastante bajo por razones religiosas, el alto precio de las bebidas alcohólicas y desconocimiento y “falta de cultura” del vino.
-El turismo es una fuente importante del consumo aunque estacional.
-Ventas en restaurantes y hoteles representa dos tercios de las ventas totales.
-Gran dinamismo por parte de los productores locales en el lanzamiento de nuevos productos y en inversiones para mejorar la calidad de sus vinos.
-A pesar de los reconocimientos internacionales, el vino turco sigue con problemas de imagen y presentación.
-Francia, Italia y Chile son los principales proveedores.
-Importancia creciente de la distribución en supermercados e hipermercados.

Fuente: chilepotenciaalimentaria.cl

Más vino turco, pese al islamismo


Rechazado durante mucho tiempo debido a la prohibición religiosa del alcohol y despreciado por su fama de mala calidad, el vino nacional se ha hecho un sitio en las mesas de Turquía gracias a los esfuerzos apasionados de los entendidos de algunas localidades. La pequeña ciudad de Mürefte, situada a unos 230 kilómetros al oeste de Estambul, no muy lejos de la frontera griega, es en cierto sentido la capital de la producción del vino en Turquía. Con apenas 3.500 vecinos, tiene sin embargo 30 bodegas.

A finales de septiembre, durante la época de la vendimia, las calles de la ciudad se llenaron de tractores cargados de uvas mientras las mujeres, vestidas con shalwar (los pantalones sueltos de tejidos coloridos que llevan las campesinas) y blandiendo los cuchillos curvos de podar, recorrían las pequeñas viñas que se cobijan en las faldas del monte Tekir. De vez en cuando, a uno le llegaba un vago aroma a alcohol.

Según los historiadores locales, la viticultura se ha practicado en estas tierras desde tiempos antiguos; de hecho, desde el Imperio Bizantino. Pese a que el islam prohíbe a sus fieles consumir vino, los gobernantes otomanos permitían su elaboración, merced a la presencia en la región de una comunidad griega que permaneció allí hasta el intecambio de población que se efectuó en 1923 entre Grecia y la Turquía moderna.

"No tenemos una cultura del vino", dice Tezcan Gurkan, un experto que trabajó durante 18 años en Tekel, el monopolio estatal del alcohol, antes de fundar su propia bodega, Ganos, en 1980. "Nuestra cocina -los tomates, el queso, el melón- se acompaña de raki [bebida alcohólica tradicional elaborada con anís], no de vino".

Turquía es el cuarto mayor productor de uva del mundo con 570.000 hectáreas, pero, de acuerdo con la Organización Internacional de la Vid y el Vino, se sitúa sólo en el 39º lugar entre los países productores de vino, con un columen de 250.000 hectolitros en 2004. Es además el tercer productor de uvas de mesa y la líder mundial en producción de uvas pasas.

"Tenemos que modificar los hábitos de consumo de los turcos, para que el vino se haga con un lugar en sus mesas", reconoce Gurkan.

Con un mercado de reducidas dimensiones y una producción basada en prácticas tradicionales, el vino turco fue durante mucho tiempo una bebida de mala calidad que repugnaba a los paladares delicados. Pero los dos últimos decenios han asistido al surgimiento de una nueva industria que, según Gurkan, ya ha cosechado cierto éxito.

"Ahora se producen en Turquía todas las castas reputadas y también contamos con vinos que pueden resistir las comparaciones en el mercado mundial", asegura Gurkan, cuya producción, de alta calidad y limitada a los 60.000 botellas al año, se vende a través de internet a un selecto puñado de clientes.

Hay cinco castas autóctonas turcas que son muy apreciadas. "Entre las uvas tintas, tenemos las bogazkere y las okuzgozu, picantes y procedentes del este del país, y las elegantes y afrutadas kalecik karasi, de Anatolia central", explica Mehmet Yalcin, director de la revista gastronómica 'Gusto'. "Luego tenemos las uvas blancas emir, ácidas y crujientes, de Capadocia, y las narince, del mar Negro, que poseen más cuerpo", añade.

Los vinos turcos, que ahora se venden bajo cientos de marcas distintas, también han encontrado su mercado. "La gente ha empezado a interesarse más por el vino. Hoy en día, ya compran atendiendo a la variedad de uva y a la añada. Intentan probar diferentes sabores", dice Esat Ayhan, propietario de La Cave, la mayor tienda de vinos de Estambul.

Ayhan explica que sus clientes suelen proceder de los estratos más elevados de la sociedad o de las clases intelectuales; altos ejecutivos, artistas, diplomáticos extranjeros y estudiantes universitarios. Añade, sin embargo, que los fuertes impuestos que gravan el vino le impiden llegar a un sector más amplio de la sociedad.

"Hay un impuesto especial sobre el vino que se acumula sobre el del valor añadido. El resultado es que para beber vino en Turquía te tienes que gastar 15 liras turcas (unos nueve euros), mientras que en Europa el vino de mesa cuesta entre uno y tres euros. Esto desanima a los clientes", sentencia Ayhan.

Sería imprescindible rebajar los impuestos para que el vino fuese asequible en un país donde el salario mínimo está en los 260 euros. Pero eso es impensable con un Gobierno islamista que, nada más llegar al poder, subió todos los impuestos sobre el alcohol.

Fuente: elmundovino.elmundo.es

Turquía: Vinos milenarios desde los Hititas

Superficie vid 602.000 has.

Producción vino 273.000 hectolitros. Turquía ha sido dentro de la historia de la humanidad cuna de muchas civilizaciones. Los Hititas, indoeuropeos de II milenio (1660-1190 a.c.) fundaron un imperio federativo con su centro en Anatolia, que fue siempre un centro esencial y continuo dentro de la producción y promoción de la viña y el vino desde sus orígenes mitológicos.

Según la tradición turca, el Dios Cielo había bendecido el vino y los seres malvados no podían penetrar ni en las viñas ni en los lugares en los que había vino, como ritual se preparaba el vino en el momento en el que nacía un niño. Además, la tradición exigía el envejecimiento del vino. En la actualidad hay seis zonas productoras de vino: Mar Egeo, Mar Negro, Anatolia Central, Región Mediterránea, Anatolia Central y Anatolia Suroriental. Los vinos más importanes son Trakia, Doluca, Buzbag y Musket.

Fuente: servicios.laverdad.es

Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina