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miércoles, 13 de marzo de 2013

El embarazo, la vitamina D y las alergias alimentarias

Somos lo que comemos, lo decía el 'maestro' de la buena alimentación Francisco Grande Covián. Pero él también comentaba a menudo acerca del arraigo de la cocina materna en nuestros hábitos nutricionales y en la memoria durante toda nuestra vida. Algo que queda bien plasmado en el personaje de Anton Ego de la película animada 'Ratatouille'. Pero más remoto todavía que los recuerdos de la niñez, está ese periodo sin memorias conscientes por nuestra parte, en el que todavía estábamos dentro de nuestra madre y cuya importancia ya adivinábamos, pero cuyo detalle en términos de impacto sobre la salud durante todas las etapas de la vida sólo hemos empezamos a comprender en los últimos años.

El embarazo es un período crítico en el que existe una íntima y directa relación biológica entre el hijo y la madre y que define el desarrollo inicial del bebé. Esta fase es esencial también para preparar al bebé para un crecimiento y supervivencia óptimos fuera del útero. Por lo tanto, un buen ambiente físico y psicológico materno, incluyendo una buena nutrición, son factores clave que influyen tanto en la salud inmediata del recién nacido como en sus etapas posteriores de la vida.

Durante ese periodo, la madre procura hacer todo lo que está en su mano para proporcionar al bebé que está creciendo la mejor alimentación posible. Tradicionalmente, esto se conseguía siguiendo los consejos de su propia madre y quizá dejándose llevar por los 'antojos' (aunque esto ultimo siempre ha quedado más en tela de juicio).

Hoy en día, la madre se encuentra con numerosos mensajes de todo tipo y hay que reconocer que resulta difícil navegar por este mar picado de información nutricional. Las conclusiones de las investigaciones que se están llevando a cabo sobre este respecto parecen conducirnos siempre a la misma conclusión que ya hemos mencionado repetidamente en éste y otros foros: la virtud está en el medio y la mejor herramienta es el sentido común.

A este respecto, un estudio reciente examina el efecto que niveles altos de vitamina D pueden tener sobre los primeros años de vida del recién nacido. Sabemos que la vitamina D está de moda. Primero, considerada como esencial para la salud ósea; ahora se ha erigido como panacea para todas las enfermedades de la sociedad moderna. La epidemiología nos dice que la población es deficiente en vitamina D y por lo tanto debemos aumentar sus niveles aunque sea a base de suplementos. Por otra parte está el, quizá falso, sentido de seguridad de que es difícil llegar a niveles tóxicos. Sin embargo, la experiencia nos ha demostrado repetidamente que cuando a un sistema biológico se le saca de su equilibrio, en algún lugar u otro algo se 'rompe'.

Por lo tanto, no debemos contentarnos con demostrar que algo no es tóxico sino que debemos asegurarnos de que su uso responde a nuestro mejor interés saludable. Esto queda demostrado en relación a la vitamina D y el embarazo en un estudio recientemente publicado por investigadores alemanes en la revista 'Allergy'. Estos investigadores examinaron si los niveles de vitamina D en la madre podrían estar relacionados con el aumento de alergias a los alimentos que se ha venido observando en los países industrializados en las últimas décadas.

Poner en tela de juicio a un nutriente del prestigio y popularidad de la vitamina D parece descabellado, pero su posible implicación en las alergias ya se venía sospechando desde el siglo pasado. Con el objetivo de profundizar e intentar aclarar más este asunto tan relevante, los investigadores midieron los niveles de vitamina D en la sangre de 622 madres durante su embarazo y en los cordones umbilicales de sus 629 bebes. Estos últimos fueron seguidos durante dos años para recopilar información acerca de su salud y sus alergias.

Los resultados fueron evidentes, la aparición de alergias alimentarias (por ejemplo a la leche, al huevo, a la harina de trigo, a los cacahuetes, a la soja...) era significativamente mayor entre aquellos niños cuyas madres tenían niveles más altos de vitamina D durante el embarazo que aquellos cuyas madres los tenían más bajos.
Los investigadores profundizaron más sobre los mecanismos biológicos y encontraron una alteración del sistema inmunitario, específicamente en las células T. estas células previenen que el sistema inmunitario se 'dispare' de forma inapropiada en presencia de ciertos estímulos, es decir, protegen contras las alergias. Consistente con lo observado en este estudio, cuanto más alto era el nivel de vitamina D de las madres y de los niños, menos células T estaban presentes, aumentando así el riesgo de alergias.

Estos resultados sugieren precaución a la hora de utilizar suplementos de vitamina D durante el embarazo. Naturalmente que estos son los resultados de un único estudio y necesitan la confirmación en otras poblaciones con diferentes estilos de vida y ámbitos geográficos, pero esta señal de atención refuerza la recomendación de una dieta variada y por lo tanto equilibrada para obtener la mayoría de los nutrientes esenciales para la madre y para el desarrollo del bebé durante el embarazo. Estando por lo tanto el uso de suplementos reservado para aquellos nutrientes esenciales en los que la evidencia científica está bien establecida y siempre que sea posible con el consejo del profesional de la salud.

Con respecto a la vitamina D, las fuentes alimentarias más ricas incluyen: la leche (que suele estar además fortificada), los quesos, los huevos y los pescados grasos (que además contribuyen con los omega-3 tan importantes para el desarrollo cerebral). No olvidemos tampoco la importancia que tiene para la síntesis de la vitamina D la exposición sensata al sol, de ahí la relevancia del paseo, de la actividad física (moderada en el caso de las embarazadas) para facilitar unos niveles adecuados de vitamina D, pero sobre todo para mantener una buena salud y vitalidad a lo largo de cada una de las etapas de la vida.


José Mª Ordovás (*) es director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), profesor de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA) e investigador colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid).

Fuente: elmundo.es

lunes, 26 de diciembre de 2011

Las mujeres obesas pueden hacer dieta en el embarazo

El Instituto de Medicina de los EEUU aseguró que las mujeres obesas pueden engordar mucho menos que lo recomendado para el embarazo e incluso adelgazar para cuidar su salud y reducir el riesgo de desarrollar complicaciones gestacionales.

Las embarazadas obesas podrían bajar de peso con dieta de manera segura, según sugiere un estudio publicado en la revista Obstetrics & Gynecology. El Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés), que es un panel asesor del gobierno de los Estados Unidos, recomienda que las mujeres obesas aumenten entre 5 y 9 kilogramos (kg) durante el embarazo.
 
Eso es mucho menos que los 6,8 a 11 kg recomendados para las mujeres con sobrepeso y los 11 a 15,8 kg para las mujeres con peso normal. Pero algunos expertos consideran que las guías del IOM no son suficientes y que por lo menos las mujeres obesas pueden engordar aún mucho menos o hasta adelgazar en el embarazo para cuidar su salud y reducir el riesgo de desarrollar ciertas complicaciones gestacionales.

La realidad es que muchas mujeres obesas engordan mucho más de lo recomendado y ensayos clínicos pequeños comenzaron a buscar cómo ayudarlas a controlar esos kilos de más. Ahora, un equipo combinó los resultados de cuatro de esos ensayos, todos sobre consejos nutricionales, y halló que las embarazadas obesas que hacían dieta engordaban 6,3 kg menos que aquellas que no recibían orientación nutricional alguna.

Y no halló pruebas de que el asesoramiento o el adelgazamiento alteraran el peso del bebé al nacer. Además, engordar menos ayudó a las mujeres a cumplir con las recomendaciones del IOM, según indicó el equipo de Julie A. Quinlivan, de Ramsay Health Care, en Joondalup, Australia.

El doctor Raul Artal, responsable del área de obstetricia, ginecología y salud de la mujer de la Escuela de Medicina de la Saint Louis University, es uno de los críticos de las guías del IOM para las embarazadas obesas. “Creo que son muy generosas”, dijo a Reuters Health.

En un estudio, Artal pudo comprobar que las mujeres obesas pueden mantener su peso de manera segura e incluso adelgazar hasta 5 kg sin influir en el peso del bebé al nacer, que es la principal preocupación asociada con el control del peso durante el embarazo.

Las mujeres obesas corren más riesgo de desarrollar una serie de complicaciones del embarazo, como diabetes gestacional, hipertensión y nacimiento de bebés de talle mayor a la normal, lo que suele forzar a una cesárea. Además, el estudio de Artal halló evidencia de que cuando las mujeres obesas mantienen su peso o adelgazan durante el embarazo, no sólo no alteran el desarrollo fetal, sino que hasta reducirían el riesgo de tener un bebé con talla más grande que la normal.

Pero eso no significa que las embarazadas obesas tengan que iniciar la última dieta de moda. Los cuatro ensayos revisados en la investigación actual incluyeron un total de 537 mujeres, que al azar recibieron una intervención nutricional supervisada o formaron un grupo de control.

El primer grupo recibió orientación para comer saludablemente y llevó “diarios” alimentarios o registros de las calorías diarias consumidas. Artal recomendó que las mujeres obesas que quieran controlar cuánto engordarán en el embarazo lo hagan siempre bajo supervisión médica.  

Fuente: Reuters

sábado, 15 de mayo de 2010

Beneficios de la vitamina A durante el embarazo

BOSTON (Reuters).- Los niños de madres desnutridas que tomaron vitamina A durante el embarazo tuvieron pulmones más fuertes durante su infancia y los beneficios pueden medirse bien pasados los 9 años, dijeron investigadores.

La capacidad pulmonar era un 3% mayor en los niños cuyas madres tomaron vitamina A, en comparación con aquellos cuyas madres recibieron un placebo, de acuerdo a un estudio realizado en Nepal entre 1371 chicos.

"Las primeras intervenciones que involucraron el consumo de suplementos de vitamina A en comunidades con una alta prevalencia de desnutrición podrían tener efectos duraderos en la salud pulmonar", dijo el equipo del doctor William Checkley, de la Johns Hopkins University, en Baltimore.

Cuando las madres recibían betacaroteno, un precursor de la vitamina A, sus hijos no mejoraban su rendimiento en un test de capacidad pulmonar.

El equipo, que publicó el estudio en la revista The New England Journal of Medicine, cree que los beneficios provinieron del tratamiento durante el embarazo, debido a que todos los niños recibieron suplementos de vitamina A de forma regular luego del nacimiento.

Desarrollo incompleto. Los investigadores estimaron que 190 millones de niños en edad prescolar y 19 millones de mujeres embarazadas tienen deficiencia de vitamina A en todo el mundo. Esta falla puede causar problemas en la gestación y en el desarrollo inicial, incluyendo dificultades pulmonares.

El estudio utilizó un test realizado en la década de 1990 en el que 44.646 mujeres en 30 desarrollos de viviendas en Nepal recibieron suplementos diarios antes, durante y después del embarazo. El test anterior incluyó a 2055 recién nacidos, y los investigadores de la Johns Hopkins decidieron seguir a esos niños para medir su capacidad pulmonar.

"La magnitud del efecto observado en este estudio es levemente mayor a la asociada con la prevención de la exposición al humo de cigarrillo de los niños en edad escolar", dijeron los investigadores.

El estudio original halló que dar suplementos tanto de vitamina A como de betacaroteno reducía en un 44% el riesgo de una mujer de morir por complicaciones en el embarazo, en comparación con aquellas que tomaban cápsulas de placebo. Los suplementos, sin embargo, no tuvieron efecto en la mortalidad infantil.

domingo, 4 de abril de 2010

Comer para dos, no por dos

Un kilo al mes. Eso es que lo que debe engordar una mujer durante el embarazo, según los expertos. El exceso o el defecto se traducen en problemas de la gestación, el parto y el feto. Lo mejor es consultar con el especialista y hacer un uso racional de los alimentos.

No cabe duda de que las necesidades nutricionales aumentan durante un embarazo puesto que la alimentación del feto depende de las de la madre. Algunos alimentos son especialmente importantes para el desarrollo del niño y hay que tratar de consumirlos, como proteínas, hierro, calcio, ácidos grasos, vitamina A y vitaminas del grupo B, entre otros.

Una dieta apropiada para una embarazada debe incluir 3-4 raciones diarias de lácteos, 2-3 de carne, pescado y huevos, 7-8 de cereales y legumbres, tres de fruta, 4-5 de verduras y hortalizas y grasas y dulces con moderación. Además, no hay que ayunar ni saltarse comidas.

Fuente: elmundo.es

miércoles, 27 de enero de 2010

LOS KILOS DE MÁS PUEDEN AFECTAR LA SALUD DE LA MAMÁ Y DEL BEBÉ

Embarazo: recomiendan mantener un
peso saludable durante la gestación

Los especialistas sugieren que lo ideal es aumentar de acuerdo al Índice de Masa Corporal (IMC). Después del parto, recomiendan comenzar la actividad física progresivamente y privilegiar la lactancia.

el aumento de peso durante la gestación ha crecido en las últimas dos décadas y algunos expertos lo vinculan con la epidemia de obesidad infantil. Un estudio publicado en el 2008 en la revista científica Obstetrics & Gynecology, señala que una de cada cinco mujeres estadounidenses sobrepasan los niveles recomendados de aumento de peso durante la gestación.
“Lo ideal es que durante el embarazo el aumento de peso de las mujeres sea acorde a su Índice de Masa Corporal (IMC)”, afirmó el Dr. Ernesto Beruti, jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Austral, al ser consultado sobre los riesgos y beneficios de aumentar de peso durante la gestación (ver al fina).
Agregó que “más allá de lo que ocurra durante el embarazo, es muy importante que las mujeres se cuiden desde los meses previos a comenzar a buscar al bebé”. “Cuanto más cerca estén del peso ideal antes de la concepción, mayores serán las ventajas tanto para la mamá como para el niño, sobre todo si pensamos en el momento del parto. Esto debe ser especialmente considerado por las mujeres que han tenido problemas de peso en sus primeros embarazos, de manera de prevenir esa complicación en las gestaciones posteriores”, señaló el Dr. Beruti.
El trabajo científico citado al principio, realizado por el Centro de Investigación en Salud Káiser Permanente en Portland, Oregon, enumera los riesgos del exceso de kilos: los científicos observaron que las mujeres que aumentaban más de 18 kilos durante el embarazo, corrían casi el doble de riesgo de dar a luz a un bebé con mucho peso –por encima de los cuatro kilos– que aquellas que engordan menos.
Esto preocupa a los especialistas debido a que un bebé grande no solo tiene más posibilidades de ser obeso en el futuro, sino que, en el momento del parto, aumenta el riesgo de desgarro, hemorragia o cesárea en la mamá, entre otros.

La regla del “kilo por mes”, un mito
¿Es un mito el dicho popular de que lo conveniente es aumentar un kilo por mes de embarazo? “En general, es esperable que una mamá aumente entre 4,5 y 5 kilos durante las primeras 20 semanas de gestación. Pasado ese tiempo, se considera normal engordar cerca de medio kilo por semana durante el resto de los nueve meses. Más allá de las reglas, lo importante es saber que alimentarse bien y aumentar la cantidad de peso recomendada por el médico llevará a que el bebé se desarrolle de manera adecuada”, consignó el Dr. Ernesto Beruti.
Después del parto, ¿cuáles son las recomendaciones a la hora de bajar de peso? “Lo mejor es no desesperarse y tomar conciencia: el descenso debe ser paulatino y debe estar programado y guiado por un especialista. Asimismo, hay que prestar mucha atención a lo que se come y a la hidratación, dos cuestiones claves para que la lactancia –que es la prioridad número uno, por delante del descenso de peso– sea efectiva”, dijo el obstetra y concluyó: “También es importante remarcar que la actividad física es de gran ayuda durante los nueves meses porque contribuye a que la futura mamá se adapte mejor al sobrepeso que tiene, y además reduce en gran medida las molestias típicas de la gestación”.

¿Cuánto aumentar?
Para saber cuántos kilos aumentar durante el embarazo para mantener un peso saludable, el Dr. Ernesto Beruti explicó que depende del Índice de Masa Corporal (IMC), una relación entre el peso y la estatura. Lo ideal durante el embarazo sería que las mujer aumente de acuerdo con esta cifra:

  • Las mujeres de peso normal (que tienen un IMC de 18.5 a 24.9) deberían aumentar de 11 a 16 kg. durante el embarazo.
  • Las mujeres con peso bajo (las que tienen un IMC de menos de 18.5) deben aumentar de 13 a 18 kg) durante el embarazo.
  • Las mujeres con sobrepeso deben aumentar de 7 a 11 kg.
  • Las mujeres obesas apenas deben aumentar entre 5 a 9 kg.

Contacto
Dr. Ernesto Beruti
Jefe del Servicio de Obstetricia
Hospital Universitario Austral
15 6 651 5047
EBERUTI@cas.austral.edu.ar

Lic. Mariana Israel
Prensa
Hospital Universitario Austral
misrael@cas.austral.edu.ar | www.hospitalaustral.edu.ar
Av. Pte. Perón 1500 | B1629ODT | Pilar | BA
Tel. +54 2322 48 2522 | 48 2878
Cel. +54 011 15 6426 3280

Acerca del Hospital Universitario Austral
El Hospital Universitario Austral inició su actividad en mayo de 2000. Es una entidad de bien público sin fines lucro que se dedica a la asistencia, la docencia y la investigación biomédica. Es un hospital general de agudos y alta complejidad, que cuenta con una infraestructura técnica de última generación y un equipo de destacados profesionales. Su compromiso con la búsqueda de la verdad y la promoción de la cultura de la vida, implica un especial énfasis en la calidad del trabajo, orientando toda su labor hacia el servicio y el desarrollo de valores humanos. Con la firme premisa de cuidar con competencia y compasión a las personas, el Hospital Universitario Austral fundamenta sus servicios en la formación ética y científica de su personal, y en la tecnología aplicada en cada una de sus especialidades. Conforme a su ideario, la institución está comprometida con una profunda labor asistencial solidaria, tanto en la comunidad a la que pertenece como también en el resto del país. Más información en: www.hospitalaustral.edu.ar

jueves, 10 de septiembre de 2009

La alimentacion durante el embarazo


La alimentación durante el embarazo constituye un factor de vital importancia para la correcta formación y crecimiento del bebé.

Numerosos estudios demuestran la relación existente entre la alimentación materna durante la gestación y la salud y crecimiento de su niño. Especial relación existe entre la dieta materna y el desarrollo neurológico, por ejemplo: se conoce que una alimentación deficiente en ácido fólico puede ocasionar defectos en la médula espinal.

Además, está demostrado que la alimentación también se relaciona con el curso del embarazo, por ejemplo: una alimentación inadecuada puede ocasionar complicaciones como anemia y/o preeclampsia durante el embarazo y muchos de los desagradables síntomas que se pueden sufrir durante la gestación tales como fatiga, estreñimiento o calambres, pudieran minimizarse con una dieta adecuada.

La correcta alimentación también contribuye a evitar un trabajo de parto prematuro, al equilibrio emocional y a la recuperación corporal después de dar a luz.

Principios Nutricionales

Por éstos motivos, resulta importantísimo alimentarse de manera adecuada durante el embarazo y vale la pena el esfuerzo de cumplir con los siguientes principios nutricionales:

  • Cada comida cuenta para el bienestar del bebé.
  • Consuma calorías provenientes de comidas que realmente alimenten.
  • No ayune ni elimine comidas. - Prefiera los alimentos ricos en proteínas y bajos en grasas.
  • Prefiera los alimentos naturales frescos en lugar de procesados.
  • Aunque los carbohidratos engordan, no deben ser eliminados de su dieta.
  • Limite su consumo de azúcar refinado.
  • Es más fácil mantener una dieta sana cuando la siguen todos los miembros del grupo familiar.

CALORIAS

Si bien es cierto que la embarazada debe consumir más calorías que las que ingería antes de quedar embarazada para alimentarse y para nutrir a su bebé, también es cierto que los requerimientos del niño durante los primeros meses de gestación son relativamente pequeños y pueden cubrirse aumentando ligeramente el consumo calórico. Durante el primer trimestre de gestación, bastarán unas 300 calorías adicionales diarias para cubrir éstos requerimientos.

Sin embargo, no resulta conveniente contar obsesivamente cada caloría consumida, simplemente se deberán escoger los alimentos en base a los 8 principios básicos descritos y pesarse semanalmente en una balanza confiable, para comprobar que el aumento de peso sea lo más constante posible, sin subidas ni bajadas bruscas. Para ello, deberá pesarse siempre a la misma hora y en condiciones similares, por ejemplo, en la mañana después de evacuar y desnuda.

Durante el primer trimestre de gestación, el aumento de peso debería estar entre 1,400 Kg a 1,800 Kg y luego unos 400 a 500 gramos semanales durante el segundo trimestre y hasta el octavo mes. Para todo el noveno mes unos 400 a 500 gramos.

Por lo tanto, el aumento de peso de la embarazada debería oscilar, aproximadamente entre:

  • 1,4 - 1,8 kg en el primer trimestre
  • 5,5 a 6,5 kgs en el segundo trimestre
  • 3,5 - 4,5 kg en el tercer trimestre.
  • 10,4 - 11,8 Kgrs. en total

Dado que éstos valores son aproximados, podemos considerar razonable y seguro un aumento de peso promedio entre los 11 y 16 kilos, durante toda la gestación. Sin embargo, existen muchas mujeres con necesidades especiales, por ejemplo aquellas que comienzan su embarazo con un peso muy bajo o con sobrepeso o las que presentan un embarazo múltiple, que deberán ganar más o menos peso según sus necesidades y que deberán vigilar estrechamente la progresión de su peso.

Cuando la embarazada mantiene un aumento de peso dentro de los límites mencionados, estará consumiendo el número de calorías adecuado, cuando el aumento de peso es mayor será porque consume demasiadas calorías y en el caso contrario, estará consumiendo menos de las necesarias.

PROTEINAS

Las proteínas son de una importancia vital para el crecimiento y desarrollo del nuevo ser. Toda embarazada deberá consumir aproximadamente unos 100 gramos de proteína diariamente, es decir, unas cuatro raciones.

VITAMINA C

Esta vitamina es esencial para muchísimos procesos metabólicos sin embargo que el cuerpo no puede almacenar, por lo que todo ser humano debería consumirla diariamente, preferiblemente mediante el consumo de alimentos ricos en ésta vitamina frescos y crudos.

CALCIO

El Calcio es un mineral imprescindible para muchísimas funciones orgánicas: es vital para el desarrollo y correcto funcionamiento de la musculatura, el corazón y los nervios, la coagulación sanguínea y las actividades enzimáticas.

Los niños en pleno crecimiento necesitan mucho calcio para tener unos huesos y dientes fuertes. Lo mismo sucede durante la gestación: el acelerado crecimiento fetal requiere de importantes cantidades de calcio.

Cuando los suministros de éste valioso mineral son inadecuados, el bebé lo extraerá de los huesos de la madre para cubrir sus necesidades, condenando a su madre a sufrir de debilidad ósea (osteoporosis).

Este es el principal motivo por el que las embarazadas deberían suplementar su alimentación con calcio; pero además existe otra razón para beber la leche necesaria (o tomar calcio de otras formas): según una reciente investigación, la ingestión de calcio podría ayudar a prevenir la hipertensión gestacional (preeclampsia) y con ello muchas de las complicaciones obstétricas y neonatales que se pueden presentar.

Por éstos motivos, durante el embarazo y el período de lactancia toda mujer debería consumir 1.200 mgrs. cada día, por ejemplo: cuatro raciones diarias de alimentos ricos en calcio, preferiblemente en forma de leche.

Para aquellas mujeres que aborrecen tomar cuatro vasos de leche diarios, existen alternativas para su consumo. Por ejemplo: puede servirse en forma de yogur, queso o requesón. Puede esconderse en sopas, guisos, panes, cereales o postres; ello es especialmente fácil cuando se toma en forma de leche descremada en polvo. Cuando la embarazada prefiere la leche líquida, podrá duplicar su contenido de calcio añadiéndole 1/3 de taza de leche descremada en polvo.

Para aquellas que no toleran o no desean ingerir productos lácteos, el calcio también puede obtenerse de otros alimentos. Para las que no pueden estar seguras de ingerir suficiente calcio con su dieta (como por ejemplo las vegetarianas o las que sufren de intolerancia a la lactosa) podría ser recomendable tomar un suplemento de calcio.

HORTALIZAS Y FRUTAS

Son la fuente principal de fibra y vitaminas tales como: vitamina A en forma de beta-caroteno, vitamina C, vitamina E, vitaminas del complejo B, ácido fólico. Además aportan gran cantidad de minerales, que junto a las vitaminas son vitales para el crecimiento celular. Su aporte en fibra contribuirá a mejorar el estreñimiento.

Toda embarazada deberá ingerir entre tres y cinco raciones diarias de éste grupo de alimentos.

CEREALES Y LEGUMBRES

Se deberán consumir cinco raciones diarias de cereales como trigo, cebada, maíz, centeno, arroz y soja, sin embargo los cereales refinados, a pesar de ser enriquecidos, no aportan las vitaminas y minerales que la embarazada pudiera recibir al consumir cereales integrales y legumbres frescas.

HIERRO

En casi todas las frutas, verduras, cereales integrales y productos de origen animal se encuentran cantidades pequeñas de hierro, sin embargo la embarazada y su bebé requieren cantidades importantes de éste mineral, por lo que se recomienda consumir alimentos muy ricos en hierro, tales como: hígado y otras vísceras, sardinas, vegetales de hoja como acelgas, berros, espinacas y legumbres (garbanzos, lentejas, caraotas).

En vista que a veces resulta difícil consumir todo el hierro que la embarazada y su niño requieren a través de la dieta, a partir del segundo trimestre de gestación probablemente su médico-obstetra recomendará suplementos de hierro, que será preferible ingerir entre las comidas con un jugo de frutas.

GRASAS

De las calorías diarias que consume una embarazada, no más del 30 % deberían provenir de alimentos ricos en grasas Un exceso en su consumo podría producir un aumento excesivo de peso, sin embargo eliminar las grasas por completo puede resultar peligroso, ya que el bebé la requiere para su desarrollo.

Se deberá controlar cuidadosamente el consumo de alimentos ricos en grasas para no exceder su consumo generando así sobrepeso.

SAL

El exceso de sal no es saludable para ninguna persona y menos aún para la embarazada, pero no se deberá eliminar de la dieta ya que cierta cantidad es necesaria para el mantenimiento de un nivel adecuado de líquidos.

Para consumir una cantidad adecuada de sal, se recomienda utilizarla únicamente en la mesa y no mientras se preparan los alimentos. Restrinja su uso, sin eliminarla.

LIQUIDOS

La mayor parte del cuerpo humano está compuesto por agua y la embarazada deberá beber líquidos por dos.

Durante el embarazo aumenta la cantidad de líquido corporal y, por otra parte, el cuerpo del bebé tiene muy alto contenido de agua, por lo que la mujer deberá aumentar también su ingesta de líquidos. La producción de leche materna también depende directamente del estado de hidratación de la madre y la composición de esa leche materna variará según el consumo de líquidos durante el período de amamantamiento.

Beber unos 8 vasos de agua por día permitirá la correcta hidratación cutánea, evitar el estreñimiento, eliminar las toxinas del cuerpo, disminuir los riesgos de una infección de las vías urinarias y producir una adecuada cantidad de leche materna, capaz de suplir los requerimientos de su bebé.

Las necesidades de líquidos se pueden cubrir no solamente con agua. Otros líquidos como la leche, jugos de frutas o vegetales y sopas pueden cumplir perfectamente con estos requisitos.


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina