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martes, 22 de noviembre de 2011

Palabra de Autor: Ricardo Santos, el "señor Malbec"

La consultora Umami dialogó con uno de los referentes del negocio vitivinícola a la hora de hablar del varietal estrella de la Argentina.

Ricardo Santos lleva a Norton en su sangre: fue propietario e hijo del fundador, Manuel Santos, hasta que la vendió para abrirse de la industria.

Pero no pudo con su naturaleza y poco después plantó una finca de Malbec.

Así, creó la única bodega que incluye en su nombre el varietal argentino más reconocido -El Malbec de Ricardo Santos-, del que es su más empedernido defensor. Hasta en su tarjeta se presenta como productor de Malbec.

En esta ocasión, uno de los referentes más importantes y respetados de la Argentina que hizo del Malbec un culto, dialogó con la consultora Umami y trazó su visión sobre distintos temas:

-¿Cómo identifica el estilo de vinos que realiza?
-Buscamos que el que los disfruta los identifique más con el viñedo que con la bodega. El amante del vino se está alejando cada día más de los vinos excesivamente estructurados y con una saborización a roble que ya pasó de moda.
-¿Cuál es su idea de cómo se debe armar el porfolio de una bodega: cepas, líneas, blends, cantidad de etiquetas?
-Depende de muchos factores. Las bodegas grandes no pueden dejar de competir entre ellas; si una sale con algo novedoso las otras la tienen que seguir. Las más pequeñas no compiten con nadie por lo que las preferencias de los autores son las que marcan el estilo.

-¿Cuál es su visión con respecto al desarrollo de los vinos de bodegas boutique en el mercado interno para los próximos años?
-Los pequeños volúmenes se mantendrán; no pretendemos vender cantidades de vino porque ya dejaríamos de hacer lo que nos gusta y lo que satisface a nuestros seguidores, de los cuales cada vez hay más. El hecho de que bodegas grandes tengan hoy una suerte de sucursales de bodegas chicas demuestra que estamos para quedarnos.

-¿Cuáles son los principales factores para que Argentina siga creciendo como productor de vinos de calidad?
Un solo factor: calidad
-¿Qué novedades tiene la bodega este año y cuáles son sus proyectos?

Para fin de año estaríamos sacando un vino rosado y un Malbec de estilo diferente y, por supuesto, de precio también diferente.

(*) UMAMI es una consultora especializada en el negocio del vino. Para más info hacé clic aquí.

Fuente: iprofesional.com

miércoles, 11 de agosto de 2010

Malbec ¿Boom....y quiebra?

La responsabilidad de que el Malbec sea más que una moda en EEUU descansa sobre los hombros de los productores argentinos, dice el bodeguero Ricardo Santos.

Cuando uno lee este título en una nota, escrita en inglés, en Estados Unidos, ¡y por un economista!, no puede menos que leerla detenidamente y con cierta preocupación.

Mike Veseth, profesor de economía en la Universidad de Puget Sound, en el Estado de Washington, USA, ha escrito varias cosas sobre el vino, siempre tomándolo desde el punto de vista de su comercialización.

Veseth se asombra porque, mientras el consumo de vino aumentó un 3% en un año y un 3.5% en el último trimestre en dólares, el vino argentino tiene esas cifras cambiadas a 41.4 y 36.6 respectivamente, considerando que Chile sólo aumentó un 5% y Sud Africa y Australia cayeron por debajo de la paridad. Solamente Nueva Zelanda está cerca, aunque no tanto, con un 18% en el último trimestre.

Para justificar su preocupación, aclara que la economía debe ver posibles nubarrones en el futuro de un día radiante.

En 2007, las predicciones indicaban una falta de oferta para 2010, pero eso no tuvo en cuenta la seria recesión que ha ocurrido en el medio. El exceso de vino hoy es producto del arrastre y no de las decisiones que se están tomando en la actualidad, reduciendo la plantación de nuevos viñedos. La referencia a la teoría de la telaraña es inevitable. Es la teoría en economía que explica que hay un lapso de tiempo entre las decisiones de la oferta y la demanda, producidas por cambios en los precios, que es más importante en agricultura porque los tiempos entre las dos decisiones se agrandan hasta no poder ser la de la oferta controlada correctamente.

Muchos son los factores que han hecho del Malbec el vino de moda en los Estados Unidos; frenar la posibilidad de que efectivamente sea moda es la responsabilidad de los productores argentinos. Uno de esos factores ha sido, indudablemente, la buena relación calidad/precio que caracteriza a la mayoría de los Malbecs, factor decisivo en el momento de elegir un vino o estilo de vino que satisface al consumidor.

Pero dejando de lado factores económicos o de comercialización que justificadamente preocupan al profesor Veseth, hay factores organolépticos que harán que el vino perdure como vino de consumo en crecimiento.

Entre los vinos europeos hay dos estilos regionales que marcan diferencias. Están los vinos que se reconocen por sus taninos y otros que lo hacen por su acidez. Los vinos de Borgoña, del norte de Italia y de España tienen una acidez característica, reconocida por la gente de la región y por aquellos que van superando etapas en la ingesta de vino, con una mente abierta a recibir distintos productos y disfrutarlos.

Sin embargo, la mayoría de los bebedores de países no productores de vino se vuelca hacia los vinos de Burdeos o de las uvas que allí se usan, en las que los taninos las definen especialmente. En la película "Entre Copas", un personaje recomienda el Pinot Noir sobre el Merlot a su compañero, recomendación que fue trasladada a todos los consumidores norteamericanos que se pasaron al Pinot Noir para ver de qué se trataba; lentamente, muchos están volviendo a lo que realmente disfrutan: un vino bordelés.

Entre los varietales de estilo de Burdeos, el Malbec es el que menos contenido de taninos tiene por lo que desde sus inicios, la astringencia que aparece en los otros no es tan notable. Ni en los estilos que buscan un Malbec más concentrado y con un elevado nivel de roble esa astringencia es marcada, astringencia que desaparece lentamente en vinos añejados en botella por algunos años, cuando los taninos se transforman y precipitan. Pero esta particularidad de la variedad Malbec se da, casi con exclusividad, en los vinos argentinos. Quienes hayan probado Malbecs franceses o chilenos reciben de ellos una fuerte descarga tánica que los hace más comparables al Cabernet Sauvignon o al Merlot.

En ferias de vinos en Estados Unidos, la reacción de jóvenes bebedores ante su primera copa de Malbec argentino es de agradable sorpresa; quienes han estado ante esta experiencia pueden confirmar este detalle.

El Malbec es reconocido por muchos consumidores; han oído hablar de él, tienen curiosidad en saber de qué se trata. Pero consideremos que las exportaciones totales de vinos argentinos representan un 5% del total de vinos exportados mundialmente; si de eso la mitad, aproximadamente, es de Malbec, estamos ante un 2% del total de vinos exportados. Si creemos que este es el momento de bajar los brazos, estamos muy equivocados.

El peso del Malbec

Las exportaciones de vino embotellado en los primeros cinco meses del año crecieron un 20,3% en facturación y 12,6% en volumen. El Malbec continúa siendo el principal varietal que exporta Argentina, ya que en este periodo de tiempo representó el 48,2% del total exportado de vino embotellado.

Los envíos a este producto al extranjero crecieron U$S 34 millones en valor y se exportaron 972 mil cajas de nueve litros más. Sin embargo, el precio promedio por caja de vino Malbec disminuyó un 0,2%.

Fuente: Area del Vino

viernes, 22 de enero de 2010

"Me declaro un defensor del Malbec"

Con una vasta experiencia en el negocio vitivinícola, Ricardo Santos dirige una pequeña bodega especializada en la elaboración de Malbec. Asegura que la mejor estrategia es que los consumidores "prueben los vinos de manera directa".

El "Malbec de Ricardo Santos", ya es una marca registrada en el mundo vitivinícola nacional. Su hacedor, el mismo Ricardo Santos, se dedica junto a sus hijos Patricio y Pedro a producirlo y transformarlo en un vino de alta calidad.

Los desafíos de mantener la cepa emblemática argentina, la promoción del vino y los riesgos que enfrenta la industria, son algunos de los tópicos que el especialista desarrolla en esta entrevista.

- ¿Cuál ha sido su experiencia profesional en el mundo de la vitivinicultura y a dónde está enfocada su carrera en la actualidad?

La palabra vitivinicultura me molestó siempre, suena burocrática. Prefiero hablar de vinicultura, ya que mi experiencia no es profesional sino empresarial. Hoy estoy abocado al proyecto Cuchillas de Lunlunta. Desde allí, elaboramos Malbec y actualmente también estamos incursionando con el Semillón. Esta cepa nos ha dado una grata sorpresa, sobre todo en Estados Unidos, donde está teniendo mucho éxito entre los consumidores.

No pretendemos hacer una revolución con el vino, vamos paso a paso buscando consumidores que coincidan con el paladar argentino. Hacemos nuestro vino y no intentamos competir con nadie, sabemos que hay personas a quienes les agrada este tipo de vinos y a ellas apuntamos. Nuestra forma de llegar a los consumidores es simplemente, dándoles a probar nuestros vinos.

- ¿Por qué decidió elaborar Semillón?

El Semillón siempre estuvo en nuestra cabeza, ya que es uno de los mejores vinos que se producen en Argentina. Es un vino fresco, para nada agresivo y en este sentido, el mercado de Estados Unidos es más amplio que el de Argentina para disfrutar de los blancos. Por otro lado, debemos atender al fenómeno de que nos encontramos frente a un nuevo consumidor.

- ¿Cómo describe a este nuevo consumidor de vinos?

Debemos entender que el consumidor cambió. Hoy no elige un vino por tradición, sino que evalúa al producto únicamente por su gusto particular. Es más exigente y además, ya tiene formado un paladar. Tiene claro lo que le gusta y lo que no. No se conforma con poco y siempre busca lo mejor en todo lo que lo rodea. Incluso, está dispuesto a pagar un poco más por la calidad de un producto.

- ¿Qué papel juega en Argentina la promoción del vino? ¿En qué aspectos debería replantearse la estrategia actual?

A la hora de promocionar nuestros vinos, no creo que se pueda hacer a través de un texto. Las palabras son para los técnicos en vinos, no para los consumidores que no entienden de lo que se está hablando. A ellos debemos apuntar en forma directa.

De todas maneras, creo que antes de plantear una estrategia de promoción, habría que definir qué es el vino argentino. Es ilógico querer promocionar las denominaciones de origen como Tupungato o Maipú cuando en muchos casos, los consumidores de afuera no tienen idea de dónde está Argentina. Debemos insistir en que tenemos algo muy valioso para mostrar: nuestro vino. En este sentido, no sé si el tango o la montaña son los elementos adecuados para acompañarlo. Lo importante es llegar al consumidor con el vino para que directamente lo pruebe. Por eso, las degustaciones y acciones de ese tipo suelen ser muy positivas para la promoción.

- ¿Cuáles son sus perspectivas con respecto a la evolución y crecimiento del Malbec?

He sido un defensor de la variedad desde que en 1969 / 1970 comencé con Pancho Giménez a estudiar la posibilidad de elaborar Malbec sin cortes con otros caldos. Una gran parte de mi vida ha estado dedicada a investigar, experimentar y producir un vino que me satisfaga personalmente. Hoy, observo con alegría, que esa satisfacción es compartida por una cantidad de amantes del vino que crece día a día en todo el mundo.

El Malbec es un vino que gusta y por eso sigo adelante con él. De las exportaciones argentinas totales, casi la mitad corresponde a este varietal. ¿Cómo puede pensarse entonces que su consumo se está saturando como algunos dicen? Hoy, cualquiera que necesite 300.000 litros de Malbec, no los encuentra porque no hay. Es necesario entonces seguir plantando viñedos de esta variedad.

- ¿Cuáles son los riesgos de que otros lugares del mundo produzcan Malbec de alta calidad?

Que vengan. Los esperaremos con confianza.

- ¿Cómo debe hacer Argentina para que el fenómeno del Malbec no sea sólo una moda?

El vino es moda desde hace miles de años. Si dejamos que el Malbec sea moda seremos nosotros los únicos culpables. Estar de moda define algo pasajero, que está en boga por un tiempo y luego desaparece. Evidentemente, todo puede ser efímero pero ese paso al olvido o decadencia tiene responsabilidades, generalmente por modificación del producto o estilo, por exageración o por desidia. Es esa responsabilidad por parte de los productores, la que tiene que mantener presente el producto, en este caso al vino Malbec. Lo que pasa de moda se genera por una exageración que puede llegar hasta el ridículo. Es muy difícil crear algo y mantener su estilo y calidad en el tiempo, pero es por respeto al consumidor que uno debe hacerlo.

Un punto a destacar es que cuando la gente prueba por primera vez un Malbec, no lo rechaza. Sus características son especiales para quienes no tienen un paladar regionalizado o complejo.

Tenemos entonces el desafío de mantener al Malbec con la perdurabilidad que piden quienes ya lo eligieron. La oportunidad que tiene Argentina con esta variedad es ilimitada si la sabemos llevar adelante.

- ¿Cómo se puede mejorar la competitividad?

El mercado y no las regulaciones, definirá lo que hay que hacer. Pero el que no quiera reconocer que el consumidor de vino cambió, que no pida que lo banque el estado o el gobierno de turno.

Muchos productores se lanzaron a hacer vinos sin pensar en lo que iban a hacer después con él. Una bodega debe, antes de elaborar su vino, decidir cómo lo va a vender. Muchos se preguntan por qué el gerente comercial de una bodega gana más que el técnico y la respuesta es muy simple: es necesario invertir en la comercialización del producto que es terriblemente costosa. Para garantizar su sustentabilidad, las empresas deben enfocarse en tres aspectos esenciales: calidad, paciencia y trabajo.

Para despegar definitivamente con su vitivinicultura al mundo, el país necesita calidad y marketing, siempre ha sido así.

- ¿Cómo proyecta el 2010?

Estoy convencido de que será mejor que 2009. Será necesario seguir adelante, principalmente cuidando lo que uno tiene. Si bien las crisis sirven para innovar de alguna manera, es vital hacerlo con capital propio, no se pueden esperar créditos de ningún tipo. Si no tenemos optimismo y confianza, dediquémonos a hacer otra cosa.

Fuente: Area del Vino


Cascada Inacayal - Villa La Angostura - Patagonia Argentina